Sistemas Inestables: retratando los vestigios del futuro Entrevista con Javier Hechenleitner y José Tomás Molina Viernes, 21 de Agosto de 2026 El trío nacional presenta “Vestigium”, un álbum gestado durante cinco años y liberado paulatinamente a través de tres EP’s Todas las acciones tienen consecuencias. Todo lo que se hace —o se deja de hacer— tiene un resultado. Esta no es ninguna novedad para Sistemas Inestables, el trío de post-rock nacional que, tras cinco años de trabajo, presenta “Vestigium”, su segundo álbum de estudio y el primero desde “O”, su debut publicado en 2018 bajo el sello LeRockPiscophonique, con el que comenzaron a consolidar una propuesta propia dentro de la escena de vanguardia chilena. La nueva producción reúne el material que la banda fue liberando paulatinamente a través de tres EP’s: “Oppidum” (2021), “Homines” (2024) y “Natura” (2026), un proceso que terminó extendiéndose mucho más allá de los plazos que originalmente habían imaginado, pero que permitió al grupo profundizar en una propuesta instrumental que cruza rock, jazz, electrónica y elementos de distintas tradiciones musicales, expandiendo así la propuesta de su álbum antecesor, a la vez que desarrollaron un concepto centrado en las relaciones entre el ser humano, la ciudad y la naturaleza. En ese aspecto, los multiinstrumentistas Javier Hechenleitner y José Tomás Molina, los dos miembros fundadores del conjunto, aseguran que el tiempo terminó siendo parte fundamental de la obra. “Nadie nos apura más que nosotros mismos”, explica Hechenleitner, sobre una banda cuyo funcionamiento también se ha adaptado a las circunstancias personales de sus integrantes: Hechenleitne actualmente vive en el sur y Molina en Santiago, por lo que Sistemas Inestables concentra sus períodos de trabajo y ensayo en momentos específicos. “Somos una banda que tiene un ritmo bastante lento”, reconocen. Esa dinámica les permitió dejar que las composiciones, los arreglos y el propio concepto del álbum fueran mutando durante estos años. El resultado es un disco pensado para ser escuchado como una obra completa y que coincide, además, con una nueva etapa para Sistemas Inestables, marcada por la salida del bajista Santiago Corvalán y la renovación de su formación y propuesta en vivo. La banda se encuentra actualmente desarrollando una gira nacional que ya pasó por el Centro Arte Alameda el 19 de agosto y que contempla próximas presentaciones en Concepción y Valparaíso. El recorrido llega después de una trayectoria que también los llevó a presentarse en KEXP en 2024, consolidando una propuesta que ha buscado mantenerse al margen de etiquetas y fórmulas. En esta conversación, Hechenleitner y Molina hablan sobre la extensa gestación de “Vestigium”, su concepto, la evolución respecto de “O”, la escena musical chilena, los cambios en la formación y el impacto de la inteligencia artificial en la creación musical. “Nadie nos apura más que nosotros mismos” -“Vestigium”, su segundo disco se construyó a través del lanzamiento paulatino de tres EP, “Oppidum” (2021), “Homines” (2024) y “Natura” (2026). ¿Cuál fue el principal impulso o motivación detrás del desarrollo y lanzamiento de este álbum en este formato temporal? Javier Hechenleitner: En principio era una forma de mantener activas las redes y las plataformas, especialmente en el contexto de 2021, saliendo de la pandemia. En lugar de lanzar singles, pensamos en hacer diferentes EP’s y generar un concepto en torno a ellos. Cada EP habla, en el fondo, sobre aspectos como la ciudad, la naturaleza y el ser humano. Nos fuimos metiendo en esa idea. Originalmente pensábamos que el proceso iba a durar aproximadamente un año: lanzar los tres EP y luego tener el álbum listo. De hecho, el disco ya estaba compuesto y las baterías grabadas, o gran parte de los temas ya estaban muy armados y casi terminados. Pero empezó a pasar que la idea de tener el álbum rápidamente fue perdiendo prioridad frente a las giras y a tocar afuera. La energía y el tiempo que involucrábamos en la banda empezaron a concentrarse naturalmente en esas actividades. José Tomás Molina: También la pandemia nos pegó. Javier se fue a vivir al sur y empezamos a componer a distancia. Era la primera vez que componíamos un disco de estudio pensando el proceso desde esa perspectiva, así que también era interesante ver hasta dónde podía llegar. Sumado esto tuvimos un cambio de formación, justo cuando empezábamos a componer este disco. Hubo muchas ideas que descartamos porque sentíamos que podían evolucionar en temas mucho mejores. De ahí apareció el concepto de las tres etapas y se fueron sumando cosas que cambiaron y mutaron junto con el concepto. Por ejemplo, el EP del “humano” y el de la “naturaleza” tienen diferencias en términos de composición. En el de la “naturaleza” pusimos más énfasis en instrumentos acústicos. En el del “humano” quisimos darle una cuestión un poco más romántica a la composición, con cadencias más largas, referenciando a esta estética musical. Javier: Nadie nos apura más que nosotros mismos. Fuimos dándole tiempo en función de lo que estaba pasando con nuestras vidas. A diferencia de “O”, que fue un disco compuesto en la sala de ensayo y después registrado en estudio, aquí el proceso fue al revés. Primero hicimos maquetas, después grabamos en el estudio, trabajamos las canciones ahí y finalmente el desafío fue cómo llevar ese material a la sala de ensayo para poder tocarlo en vivo. JTM: Eso también nos permitió macerar el trabajo y darle todo el tiempo necesario a esta conceptualización que veníamos trabajando hace tiempo. De hecho, el título del álbum se lo pusimos poco antes de publicarlo. -El latín es intencional, ¿cierto? -JTM: Claro. “Vestigium” significa “vestigio”. Se relaciona con el concepto del álbum, que tiene que ver con tres cosas: el humano viviendo en una ciudad y su relación con la naturaleza. Y esa relación implica muchas veces arrasar con esta naturaleza. Todo eso deja un vestigio. Para nosotros, actualmente esas tres cosas forman un sistema: el humano habitando la ciudad y relacionándose con ciertos entornos, destruyendo o conviviendo con la naturaleza, etc. No necesariamente es algo positivo o negativo. Simplemente cambia el paisaje, cambia todo. Ese vestigio es lo que nos dimos cuenta que estábamos retratando. -Entonces, ¿hay en “Vestigium” un mensaje o una expresión política y social? JTM: Por supuesto, pero tiene que ver más con lo conceptual que con lo partidista. Javier: Tratamos de retratar algo más universal. La ciudad por sí misma es un universo. El humano es un universo y la naturaleza es otro universo. Es un concepto universal, relacionado con la totalidad de las cosas y con cómo se entrelazan. Por eso los nombres están en latín. Es una decisión nueva para nosotros que tiene que ver con el origen de las cosas y con buscar un idioma universal o transversal. Y obviamente está abierto a que cada persona pueda interpretarlo. La música instrumental también permite eso. vestigium de SISTEMAS INESTABLES -Hicieron una sesión de preescucha del disco. ¿Cómo funcionó eso? Javier: Fue muy bonito. Se inscribió mucha gente. No lo hicimos en un auditorio o en un teatro, donde todos hubieran estado más cómodos. Terminamos haciéndolo en el estudio donde ensayamos, donde se creó el disco y donde se grabó, en estudios LeRock. Al principio fue un poco extraño porque estábamos todos apretados, y no toda la gente se conocía, pero iban con la misma intención: escuchar el disco nuevo. Y eso era lo que los unía. Escuchamos el disco y la gente alucinó. Hubo preguntas muy técnicas y la escucha gustó mucho. Fue especialmente interesante escuchar la obra completa de principio a fin, con el orden definitivo de los temas. -¿Cómo dialoga “Vestigium” con “O”? Se percibe como una expansión del sonido que desarrollaron ahí, pero también como una producción más grande y densa. JTM: Es bastante simple y tiene que ver con lo anterior. “O” fue una búsqueda de sonoridad. Fue básicamente desarrollar nuestro formato, que es como tocamos siempre en vivo. Tenemos una planta de escenario determinada y eso también tiene que ver con una cuestión técnica para poder ejecutar todo el set. “O” fue encontrar esa fórmula, encontrar un lenguaje. Después dijimos: “A este lenguaje démosle un concepto un poco más armado”. Y no es que “O” no es que no tuviera concepto, pero era algo más intuitivo, relacionado con desarrollar y encontrar el formato. Con “Vestigium” dijimos: “Vamos a pensar esta cuestión, a mirarla desde otro ángulo”. Un ángulo que tenga que ver realmente con una conceptualización desde el inicio. Ya no se trataba tanto de ver hasta dónde llegaba el formato, sino de relajarnos y buscar algo que tuviera un significado para nosotros en todo sentido. -¿Cómo se traduce “Vestigium” al vivo? ¿Han desarrollado una dinámica nueva para ejecutar estas canciones? Javier: Muchos temas del disco venimos tocándolos en vivo hace un tiempo. La diferencia ahora está principalmente en la incorporación de temas nuevos, que comenzaron a estrenarse con el lanzamiento del tercer EP y ahora con “Vestigium” como álbum global. -Bueno y también coincide con un cambio de formación… Javier: Sí, ha sido un trabajo largo durante estos últimos meses porque hemos tenido que preparar música nueva y, al mismo tiempo, adaptarnos al cambio de integrante. Hemos estado ensayando muchísimo y revisando todos los detalles. Como este disco se ha hecho durante cinco años, el set también va mutando y cambiando. No es algo radicalmente nuevo desde cero, sino que tiene variantes en función de lo que va sucediendo con Sistemas Inestables en vivo. -Sistemas Inestables surgió en un contexto en que había un auge importante del post-rock en Chile. ¿Cómo perciben la escena actual? JTM: Lo vemos como algo muy positivo. Siempre hay recambios y siempre aparece gente nueva con otras inquietudes y otras formas de hacer música. Nosotros nunca nos sentimos parte de una escena específica. Nunca nos sentimos completamente post-rock, jazz, rock o cualquier otra cosa. A la vez, nos sentimos un poco parte de todo. Todo cambia y creemos que también es el momento de que aparezcan nuevas cosas y que sucedan otras cosas musicalmente. Que nuevas bandas estén tomando la batuta y que les esté yendo incluso mejor mediáticamente que a nosotros hace años es muy bacán. Me pone muy contento. Javier: Las escenas evolucionan y mutan. Nosotros hemos tocado en festivales de jazz, post-rock, cosas más de vanguardia e incluso hemos abierto para propuestas de otras escenas. La gracia de la música instrumental y de querer combinar muchas cosas es que siempre hemos estado un poco en contra de las etiquetas y las clasificaciones. Entendemos que, a nivel mediático, de plataformas y para llegar a público sirven de alguna manera, pero siempre hemos querido —o quizás simplemente nos nace— que lo que hacemos, tanto a nivel de composición como en vivo, esté un poco alejado de todo lo que está sucediendo. Creo que siempre lo hemos ejemplificado con esta idea de estar frente a una carretera con muchos caminos y muchas vías. Nosotros decimos: “Mira, por acá no transita nadie, vámonos por aquí”. Puede haber coincidencias con determinados estilos, pero buscamos algo que también sea muy único. “La IA está lejísimos de reemplazar la creación y la ejecución musical” -¿Eso también se refleja en la puesta en escena de Sistemas Inestables? Javier: Sí, siempre lo hemos comentado: nuestra formación en vivo ya genera controversias. Nos ha cerrado algunas puertas, pero también nos ha abierto otras. Que la batería no esté atrás, que no haya un vocalista adelante, que el bajista no esté necesariamente a un lado, que los teclados estén en otra posición, que haya incluso una doble batería o alguien tocando de espaldas... Todo eso a veces complica el montaje de los escenarios. Pero también nos pasa cuando hemos salido a tocar afuera, la gente nos lo dice mucho que les sorprendimos, que les volamos la cabeza, que agradecen volver a sorprenderse con la música. Hoy vivimos en un contexto en que muchas veces escuchamos la copia de la copia de la copia. Y creo que los instrumentos se pueden usar de tantas maneras y se pueden lograr tantos sonidos. Hoy es mucho más fácil que hace veinte años atrás. Hay muchas posibilidades creativas, pero a veces seguimos haciendo lo mismo. -La industria musical está atravesando transformaciones importantes por la IA, los cambios en el consumo, el streaming y la remuneración. ¿Cómo debería enfrentarlo la música independiente y de nicho? JTM: Habría que partir diciendo que en Chile ni siquiera existe realmente una industria musical. No hay una gran maquinaria que genere productos musicales para responder a un mercado o una necesidad. Hay mucha gente haciendo lo que le gusta, tratando de sacarlo adelante y tratando de venderlo. Y, si existiera, la industria musical nunca ha estado de nuestro lado. Nunca ha acompañado mucho a quienes hacemos cosas distintas. El simple hecho de hacer algo diferente puede cerrarte grandes oportunidades o la posibilidad de vivir de esto. Para quienes vienen ahora, el consejo sería simplemente: sigan creando. -¿Y cómo ven específicamente la IA en relación con la creación musical? JTM: Es una herramienta increíble y no creo que haya que renegar de ella. Pero creo para lo que hacemos nosotros y para la gente que hace música de nicho, la IA está lejísimos de reemplazar la creación y la ejecución musical. La IA puede reproducir fórmulas, pero la gracia de la música de nicho es precisamente que no reproduce una fórmula. Por eso es de nicho: tiene menos alcance y menos público. Creo que la crisis que genera la IA tiene más que ver con la música mainstream y con estilos más estandarizados. Es una herramienta. Hay que saber usarla. Javier: Ir a un concierto y ver a músicos tocando en vivo es irreemplazable. Hoy vemos músicos en redes sociales llamando a no utilizar inteligencia artificial para hacer música. Pero creo que la crisis también tiene que ver con que ahora producir algo está al alcance de todo el mundo. Es parecido a lo que ocurrió cuando apareció la música electrónica. En algún momento se decía que la música iba a morir porque ya no era necesario ser un músico de conservatorio para hacer determinadas cosas. Pero no pasó. Lo que ocurre es que hoy la creación es mucho más accesible, fácil y barata. Hace treinta años necesitabas componer, producir, ir a un estudio y pagar todo ese proceso. Después apareció el home studio y las interfaces, y ahora es todavía más accesible: basta un teléfono y una aplicación para poder producir algo. Es parte de la historia, cada vez más personas tienen acceso a crear. -¿En este contexto consideran que la experiencia en vivo adquiere todavía más importancia? JTM: Sí, la música en vivo siempre ha sido una experiencia fundamental. Hay que entender que la industria fonográfica es relativamente nueva. Tiene alrededor de cien años y todo ha avanzado a pasos agigantados. La inteligencia artificial era algo que se veía venir. Pero para quienes hacemos cosas poco convencionales, la situación no cambia demasiado. Entrevista: Fabián Escudero Fotos en color: Juan Pablo Morales Foto en blanco y negro en slyder: José Pedro Downey Buguñá Tags #Sistemas Inestables #Vestigium #Javier Hechenleitner #José Tomás Molina Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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