Red Hot Chili Peppers I'm with You Viernes, 02 de Septiembre de 2011 2011. Warner Bros. Las expectativas y las aprehensiones eran altísimas. La partida de John Frusciante no era un hecho menor, sobretodo considerando que los momentos creativamente más altos de la banda vinieron a comienzos y finales de los '90, en gran medida gracias al talento del multifacético guitarrista. Es por eso que I'm With You era una prueba de fuego para Red Hot Chili Peppers, el momento de demostrar si había vida tras su salida y si la química e identidad musical podrían mantenerse. Afortunadamente, el décimo álbum del cuarteto de Los Angeles logra pasar la prueba, sonando suficientemente original para no ser un plagio de sí mismos, y suficientemente familiar para seguir siendo Red Hot Chili Peppers. En poco menos de una hora, la placa pasa por diversos estados anímicos y musicales, con algunas canciones que recuerdan a momentos pasados y otras que sorprende que estén firmadas por la banda. Como sea, el elepé es un ejercicio de renovación, superación y cohesión creativa. Sus 14 canciones se suceden sin problemas, explorando distintas sonoridades, pero funcionando como un álbum unitario y coherente desde principio a fin. Es cierto: la vara no estaba muy alta tras Stadium Arcadium (2006); donde ese disco carecía de fluidez y pecaba de una pretenciosa sobreproducción, I'm With You entrega unidad, potencia y sencillez sin caer en la opulencia. Es extraño cómo la overtura de 'Monarchy of Roses' -con su distorsión y oscuros riffs- recuerda a la primera incursión de Dave Navarro en 'Warped'. Le sigue un coro inclinado al pop con el inconfundible estilo de Flea martillando en primer plano. Acto seguido, 'Factory of Faith' comienza con un bajo y batería que crean una sólida base rítmica, sobre la que Anthony Kiedis lanza sus características líneas melódicas, mientras que el nuevo guitarrista Josh Klinghoffer comienza a tomar protagonismo. Son notables sus aportes; no como un clásico lead-guitar, sino como un creador de texturas, matices y atmósferas. 'Brendan's Death' es una balada semiacústica como hay pocas en la discografía de RHCP. Es la confirmación de que el enfoque melódico de las dos últimas placas es el camino a seguir en esta nueva etapa. Una continuación lógica que contrasta, por ejemplo, con One Hot Minute (1995): un buen disco, pero que hacía que los Chili Peppers parecieran otra banda. Nuevamente Chad Smith y Flea llevan la batuta en 'Ethiopia', mientras que una guitarra innegablemente a-la Frusciante continúa agregando sutilezas y colores. 'Annie Wants a Baby' es lo que podría definirse como la quintaesencia del RHCP de hoy: cada instrumento aporta un porcentaje para generar un todo más grande que las partes. Aunque las seis cuerdas emulan una vez más a John Frusciante, los arreglos son tremendamente emotivos y el resultado, grandioso. Es una canción que se apega a la identidad sonora de la banda, tanto así que perfectamente podría ser parte de un disco como By the Way (2002). Sin pausas, guitarras limpias dan la partida de 'Look Around', corte que recuerda a 'Easily', con músicos libres de ego interactuando sin buscar protagonismo. Es una buena canción que encuentra perfectamente su lugar en el disco. El primer single, 'The Adventures of Rain Dance Maggie', es un certero primer acercamiento a lo que debíamos esperar de I'm With You: un tono predominantemente optimista, en un rock suave que no se aleja en demasía del núcleo sonoro de la banda. Es un cambio relativamente sutil, comparable a la transición entre The Uplift Mofo Party Plan (1987) y Mother's Milk (1989). En 'Did I Let You Know', Josh Klinghoffer busca y encuentra su espacio a punta de buenos aportes. A partir de la segunda escucha su personalidad musical comienza a ser más reconocible e identificable. El momento más rockero del álbum viene con 'Goodbye Hooray', una pieza desenfrenada que agrega versatilidad a la placa. El tremendo solo de bajo interpretado por Flea contrasta con una sección como sacada del soundtrack de una película. En tanto 'Happiness Loves Company' y su piano 'pop inglés' son una nueva carta para la banda. Las cuerdas se lucen en 'Police Station', una correcta balada mid-tempo que no deslumbra, mientras que 'Even You, Brutus' se caracteriza por una tonalidad más oscura, de acordes menores, con Anthony Kiedis predicando sus versos a todo volumen. Es una canción que apunta hacia la grandeza. 'Meet me at the Corner' explora 'el sonido Chili Pepper' más tradicional: armonías, progresiones de acordes cautivantes y una guitarra fuertemente influenciada por Jimi Hendrix y John Frusciante. Es innegable que el aura de este último está presente, tanto en estilo como en el tono de la guitarra, pero es algo comprensible y aceptable. Criticarlo sería como haber crucificado al mismo Frusciante por tomar influencias de Hillel Slovak y luego plasmarlas en Mother's Milk. Por último, 'Dance, Dance, Dance' es un correcto cierre de función. Aunque parece sacada del último disco de Kings of Leon, los californianos explotan esta veta con suficiente propiedad para hacer suyo el estilo. Así, I'm With You acaba con un tono de celebración, dejando una innegable sensación de satisfacción y de haber experimentado 60 minutos de buena música. Las referencias a las guitarras han sido numerosas e inevitables, pues sin duda son el mayor tema a considerar si se piensa en Red Hot Chili Peppers sin John Frusciante. Aunque su ausencia se siente, ello no logra opacar la buena impresión que deja I'm With You. Josh Klinghoffer es un gran guitarrista, que incorporando sus influencias con su particular estilo sale airoso en la titánica tarea de tomar la guitarra en RHCP. Además, si pensamos en su pasado musical y en sus numerosas colaboraciones con Frusciante, tanto en Ataxia como en sus discos solistas, parece claro que él era la mejor y más lógica opción para el puesto. Su conexión con la banda es innegable y este disco así lo demuestra. La salida de Frusciante es un remezón grande y deja un hueco difícil de tapar, pero de una forma u otra el grupo se las arregla para salir bien parado, enfocado y sonando tan cohesivo como siempre. Es esa precisamente una de las mayores virtudes de I'm With You: la cohesión, la naturalidad con que las canciones fluyen. Sin mayores sobresaltos o piezas fuera de lugar, el álbum sorprende, agrada y deja un buen sabor en la boca. Donde muchos veían el fin de la banda hay un buen disco, fresco y a la altura del legado de RHCP. Los cimientos se mantienen sólidos, la conexión entre Kiedis, Smith y Flea sigue viva, y el debut de Josh Klinghoffer es auspicioso, augurando sólo buenas cosas para el futuro de la agrupación. Es una energía que, con casi 20 años menos, logra llamar la atención por mérito propio. Quienes esperaban un retorno al funk rock de antaño no lo encontrarán. Es cierto que los elementos basales siguen presentes, pero éste es un disco distinto que debe valorarse por lo que es: un muy positivo y honesto primer paso en una nueva etapa de la sobresaltada pero inagotable carrera de Red Hot Chili Peppers. Álvaro Rojas Tags #Red Hot Chili Peppers # RedHotChiliPeppers # RHCP # RHCP # Chad Smith # Anthony Kiedis # Flea # Josh Klinghoffer # Rick Rubin Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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