Tom G. Warrior: "Tiene que haber cierta dignidad en lo que haces"
Extensa conversación con la mente maestra de Hellhammer, Celtic Frost y Triptykon
Muchas veces hemos visto a músicos presentando diferentes proyectos de su trayectoria artística en Chile. Sin embargo, tener nada menos que tres facetas de una figura del metal como es Tom G. Warrior en un periodo de tres días es algo totalmente inédito en los escenarios locales. El músico suizo se presentará la primera jornada de Chile TerrorFest (6 y 7 de diciembre en el Teatro Caupolicán) junto a Triumph of Death, nombre dedicado exclusivamente a revivir la breve pero influyente trayectoria de Hellhammer, mientras que al día siguiente se evocará el legado de Celtic Frost junto a Triptykon, su principal ocupación desde 2008. Como si fuera poco, un sideshow del evento estará liderado por esta última banda el 8 de diciembre en el Teatro Cariola, presentando un setlist exclusivo centrado en sus dos álbumes “Epristera Daimones” (2010) y “Melana Chasmata” (2014).
Para el músico nacido como Thomas Gabriel Fischer, todo se basa en la autenticidad, sin montar un circo sobre el escenario, como aclara vía Zoom, enfatizando que todo se trata de la música una vez que esté en el escenario con cualquiera de sus bandas. Con Triumph of Death, se buscará representar con precisión todo aquel sentimiento del underground que encarnó HellHammer, tocando su música tal como se registró originalmente a principios de los 80, sin truco alguno. “En cuanto a Triptykon, claro, quizás sea musicalmente más sofisticado, más complejo, pero también es un concierto muy oscuro y muy intenso”, explica Warrior, agregando que esta combinación es un buen retrato de sus primeros años dedicados al metal, además de demostrar cuál es su actual lugar.
Más allá de la alta actividad en vivo de Warrior recreando aquellos grandes clásicos -que nunca tuvimos la oportunidad de presenciar en Chile en su forma original-, gran parte de su fanaticada sigue esperando nuevo material de Triptykon por más de una década. Consultado por el progreso de un próximo álbum, aclara que ha tomado más tiempo de lo esperado, pero el proceso va muy bien. “Acabo de recibir algunos demos de nuestro guitarrista, V. Santura, de las canciones que le envié. Hizo demos un poco más profesionales de lo que yo podría haber hecho, y suenan realmente muy bien. Creo que es un avance con respecto al álbum anterior, pero es muy característico de Triptykon. Es muy oscuro y muy pesado. Hasta ahora, estoy muy contento con la dirección que estamos tomando”.
“Es difícil de describir. Será tan oscuro y pesado como “Melana Chasmata”, pero quizás con un poco más de melodía”, adelanta sobre el enfoque que tomará este próximo LP, teniendo en cuenta que Warrior no es en absoluto alguien ajeno a la experimentación en su música “Eso no significa que sea menos heavy. Creo que encontramos la manera de combinar música extremadamente oscura y heavy con algunos toques de melodía, y nos gusta mucho esa combinación, porque si escucho heavy metal, normalmente o hay melodía o hay pesadez, pero creo que es posible combinar ambas de una forma muy oscura, sin ser comercial, con un toque underground, extremadamente pesado, pero con melodías cautivadoras. En eso estamos trabajando ahora mismo. Creo que “Melana Chasmata” tiene algo de esto”.
El arte de portada de los dos álbumes en estudio de Triptykon fueron creadas por el reconocido artista suizo H.R. Giger, con quien ya unió fuerzas en “To Mega Therion” (1985) de Celtic Frost. Si bien falleció en 2014, ambos planeaban volver a trabajar juntos para este eventual tercer álbum, y aunque hubo una portada diferente para el en vivo “Requiem” (2020), Warrior confirma que otra obra del oscuro pintor será parte de este esperado lanzamiento. “Es cierto que en 2014, poco antes de su muerte, Giger y yo diseñamos juntos el siguiente álbum de estudio de Triptykon, el booklet y todo, usando material gráfico que él aprobó y que me dio. Básicamente, en cuanto a álbumes de estudio de Triptykon, este es el tercero con una colaboración con Giger. Estoy muy contento por esto, me siento muy honrado. Sé que fue muy difícil obtener la aprobación de Giger para usar su obra, y estoy muy orgulloso de que nos la haya dado”.
La relación entre ambos no se limitó al uso de sus obras como portadas, llegando Warrior a involucrarse en la curatoría del museo que exhibe las obras del fallecido Giger en Suiza, un lugar que, según cuenta el músico, sigue recibiendo gente de todo el mundo, con más visitantes que nunca. “Eso indica que la gente no lo ha olvidado. Al contrario, lo veneran”, explica, dando a entender que su legado ha crecido mucho desde su muerte. “Hace unos años, en 2019, se celebró en Ciudad de México la mayor exposición de Giger de la historia, lo que demuestra que sigue vivo en la memoria de la gente y que su arte sigue siendo muy apreciado. Me alegro mucho por eso. Definitivamente vale la pena, y lo digo como fan, no porque esté involucrado en ello. Recuerdo la primera vez que fui al museo, y no estaba involucrado en ello. Quedé impresionado. Es un museo precioso”.
Dentro de toda esa oscuridad siempre presente, las letras de Triptykon también han incluido temáticas pesimistas y poco alentadoras ante la vida en general. Para un próximo álbum, ¿te sentiste inspirado por los tan complejos tiempos que se viven a nivel mundial?
Por supuesto, es el mundo en el que vivimos, y a menos que sea ciego, claro, ¿cómo no me va a afectar? Soy un ser humano como todos los demás. Soy ciudadano y me afectan los acontecimientos de nuestra época, y por supuesto, me hace pensar. Siento emociones por lo que le estamos haciendo a este planeta, por lo que nos hacemos unos a otros, por cómo nos negamos a aprender de la historia, por cómo repetimos errores, guerras, destrucción y la aniquilación de la naturaleza, todas estas cosas. Tampoco quiero ser un predicador, soy simplemente un pequeño ser humano, no tengo derecho a decirle a nadie qué hacer, así que esto no tiene un propósito didáctico ni predicador, busca reflejar mis emociones personales al respecto.
“No creo que se pueda llamar Celtic Frost a una banda si no es con Martin Eric Ain y conmigo”
Cuando Triptykon inició sus actividades en 2008, su objetivo inicial siempre fue continuar con la senda de Celtic Frost tras su fin, siendo “Monotheist” (2006) su última entrega en estudio. A casi 20 años de aquel lanzamiento, Warrior revela que es un álbum que sigue provocándole varias emociones, sobre todo al terminar siendo el punto final de una banda tan importante para los sonidos oscuros y pesados desde los 80. “Me entristece mucho que sea el último álbum de Celtic Frost, claro, pero como músico y miembro de Celtic Frost, estoy muy orgulloso de él”, comenta sobre dicho trabajo.
“Creo que es un álbum importante para Celtic Frost y me alegra que el último álbum de Celtic Frost tenga esa dimensión. Todos estábamos muy contentos con “Monotheist” cuando lo grabamos. No sabíamos que iba a ser el último álbum, pero ahora resulta serlo, y me alegra que la banda estuviera contenta con él. Creo que, si tiene que ser el último álbum, es el indicado, pero claro, no hay día que no eche de menos Celtic Frost y me habría gustado que hubiéramos grabado muchos más álbumes así, que es básicamente lo que intento hacer con Triptykon. Con Victor como guitarrista en Triptykon, quien fue miembro de Celtic Frost durante la gira de “Monotheist”, ambos intentamos mantener vivo ese tipo de música, ese espíritu”.
En la actualidad, son muchas las bandas de antaño que, tras una larga separación, anuncian su regreso con pocos miembros originales, o quizás solo uno, e incluso ninguno que haya sido parte de su fundación. En varios sentidos, este tipo de acciones sigue levantando polémica, aunque han existido casos en donde el apoyo se manifiesta por el hecho de volver a estar en presencia de una banda que no se tuvo la oportunidad de ver en su momento. Warrior claramente pudo haber hecho aquello con Hellhammer en lugar de revisitar su música bajo el nombre Triumph of Death, y sobre todo con Celtic Frost tras su separación, en lugar de haber empezado de cero con Triptykon. ¿Por qué no lo hizo? “Soy purista, ¿sabes?”, aclara, antes de explayarse largo y tendido sobre aquel asunto.
“Creo que debe haber cierta dignidad en lo que haces. Si le mientes al público solo porque quieres vender entradas… claro, cada uno puede hacer lo que quiera, pero personalmente creo que está mal. O sea, podría haber llamado Celtic Frost a Triptykon, porque continuamos la trayectoria de Celtic Frost, pero creo que habría sido muy deshonesto con la gente. Martin Eric Ain fue muy importante para Celtic Frost, y no creo que se pueda llamar Celtic Frost a una banda si no es con Martin y conmigo. De hecho, cuando reunimos Celtic Frost a principios de los 2000, Martin y yo firmamos un contrato que estipulaba que solo podríamos llamarnos Celtic Frost si estábamos nosotros dos. Ahora bien, estoy seguro de que Martin me habría permitido continuar con Celtic Frost sin él cuando dejé la banda, pero la verdad es que no quería hacerlo porque, como dije, personalmente, solo me sentía parte de Celtic Frost cuando él también estaba en la banda”.
“Siendo sincero, hice lo mismo con Triumph of Death. Ninguno de los que estuvieron conmigo en Hellhammer sigue tocando música por diversas razones, aunque seguimos siendo amigos, seguimos hablando, pero ya no tocan música. Podría haberlo llamado Hellhammer, pero habría sido mentira, no es Hellhammer. Hellhammer fue una banda en un momento determinado de la historia del metal y en nuestra historia personal. Fue una época bastante mágica, y no se puede simplemente recrear eso para un promotor, un representante o una discográfica, sería una mentira. Prefiero ser honesto y decir: mira, estoy en Triumph of Death, intentamos honrar la música de Hellhammer, o que estoy en Triptykon tratando de desarrollar aún más la música de Celtic Frost. Creo que eso es mucho más honesto, y me siento mucho mejor en el escenario siendo honesto”.
Dentro de ese recorrido por el pasado de Celtic Frost, interpretas junto a Triptykon varias canciones principalmente de “Morbid Tales” (1984), “To Mega Therion”, “Into the Pandemonium” (1987) y “Monotheist” pero si hay un álbum que ha sido dejado fuera de los setlist es “Vanity/Nemesis” (1990). Si bien tuvo una recepción mixta en su momento, en años recientes ha sido mejor mirado por los fans. ¿Sientes eso? ¿Lo recorrerías más en vivo a futuro?
Mira, para mí, es un álbum aceptable, pero siempre sentí que era un poco irrelevante en la historia de Celtic Frost. Nunca digas nunca. O sea, sí, podría imaginarme tocando algunas de sus canciones, de hecho, ya hablamos de ello en Triptykon. Sé que a algunos de los otros miembros de la banda les gusta mucho ese álbum, así que quizás algún día toquemos algunas de las canciones. Ante todo, quería mantener vivas las canciones más clásicas, desde “Morbid Tales” hasta “To Mega Therion”, “Into the Pandemonium” y, por supuesto, “Monotheist”, y ahí hay muchísimas canciones, lo que ya dificulta mucho seleccionar las que vamos a tocar. Y claro, también tocamos principalmente música de Triptykon, así que tienes un tiempo limitado en el escenario. Pero sí, quizá algún día. Nunca tocaremos de “Cold Lake” (1988), pero quizá “Vanity/Nemesis”.
Claro, es muy difícil que alguien quiera escuchar algo de “Cold Lake” en vivo.
Extraño, ¿verdad? (risas)
Solo la muerte es real
“No puedo hablar de influencia. Sería demasiado arrogante y absurdo”, es lo primero que aclara Tom al ser consultado por su percepción de su peso histórico dentro del metal y el hecho de seguir siendo una inspiración para tantos a la hora de crear música. A pesar de no considerarse así, no puede ocultar su agradecimiento hacia quienes sienten importante su obra. “El hecho de que todavía esté aquí tocando música para gente de todo el mundo 44 años después de empezar a tocar un instrumento es un don que el público me está dando, algo que jamás esperé”, declara. “Es un don increíble, el mayor de mi vida. Estoy infinitamente agradecido al público, a la gente que escucha mi música, que me da este regalo y que lo hace posible”.
“En lo más profundo de mí, sigo siendo aquel adolescente que soñaba con tocar música. Como venía de un pequeño pueblo de Suiza, y en aquel entonces apenas había música suiza que tuviera impacto internacional, pensé que nunca sería posible. Pero el público me dio esa oportunidad y lo hizo realidad, y estoy sumamente agradecido por ello. Eso es lo que puedo decir, nunca lo esperé. Siempre tengo presente que esto es un regalo que me fue otorgado, lo cual es increíble”.
Después de tantos años dedicado a la música, son varios los momentos que considera claves dentro de su trayectoria, viéndose complicado al tener que elegir solo uno. “Es una muy buena pregunta, y a la vez muy difícil”, reflexiona. Tras meditarlo, se inclina por un hecho que definió todo lo que vendría posteriormente: el momento en que conoció a Martin Eric Ain, su cómplice durante varios años tanto en Hellhammer como en Celtic Frost. Según relata, ambos coincidieron en un evento musical en su pequeño pueblo, el que define como un lugar muy conservador y atrasado. Una vez al mes, se celebraba una ocasión para que los jóvenes pudieran ir a escuchar música de todo tipo, y si bien lo que más sonaba era todo lo que estuviera de moda en aquel entonces, también había un espacio para el heavy metal.
“Fuimos a escuchar heavy metal y Martin estaba sentado allí. Llegué con Steve Warrior de Hellhammer y conocí a Martin, y mi vida cambió en ese momento. Aún no lo sabía, claro, pero sin haber conocido a Martin, ni él ni yo hubiéramos podido convertirnos en los músicos que llegamos a ser. Al igual que le debo mucho al público, le debo mucho a la colaboración con Martin Ain, la colaboración musical, y creo que ese es el momento más importante de mi vida artística”.
Si bien dicha relación dio grandes frutos en cuanto a lo musical, también tuvo varios momentos de tensión, con Tom definiéndola como “muy compleja”. Según explica, la diferencia de edad generó inseguridad en el fallecido bajista al ser cuatro años menor que Warrior, afectando aquello su trabajo en la banda. “Me admiraba, pero casi demasiado, y luego tenía miedo de incorporar música a la banda por lo que yo pensaría”, recuerda, viéndose sorprendido al enterarse recién llegados los 90. A diferencia de lo que Ain pudo haber pensado, Tom siempre gustó de sus colaboraciones e ideas, considerándolas importantes para la banda. “Realmente no vi la diferencia de edad, pero por cosas como esta, por nuestras personalidades, a veces era una relación muy compleja, y por supuesto, también teníamos diferencias”.
“La magia entre nosotros fue que, al final, logramos crear algo muy creativo y artístico a partir de estas diferencias. De hecho, la última vez que hablé con él, dos semanas antes de su muerte, tomamos un café juntos en Zúrich, en nuestra ciudad natal, donde ambos vivíamos, y hablamos precisamente de eso. Sí, a veces teníamos conflictos, no estábamos de acuerdo, pero siempre logramos superarlos y crear algo muy especial, que es básicamente la esencia de Celtic Frost. Así que fue una relación compleja, pero también una colaboración sumamente interesante. Creo que Martin agradeció mis ideas y yo las suyas, y lo discutimos todo juntos. O sea, cada canción de Celtic Frost que hicimos, sin importar quién aportara las ideas, la terminábamos juntos, y es algo que extrañaré por siempre”.
Algo que también definió mucho a Celtic Frost fue la incorporación de otros sonidos a su música, sin perder la esencia, pero siempre intentando algo distinto, siendo la máxima prueba de aquello “Into the Pandemonium”, obra angular para lo que hoy se conoce como Avant-garde metal. ¿Qué los llevó en su momento a tomar ese enfoque?
Creo que al principio no lo pensábamos mucho. Simplemente incluimos la música que nos gustaba -además del heavy metal- en nuestras composiciones, como influencias clásicas, new wave o jazz. Al principio no creo que fuera un concepto, sino simplemente una música que nos encantaba. A ambos nos encantaba el heavy metal, el punk y su energía, pero también escuchábamos muchísima otra música y no entendíamos por qué no podíamos combinarla. Solo un poco más tarde nos dimos cuenta de que eso no era normal y que no se suponía que debíamos hacerlo, pero para nosotros, era simplemente la música que nos gustaba, e intentamos componerla nosotros mismos.
Aquel álbum incluso abre con ‘Mexican Radio’, un cover a Wall of Voodoo, algo muy diferente a lo que se podía esperar de Celtic Frost en aquel entonces. ¿Sentiste muchas críticas por parte de los fans en ese momento? ¿Cómo ves ahora toda esa experimentación?
Tienen razón al decir que no era bueno y que estaba mal. Me parece bien. Cada uno tiene su opinión, cada uno tiene su gusto musical. El hecho de que abriéramos el álbum con esta canción fue completamente espontáneo. Originalmente, iba a ser algo para un EP o algo así, y luego lo grabamos todo en el estudio. Nos sentamos, escuchamos todas las canciones y todos pensamos: «¡Guau! Esta canción es algo extraño, algo que aún no hemos hecho». Éramos jóvenes, estábamos llenos de adrenalina, y pensamos: «Pongámosla al principio del álbum. Hagamos algo que no se hace». Fue totalmente espontáneo, se decidió en cuestión de minutos. En aquel entonces, la verdad es que salió muy bien. Tocamos ‘Mexican Radio’ durante toda la gira, en cada concierto, y a la gente le encantó. Hoy, mirando atrás, claro, me doy cuenta de que fue muy inusual. En aquel momento no me di cuenta de lo inusual que era, pero al menos en aquel momento tuvo mucho éxito, porque la canción tiene cierta energía, y además la tocamos un poco más pesada en el concierto, así que estuvo bien. Sigo apoyando este experimento, todavía me gusta Wall of Voodoo, y creo que es una buena versión.
¿Volverías a hacer un cover así de inusual?
Sí, por primera vez en muchísimos años, estoy trabajando en un cover para el nuevo álbum de Triptykon. Celtic Frost ya lo había hecho varias veces, pero en Triptykon nunca lo habíamos hecho. Me gustaría revivir esa tradición, y de hecho estoy trabajando en uno. Aún no sé si funcionará, tengo un arreglo en la cabeza y algunas cosas en mi computador. Todavía no lo he tocado con la banda, pero hasta ahora suena muy bien, muy inusual. Es una canción que probablemente nadie esperará.
En 2019, Triptykon se presentó en el festival Roadburn junto a la Metropole Orkest de Países Bajos para un show inédito hasta ese momento, el cual fue registrado en “Requiem”. ¿Te gustaría hacer shows en aquel formato más seguido? ¿Quizás una gira a futuro?
Sí, lo hablamos de vez en cuando, y podría suceder. Nuestro agente de conciertos también ha hablado de ello. Lo que lo dificulta es que, claro, salir de gira con una orquesta es extremadamente caro. No solo la gira en sí, ya que hay que pagar vuelos, habitaciones de hotel y comida para un millón de personas, sino que incluso los ensayos son carísimos, porque hay que pagar a la orquesta por cada día de ensayo. Hay que tener habitaciones de hotel para todos. No se puede simplemente reunirse para ensayar sin complicaciones, es una tarea muy compleja.
Por ejemplo, una de mis principales influencias al trabajar con música clásica fue Emerson, Lake & Palmer, quienes a finales de los 70 salieron de gira con una orquesta cuando ya eran un supergrupo, y aun así los llevó a la ruina. Tuvieron que suspender la gira con la orquesta y acumularon deudas durante mucho tiempo por eso, así que incluso a una banda de ese nivel le resultó muy difícil salir de gira con orquesta. Siempre existe la posibilidad de que volvamos a interpretar “Requiem”, quizá en un concierto individual en algún festival, en un teatro de ópera o algo similar. De eso estamos hablando. Y, repito, sigue siendo muy caro, pero al menos en una ocasión única los costos son calculables. Ya veremos.
Solo has estado en Chile una vez, siendo el principal headliner del Evil Confrontation Festival en 2018, una recordada instancia al aire libre completamente dedicada al metal underground. ¿Cómo fue para ti aquella primera vez en este lado del mundo?
Quizás pienses que solo lo digo porque estamos haciendo esta entrevista y estás en Chile, pero para nosotros, fue un evento absolutamente increíble y un recuerdo del que hablamos a menudo. Hay que tener en cuenta que, para una banda suiza, no está necesariamente garantizado tocar en Chile. Y, yendo más allá, el pequeño Tom, en mi pueblito hace 44 años, jamás hubiera imaginado dar un concierto en Chile. Llegamos allá en 2018, nunca habíamos tocado allí, no sabíamos qué esperar, pero el público fue absolutamente fenomenal, nos sentimos muy bienvenidos. También tuvimos una sesión de autógrafos, un encuentro, y la gente fue muy amable y entusiasta. Me recordó a mí, como fan del metal, hace muchos años. Así que volvimos de Chile con ese increíble recuerdo. Como dije, a veces durante los ensayos seguimos hablando de esto, así que todos aquí tenemos muchísimas ganas de volver a Chile, y esperamos poder mejorar aquello aún más.
Luciano González
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