Oasis: Viviendo para siempre Himnos bíblicos para una noche supersónica Jueves, 20 de Noviembre de 2025 Miércoles 19 de noviembre, 2025 Estadio Nacional, Santiago Dicen que las grandes obras de arte son las que tienen la capacidad de encontrar nuevos significados en distintos contextos temporales. Más que lograrlo con un disco en específico, Oasis tuvo la astucia para reposicionar una marca en su vuelta a las pistas. Lo de los hermanos Gallagher no solo genera pasión por sus grandes canciones, hay una fascinación por lo que ellos simbolizan, incluso en la actualidad, cuando el comportamiento de Rockstar trasnochado podría estar cuestionado. Los clips de Noel contando la anécdota de cuando se encontró con Morrissey en un bar el mismo día que el ex The Smiths había cancelado un concierto o Liam diciéndole a su entrevistador que salir por una sola cerveza es inútil y que había que tomarse cientos de ellas, no solo es material rápido para redes sociales, es parte de una idiosincrasia orgánica. Siguen teniendo calle aunque se hospeden en hoteles de lujo y viajen en primera clase, y eso tiene un valor incalculable en el régimen del algoritmo, hay una autenticidad que parece perdida en las estrellas musicales de hoy y Oasis la tiene de sobra. Miren también cómo lograron instalar su moda en pleno 2025. Liam logra que su vestimenta deportiva encaje a la perfección con la estética urbana de hoy, de ahí que tanto joven (y no tan joven) sale de la tienda oficial del grupo en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) con más de una bolsa días antes del concierto. El regreso de Oasis no es solo nostalgia, también es actitud. Si bien, años atrás la retromanía volvía al grunge en búsqueda de estilo, hoy el brit pop goza de buena salud en términos visuales y también musicales, lo sabemos bien por las visitas de Blur, Suede, Pulp o Supergrass en estos años. Por ende, tener a Richard Ashcroft como acto de apertura es perfecto. El frontman de The Verve subió al Nacional armado de una actitud envidiable, precedido del audio de su cover a John Lennon, ‘Bring On the Lucie (Freda Peeple)’, y luciendo una estilosa chaqueta brillante. El británico se ganó al público desde el principio con su acústica Gibson en mano y la voz en perfecto estado, ya que llegó con dos de The Verve bajo el brazo, la potente ‘Weeping Willow’ y la mágica ‘Space & Time’, que fue altamente coreada por el respetable. De su etapa solista escogió ‘Break the Night With Colour’, un hit extraordinario para acompañar la puesta de sol en un Nacional ya con las sensaciones a tope. Dedicada a todos los que han perdido a un ser querido, ‘The Drugs Don’t Work’ fue interpretada en la primera parte solo con guitarra y voz, pero no solo con las cuerdas vocales de Ashcroft, sino que con las de todo el estadio, hasta que la canción reventó a banda completa en la parte final. Si la versión de estudio normal ya es intensa, este arreglo dobló la apuesta y se inscribió al instante como un destacado de su actuación. ‘Lucky Man’, ‘Sonnet’ y ‘Bittersweet Symphony’ siguieron el karaoke masivo con los chilenos rindiendo pleitesía a un repertorio nostálgico, pero con una energía fresca. Prometiendo volver el 2026 con un show propio, Richard Ashcroft no solo hizo volar el tiempo y el espacio en la espera de los hermanos, sino que también hizo volar nuestras mentes y corazones en recuerdos e historias con esta música de fondo, con estos himnos urbanos que se convierten en la sinfonía más dulce para nuestros sentidos. Escuchar ‘We Love You’ como introducción al concierto de Oasis no puede ser más acertado. Es la colaboración que une los mundos de The Rolling Stones y The Beatles, ya que Lennon y McCartney participan en los coros y ayudaron a los Stones en la composición, según cuenta el libro “The Beatles vs The Rolling Stones” de John McMillan. Son dos bandas seminales para entender a los hermanos en sonido y actitud, así que los que entendieron el guiño se encontraron con un tesoro. Eso sí, este momento de apreciación musical queda atrás con el barullo de la gente en ‘Fuckin’ In The Bushes’ y ‘Hello’, binomio que puso la piel de gallina de manera instantánea. Si hay una buena canción para partir es la primera del mítico “(What 's The Story) Morning Glory?” (1995), especialmente para saltar en la parte final del ‘So it' s good to be back’. Es bueno verlos de regreso, hermanitos. Tras ese comienzo épico, el segundo ataque vino con ‘Acquiesce’, otra letra memorable, otra para saltar mientras los Gallagher se turnan entre estrofa y coro, otra que también llega al corazón por su lírica. ¿Se necesitaban el uno al otro? Nosotros también los necesitábamos a ustedes y mucho. El helicóptero de “Apocalypse Now” anunciaba ‘Morning Glory’ y el full de Gem Archer en las cuerdas, junto al solo de Noel Gallagher trajeron las guitarras más fuertes de la jornada, Rock N’ Roll puro, descarado y callejero. ‘Some Might Say’, ‘Bring It On Down’ y ‘Cigarettes & Alcohol’, con Poznan incluido, gesto asociado a la afición por el Manchester City en el que los fans se dan vuelta y saltan juntos, no hicieron otra cosa que aumentar la adrenalina, con Noel, de camisa blanca, luciendo una triada de guitarras que echaba fuego, destacando una bella Gibson Les Paul Sunburst en la primera. En esta sección bastante eléctrica, las seis cuerdas reinan sin contrapeso, sobre todo en la sorpresiva ‘Fade Away’, un caramelo para los Oasismaniacos de tomo y lomo, además de ese dragón de dos cabezas que fue ‘Supersonic’ y ‘Roll With It’, hits de manual para continuar la fiesta bajo el mando del triángulo de hachas completado por el certero Gem Archer y el querido Paul “Bonehead” Arthurs, a quien tuvimos la suerte de ver tras su reincorporación para el tramo sudamericano del tour. El hombre es pura historia, y sus fanáticos lo saben. Para darle un poco de dinámica al concierto, el jefe Noel tuvo su primer espacio de protagonismo con la sentida ‘Talk Tonight’, dedicada a las chicas del estadio, la tierna ‘Half the World Away’, acompañada de una sección de bronces, y la imponente ‘Little by Little’. Las dos primeras, lados B de la época 1994/1995 y después incluidas en el recopilatorio de lados B “The Masterplan” (1998), solo sirvieron para demostrar el monstruo compositivo que es el mayor de los Gallagher. Con su guitarra acústica es capaz de llevar al Nacional a un concierto íntimo, iluminado por los celulares de las graderías a fin de producir una linda postal en ambas canciones. Con ‘Little By Little’, lamentablemente la única muestra de su catálogo de los 2000, echó el estadio abajo, exigiendo las gargantas del público al máximo y logrando llevar el concierto a terrenos de emoción incalculable. Los que no tuvieron la suerte de estar en el San Carlos de Apoquindo para el debut nacional de la banda en 1997 nunca pudieron disfrutar de cortes del “Be Here Now” (1997) en vivo, ya que este tuvo nula presencia en sus venidas posteriores del 2006 y 2009. Bueno, su visita de 2025 venía a saciar la sed de los fieles al tercer disco de Oasis por partida doble, primero con la incendiaria ‘D'You Know What I Mean?’, en una versión densa, áspera y pesada, sirviéndose del fuego, las bengalas y las banderas como imaginaria, quizá una muestra de lo convulsionado que se volvió el mundo entre finales de los 90 y mitad de los 2020s. La segunda fue ‘Stand by Me’, el single por excelencia de este largo y otro de los puntos altos del recital. La seguidilla de fotos familiares en la pantalla, un bello collage que pasaba rápido por tus ojos, fue el telón de fondo perfecto para una pieza que levanta las cotas de nostalgia hasta el firmamento, en especial durante ese coro cantado por cada una de las almas que llenaba el Nacional. Si te sacó más de una lágrima, es porque tu corazón vibra a morir con uno de los monumentos de los Gallagher. “Hermoso y espiritual” como lo definió el propio Liam. ‘Cast No Shadow’ llegó con la dedicatoria respectiva a Richard Ashcroft, broma interna transformada en canción, ya que el líder de The Verve era tan flaco que no “hacía sombra”. El slide de Gem Archer puede ser un detalle para muchos, pero se convierte en el alma de una canción delicada y elegante, linda manera de mostrar estos pliegues de sensibilidad que tienen los Gallagher. Por su parte, ‘Slide Away’ probó que esa sensibilidad también puede electrificarse para evidenciar lo mejor de un Joey Waronker certero en la batería y que se combina a la perfección con un sólido Andy Bell en el bajo. El también guitarra de Ride no necesita de pirotecnia, Oasis no es una banda que la ofrezca para este instrumento, quizá con la excepción de la ausente ‘Go Let It Out’, pero su labor como soporte instrumental junto a Waronker es de temer cuando contiene a un Noel que hizo llorar gentilmente a su guitarra en el solo. ‘Whatever’ pavimentó el camino hacia el encore con la prestancia de un Liam en total protagonismo, de hecho, fue el único en pantalla durante la mayor parte de la interpretación, momento ideal para apreciar en pleno esa pose tan característica que lo hizo grande. Imitado, pero jamás igualado. ¿El guiño a The Beatles con ‘Octopus's Garden’? Superlativo. Eso sí, la inmensidad de ‘Live Forever’ es difícil de superar. Fue la gran ausente de su última venida en 2009, dolió tanto que fue destacado en nuestro review de la época, pero aquí estaba, más grande y triunfal que la vida misma. Fue la oportunidad para sentirse grandes, para levantar el espíritu, para que las ondas de esta maravilla de canción entren en tus poros y te ericen la piel. Con el pandero en la boca, “ur kid” se paró en el escenario de cara al público con las manos tomadas en la espalda en señal de victoria. ¿Cómo no quererlo? ‘Rock N’ Roll Star’ fue una fiesta. Si bien es una buena primera canción, lució de manera genial antes del encore, secundada también por ese mar de imágenes en la pantalla, con fotos de los hermanos en todas sus épocas, los discos que los tienen aquí ante un Nacional lleno y su logo en todas las formas posibles, ese mismo que figuraba en las poleras y polerones de muchos que vibraban con esta declaración de principios que explotó al final en una jam caótica de proporciones tan grandilocuentes como ellos mismos. Tras el encore, Noel tomó el mando con dos de sus obras más grandes en la banda, ‘The Masterplan’, otra capaz de conmover hasta las lágrimas con su solemnidad, y ‘Don't Look Back in Anger’, el himno que no deja indiferente a nadie. Acá también es bueno hacer memoria. La última vez que vimos a los Gallagher juntos en 2009, Noel interpretaba esta canción en modo acústico, por lo que no era justo quedarse solo con esa versión de la historia. Teníamos que vivir la experiencia completa, esa que te hace pensar en la versión del “Familiar To Millions” (2000). De hecho, Noel dejó que la gente se apodere del coro igual que en esa presentación de Wembley, y de verdad que es imponente. Son miles de voces agitándose al mismo tiempo, depositando sus vidas en las manos de una banda de rock que se merece eso y mucho más. El marco dorado del cuadro y los dos hermanos se tomaron las pantallas en ‘Wonderwall’, su marca registrada que los coronó como reyes del brit pop en los 90 y los incrustó en la historia como una banda del mundo y para el mundo. Si hay momentos perfectos, este es uno de ellos. No queda más que entregarse en cuerpo y alma a cada parte de la letra y a esa melodía capaz de trascender el tiempo. ‘Champagne Supernova’ cerró todo con otra muestra de altura musical. Como los grandes clásicos del rock, su comienzo lento y su explosión posterior la convirtieron en una emotiva despedida que nos hizo despegar para convertirnos en una supernova supersónica, explotando en cielo tal y como los fuegos artificiales que pusieron punto final a un encuentro “bíblico”, como diría el buen Liam. Siempre supimos que el regreso de Oasis iba a ser una celebración a lo grande y su concierto en el Estadio Nacional calzó a la perfección con esa expectativa. “Gracias por volver a poner esta banda en el mapa”, exclamó Liam hacia el final, y es que con activaciones como la nombrada tienda de merchandising en el MUT o el show de drones del día anterior, Oasis también supo cómo aparecer en el radar de, al menos, tres generaciones y es un mérito para aplaudir de pie. Es un sentimiento mutuo, un intercambio recíproco entre un público fiel y una escuadra que sabe cómo explotar su grandeza con un show de estadios de primer nivel y con un setlist que confía plenamente en esas dos primeras producciones con las que dominaron el mundo en los 90 y que incluso podría extenderse a los demás discos porque siempre tuvieron algo que decir, pero decidieron traer la gloria de hitos como Maine Road o Knebworth para que su gente los pueda vivir 30 años después. Lo de Oasis en el Estadio Nacional fue más que un regreso soñado, fue la cátedra de una banda que sabe cómo vivir para siempre. Pablo Cerda Fotos: oimedio Tags #Oasis #Andy Bell #Liam Gallagher #Noel Gallagher #Gem Archer #Richard Ashcroft #Paul Bonehead Arthurs #Joey Waronker Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Discos Marilyn Manson Viernes, 14 de Agosto de 2026 Rock Noticias Sinergia inaugura el Ministerio de la Paciencia con nuevo single: 'Me Va a Dar...' 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