The Smiths Meat Is Murder Miércoles, 11 de Febrero de 2026 1985. Rough Trade El segundo trabajo de estudio de The Smiths muestra a los mancunianos en plena expansión estética y política. Aquí, el jangle pop brillante y melancólico que caracterizó a su álbum debut toma un giro más oscuro, irónico y abiertamente confrontacional, con Morrissey, Marr, Rourke y Joyce apuntando con el dedo a las instituciones y a la monarquía, convirtiendo la crítica social en pop afilado, incómodo y sorprendentemente bailable. Entre los cielos grises y las calles industriales de Manchester a comienzos de los ochenta, The Smiths comenzaron a abrirse paso en una escena marcada por la resaca del post punk y la herencia aún latente de Joy Division. Mientras que bandas como The Fall y Echo & The Bunnymen empezaban a consolidar un nuevo lenguaje para el desencanto británico, el cuarteto liderado por Steven Patrick Morrissey y Johnny Marr se volvía un nombre cada vez más reconocible, combinando guitarras cristalinas con letras que incomodaban tanto como seducían. Incluso en sus primeros pasos, la controversia ya estaba presente: canciones como 'Suffer Little Children' dejaban en claro que la banda no buscaba refugio en la nostalgia, sino hurgar en las heridas abiertas de su tiempo. Luego de un primer trabajo que los instaló como una anomalía dentro del pop británico y del compilatorio "Hatful of Hollow", que terminó de fijar su imaginario sonoro y lírico, "Meat Is Murder" llega como un golpe en la mesa. Y es que, con título tan frontal como controversial, el disco deja en evidencia una postura ética que atraviesa todo su planteamiento, con una crítica moral que se articula desde las letras y el gesto político que las sostiene. Tal es el caso de 'The Headmaster’s Ritual', que abre el álbum con una fuerza rítmica tensa mientras apunta al sistema educativo, retratándolo como un espacio de castigo y control donde la autoridad se impone desde la humillación ("Por favor, permítame excusarme de educación física, tengo un resfrío terrible. Me atrapa y me devora, me patea en las duchas"). 'Barbarism Begins at Home' traslada la crítica al ámbito familiar, exponiendo la violencia doméstica como una práctica silenciada. Aquí, el bajo de Andy Rourke cobra un rol central, empujando la canción hacia terrenos cercanos al funk, contrastando con el tono incómodo del relato. Por su parte, el track titular funciona como el manifiesto del disco: una acusación directa contra la industria cárnica, presentada sin ironía ni distancia ("¿y quién escucha cuando los animales lloran?"), y sostenida por un cierre denso y solemne que deja claro el compromiso ético de Morrissey. Ese tono severo convive con momentos donde la banda apela a una ligereza solo aparente. en 'I Want the One I Can’t Have', el deseo frustrado y la autonegación se expresan con una ironía encantadora y punzante, mientras que 'Nowhere Fast' recupera un impulso casi urgente, empujado por guitarras brillantes afines al rockabilly que contrastan con su transfondo de ansiedad y desencanto ("y cuando estoy en mi cama pienso en la vida y en la muerte, y ninguna me atrae particularmente"). 'Rusholme Ruffians', en tanto, retrata escenas de tensión social y brutalidad en un entorno marginal desde un registro más directo y físico, y 'That Joke Isn’t Funny Anymore' introduce uno de los momentos más introspectivos del álbum, siendo una balada delicada y devastadora donde la empatía y la culpa reemplazan la confrontación explícita. A ese recorrido se suma la fragilidad contenida de 'Well I Wonder', donde la vulnerabilidad y el deseo no correspondido se exponen desnudos, sostenidos por un clima íntimo y nocturno, y 'What She Said', que recupera un pulso más nervioso y cortante con una letra sobre luchas internas y la búsqueda de significado en medio de la soledad y la desesperación. Dentro de esta discografía, "Meat Is Murder" se siente como un disco de transición. Más directo y cargado que su debut, adelanta muchas ideas que la banda desarrollaría después, pero con una urgencia que no volvería a repetirse. No es un álbum pensado para complacer, sino para decir algo, y ahí radica buena parte de su peso y su vigencia. Esa urgencia también explica la importancia de The Smiths en la música popular: una banda de carrera breve, pero con un catálogo contundente, capaz de redefinir el pop británico con apenas cuatro discos de estudio. Desde ese punto, funciona como un paso necesario, un LP que empuja los límites y despeja el camino para la madurez compositiva, el equilibrio entre ironía y melodía y la ambición que el grupo alcanzaría poco después con "The Queen Is Dead", considerado por muchos como su punto más alto. Lucas Muñoz Robledo Tags #The Smiths #Meat Is Murder #Morrissey #Johnny Marr #Andy Rourke #Mike Joyce Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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