Nico Carreño: Distorsionando los cuatro acordes El músico desmenuza su nuevo EP Jueves, 05 de Noviembre de 2026 Desde la comodidad de su casa en Rancagua, ciudad desde la que viaja todos los días para estudiar música en la Universidad Alberto Hurtado, el cantautor y compositor Nico Carreño se toma un respiro para conversar sobre "Te quedaste, a pesar de las dudas", su más reciente EP. Se trata de un trabajo que, en lugar de buscar definiciones cerradas sobre el amor, nace del ejercicio de habitar la incertidumbre y de soltar la necesidad adolescente de darle una explicación literal a cada tema. "Cuando recién empecé a hacer canciones, onda en tercero o cuarto medio, tenía muy esa línea de 'esta canción va a hablar del estallido social y esta otra de tal cosa', quizás replicando las primeras referencias que venía escuchando", recuerda de entrada. "Pero a medida que fui creciendo y pasaron los años, me di cuenta de que la canción no era solo una temática; suena medio cliché, pero es una experiencia en sí. Escuchar una canción se vuelve algo que te genera un efecto no más, quizás parecido a lo que me genera el cine, algo muy Twin Peaks, por decir algo". Aunque admite que siempre le ha costado definir de qué tratan sus discos, Carreño notó una directriz clara que diferenciaba este material de sus entregas anteriores. Si su primer trabajo lo sentía como una carta de presentación más global y el segundo tocaba más la angustia, estas nuevas canciones se englobaban en torno a su relación con los otros. Esa búsqueda incluso cruza hacia el metatexto en cortes como 'Canción de amor' y 'Al menos tengo una canción', un detalle que el músico terminó de decantar el día anterior tras una entrevista junto al periodista David Ponce. "Él me decía: 'Qué cuático que tus canciones a veces son sobre canciones, como un metatexto sobre el ejercicio de hacer canciones'. A veces me cuesta explicar de qué habla 'Canción de amor' más allá de lo que dice la letra, pero creo que en ese ejercicio también hablo de las relaciones no solo entre las personas, sino con las cosas. En este caso, con el ejercicio de la música o lo que significa para mí. En el EP está ese intento de delinear cómo entiendo esta relación". Cruzando la composición académica con la música popular, Nico Carreño conversa con Rockaxis sobre cómo "contaminar" las canciones de cuatro acordes, la revisión de maquetas antiguas y la fuerza colectiva de la actual escena independiente. - Vienes de un cruce bien interesante entre la música popular y la composición académica, con obras que incluso se tocaron con la Orquesta Marga Marga. Si en tu trabajo anterior, "ISRS", te fuiste por un camino más expansivo y conceptual, ahora vuelves a poner el foco directo. ¿Qué tan difícil sientes que es domar a ese compositor académico para hacer canciones de mayor simpleza emocional, como lo que trae la canción pop? - Desde el 2020, cuando saqué mi primer disco, empecé a hacer clases y también me empezó a escuchar más gente fuera del círculo de mis amigos; gente que me escribía por Instagram. Ahí empecé a sentir que a veces se proyectaba una imagen de que el lenguaje de mi música es como más "difícil", y me llama la atención. He tenido alumnos que me piden clases cuyos perfiles musicales me generan mucha admiración, porque yo no tengo esa experiencia de amigos que desde chicos conocieron a Pink Floyd o King Crimson, una música más cuática. Yo para escuchar esa música igual tengo que sentarme con un interés intelectual; me pasa lo mismo con el cine, donde las películas que vi en la tele son para mí un descanso y lo otro lo veo desde un interés intelectual. De niño yo escuchaba quizás la música de Víctor Jara y Violeta Parra, la Nueva Canción Chilena, pero también la música de la radio, como Juanes, o lo que escuchaba mi hermano en MTV: Linkin Park, el aggro o Eminem. Entonces, el interés del compositor académico es una cosa que me encanta y me parece muy entretenida, pero creo que a mí se me hace natural lo otro: componer desde un lugar muy "oreja", muy como Paul McCartney o Los Bunkers como referentes. Mi lugar son las canciones de cuatro acordes, 'Despacito' de Luis Fonsi, solo que me parece entretenido distorsionar y contaminar eso desde otro lugar. Fue después, cuando entré a la universidad a estudiar música y caché que había otras maneras de hacer música, que entraron esas otras líneas más académicas o de otras tradiciones. - ¿Y sientes que tu formación al estudiar música te ha hecho más fácil o más difícil ese proceso de meter más acordes o complejizar una canción que ya está estructurada para ser más "oreja"? - Justamente creo que este EP fue como una vuelta. Haciendo una revisión de algunas canciones, hay temas donde rasgueo más la guitarra versus arpegiarla, y al menos para mí se me hace más difícil arpegiar. De hecho, hay una canción que se llama 'No dejo huella ni sitio' que tiene otra versión que produje con un amigo, y la versión que tiene este EP tiene más arpegios porque se me hacía entretenido tocarla así en vivo con la banda. A veces esa idea de la complejidad viene de hacerlo a ratos más entretenido para mí o más tocable en vivo. Siento que es súper difícil tocar pop muy tradicional en vivo, onda Bruno Mars, y que suene bien, porque tienes que tener más secuencias y todo más estructurado. A veces tocar math rock suena más sencillo y orgánico con banda; de hecho, a ratos tocar jazz en trío puede ser paradójicamente más sencillo dependiendo del contexto. - A propósito de composición, me llamó la atención el caso de 'Al menos tengo una canción', un tema que escribiste originalmente en 2014 y que ahora rescataste. Diez años en la vida de un músico es una eternidad. ¿Cómo fue el ejercicio de producir esta maqueta de tu "yo" más joven sin perder la estética que tenías en ese entonces, o sientes que cambió mucho? - Creo que el ejercicio fue no intentar cambiarla tanto, sino respetar cierta visión de ese momento. Lo que me parece bacán de haberla producido ahora fue darle una versión madura nomás, y eso no implica necesariamente complejizarla más, sino afinar ciertos detalles que me parecía que había que afinar. Es un ejercicio que le copio mucho a Radiohead y me imagino que a todos los artistas igual, que toman canciones que son muy antiguas y las meten en discos nuevos. Me gusta estar trabajando canciones nuevas y, al mismo tiempo, siempre ir revisitando lo que hice antes. - Claro, tipo Charly García, que tiene canciones como 'Vampiro' que escribió muy joven, tenía la maqueta de antes y después la trajo en una nueva versión con Pedro Aznar cuando ya era un artista más consolidado… - ¿Pero no la había grabado antes, sino que la grabó solo en ese momento? Tal cual es eso, sí, tal cual. - Escuchando el EP también me encontré con un tema instrumental que es 'Carlitos y Santi'. ¿De dónde nace esa canción? Me imagino que está dedicada a ellos. - Sí, Carlitos y Santi son mis sobrinos. Fue un desafío muy bacán intentar hacer una canción que para mí estaba en los márgenes del jazz, de la música instrumental o de la música improvisada, porque entre medio de la canción hay una improvisación de piano, que son cosas del jazz que este último tiempo me interesa mucho integrar. De hecho, esa canción iba a estar en el segundo disco, en el "ISRS", pero nunca la encontré en términos de sentirme cómodo en la estética, de no sentirla forzada. Es paradójico en ese sentido: el jazz es un estilo que me gustaría mucho hacer, pero la chapa de cantautor la vengo desarrollando hace tantos años que, independiente del nivel técnico, sí lo tengo muy claro a nivel de identidad de voz personal. El jazz, si bien lo podría estudiar mucho, me tomaría mucho tiempo integrarlo de una manera que me suene igual de cómodo que con la voz de cantautor. Con esta canción lo pude hacer, y me parecía entretenido ponerle ese nombre a propósito de mis sobrinos, que son chicos, y de lo terrorífico que a veces me es el jazz, que lo siento como un bicho muy grande, y aterrizarlo en una relación con ellos. Esa tensión entre ternura y caos era lo que me llamaba a pensar la canción. - Como buscar, dentro del caos que es el jazz, un lugar más seguro que son tus sobrinos. - ¡Oh, eso está bacán cómo lo dices! Sí, como un lugar seguro. De hecho, para que termine siendo una canción, algo de seguridad tiene que generarme. Independiente de que pueda ser difícil en términos técnicos, algo con la identificación conmigo mismo es lo que me genera seguridad, y quizás ahí encontré algo con esa canción. - Tus trabajos anteriores salieron bajo el Sello Mescalina, y este EP decidiste editarlo de forma más independiente. ¿Cómo ha sido asumir la autogestión de este lanzamiento? - Primero que todo, trabajar con Mescalina fue un paso muy bacán. Me enseñó lo mucho que potencia trabajar con un equipo de personas comprometidas con un proyecto desde sus propias disciplinas, ya sea de diseño o de comunicación. Más allá de que a nivel de números sí levantó el proyecto a un nivel muy bacán, me dejó en otra vara y cambió un poco el paradigma de cómo trabajar para hacerlo autosustentable a nivel económico y de industria. Además, siento que Mescalina, junto con otros sellos que se están levantando en Chile, trabajan a esa escala profesional que a veces es muy difícil encontrar. De hecho, en ese mismo sentido ahora estoy trabajando con Cooperativa Ronda como distribuidora en Chile, porque es muy curioso lo que pasa en la industria acá: en un extremo tienes que subir tu música tú solo, en el otro extremo tienes a Pailita que trabaja con Sony Music con sede en México manejando otros números, y luego estamos todos los que estamos entre medio de eso. Mescalina y otras industrias ayudan a levantar una escena en ese punto medio. En ese sentido, post-Mescalina lo que me quedó fue la importancia del trabajo en equipo. La autogestión es el manso trabajo en la medida en que implica aprender y articular un equipo en función de un bien común. Más allá de las lucas de tener que trabajar y pagarle a muchas personas, a nivel emocional y comunicativo sostener esas redes implica asumir habilidades de liderazgo que eventualmente todos tenemos que tener para diferentes cosas. Es indefectible en un proyecto musical que algo de eso hay que aprender. - El nuevo movimiento de la música chilena tiene harto de eso de ser más independiente; tenemos a Candelabro o Hesse Kassel que están pegando fuerte con ese sonido. ¿Cómo sientes tú la escena actual, en qué sientes que va? - Me gusta caleta, aunque he tenido poco tiempo quizás de escuchar todo. Con los Candelabro me pasó que me encariñé mucho porque el Mati Ávila me escribió; él me ubicaba de antes, desde el segundo disco, y me pidió abrir el show que hicieron de lanzamiento de su disco en el auditorio del Liceo Manuel de Salas, cerca de Plaza Ñuñoa. Lo sentí muy buena onda, muy cercano, igual que el Franco (el baterista) y todos los chiquillos; sentí un ambiente muy familiar en ellos y eso me hizo engancharme a su música de una manera distinta, más personal. Luego, la movida de los chiquillos de Hesse Kassel, o alguien que he escuchado ahora último que es Te Odio Te Odio, me atrae mucho por algo que mencionaste: uno también puede escuchar un "sonido independiente". No es solo la gestión independiente, sino un sonido de algún modo, y eso me parece siempre interesante y atractivo. También me acuerdo de alguna cuña que dijo la María (Segú), de María y los Templos, sobre la idea de que hoy por hoy hay una conciencia mucho mayor de la importancia de lo colectivo. Yo ahora estudio en la Alberto Hurtado con los cabros de Kiwi, con la Dani Gatica o con la Cami Bañados, y hay una conciencia muy fuerte de la importancia de trabajar en equipo, porque si no la cosa no funciona. Desde que empecé a tocar estaba eso presente, pero siento que hoy por hoy está más instalada que nunca la consigna de que o es eso, o es nada. - Ya para finalizar, ¿qué se viene para lo que queda de 2026 y para 2027 a la hora de defender estas canciones en vivo? - Aprovecho de anunciar la fecha del lanzamiento oficial de este EP, que va a ser el miércoles 18 de noviembre en la Sala SCD de Bellavista. Este año he hecho pocas tocatas por no decir cero, al menos con banda, entonces creo que esta tocata va a ser muy emocional y muy importante por eso mismo. También tengo pendiente sacar la fecha para hacer un lanzamiento acá en Rancagua, y la idea es mover un poco el EP con la banda en las ciudades que quedan dentro de este año y un poco el próximo. Tenía ganas de adelantarte que quiero grabar un disco nuevo, pero creo que primero hay que darle bombo y platillo y difusión a este EP. Nicolás Ramírez Rioseco Tags #Nico Carreño #Sello Mescalina Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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