Rekiem: Nadie tiene el derecho a decir lo que los otros tienen que hacer Entrevista con la banda local tras lanzar su nuevo álbum Viernes, 05 de Enero de 2001 La banda nacional Rekiem acaba de editar su nuevo elepé –segundo en su carrera luego de “Unlike” de 1997-, bautizado con el nombre de “Apgar:0”, en donde se introducen fuertemente en las temáticas políticas y sociales, esta vez, cantando en castellano. Además han logrado hacerse una sólida y fiel base de fans que los sigue sin restricciones a lo largo del circuito santiaguino. Ellos tienen las cosas claras y han trabajado a pulso para poder lograr sus objetivos, teniendo una posibilidad cierta de abrir a Deftones el próximo 26 de Enero en nuestra capital. De las nuevas temáticas del disco, del pasado, el presente y el futuro, de la parte musical y de la nueva etapa del grupo, conversamos con tres de sus integrantes: el guitarrista Julián Durney, el bajista Carlos Rojas y el baterista Alvaro Vidal. El único integrante faltante en la conversación y uno de sus miembros originales, fue el carismático vocalista, Gino Fuenzalida. Hablemos un poco del concepto de este nuevo disco y del porqué del nombre “Apgar:0”. Julián Durney: El Abgar lo sacamos de un test que le hacen a los niños cuando acaban de nacer. A los 5 segundos de dar a luz te hacen un examen que mide los reflejos y lo normal es que te salga 9. Eso es lo común, pero con cero no hay reflejos, no hay nada. Lo que nosotros hicimos fue aplicar ese concepto a lo dormida que está la realidad chilena, el país, la sociedad y la juventud ¿Por qué esa relación tan directa en la carátula con algunos personajes de la contingencia nacional como Pinochet, Ricardo Claro, Lavín o Pablo Longuerira, a los que ustedes entrecruzan con el slogan “Mírale la cara al enemigo”? J.D: Eso viene de antes, cuando grabamos el demo hace 1 año atrás, que no tenía mayores pretensiones de ver cómo sonaban los temas en vivo. Decidimos sacarlos y se vendió muy bien, sobre todo con el tema “ClaroOscuro” (en relación a Ricardo Claro), que fue el que ocupamos como “single”. De ahí surgió la idea - aunque tuvimos un debate interno-, de poner la cara de estos personajes con el slogan que tú dices y funcionó muy bien. Tiene que ver con el concepto del disco y de expresar una negatividad que percibimos acerca de este país. Carlos Rojas: Es también producir un efecto de choque en la gente. Hay pocos grupos que utilizan imágenes o íconos como tan cotidianos en la vida política y social del país. Personajes que ves todo el día por la tele y de repente que te lo pongan en una foto diciendo: “Mírale la cara al enemigo”. No mucha gente lo hace y nosotros lo ocupamos como una manera de llegar de manera impactante. Llama la atención que ustedes representan o expresan un inconformismo que realmente existe en la juventud chilena y que se nota claramente en los recitales, donde se ve que los chicos liberan todo su odio. ¿Creen que la banda está funcionando como una especie de catalizador social en sus oyentes? J.D: No sabría todavía decir si tanto como catalizador social. Creo que en esta primera etapa en que estamos, en donde la edad de la gente que nos sigue son más o menos chicos, la cosa que llega es más inmediata y va más por la rabia que expresamos en nuestra música, más que por la cosa social. Por eso te digo que sería muy aventurado decir catalizador social. Creo que es una mezcla de las dos cosas, por un lado lo que te decía antes y por otro, siento que hemos despertado la conciencia en algunos jóvenes, pero esencialmente tiene que ver con que nuestra música tiene mucha adrenalina y rabia, entonces al público va a descargar el enojo que tienen con su profesor o con sus padres. Por ejemplo, no creo que en el caso de Rage Against The Machine, hayan todos entendido inmediatamente de qué se trataba el grupo, que todas las letras eran políticas y lo que querían decir. ¿Por qué creen que su público está compuesto esencialmente por jóvenes de entre 15 y 18 años? ¿Se sienten con algún grado de responsabilidad frente a ellos? J.D: No sé si responsabilidad sería la palabra, pero estoy muy agradecido de ellos, porque nosotros hace 1 ½ año atrás cuando planteamos hacer está música, en ningún momento pensamos en segmentación de edades. Fue circunstancial que fuera así. Creo que esto también se puede explicar por el hecho de que nuestra música está ligada a toda la corriente del aggro, entonces es natural que nuestro público sea de poca edad. Además la escena ha crecido mucho a nivel nacional y lo ha hecho junto a nosotros. Eso es bien especial, entonces más allá de sentir una responsabilidad, se siente un agradecimiento. C.R: Responsabilidad no sé, porque tampoco estamos incitando a nada. No decimos “anda a pegarle al de al lado” o “tírale una molotov a un paco”. Esa no es la idea y si hay a veces frases fuertes, tampoco son para que sean tomadas textualmente. Por ejemplo “Fuego en tu Bandera”, es un concepto y no es para que el compadre salga al patio y queme una bandera. J.D: Ese punto es súper importante y lo he repetido en otras entrevistas. La música de Rekiem aunque es muy política y muy fuerte, nunca es panfletaria. Lo de nosotros es una denuncia y una descripción crudísima, con un lenguaje muy explícito y fuerte, pero en ningún momento incitador. Es como una música muy inteligente emocionalmente, porque te hace reaccionar y “pensar” y no “cometer” algún acto violento. En cuanto a la parte musical, ¿qué diferencias fundamentales ven entre esta formación que canta en castellano y está más cerca del aggro-metal, del Rekiem con Felipe Orellana y Mauricio Aguilera, cantado en inglés y más metalero? C.R: Creo que ahora Rekiem es mucho más simple. Como que en la complejidad se pierde un poco la diversión y el mensaje. En ese sentido, hay cosas que fueron necesarias dentro del grupo y la entrada de Álvaro fue fundamental, porque toca la batería de una forma completamente distinta de cómo lo hacía Mauricio, a dos bombos y muy técnico. Es básicamente eso, un Réquiem más directo y simple. Las letras en español fue una cuestión absolutamente necesaria, porque estábamos perdiendo mucho cantando en inglés. J.D: Donde más se ha notado el cambio, sin duda que es en la batería. Cuando llegó Álvaro, dijo que no quería tocar como lo hacía Mauricio, aunque él tocaba la raja, pero era de otra escuela y estilo. Álvaro ha simplificado a tal punto la música, que incluso, en un principio a mí me molestaba. Pero ahora me sale natural y si algo es muy complejo hasta me desagrada. De todos modos, creo que la formación que grabó “Unlike” en 1997 (editado por Toxic Records) ha sido una muy buena alineación que ha tenido Rekiem. La nueva ha sido la más inteligente, de entender lo que estamos haciendo y tirar todos para el mismo lado. Con la entrada de Álvaro pasó algo que no sucedía antes, que se discuten mucho las cosas y hay un debate que ha sido bastante fructífero. ¿Cómo van los planes de abrir a Deftones el próximo 26 de Enero en el Estadio Chile? Álvaro Vidal: Hay dos grupos que de algún modo estaban “postulando” a tocar con Deftones: Rekiem y Rama. Lo que pasó fue que Rama ofreció plata a DG Medios para poder tocar y encuentro que eso es malo y de cierto modo ensucia el medio musical chileno. Siento que ellos son egoístas, porque al hacer eso, acostumbran a las productoras a cobrar. J.D: No me parece positivo que cuando vas a conversar con alguien para negociar una tocata, lo primero que pongas sea la plata y no tus méritos como grupo. Creo que esto es un mal precedente. Rama es una gran banda y eso no tiene que ver con nuestra crítica, sino que lo que molesta es que tengan que hacer este tipo de cosas para lograr sus objetivos. ¿Qué conversaron con DG Medios? J.D: Nosotros hablamos con ellos y nos dijeron que si tocaba un grupo con Deftones, la prioridad era Rekiem. Primero, porque nosotros fuimos antes que nadie y segundo porque llevamos “ene” tiempo tocando y este año ha sido súper bueno. En definitiva a nosotros nos dijeron que estuviéramos tranquilos y que lo peor que pudiera pasar es que tocáramos los dos. ¿Qué trascendencia tendría para ustedes abrir a un grupo tan grande en todo sentido como Deftones? J.D: Imagínate, tocar frente a 5.000 personas, donde la mayoría no te conoce y es tu público objetivo absolutamente, equivale a tocar 3 años en el circuito nacional y además con distinta gente. Porque nosotros tocamos 10 veces al año y llevamos en promedio 400 personas, pero que generalmente son casi los mismos. Abarcaríamos todo un amplio espectro de gente y justo cuando está saliendo el disco. C.R: Sería pero demasiado importante para nosotros. Además estamos sonando bien en vivo. Después viene lo otro, que es la parte de acrecentar nuestro currículo, aunque eso es secundario. ¿No tienen miedo de que la gente que no los conozca diga cosas como “se subieron al carro del aggro” o algún comentario que los tire para abajo? J.D: Nadie podría decir eso y no quiero sonar ni petulante, ni autorreferente, pero nosotros hemos formado una escena. No sé si llamarla escena aggro o cualquier otra cosa, pero hace dos años no había nada y las bandas tocaban por su lado. Nosotros hemos incorporado grupos y tocados con ellos sin ser en ningún momento sectarios. Por otro lado, el grupo lleva 10 años tocando con cero promoción en las radios, cero prensa, cero medios y hemos logrado que 500 personas canten nuestras canciones en los recitales. Todo esto ha sido a pulso, entregando discos de mano en mano, entonces nadie puede decir nada y si lo hacen, filo, nosotros estamos tranquilos. A pesar de ser muy aggro se notan las influencias del metal moderno como Fear Factory, Machine Head e incluso Faith No More y otras cosas. A.V: En mi caso el estilo es una casualidad. Yo escucho de todo tipo de música y me gusta el aggro, pero no tanto. Más bien encajo por la parte de la fuerza que se expresa. Además en Rekiem siempre hay algo más y quizás en dos años la banda va a estar haciendo música electrónica. C.R: La tónica de este tipo de música es ser súper visceral. No te voy a negar que escucho Korn y Deftones desde hace tiempo, pero también me gustan muchas otras cosas. Nosotros encajamos ahí porque nuestra propuesta es violenta, compartimos códigos, pero no tenemos limitaciones a la hora de escribir. Nuestra música también es emotiva y hay “ene” melodías y vulnerabilidad en lo que hacemos. ¿Cómo fue la experiencia con el tecladista y compositor de Makiza, Gastón Gabarro que canta en el tema “M.L.C.A.E.”? J.D: Funcionó súper bien. Yo lo caché un día que iba pasando y le dije toquemos un tema juntos y me respondió de inmediato que sí. Costó que llegara a los ensayos, hasta que un día fue, le gustó la temática de las letras y la intención del grupo. Lo más groso fue la disposición que tuvo y un interés increíble. A los 5 minutos ya tenía ideas y a la media hora teníamos el tema casi armado. Incluso él compuso la letra que canta. En cuanto a la difusión del disco, ¿cuáles son los planes? J.D: Tocar mucho es lo más importante, porque en la radio es difícil y es corrupto que exista una persona que pague por ser tocados. Igual vamos a mandar discos y miles de faxes. A.V: He cachado que igual existe buena disposición para tocarnos, pero siempre está el miedo por la parte del contenido. Son temas polémicos y si alguien anuncia una canción en una radio tiene temor a involucrarse con lo que dicen las letras. Nosotros queremos salirnos de estar asociados al ambiente metalero y ser tocados en programas específicos, a pesar del montón de agradecimientos para toda la gente que nos apoyó. Por último. En cierto modo el discurso de ustedes es que el sistema te duerme. ¿No piensan que hay mucha crítica, pero sin entregar una propuesta diferente o un camino mejor para salir de eso? A.V: No es nuestra misión mostrar un camino, creo que eso es tarea de cada uno. Nosotros sólo estamos diciendo qué pasa y pienso que nadie tiene el derecho a decir lo que los otros tienen que hacer o para dónde tienen que ir. C.R: Quizás la idea es ser como un despertador, nosotros somos un grupo de mucha denuncia y no es que nos dé lata proponer cosas, sino que no nos corresponde. La gente no necesita que le digan: “Esto es lo que tienen que hacer” y nosotros básicamente lo que hacemos es decir “esto es lo que no hay que hacer” y el resto queda al libre albedrío. J.D: Lo importante es que la gente haga cosas, pero nosotros no tenemos la ambición de decirles. Eso es pretencioso y también sería una forma de dictadura. La idea es que el oyente diga o piense: “Qué hago después de la protesta”, ahí está el sentido. Héctor Aravena Tags #Rekiem # Nu Metal # Aggro Metal # 2001 # Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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