En el Corazón de la Bestia: Supervivencia a cualquier precio Brad Pitt y una batalla por volver a casa Miércoles, 30 de Septiembre de 2026 Pocas estrellas de Hollywood han hecho de la supervivencia una extensión tan natural de su carisma como Brad Pitt. Desde soldados y policías hasta hombres enfrentados a guerras, asesinos o situaciones imposibles, el actor parece moverse con especial comodidad cuando sus personajes deben mantenerse en pie mientras todo a su alrededor se desmorona. El cine de supervivencia juega precisamente con eso: enfrentar al ser humano con una naturaleza que no negocia ni perdona errores. Y cuando a ese escenario se suma un animal, la historia adquiere otra dimensión, porque sobrevivir deja de ser solamente una cuestión individual. Esa combinación propone "En el Corazón de la Bestia", dirigida por David Ayer, cuya historia comienza con dos veteranos que aprendieron hace mucho tiempo que abandonar al compañero no es una opción. James Belmont (Brad Pitt) pasó tres décadas en las Fuerzas Especiales y ahora vive apartado del mundo junto a Odin, un pastor alemán que también carga con las consecuencias de su pasado militar. El perro perdió una pata, utiliza una prótesis y tiene dientes de titanio, pero para James es mucho más que una mascota: es su compañero de combate, su familia y probablemente la única criatura con la que puede compartir un silencio sin explicar lo que lleva dentro. Ambos viajan a una zona remota de Alaska para pescar y alejarse de todo, pero un problema cardíaco mientras James pilotea una avioneta termina con el aparato estrellado. Los dos sobreviven, aunque quedan a 93 kilómetros de la carretera más cercana. Desde entonces deberán enfrentarse al frío, el hambre, las heridas y una naturaleza que parece empeñada en cerrarles cualquier camino de regreso. David Ayer conoce bien este tipo de historias. Desde "End of Watch" hasta "Fury", ha demostrado que sabe filmar personajes acostumbrados a vivir bajo presión y hacer que el peligro se sienta físico. Aquí recupera parte de esa capacidad, especialmente cuando James y Odin deben cruzar ríos, enfrentar animales salvajes o improvisar soluciones para seguir avanzando. La fotografía de Mauro Fiore aprovecha los paisajes de Nueva Zelanda, que representan a Alaska con una amplitud que contrasta con la fragilidad de los protagonistas. Frente a esos espacios enormes, James deja de parecer el soldado preparado para cualquier situación y vuelve a ser simplemente un hombre herido intentando mantener con vida a su perro. Ahí está lo mejor de la película. Brad Pitt evita convertir a James en un superhéroe y permite que el personaje se canse, sangre, tenga miedo y cometa errores. Pero la verdadera emoción aparece en su relación con Odin. Una escena en la que James le retira la prótesis y masajea la zona donde el perro perdió la pata dice más sobre ambos que buena parte de los flashbacks sobre su pasado militar. Sus cuerpos cuentan la historia. Odin, además, se comporta como un perro y no como una caricatura sentimental, lo que hace que el vínculo resulte mucho más creíble. Son, en cierta forma, dos soldados retirados que decidieron que nunca iban a dejar atrás al otro. El problema aparece cuando el guion de Cameron Alexander comienza a acumular demasiados obstáculos. Un peligro lleva al siguiente y luego aparece otro, hasta que la supervivencia empieza a sentirse como una cadena de pruebas más que como una experiencia orgánica. Algunas decisiones de James también resultan difíciles de conciliar con su experiencia militar, mientras que los animales digitales funcionan de manera irregular: el oso resulta efectivo porque la tensión nace de la espera y la vulnerabilidad, pero los lobos evidencian con mayor claridad el componente artificial. El tramo final, además, lleva el sentimentalismo un poco más lejos de lo necesario y deja demasiado visible el mecanismo destinado a provocar emoción. Con 101 minutos, "En el Corazón de la Bestia" tiene la virtud de no extender innecesariamente una historia que funciona mejor cuando es simple: un hombre, un perro y un territorio dispuesto a ponerlos a prueba. No representa el regreso definitivo de David Ayer a la mejor versión de "End of Watch" o "Fury", pero tampoco es un desastre. Su mayor logro está en conseguir que el espectador crea algo fundamental para que todo funcione: que James sería capaz de recorrer 93 kilómetros y arriesgar su vida por Odin, y que Odin haría exactamente lo mismo por él. Matias Arteaga S. "En el corazón de la bestia" también forma parte de la programación del Día del Cine en Chile Tags #En el Corazón de la Bestia #Brad Pitt #David Ayer Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos R Noticias Tercera temporada de Bestiario del Ruido llega a YouTube Miércoles, 30 de Septiembre de 2026 R Articulos En el Corazón de la Bestia: Supervivencia a cualquier precio Miércoles, 30 de Septiembre de 2026 R Noticias Concurso: Bandalos Chinos vuelve a Santiago Miércoles, 30 de Septiembre de 2026 R Noticias 'Stormwatcher': Tony Iommi entrega nuevo single de ''From the Dark'' Miércoles, 30 de Septiembre de 2026 R Noticias SANFIC: Revelan competencia de Chile chileno Miércoles, 30 de Septiembre de 2026 R Discos Alabama Shakes Miércoles, 30 de Septiembre de 2026 R Noticias Sonido Nashville: Morgan Myles y Hobo Cane actuarán en vivo Martes, 29 de Septiembre de 2026 R Noticias Quilapayún vuelve al Teatro Municipal de Santiago Martes, 29 de Septiembre de 2026