''Códigos que conocemos'': derribando el mito de la cuna del rock desde adentro Nuevo libro analiza la música penquista 2010-2019 Miércoles, 26 de Octubre de 2022 Conversamos con Marcelo Bustamante y Eduardo Gutiérrez, ambos periodistas y autores de "Códigos Que Conocemos: los discos que cambiaron la música penquista 2010 - 2019". Una completa investigación sobre la escena musical de Concepción que nació post terremoto del 27F y culminó con el inicio de la pandemia del COVID. Una década que vio nacer a grandes artistas como Niño Cohete, Mantarraya, Cantáreman, Julia Smith y Dulce y Agraz entre muchos otros. Mismo puñado de músicos que, con nuevas melodías y sonidos experimentales, quiso desmarcarse completamente del sonido británico heredado de las agrupaciones insignes de la ciudad como Los Bunkers y Los Tres, y también del mote heredado por la prensa santiaguina de ser la “Cuna del rock chileno”. El texto, a través de 11 álbumes, recorre escenarios, ciclos, locales, festivales, salas de ensayo y recopila testimonios en primera persona de lo que se vivió en los 10 años de una escena tan particular como la de "Conce", que no tiene un símil en ninguna otra ciudad de Chile. - ¿Por qué decidieron hacer este recuento de los discos penquistas? - (MB) Nosotros trabajamos como periodistas en la Radio Leufú (Medio asociado al bar Casa De Salud) y como estábamos en el fin de la década se me ocurrió hacer una lista de discos como hacen todos los medios. Era una especie de artículo y algo más bien local como era la línea de la radio. Pero claro, entre eso pasaron muchas cosas como el estallido de 2019 y luego la pandemia. Entonces con eso se nos desordenó la pauta y las prioridades cambiaron. Entonces ese artículo quedó en veremos. - (EG) Estábamos en plena pandemia, creo que en marzo de 2020 y salieron los FAICC (Fondos de Apoyo a las Iniciativas Culturales Comunales) y yo le dije al Marce que por qué no tomamos esta idea que tenías y lo transformamos en una publicación un poco más extensa. Y hasta el momento iba a ser eso, algo más pequeño. Luego comenzamos con el proceso de postulación le dimos un marco, le dimos más profundidad, que empezara el 2010 con el ciclo Tras Bambalinas, que fue un hito importante, y que se cierre con el REC. Postulamos y teníamos la suerte de trabajar hace mucho tiempo acá en Leufú, entonces conocíamos a mucha de la gente involucrada. Desde el mismo German Estrada (DJ Negro Pésimo), dueño de Casa De Salud, Mauricio Melo (Emociones Clandestinas, Santos Dumont), hasta las mismas bandas, entonces se nos hizo realmente fácil conseguir el apoyo. Y nos ganamos el proyecto y ahí le dimos. Y un poco a medida que lo fuimos desarrollando, fuimos encontrando cosas. Le fuimos dando profundidad a ciertos hitos, a los espacios, hay un capítulo dedicado al jazz, el capítulo del REC es super grueso, entonces así fue el proceso. - (MB) Estaban los discos como base, primero queríamos hacer como una estructura básica de historia de los discos en particular y un review de nosotros, pero había ciertas cosas que nos se explicaban solamente con los álbumes, sino que la gracia de una escena tan chica es que está todo relacionado. Y se fue complejizando la cosa y tratamos de solucionarlo de la forma más económica posible por temas de espacio, por el tema de la copias y por tema de lectura también. Fuimos agregando piezas que eran necesarias para armar el puzle de la década. - ¿Cuál fue el criterio de elegir los discos? ¿Cuánto del gusto personal está en esta lista? - (EG) Los criterios finalmente que se eligieron fueron: las propiedades estéticas, la calidad del disco, la recepción que tuvo, efectos en medios tradicionales y no tradicionales. También era importante que las bandas se hayan presentado en los principales escenarios locales a nivel nacional y en el extranjero si era posible. Y también era importante que el sonido de cada disco representara a la escena. - (MB) Claro, que cada disco nos sirviera como excusa para hablar de toda la escena de atrás y de todo su contexto. - Cada disco representa un espacio y tiempo super determinado. - (EG) Si, totalmente. Es heavy como literalmente un disco es una excusa para hablar de la banda, para hablar de una escena y para hablar de conce. Como que son trabajos que tienen que ver con búsquedas propias, con formas de trabajo muy de la década, con sonidos que proponen. Esos fueron criterios que se conversaron antes. Igual hay algunos discos que teníamos visto y que iban seguro, como el de Mantarraya que teníamos super claro que tenía que ser. - (MB) Claro con Mantarraya no sabíamos cuál de sus dos discos iba a ser. Para armar este relato de evolución y para diferenciar el sonido de conce sobre todo de los 80 y 90 y también parte de los 2000. Queríamos ser super tajantes en plasmar lo que diferenciaba esta década de las anteriores. Estos discos cambiaron la percepción de lo que era conce a nivel nacional. Y cuando digo a nivel nacional, estoy hablando principalmente de la prensa santiaguina. Que es la que valida un poco a la industria. - Ya, tenían la idea de hacer el libro, pero después venía el trabajo de hablar con las bandas, ¿cómo fue ese proceso de entrevistas? - (EG) Todas las bandas hablaron. Hay voces de mínimo dos integrantes por banda. Y no costó tanto, porque ya teníamos el acercamiento de las bandas o conocíamos a su entorno por el lugar donde trabajamos. No fue un trabajo difícil la verdad. El Marcelo tenía varios contactos, entonces no fue difícil. Lo que sí fue un poco más difícil fue que algunos proyectos estaban separados. Por ejemplo Mantarraya y Niño Cohete ya no estaban funcionando. Sin embargo, fue bonito hacer la entrevista por zoom con Mantarraya porque estaban los cinco reunidos. A diferencia de los Niño Cohete que nos costó mucho, ahí por un tema de agendas y de relaciones entre los chicos tuvimos que entrevistar con dos integrantes por separado. - De acuerdo con su análisis de todos estos discos, ¿cuál creen ustedes que son los más emblemáticos de la década? - (MB) Yo creo que el que cae de cajón es el que le da el título al libro que es el “Pornografía” (2017) de Mantarraya. Esta es una opinión super personal, pero siento que ellos son una banda que representa mucho el cambio de la década en general acá en conce y en Chile. Me gusta mucho lo que hicieron. Como se fueron adelantando a ciertas corrientes musicales. Entonces estilísticamente y además de que me gusta mucho su música, me parece un buen referente. - ¿Es para ustedes la banda más representativa? - (EG) Si, representa harto de lo que pasó en la década. En cuanto al sonido, en formas de trabajo, en lo que ellos también como músicos pensaban de la escena. La entrevista con ellos estuvo super buena para clarificar a la escena y a nosotros también. Por mi lado personal, también creo que un disco que es como una joyita es el “Bajo La Rueda” (2012) de Cantáreman. Que es un disco muy lindo y yo creo que de la totalidad de todos los entrevistados, encontramos que ese disco que sonoramente “muy conce” y que a la vez tampoco replica este formato de tradición británica tan descriteriada. Entonces Cantáreman es otro bonito ejemplo de un artista que marcó harto en la escena. - Siento que la música en conce no se profesionaliza tanto, quedan ahí en el camino muchas veces, ¿qué conclusiones sacaron acerca de eso con el libro? - (MB) Es complicado ese tema porque siento que el libro habla justamente de lo no-profesional que es la escena. O sea, no es que las personas que trabajan no lo sean porque sí lo son. Pero hay una idea de que el arte al ser un consumo de pasatiempo para las personas es un pasatiempo también para la gente que lo hace. Y ese es un vicio que tiene la escena misma. No solo el público, sino que también los locales. En el mismo libro hay gente que nos dice que le pagaban con chelas y con sopaipillas. A propósito de ese tema, por eso también hablamos de Casa De Salud como un local que subió la vara junto con La Bodeguita de Nicanor. Más que a un nivel discursivo, que si lo hacen, también a nivel de plata. Se preocupan de pagarle bien tanto a un artista emergente como a uno más consolidado. - (EG) En ese sentido, de todos los entrevistados, podemos decir que la artista que más lo logró fue la Dani de Dulce y Agraz. Que es la única de los 11 artistas que tiene una masividad que le permite vivir 100% de la música. Pero no sabría decirte quién más lo ha logrado. - ¿Cómo creen que evolucionó la escena musical desde el 2010 al 2019? - (EG) Yo creo que tiene que ver con las herramientas de difusión. Como que eso fue heavy. Fue heavy notar que durante el periodo que investigamos fue la masificación del streaming. Se dio. Porque a principios del 2010 estaba todavía el tema de las descargas, pero lo que pasó después de 2010 fue ya la masificación del streaming. Entonces ahí hay un cambio super importante y super decisivo para lo que pasa después el 2015 con la escena del trap. Que por ejemplo van soltando singles. Ya no hay tanto una preparación por generar un disco o demorarse tanto, sino que está la instantaneidad de las cosas. Ahí hubo un cambio muy notorio que se desarrolla en el libro. - ¿Entonces la escena penquista iba muy a la par con la escena nacional e incluso mundial? - (EG) Si totalmente, el internet fue el detonante para poder estar a la par incluso a nivel internacional yo creo. Lo cuentan muchos de los entrevistados. Estaban muy al día, el sonido que sacan, por ejemplo los mismos Mantarraya están muy conectados con lo que estaba pasando en Estados Unidos principalmente. Entonces eso es algo que es muy propio de la década, de la era digital. - ¿Y qué tanto tiene que ver esta escena con la Cuna del Rock Chileno? - (MB) Yo creo que esta generación actuó como en oposición a ese mito. No se identificaba mucho con esa idea, que es una idea santiaguina en el fondo. Que viene impuesta desde la lectura de Santiago. Se recoge como un eslogan para el REC y cosas así que sirven como desarrollo de imagen regional o qué se yo. Igual hay distintas investigaciones desde acá que han desmentido el mito confirmando que es Valparaíso. Es algo que hasta la misma generación ha desmentido. Y bueno, la generación a la que hacemos alusión actúa en oposición justamente tratando de desmarcarse de lo británico incluso, del sonido de Los Bunkers o del sonido de Los Tres. Y sin desconocer el trabajo que hicieron esas bandas, sino que con ánimos de hacer evolucionar la cosa. Los mismos músicos señalan que se pasaron toda la enseñanza media escuchando y tocando en bandas de covers a Los Tres y a Los Bunkers, como que ya a la pos-adolescencia estaban chatos. Ya no querían más de eso, querían algo distinto. - (EG) Yo diría que este es el primer trabajo que aborda la escena de conce que estaba en oposición al tema de la cuna del rock. Y eso es muy evidente. Desde las primeras páginas uno puede notar que el libro viene a reforzar que cambió la cosa. "Códigos que Conocemos" tendrá un doble lanzamiento en la ciudad de Concepción. El primero de ellos será el miércoles 2 de noviembre en el Punto de Cultura Federico Ramírez en donde, además de los autores, habrá un conversatorio de Ángela Jarpa (Monstruosa) y Cristian Dippel (Mondomamba, Niño Cohete). Y al día siguiente, jueves 3 de noviembre, se presentará el libro en el bar Casa De Salud, con la presentación en vivo de Mantarraya. - Para finalizar, ¿Qué esperan del libro cuando lo lancen? - (EG) Esperamos que genere registro, un archivo en profundidad con nombres y apellidos de lo que se hizo, de las iniciativas. Aquí hubo sellos, productoras que desaparecieron. Que eso quede en el registro por un lado. Y por el otro lado desde un punto de vista periodístico. Saber que aquí hay algo ligado al periodismo musical y dentro de lo que nosotros consideramos que está bien hecho. Cada disco tiene una reseña. Nosotros nos preocupamos de desmenuzar, de hablar desde la producción, desde el sonido, desde la gestión. Espero que a partir de esto salgan más cosas, porque de verdad no hay nada, salvo un par de publicaciones que van por un lado más genérico de la escena. Este libro es algo que a nosotros nos gustaría leer. Oliver Arriola Riquelme Las copias de Códigos Que Conocemos: los discos que cambiaron la música penquista 2010 – 2019 se podrán adquirir de forma exclusiva en ambos eventos de lanzamiento en Concepción. Y para envíos al resto del país se debe contactar al correo codigosqueconocemoslibro@gmail.com. Tags #Códigos que conocemos #Marcelo Bustamante #Eduardo Gutiérrez #Dulce y Agraz #Niño Cohete #Mantarraya Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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