Los Bunkers Barrio Estación Sábado, 21 de Junio de 2008 2008. Universal Hace un tiempo ya que Los Bunkers están en otra. Siendo estrictos, ellos empezaron “en otra”. Pero eso tenía que ver más con una postura ante el medio que con un camino musical. Pero ya desde “Canción de Lejos”, su brillante segunda placa (y me atrevo a decir lo mejor que han hecho hasta la fecha), comenzaron a tirar líneas sobre los senderos que pretendían surcar. Lo hicieron con tanta claridad, que uno puede reconocer dichos destinos. Sin embargo, el resultado siempre es sorprendente. Ya pasó con “La Culpa”, un LP lleno de elementos reconocibles, pero fenomenalmente combinados y asimilados. Desde esa perspectiva, “Vida de Perros” puede verse como un paréntesis en su carrera, con composiciones más simples aferradas a textos quizás más viscerales que en el resto de su obra. Pero ahora que podemos darnos el gusto de presionar Play a “Barrio Estación”, la conexión entre esta nueva entrega con “Canción de Lejos” y “La Culpa” parece mucho más natural. Y no porque sean parecidos entre sí (ni “Canción de Lejos” ni “La Culpa” se parecen entre ellos tampoco), sino porque representan saltos y atrevimientos sonoros tan interesantes como propios del grupo. Dicho de otro modo, “Los Bunkers” y “Vida de Perros” podrían haber salido de la sala de ensayos de varios otros grupos chilenos; la trilogía mencionada, en cambio, no. En la música, por más que alguien se atreva a decir lo contrario, no existe la lógica. Y seguramente escuchando ‘Coma’, ese aguacero gallagheriano que abre “Barrio Estación”, más de alguno pensará en el recurso “esperable”. ¿Pero alguien hubiese esperado un track así después de escuchar la segunda mitad de “La Culpa”, por ejemplo? Claro que no. ¿Un tema típico de Los Bunkers? Ni cerca. Una banda que siempre tuvo un trabajo vocal tan notablemente desarrollado ahora se atreve con un Álvaro López cantando con un tono de voz que da la impresión que estuviera en medio de una conversación. Y las voces encandilantes de los hermanos Durán que acompañan el coro parecen mucho más “obligatorias” que “evidentes”. Excelente comienzo, pero que no es capaz de simbolizarnos lo que está por venirse. ‘Me muelen a palos’ tiene una arrogancia digna de la cuna de los cinco integrantes del grupo. El ritmo es muy atrapante, la letra es bien clara así como vivencial (y no muy generalizable), pero lo que llama, cómo no, es el coro, con adornos bien ELO, que Los Bunkers nunca habían utilizado, y que suenan tan precisos que uno se pregunta por qué no lo habían hecho. “Pese a todo yo estoy bien pero luego se me va a pasar”, una frase de colección, que representa de gran modo lo que es la vibra de ‘Me muelen a palos’. Otra gran canción. El grosor de ‘Fiesta’ ahoga un poco de entrada, pero como si al interior del grupo lo supieran, le cambian la mano rápidamente, dejando a Álvaro sólo con una acústica de fondo. Luego, la evolución del track es natural, y ese aire añejo en la instrumentación le cae muy bien. La picantosa ‘Una nube cae sobre la ciudad’ tiene mucho sabor, algo extraño en Los Bunkers, y cuesta no seguirle la marcha, sobre todo con esos coros que parecen casi un divertimento por parte de Mauricio y Francisco Durán. ‘Andén’ ya parece más familiar. Para quienes no lo sepan, “Barrio Estación” es un sector en el centro de Concepción, donde está la estación de trenes, y en torno a la cual ahora se han instalado diversos clubes que sostienen sobre sus hombros a la escena rockera penquista. Sonoramente, ‘Andén’ no deja de recordarme los clásicos timbres de la autodenominada capital del rock, y es curioso que sea el corte más “cercano” al provinciano título del disco. La omnipresente ‘Si todo esto es lo que hay’ tiene que ser tomada en cuenta, aunque el coro peca de falta de sorpresa y explosión, aunque aquello lo recupera medianamente tras el quiebre instrumental en la mismísima mitad del tema. ‘Capablanca’ es un tema netamente instrumental, y también tiene aires sureños. De ninguna ciudad en particular quizás, pero tanta humedad y esas brisas tan tenues pero permanentemente presentes si se pueden asociar con el entorno de sectores más lluviosos y fríos. Al mismo tiempo, es tan retro, que eso remarca la clase de la música de Los Bunkers. “Clase”, una palabra que en rock chileno aparece tarde, mal y nunca. Si ‘Coma’ era casi un engaño con respecto al verdadero sonido de “Barrio Estación”, el excelente primer single ‘Deudas’ es igualmente perverso. Es de todas formas el corte con más fuerza de todo este álbum. Esos arreglos mccartnianos mezclados con unas guitarras casi de garage hacen de ‘Deudas’ un cóctel único e irresistible. Quizás el final se alarga en exceso, pero no alcanza a restarle poder a la hoy muy popular carta de presentación de Los Bunkers versión 2008. ‘Nada nuevo bajo el sol’ es uno de los mejores temas que Francisco haya cantado últimamente, con una melodía con ese aroma a trascendencia que siempre es bien recibido. Podemos percibir aquí también una preocupación por los infinitos detalles sónicos que ayudan a enriquecer una canción. Escucharla con audífonos es un auténtico placer para cualquier auditor de oído fino. ‘El tiempo que se va’ mantiene dicha riqueza, aunque es más unidimensional, más seca si se quiere. Y al mismo tiempo, tiene más onda, detalle no menor, porque creo que es un terreno en el cual le falta moverse con más comodidad a Los Bunkers. ‘El tiempo que se va' pavimenta una nueva vereda de gran manera. Cuando nos acercamos al último tramo del disco, llegamos a un momento bien especial. Es difícil de hacer entender si no se ha escuchado. Quienes conozcan la segunda parte del “Abbey Road” de The Beatles van a entender perfecto de qué hablo. Hay tres temas o tres pistas, que están unidas entre sí, con podrían ser una sola gran canción, pero llama más la atención de seguro presentado así. Porque son tres canciones que no solo se validan por sí mismas, sino que tienen que cohesionarse entre sí. Difícil ejercicio. ‘El mismo lugar’ de entrada nos muestra unas guitarras muy celestiales, y cuando esos coros a-la ‘Because’ se hacen presentes, todo empieza a hacer sentido. Es la puerta de entrada a un nuevo espacio, el cual tiene su primera expresión dentro de la misma canción! Canciones que se relacionan entre sí pero que además tienen más de una parte… genial. El cambio en ‘El mismo lugar’ es monstruosamente bueno, y al menos en lo personal me dejó con la boca abierta. El paso de ‘El mismo lugar’ a ‘Tarde’ es muy natural, y mejor aún, un gran tema desemboca en una gloriosa entrada para el siguiente track. ‘Tarde’ podría aparecer en cualquier disco y seguiría siendo un temazo. Pero dentro del contexto en que se nos presenta, es un auténtico tesoro. Poco a poco se van integrando más y más instrumentos, al mismo que Francisco rescata el “caen piedras sobre mí” de ‘Me muelen a palos’. Uff, qué barroco. El final es un tartamudeo sicodélico notable, que nos lleva a lo último de “Barrio Estación”, ‘Abril’. Esta canción es más densa, más dura, menos paradisíaca. Veníamos del cielo, aquí caemos de vuelta al piso, con un fuerte golpe. El mayor dramatismo sonoro es un fuerte contraste con los dos temas anteriores, más alucinantes a primeras. Así y todo, “Barrio Estación” termina nada que ver a como había empezado, marcando un recorrido intenso y una clara intención por mostrar más de un rostro a medida que saltamos de una canción a otra. Es innegable que hay canciones de altísimo vuelo en lo nuevo de Los Bunkers. ‘Coma’, ‘Me muelen a palos’, ‘Deudas’, ‘Nada nuevo bajo el sol’ y la última parte son momentos que postulan a lo mejor que hayan hecho alguna vez. El resto de los temas no desentona, y hay que rescatar que con la tentación de hacer un disco excesivamente pretencioso (la instrumentación denota la presencia de aquella tentación), no hay casi nada que sobre aquí. Otra vez Los Bunkers hacen un gran disco. Y quizás más que nunca antes en su trayectoria, podemos hablar de un disco, un álbum, redondo, integrado, y no solo una colección de canción o singles. Aquí, salvo ‘Deudas’ o ‘Coma’, ninguno es un single en el formato más tradicional de los penquistas, y aquello nos da señales claras que por dónde se están moviendo Los Bunkers. Siguen estando en otra. Y cada vía más lejos… y más arriba. Juan Ignacio Cornejo K. Tags #Los Bunkers # Barrio Estación Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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