Yes: No me simpatizas Historial de desencuentros y resentimientos entre miembros digno de pelea familiar Miércoles, 03 de Mayo de 2017 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis169, mayo de 2017) Diecinueve integrantes en casi medio siglo, incontables alineaciones y otras tantas en plan satélite a la institución que representan en el rock progresivo. Yes, incluidos recién este año en el Hall de la Fama del rock and roll, tiene un historial de desencuentros y resentimientos entre miembros históricos digno de pelea familiar por una herencia. Marcelo Contreras EL MAPA GENEALÓGICO DE YES ABRUMA Y CONFUNDE entre despidos, deserciones, y alianzas efímeras entre unos y otros, finalmente siempre divididos y peleados a muerte. Fue marca registrada desde el inicio, una teleserie paralela a los grandilocuentes e influyentes discos de rock progresivo que componían. La primera alineación duró poco más de un año desde que el cantante Jon Anderson y el bajista Chris Squire fundaron el grupo en octubre de 1968. En junio de 1970, con el álbum debut “Time & Word” en tiendas, el guitarrista Peter Banks fue marginado. Para los restantes miembros, alineación que completaba el baterista Bill Bruford y el tecladista Tony Kaye, Banks no era el músico adecuado. “The Yes Album” sale en abril de 1971, se consagran en Inglaterra, irrumpen en Estados Unidos, y en agosto Kaye se marcha. Llaman a Rick Wakeman y durante un año Yes contó con su mejor reparto y álbumes históricos, pináculos del género: “Fragile” (diciembre de 1971) y “Close to the Edge” (septiembre de 1972). Wakeman y Bruford no duraron mucho tiempo. El extraordinario baterista fue reclutado en King Crimson y el rey de los sintetizadores, alentado por dos discos solistas, se lanzó por cuenta propia. LOS CAMBIOS CONTINUARON INCESANTES AL PUNTO DE EXISTIR DOS ALINEACIONES hasta hoy. Tras ser incorporados al Hall de la fama del rock and roll este año, Anderson, Rabin y Wakeman, antes conocidos como ARW, pasaron a llamarse Yes featuring Jon Anderson, Trevor Rabin, Rick Wakeman. La explicación del vocalista apunta a los seguidores. “Es muy simple: los fans lo quieren, nosotros queremos, y es nuestro derecho usar el nombre. La música de Yes está en nuestro ADN”. En paralelo, la versión oficial de Yes continúa al mando de Steve Howe y Alan White. Antes del cambio de nombre, Howe se limitó a desear suerte a sus ex compañeros con dejo irónico. “Han habido bandas de covers tocando Yes y nos encanta, realmente, de que haya más música de Yes siendo interpretada”. Este quiebre radical tiene viejos antecedentes. A fines de los setenta el grupo enfrentaba el desafío de irrumpir en la siguiente década con un sonido más fresco. Mientras Genesis y Rush encontraron la manera de cambiar el folio, el primer intento de Yes fue estrepitoso. Con Wakeman fuera por segunda vez y Anderson aliado con Vangelis para convertirse en pioneros del synth pop, Squire, White y Howe intentaron modernizarse con la inclusión de los ex miembros de The Buggles (los de ‘Video Killed the Radio Star’), Trevor Horn en voz y guitarra (luego uno de los productores claves de los años ochenta) y el tecladista Geoffrey Downes. Juntos grabaron “Drama” (1980) con la producción de Hugh Padgham (el mismo tras “Ghost in the Machine” y “Synchronicity” de The Police), y si bien en su momento tuvo éxito comercial, sigue siendo uno de los discos más debatidos por la fanaticada de Yes. Nuevamente el fin de década hizo crisis en el conjunto. En 1989 apareció Anderson, Bruford, Wakeman, Howe, hicieron gira y disco con gran éxito acompañados de Tony Levin al bajo, y dos años más tarde se fusionaron con los restantes miembros históricos. EL TÍTULO DEL ÁLBUM QUE MARCÓ LA REUNIÓN CON LOS MIEMBROS CLÁSICOS RESULTÓ SER UNA IRONÍA: “UNION”. La producción del disco sinceró lo que realmente sucedía al interior de Yes hacía muchos años. No se soportaban. Tan así que el registro se hizo sin que los músicos tuvieran que compartir en el estudio. El productor Jonathan Elias, que venía de trabajar con Duran Duran en “Big Thing” (1988), estaba feliz cuando fue contactado. Era fan de Yes. Pronto supo que a veces no es bueno conocer a los ídolos. La primera dificultad del proyecto era demoledora: no había material. De los ocho músicos, el único que tenía bocetos era Steve Howe para un disco solista. Anderson trajo un par de ideas flojas según el productor. “El problema es que se odiaban mucho en ese momento. No pude lograr que Jon y Steve se sentaran en una habitación sin mi (...). Tratamos de escribir y aquí estoy con mis ídolos de infancia y no podían encadenar tres acordes sin pelear”. Elias cuenta que Howe repetía cuánto odiaba las letras de Anderson y que sus ideas no eran buenas mientras el cantante hacía lo propio hablando mal de Asia, la banda paralela del guitarrista. El productor también lidiaba con Rick Wakeman. El tecladista reclamaba más protagonismo en la mezcla aunque tenía el mismo arreglo para cuatro temas, como se negaba a tocar un órgano Hammond porque lo consideraba anticuado. “Habían estado en la ruta por muchos años y probablemente tenían muchos episodios entre si. La mitad de ellos no podía tocar. Fue muy triste. Estaban descuidados, cansados y viejos”. EN 2008 JON ANDERSON QUEDÓ FUERA DE YES Y SE ENTERÓ POR UN AMIGO. Tras una enfermedad que lo alejó de las giras por cuatro años, Yes buscó a un reemplazante, Benoit David, que (parecido a lo ocurrido con Journey) venía de una banda tributo llamada Close to the edge. “No me dijeron nada (...). Estaba molesto al comienzo pero luego dices ‘ok, los chicos quieren ir de tour y ser unos rockeros’. Dejemos que lo hagan”. Pero no solo los achaques fueron la causa. Anderson estaba cabreado de las intensas giras, pidió que bajaran las revoluciones y tuvo problemas. “Solo necesitaba un descanso pero los muchachos se molestaron por eso”. En las últimos tours Anderson sólo compartía el bus con Wakeman, mientras Squire, White y Howe iban en otro vehículo. Tras la muerte de Chris Squire en 2015, el mayor objetor al regreso de Jon Anderson a Yes, el vocalista no cierra ninguna posibilidad pero tampoco es optimista. Aunque cree que fue apartado del grupo por decisiones de managers, aún recela que no le hayan esperado. Sin embargo, hizo las paces con el bajista antes de su muerte. “Siempre estaré agradecido de haber tenido todos esos años con Chris. Él y yo fuimos los tipos principales en la banda. Y hubo una época en que no nos conectamos. Eso se llama ‘vida’. Y gracias a Dios fui capaz de conectarme antes de que muriera (...). Fue increíble. Le di las gracias por todo, y él hizo lo mismo”. Tags #Yes # Jon Anderson # Chris Squire # Rick Wakeman # Peter Banks # Bill Bruford # Tony Kaye Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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