Las imparables leyendas del space rock están de regreso con uno de sus discos más tranquilos, reposados y templados de los últimos años. A sus 82 años y a la altura del álbum en estudio 36 de la longeva trayectoria de su banda, Dave Brock parece haber llegado al momento de reflexionar sobre la vida y la muerte, utilizando como metáfora sus tradicionales historias de viajes y experiencias intergalácticas. Si en la estilística de la agrupación se han conjugado de manera equilibrada elementos del metal, el progresivo, el folk psicodélico, el jazz y el rock espacial, en este álbum prima, sobre todo, esta última tendencia, pero procesada y sintetizada de una manera única, en la que se incorporan las otras corrientes, pero siempre supeditadas al space rock como nave madre.
Grabado con la actual formación de quinteto, con Brock en voces, guitarra, teclados y sintetizador, Richard Chadwick en batería y voces, Magnus Martin en guitarra, voces y teclados, Thighpaulsandra en teclados y sintetizadores y Doug MacKinnon en bajo, el disco evidencia que, pese a los numerosos cambios de alineación que la banda ha tenido en su extensa historia, la esencia se mantiene. El tema que abre el disco, el inspirado ‘Our Lives Can't Last Forever’, es un claro ejemplo de esta reflexión de un Brock acercándose a la muerte: “Nuestras vidas no pueden durar para siempre”. Se trata de un tema sosegado y cósmico, que entrega el tono, la sensibilidad y la cualidad sonora que cruza todo el álbum.
En casi 60 minutos de música, Hawkwind logra condensar aquel paradigma sónico que los define, en temas de largo aliento y variedad, como ‘The Starship (One Love One Life)’, ‘What Are We Going to Do While We're Here’, ‘The Tracker’, ‘Till I Found You’, ‘Underwater City’ y ‘The Night Sky’. Todos ellos, que conforman la primera sección del disco, se caracterizan por el uso de sintetizadores cósmicos, partes acústicas, melodías flemáticas pero llenas de sentimiento y momentos que van desde un ambient celestial hasta un metal comprimido. ‘Traveler of Time & Space’ es el punto de inflexión del disco, una pieza extensa con todos los ingredientes de la sonoridad de la banda, para ir finalizando el álbum con excelentes temas como la exploración de ‘Re-generate’, ‘Frozen in Time’ -quizás el mejor en su línea melódica- y la instrumental ‘Stargazers’.
Si el ciclo de discos de los 70 del conjunto con “Hawkwind” (1970), “In Search of Space” (1971), “Doremi Fasol Latido” (1972), “Hall of the Mountain Grill” (1974), “Warrior on the Edge of Time” (1975), entre otros, es una exaltada exhibición de un space hard rock único de aquellos años formativos y clásicos, la seguidilla de álbumes compuesta por “The Machine Stops” (2016), “Into the Woods” (2017), “All Aboard the Skylark” (2019), “Somnia” (2021), “The Future Never Waits” (2023) y este “Stories from Time and Space”, exponen a una banda madura que, pese a su longevidad, se muestra vital y tan fiel a sí misma como siempre lo han sido. A 54 años de su disco debut, la agrupación sigue sacando registros de gran altura y que muestran una estética que, pese a beber de distintas fuentes, es única e idiosincrática en el contexto de la historia del rock.