The Fall of Troy: El gemelo que no debía nacer Un panorama personal y colectivo de ''Doppelgänger'' Martes, 17 de Febrero de 2026 La primera —y única— consola que he tenido en la vida fue una PlayStation 2. Me la regalaron a los 15 o 16 años, desbloqueada, con dos joysticks, un bolso, una memory card y diez juegos pirateados a elección. La PlayStation 3 ya había salido, pero yo estaba fascinado con la posibilidad de jugar los juegos que solo había podido probar en casas de amigos o primos. Así que, cuando pude escoger los juegos que quería llevarme a casa elegí el "Soul Calibur III", mi juego de pelea favorito; el "PES" de la época y, aunque no me convencía del todo, el "Guitar Hero III: Legends of Rock". Aunque me encantaba el concepto detrás de la franquicia Guitar Hero, había un inconveniente: la posibilidad de adquirir una guitarra para jugar como correspondía era impensada. Ninguno de mis amigos tenía una; todos jugaban con joysticks regulares, pulsando los botones R y L. Por eso le hice el quite durante un tiempo, hasta que durante una noche de tarreo con uno de mis compañeros de colegio, cedí a su insistencia y, tras un par de abucheos del público artificial, enganché con el famoso juego. Así descubrí a The Fall of Troy. A diferencia de otros adolescentes de mi generación que expandieron su conocimiento musical con el "Tony Hawk’s Pro Skater 2", yo lo hice con el "Guitar Hero III" (y, en menor medida, con el "Burnout: Revenge"). Obviamente conocía algunos de los clásicos que sonaban en el juego como 'Anarchy in the U.K.' de los Sex Pistols o 'One' de Metallica, pero jugar a ser el guitarrista de una banda que interpreta 'Bulls on Parade' de Rage Against The Machine o 'Kool Thing' de Sonic Youth en un escenario virtual me unió irremediablemente a esos grupos. Pero The Fall of Troy era una banda moderna, y 'F.C.P.R.E.M.I.X.', la canción incorporada dentro de la playlist alternativa del juego, no era un "clásico". Se trataba de una pieza relativamente nueva dentro del canon de los héroes de la guitarra que hasta ese momento incluía a Tom Morello, Slash o el mismísimo Satanás. La canción caló en mí no solo porque era pegajosa, sino porque, entre el virtuosismo de un riff engañoso que se engrandece gracias a un delicioso efecto de delay, también había una similitud intrínseca con otros grupos que yo escuchaba en esa época. Los términos mathcore, math-rock o swancore a los que hoy se tiende a asociar a la banda eran desconocidos para mí, pero sí estaba algo más familiarizado con lo que —en esa época— llamaban post-hardcore, y The Fall of Troy se movía dentro de esa escena en particular que engrosaba los line-ups del Vans Warped Tour, cuando estaba en su peak. Eventualmente empecé a descargar canciones sueltas del trío a través de Ares. Así me encontré con otras piezas además del hitazo incluido en su icónico "Doppelgänger". De hecho, descubrí una versión temprana de 'F.C.P.R.E.M.I.X.', titulada 'F.C.P.S.I.T.S.G.E.P.G.E.P.G.E.P.', publicada en su álbum debut homónimo, mucho más lenta y menos intrincada. Ese fenómeno se repetiría con varias de las canciones de ese primer disco publicado por el sello Lujo Records en 2003 y que luego serían reescritas y regrabadas para "Doppelgänger" con un trabajo que haría parecer al homónimo, más que un álbum de estudio, un registro embrionario. "Creo que Doppelgänger nos permitía hacer las paces entre los diferentes gustos que teníamos en esa época", asegura Gérard Bertin, uno de los guitarristas fundadores de la banda nacional de math-rock y post-rock tortuganónima. Bertin descubrió a The Fall of Troy, como a muchas bandas que rozaban el post-hardcore de la primera década del 2000, gracias a MTV. Según él, el sonido de "Doppelgänger" calzaba con un perfil que lograba equilibrar técnica y accesibilidad, pero no se quedaba ahí. "Por un lado el disco tiene ese aspecto muy técnico, que los músicos saben apreciar, y también momentos más pesados que podían gustar a los más metaleros. Pero sobre todo estaba esa mixtura de post-hardcore con un giro medio pop. Eso, sumado a la técnica y las frases complejas de guitarra fueron totalmente una escuela para muchos”, añade. Y precisamente ese componente lo hacía una rareza para la época, sobre todo quienes recién nos estábamos adentrando en géneros musicales no tan convencionales. Obviamente no era el primer disco en incorporar estos elementos. Como ya dije, el álbum emerge en medio de toda una generación de bandas que habían adaptado el aspecto técnico de las primeras olas del post-hardcore como Fugazi, Drive Like Jehu, At The Drive-In, y lo había vuelto mucho más accesible, incorporando ganchos, repeticiones, melodías que, aunque complejas, eran reconocibles. No está de más recordar que el disco se da precisamente en un periodo de transición entre las corrientes más experimentales del género y el revival que marcaría la década posterior a la de su aparición. En ese aspecto, The Fall of Troy lanza "Doppelgänger" cuando no solo las bases del post-hardcore estaban sentadas, sino que también las del math-rock con bandas como los legendarios Don Caballero en los 90 o Hella en los 2000. La incorporación de toda esa experimentación rítmica, más los elementos profundamente emocionales que podría atribuirse a bandas como Slint o, incluso, a grupos de midwest emo como Cap’n Jazz o Braid fueron caldo de cultivo para la manufactura de este sonido que dialogó posteriormente con conjuntos contemporáneos a The Fall of Troy, como Dance Gavin Dance o Hail the Sun, o bien, agrupaciones más tardías como Tiny Moving Parts o Chon. "Doppelgänger es uno de esos casos excepcionales en los que existe un equilibrio muy balanceado entre complejidad, emotividad y desorden: todos importan y, a la vez, ninguno lo hace", asegura el artista sonoro Mauricio López. El músico —también fundador, vocalista y bajista de la banda de post-hardcore y noise rock Lerdo—, al igual que yo, descubrió a The Fall of Troy gracias al "Guitar Hero III", aunque en una Xbox 360. Su recuerdo lo lleva al momento en que logró completar la canción al 100% con su guitarra de plástico, lo que le permitió estudiar la composición con suficiente detalle como para entender su calidad. "Doppelgänger" —cuya atracción comienza desde la mística portada ilustrada por la artista Kester Limner— comienza con la canción 'I Just Got This Symphony Goin'', una pieza que, además de entretenida, engloba la propuesta artística de la banda a la perfección: una intro instrumental que despliega virtuosismo a través de un tapping muy entretenido, pero sin caer en el preciosismo; un verso caótico que, a través de cambios de métrica, sostiene el juego de voces y gritos de Thomas Erak; y un coro que privilegia el ritmo por sobre la melodía para "enganchar". Por si fuera poco, como suele ocurrir a lo largo del álbum, la canción va construyendo poco a poco el recorrido hasta un puente que funciona como gran clímax, en el cual la banda deja fluir sus mejores cualidades instrumentales sin perder otro de sus elementos más preciados: la emocionalidad. "Ya sea en una composición musical o en cualquier otro medio artístico, la técnica no debe ser un impedimento para poder empatizar con el aspecto emocional de la obra. Y el Doppelgänger es un claro ejemplo de ello: un recorrido en el que muchas veces uno se pregunta ¿cómo es que volvimos aquí?. Y te alegras de no saber la respuesta", sostiene López. Ese mismo factor está presente en piezas como 'Act One, Scene One' o 'You Got a Death Wish, Johnny Truant?', que sin desprenderse por completo de las secciones caóticas que caracterizan al álbum, abrazan una sonoridad que permite a oyentes menos familiarizados con el sonido math-rockero disfrutar de un virtuosismo sucio y deliberadamente desprolijo. Y es que allí hay otro de los aspectos más llamativos, no solo de este álbum en particular, sino que de la banda misma. Cuando uno revisa presentaciones en vivo de The Fall of Troy, lo que menos encuentra es una reproducción fiel del sonido captado en estudio y publicado por Equal Vision Records en 2005. Las interpretaciones de Erak y compañía tienden a ser erráticas, tanto vocal como instrumentalmente. Se alargan secciones, se omiten otras, se acelera o se arrastra el pulso, se yerra o se añade alguna nota más entre riffs extremadamente complejos, todo mientras la banda transita con naturalidad entre el canto suave y el grito más visceral. En un contexto donde muchas agrupaciones buscaban apropiarse de un sonido similar, ese caos fue un diferenciador clave. "Yo creo que lo que los distancia de otros grupos era esa crudeza particular. Si uno se fija, en el Doppelgänger muchas canciones fueron claramente grabadas sin clic, y eso refleja tanto una especie de virtuosismo como una actitud punk", asegura Joaquín Valenzuela, guitarrista de la banda nacional de math-rock experimental Matar a GraX. Valenzuela también descubrió a The Fall of Troy gracias al "Guitar Hero III" y reconoce que durante un tiempo evitó profundizar en su discografía debido a los gritos. Con el paso de los años, sin embargo, esas voces se transformaron en texturas que enriquecieron canciones como 'We Better Learn To Hotwire' a 'Uterus', que, según explica, está afinada en 443 Hz (el estándar es 440 Hz). "Son decisiones que rozan el error, y que en este caso genera cierta sensación de desafinación, y que en otros contextos podrían verse como defectos. Acá, en cambio, ayudan a distinguir al grupo y al disco de otros contemporáneos más pulidos o procesados", argumenta. Tal como señala el guitarrista, ese sonido crudo se vuelve cada vez más evidente a lo largo del álbum, marcando una separación entre una primera mitad obsesionada con ganchos y riffs "simpáticos", y una segunda en la que el trío da rienda suelta a una imaginación desbordada. Abundan los gritos enajenados, los contratiempos abrasivos, como en la pista 'Tom Waits', o los efectos que saturan el espacio sonoro hasta desembocar en el final estrambótico que es 'Macaulay McCulkin'. La estructuración del "Doppelgänger" es un verdadero útero conteniendo a dos gemelos igualmente opuestos. O bien, un ser de doble personalidad con dos impulsos enfrentados: uno que intenta ser accesible y otro que se niega a disimular su caos interno. Y es justamente en esa tensión —incómoda, excesiva y emocional— donde The Fall of Troy encontró una forma extraña, pero profundamente efectiva, de hacer un álbum que abraza su propia personalidad, tan caótica como ordenada, tan rabiosa como dulce. Una anomalía funcional. Y esa anomalía funcional funcionó hace dos décadas y continúa funcionando dos décadas después. Escuchar bandas como Matar a GraX, tortuganónima o Lerdo es una evidencia de eso: los enredados riffs, los agudos tappings o las métricas confusas son marca registrada de un sonido que han adoptado proyectos musicales a lo largo de todo el globo. Incluso, más importante que el apartado técnico o los recursos de producción, está la emoción. Ese afán de expresar algo, incluso si eso requiere el sacrificio de la pulcritud interpretativa; de lanzarse con todo y desafiar la convención de cómo debe sonar un coro o cómo debe estallar el puente de una canción. No suelo escribir esta clase de artículos en primera persona, pero cuando surgió la posibilidad de hablar sobre "Doppelgänger" de The Fall of Troy, cuando pensé en la posibilidad de ver a este power trío el próximo 5 de marzo en el Teatro Cariola, con toda la imperfección que conlleva, pensé en mi Play 2, mi única consola. Pensé en las noches junto a mi mejor amigo intentando tocar la canción sin pifiarme (a diferencia de Mauricio, yo nunca lo logré), en lo mucho que me entretenía hacerlo y en creer, por un rato, que era yo el que estaba en el escenario tocando ese riff que hasta el día de hoy no puedo aprender en guitarra, cantando "I don't wanna see the day my words cannot make it safe, her heart in my hands, it's too bad, no regrets". "Doppelgänger" es un disco imperfecto, caótico y emocional, como el reflejo difuso de alguien que se mira en una corriente de agua en movimiento. La parte incómoda de ti que no te gusta, pero que siempre estará ahí para ti. Fabián Escudero The Fall of Troy se presentará el viernes 5 de marzo en el Teatro Cariola. Entradas disponibles en Ticketplus. Tags #The Fall of Troy #Doppelganger #tortuganonima #Lerdo #Matar a GraX Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Nuevos Sonidos Chilenos: Josestilez, El Fruto del Ruido, Producto Chileno y más Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Dub Is the Way: Alex Serra y Totidub vienen a Chile Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Tenemos Explosivos y Estoy Bien agendan fecha en La Cúpula Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Pedropiedra llevará ''La Tómbola'' al sur de Chile Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias ''Common People'': Lanzarán libro sobre Pulp Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Clásicos Def Leppard Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias John 5 viene a Chile en plan solista Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias The Mars Volta anuncia ''Lucro Sucio; Unfinished Business'', su primer álbum en vivo en más de veinte años Jueves, 02 de Julio de 2026