Mötley Crüe Too Fast for Love Jueves, 03 de Julio de 2025 1981. Leathür Cuenta Doc McGhee -primer manager de Mötley Crüe- que la primera vez que vio a la banda tocar en algún antro del Sunset Strip no podía creer lo horrible que sonaban en vivo. Eran ruidosos, desafinados, desprolijos, y tenían una caótica puesta en escena que mezclaba el sangriento shock horror con una teatralidad grotesca que bordeaba lo absurdo. Pero que, a pesar de ello, bastó esa sola noche para que su percepción también cambiara por completo al toparse con una multitud enloquecida y simbiótica que cabeceaba al ritmo de los alaridos agudos y poco entrenados de Vince Neil, de las cuerdas afiladas de Mick Mars, del carisma incontenible y nihilista de Nikki Sixx y de los redobles sísmicos, casi tribales, de un entonces jovencísimo Tommy Lee. Aleación febril y desmedida que, en cosa de minutos, agotaba discos, poleras y cualquier merch que llevara el nombre de los melenudos. Fue ahí donde McGhee entendió que la banda no necesitaba ser perfecta para ser un tremendo fenómeno, comprendiendo luego que "Too Fast for Love" -su debut de 1981, autoproducido y lanzado con sello propio antes de ser reeditado por Elektra-, aún con sus limitaciones técnicas, era un trabajo bastante original, emocional y lleno de esa rabia fugitiva que los había unido en un principio y forjado su destino. Solo les faltaba pulir el sonido en directo; lo otro ya lo tenían en la bolsa. No por nada la revista Kerrang! citó a David Lee Roth como uno de los primeros en defender tanto a la banda como al álbum, describiéndolo textualmente como "repleto de encanto hedonista y atractivo comercial contemporáneo". Eso fue suficiente para que McGhee apostara por ellos, decidido a convertir ese diamante en bruto en la próxima gran explosión del rock angelino. Este fue el disparo inicial de una banda que, para bien o para mal, terminaría por transformar para siempre la estética, el sonido y el hard rock como se conocía hasta entonces. Inspirados deliberadamente en los ídolos confesos de Nikki Sixx, como los New York Dolls, Johnny Thunders, Slade, Sweet, Alice Cooper, Aerosmith y, por supuesto, los Rolling Stones, no sorprende que la portada del disco rinda homenaje directo a "Sticky Fingers" (1971), aquella provocadora obra de Warhol que terminó convirtiéndose en una total iconografía dentro de la cultura pop. Mismo espíritu insolente que palpita desde el arranque, con el patadón en la cara que te propina el riff de Mars en 'Live Wire'. Como un cable de alta tensión enchufado a la espina dorsal te sacude de un solo golpe, conduciéndote hacia un estado de combustión espontánea gracias a los altos de Vince, quien se vuelve un catalizador furioso, especialmente cuando alcanza el clímax vocal en el minuto 2:17, con ese alarido salvaje que chilla "Tonight!" a su máxima capacidad pulmonar. Poderosísima declaración de principios que se extiende a 'Come On and Dance', la cual vendría siendo, como bien propone su título, una invitación mandatoria, sugerente y física al movimiento, calibrada para amplificar su pulso con el beat del subsuelo de Los Angeles. Se destaca aquí la presencia del cencerro que consuma el tema con su golpe seco y preciso. No puede haber hard rock sin cencerro. 'Public Enemy #1' es la canción que mejor encierra el espíritu jactancioso, sucio, anárquico y joven de entonces de Sixx. El entonces enemigo público número uno de las autoridades californianas que veían en su figura el epítome de todo lo que perturbaba el sueño americano conservador de los ochenta. Un provocador nato, con alma de pirómano y ojo clínico para detectar las grietas del statu quo, fuesen estas sociales, culturales o de su propia biografía. Y es que sí, se pueden decir muchas cosas de Nikki Sixx como bajista -y no todas necesariamente buenas-, pero jamás podría ponerse en tela de juicio su genio compositivo, dada su blasfema e irreverente pluma que asentó el repertorio lírico, estilístico y primitivo de Mötley Crüe desde el minuto uno. Hablando de notables espacios narrativos, 'Merry-Go-Round' es otro de esos grandes momentos de éxtasis creativo. Nos sube al carrusel errático llamado vida real, y en una de esas vueltas, nos hace echar un vistazo a las aceras más pendencieras de una decadente L.A., ciudad a la que le deberían todas sus composiciones venideras. El solo, llegado casi a la mitad, es simplemente otra genialidad de Mars, luciéndose como si, por fin, hubiese aterrizado en una banda que le permitía desplegar todo su potencial, tras años de tocar en proyectos que no le hacían justicia a su nombre. Si seguimos con todo el tema del Nuevo Testamento profano según Sikki Nixx -su alter ego-, tenemos que hablar sí o sí de 'Take Me to the Top', quizás la mayor joya que aquí yace: rauda, real, extirpada de las entrañas más malditamente californianas. Es imposible no imaginarlos tocándola por allá en el Whisky a Go Go o el Troubadour, coreografiándola con la guitarra, el bajo y el atril poseídos por el headbanging entre un mar de transpiración, alcohol y laca. 'Piece of Your Action' vendría siendo una especie de gemelo bastardo y hormonal de su antecesora. Tiene un riff entrecortado, trepidante y pesado, y un estribillo repetitivo que se te queda pegado un buen rato, con el que usan el recurso de la aliteración para que no te olvides nunca del nombre. 'Starry Eyes' es el único corte de índole romántico que el álbum se confiere. Un interludio hermosamente crudo, donde se atreven a hablar sin tapujos sobre algo más vulnerable que su consabida autodestrucción: el amor como refugio. Algo así como la 'Sweet Child O' Mine' de los Crüe por su temática parecida. Ambas cuerdas acá se arrastran a medio tempo, escuchándose sucias e imperfectas, lo que sin duda le brinda mucho más carácter y honestidad. La pista titular es dinamita pura. La guitarra y la batería se coordinan para encender las alarmas y pisan el acelerador a tope con esta oda a la velocidad como forma de vida, la que después veríamos más a pleno en "Girls, Girls, Girls" (1987) o "Dr. Feelgood" (1989). "Frankie died just the other night / Some say it was suicide / But we know how the story goes…". Con esa línea empieza la autobiográfica 'On with the Show'. En la vida real, nadie moría todavía, pero el "Frankie" de quien se canta era Frank Feranna, nombre de nacimiento de Nikki. Aquí, lo entierra como parte de un sacrificio necesario para abrirle paso a su nueva identidad, en un viaje que apenas emprendía, y esta canción era su epitafio: "But you see, Frankie was fast / He was too fast to know / He wouldn't go slow / Until his lethal dose". Y esa parte, con el tiempo, terminaría por ser su próxima profecía. 'Toast of the Town' es un pop rock que exuda esa energía pueril que los caracterizaba, pero sorprende con momentos de armonías extrañamente prolijas, que no se esperarían de esta pandilla en su etapa prematura. 'Tonight' es el genial cover que Sixx le dedica a una de sus influencias más queridas: los Raspberries, ese grupo de los 70 que, como tantos otros mencionados aquí, también sería pieza fundamental de su personalidad musical. Es una versión bastante linda que sirve como una conciliación con su "yo" adolescente. Hay quienes dicen que no calza con la línea cohesiva del disco y que por eso fue excluida de la versión oficial del 1981. Pero si tomamos en cuenta ese lugar más íntimo y formativo, tiene todo que ver. Por último, 'Stick to Your Guns' -otra excluida de la reedición de Elektra- es probablemente el single más complejo. Tiene unas interesantes variaciones rítmicas, cambios de tempo, un estribillo lento y entrecortado, y hasta una improvisación funky que medio te descoloca, pero también la enaltece de buena manera. Su exclusión posterior puede justificarse por motivos comerciales, pero su valor musical es algo que no se puede discutir. "Too Fast for Love" nos ofrece el primer encuentro cercano con el monstruo de cuatro cabezas en que se convertiría Mötley Crüe antes de crecer y devorar todo a su paso: escenarios, hoteles, drogas, portadas, fiestas, escándalos, rankings, amistades y, eventualmente, hasta a sí mismos. Todo ese germen maldito y sin domesticar que más tarde alcanzaría dimensiones mitológicas está contenido aquí en estado embrionario y listo para salir a dar su primer zarpazo. Años más tarde, la RIAA lo certificaría como disco de platino tras superar el millón de copias vendidas. Nada mal para un debut autoproducido con lo justo, pero que, a más de cuatro décadas de su lanzamiento, sigue posicionándose como piedra angular para quien quiera ponerse a estudiar los orígenes del hard rock o el glam metal, o simplemente para quien busque salpicarse de ese espíritu libertario -o libertino- que hoy suena más vital que nunca, precisamente porque ya no se ensambla. Bárbara Henríquez Tags #Mötley Crüe #Too Fast for Love #Nikki Sixx #Mick Mars #Vince Neil #Tommy Lee Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Nuevos Sonidos Chilenos: Josestilez, El Fruto del Ruido, Producto Chileno y más Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Dub Is the Way: Alex Serra y Totidub vienen a Chile Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Tenemos Explosivos y Estoy Bien agendan fecha en La Cúpula Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Pedropiedra llevará ''La Tómbola'' al sur de Chile Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias ''Common People'': Lanzarán libro sobre Pulp Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Clásicos Def Leppard Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias John 5 viene a Chile en plan solista Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias The Mars Volta anuncia ''Lucro Sucio; Unfinished Business'', su primer álbum en vivo en más de veinte años Jueves, 02 de Julio de 2026