Bush: Intenso, como la vida Entrevista con Gavin Rossdale ad portas de su regreso a Chile Martes, 25 de Marzo de 2025 Desde los primeros días de Bush en la efervescente escena del grunge hasta su consolidación como una de las bandas más icónicas del rock alternativo, Gavin Rossdale ha sido el alma y la voz de un sonido inconfundible. Con más de tres décadas de carrera, su capacidad para reinventarse y mantenerse relevante en la industria sigue siendo admirable. En esta conversación, el frontman británico nos habla sobre la evolución de la banda, el desafío de mantenerse fiel a su esencia en tiempos de cambios vertiginosos y la profunda conexión que siente con su público. Además, reflexiona sobre la energía única de Sudamérica, el impacto emocional de su música y cómo las experiencias personales han influido en la composición de su más reciente álbum. Ad portas de un esperado regreso a Chile, Rossdale nos sumerge en su visión del rock, la vida y la inquebrantable pasión por la música. - En alguna ocasión mencionaste que Camden fue un punto clave en tu camino musical. ¿Cómo crees que la energía única de ese lugar influyó en tu manera de abordar la música y los shows en vivo en tus primeros años? - Era una buena forma para que el público se perdiera en las canciones, ¿sabes? Y es genial porque las canciones han durado tanto tiempo. O sea, 'Comedown' no es precisamente nueva, y la toco en el show junto con canciones que escribí hace un año, y es interesante cómo sigue siendo igual de fuerte. Porque estás cantando sobre el presente. Ya no canto sobre lo que intentaba escribir hace años, siempre intento mantenerme en el ahora. Es como un actor con un guión que simplemente vive el momento. Yo sólo soy un cantante y canto. Cuando vaya a Chile, estaré cantando "No quiero volver a bajar de Chile", ¿sabes? En realidad debería decir, "No quiero irme de Chile". Estaré tan feliz de estar ahí. Trabajamos muchísimo para llegar a Sudamérica. Es curioso, a veces la gente debe pensar que no vamos lo suficiente, pero en realidad es porque es difícil llegar. Es como Xanadú. - Sí, especialmente ahora que toda la logística se ha vuelto más complicada... - Así es, pero está esa percepción de que no nos importa ir, y eso no es cierto. Es muy triste, porque para artistas como yo, tocar en Sudamérica es como... un momento cumbre, un verdadero punto alto en la carrera. Es algo muy importante. Y cada vez que tocamos allá, pasa lo mismo. Llega el show y pienso: "¡Tenemos que volver el próximo año, hagámoslo!". Pero luego hay que esperar. No depende de nosotros. Es una locura. Así que, ya veremos. - Ya que estamos hablando de shows en vivo, ¿cómo ha cambiado tu forma de abordarlos con el tiempo? Especialmente al equilibrar los clásicos con material nuevo. ¿Qué pueden esperar los fans en Santiago? - Van a ver a una banda que realmente disfruta tocar junta. Es curioso, pero no lo doy por sentado. Hace poco hicimos nuestro primer show del año en el desierto de California, después de no haber tocado juntos en mucho tiempo. Como no habíamos tocado juntos, me equivoqué en un par de cosas. Lo siento mucho por el público, fue muy humano de mi parte, pero fue increíble ver cómo, aunque no nos habíamos visto en mucho tiempo, nos entendimos perfectamente. Salvo por esos dos errores, fue como si nunca hubiéramos dejado de tocar juntos. Estábamos tan conectados que, cuando pensé "Esto va a parar pronto, y cuando me di cuenta, ya habíamos terminado, sin decirnos nada. Esa conexión sigue intacta. - Hablando de ser humanos, creo que muchas veces la gente olvida que los artistas también lo son. Existe esta mentalidad de "me debes este concierto porque viajé para verte". ¿Qué opinas sobre la presión que se ejerce sobre los músicos y la importancia de la salud mental? - Es como una relación demandante, en la que tu pareja te exige que estés presente. Y lo entiendo. En mi caso, si programo un concierto, trato de no cancelarlo. No he cancelado muchos shows en mi vida pero sí, no he tenido ese problema porque casi nunca cancelo. Aunque, como decía antes, la gente cree que no vamos a Chile porque no nos importa, y no es así, es solo una percepción equivocada. Y creo que la gente sí sabe que somos humanos, estas canciones que tenemos conectan con la gente. De cierta forma, el público se apropia de ellas. En Chile, 'Comedown' no es solo mi canción, es la canción de 10 mil personas. Yo sólo la canto, pero es de ellos, es algo muy especial. A veces la gente se ata emocionalmente a una canción y a un artista, y eso no es malo. Para mí, mi objetivo principal como músico es ayudar a la gente con problemas de salud mental. En el nuevo álbum hay canciones como 'Everyone Is Broken' y 'Love Me Till the Pain Fades', porque este tema es algo que está en la mente de muchas personas. Hay tasas de suicidio altísimas en todo el mundo; de hecho, en el arte del álbum incluimos información de contacto para líneas de ayuda en cada país. Investigamos y encontramos al menos dos sitios de apoyo en cada país para que cualquiera pueda recibir ayuda en un momento de crisis. Es un gran avance, especialmente para los hombres, porque antes no querían admitir que estaban rotos, no les gustaba. Entonces hacían música muy triste y con mucha rabia. Y eso es lo que conecta con la gente: esa energía, ese sentimiento. Si yo he estado solo y canto sobre eso, alguien más que también se sienta solo va a escucharme y sabrá que estoy siendo honesto. Leerá las letras y se sentirá identificado. Es increíble porque, mientras más personal soy como escritor, más universal se vuelve la música. - Y hablando de tu último álbum, algo que siempre me ha llamado la atención es lo personales que son tus letras. ¿Qué tan difícil es exponerte así siendo una figura pública? ¿Tienes que pensarlo antes de decidir qué compartir? - No, realmente no hay límites. Lo único que importa es que sea real. Al principio de mi carrera, me criticaban porque decían que mis letras no estaban conectadas, que eran inconexas, pero yo pensaba: "¿Acaso alguien tiene un cerebro que no esté desconectado?". Puedes estar hablando conmigo ahora mismo y al mismo tiempo pensar en tres cosas distintas: "Oh, mi gato viene hacia acá", "mi novio llega tarde", "no me gustó lo que cené anoche". Y luego retomar la conversación. Pasa todo el tiempo. Para mí, "The Art of Survival", el álbum anterior, hablaba sobre la supervivencia física en un mundo que constantemente nos ataca. "I Beat Loneliness", en cambio, es mucho más interno. Y es que simplemente existir es difícil, mientras más tiempo vives, más cosas pasan. Si tienes una familia, como yo, hay muchas personas cuyo sufrimiento puede afectarte. Por ejemplo, tengo dos familiares que están pasando por un momento muy difícil. Ayer los junté y les dije "Compitan a ver quién está peor.... "Ambos están en un punto muy bajo, deberían hablar entre ustedes". A veces, escuchar los problemas de alguien más te hace darte cuenta de que no estás solo. Pero sí, hay que aceptar los momentos de melancolía, no puedes vivir riéndote todo el tiempo como si tu vida fuera perfecta. Sería ridículo. Ayer hablaba con alguien que me decía que se sentía deprimida y sin energía para hacer nada. Y le dije: "Necesitas una estrategia. Cuando te sientas así, tienes que ver 15 minutos de tu comediante favorito. O darte una ducha caliente, o salir a caminar a un parque bonito. Algo que disfrutes". No sé si funcionará, pero intenté darle una idea. Y este álbum habla de eso, igual que "The Art of Survival", que trataba sobre la supervivencia en un mundo agresivo. "I Beat Loneliness" va más hacia lo interno, es un álbum muy intenso. - Es importante hablar de estos temas y compartir eso en la música, para que la gente se conecte y no se sienta sola. - Totalmente. Tengo una canción en este disco que se llama 'We Are of This Earth', y es una de mis favoritas. Dice: "We are of this Earth. Don't kill me slowly. Do it fast". Es muy poderosa. Estoy entusiasmado de que todos la escuchen. - Hablando de esta conexión entre el público y la música. Hace un tiempo se viene generando bastante debate por la era digital. Pienso en bandas como Ghost o Placebo que han negado el permiso de grabar en sus conciertos. ¿Cómo crees que los artistas pueden generar conexiones genuinas con el público en esta era de poca atención? - Es una cuestión difícil porque lo entiendo totalmente y sucede. Es gracioso porque la gente quiere grabar, pero nadie va a ver el show entero en el teléfono, se escucha horrible. La cámara es mala, alguien está hablando, es una mierda. Es sólo que la gente está acostumbrada, es la cultura. La cultura es grabarlo todo, ¿sabes? Así que, sí, puedes tomar una postura y decir "este show será como hace 15 años, lo haremos como hace 15 años", pero quiero que los jóvenes, o bueno, todos obviamente, quiero que la gente venga y lo disfrute y lo ame. Y si parte de eso es que tengan que grabarlo y verlo... No sé si tengo la confianza para quitarles esa comodidad, ¿sabes? Sólo pienso que es un poco... no sé. Tal vez termine pensando así, pero sí, es curioso. Por ejemplo, solía hacer esto en donde llamaba a la gente al escenario al final del set, y sucedían cosas locas. Y toqué un show hace un tiempo, hace un par de años, y el escenario estaba muy cerca del público, mucho más de lo que normalmente está. Y pensé "Eso es bastante confiado de parte del equipo de seguridad". Porque, ya sabes, en cuanto tocamos, la gente... (ríe). De todas formas, en un momento pensé "Esto es perfecto para que suban al escenario, como en los viejos tiempos", así que les dije que subieran. Y cuando los vi arriba, todos estaban grabando. Y yo estaba como "No, ahora son parte del show, están en el escenario". Nadie quiere verlos grabando, quieren verlos bailando y pasándola bien, perdiéndose en el momento. Y me dije: "Oh, qué triste", así que es complicado. ¿Tú qué piensas? ¿Te molestaría si alguien te dijera que no puedes usar tu teléfono en el show? - Sí, definitivamente. Es parte de mi trabajo después de todo. La parte digital de grabar un clip para redes sociales es un casi como requisito. Y sí, me frustra pero lo entiendo porque es difícil conectar con el público. - Tal vez podría haber una sección en la que dijeran "Está bien, cuando toquemos esta canción, todos pueden sacar sus teléfonos". Que haya una sección de "teléfonos permitidos", ¿sabes? Como elegir tres o cuatro canciones en las que sí se puede grabar y tratar de no grabar todo el show para poder estar realmente presentes. ¿Qué tal si anunciamos la siguiente canción y la gente decide si quiere grabarla o no?. - Sí, eso sería increíble. Me gustaría mucho. Y bueno, sin duda la industria musical ha cambiado mucho con los años pero quiero remontarnos a cuando comenzaste y te inspiraste en bandas como Fugazi o Slint, ¿qué es lo que más te resuena de su enfoque hacia la música? - Bueno, es simple. Con Fugazi, me encantaba todo el espíritu independiente que tenían. Sin merchandising, sin management, sin agentes, o al menos eso parecía. Shellac, lo mismo. No sé si ellos tampoco tenían manager o agente, pero ese concepto post-punk de "hazlo tú mismo" es genial. Ahora, yo no... No pude ser tan independiente, eso no funcionó para mí, ¿sabes? Comencé con un sello independiente, Trauma, era un sello independiente, como ellos, pero nosotros sí vendíamos camisetas. Así que ya di un paso hacia el infierno, y luego me recogieron con un contrato de distribución en una disquera grande, Interscope. Otro paso en el infierno, ahora en una gran disquera. Luego estaba en la radio... otra mano en el infierno. Y después, pues sí, tenía un manager y un agente... Así que, comparado con esas bandas que eran muy básicas en su estructura, cada caso es muy específico. Me gusta ese espíritu independiente, pero más allá de eso, me encantaba el sonido. Me gustaban los bajos de Fugazi, los sentía increíbles. Prefiero cuando Ian MacKaye canta más que cuando grita, no es mi favorito cuando grita. Cuando canta más melódicamente, me gusta más. Es solo porque me gusta la melodía y cuando puedes cantar algo. En muchos discos que amo, es difícil cantar encima. Slint era increíble, eran muy jóvenes. Nunca tuve la oportunidad de hacer... Bueno, sí hice algunas canciones más delicadas, pero todo eso que Mogwai llevó adelante, esas piezas largas y atmosféricas... Shellac hacía eso también. Y yo no lo hice demasiado, probablemente no era lo suficientemente bueno con la guitarra para escribir de esa forma, ¿sabes? Así que escribía de otra manera. Mejoré con el tiempo y podría hacerlo ahora, pero... así es como sucedió. Así que creo que con esas bandas me atrapaba la energía salvaje. No olvides que yo estaba haciendo música en Inglaterra, en Londres, en plena era del Britpop. Mi decisión fue ser completamente anti-comercial. Irónicamente, estaba siendo comercial sin darme cuenta. Estaba haciendo algo que la gente quería. Cuando escuché las demos de "Sixteen Stone", cuando escuché 'Comedown', tenía un bajo similar al de Billy Cobham o Massive Attack en 'Unfinished Sympathy'. Y recuerdo estar en la tina una noche escuchando el demo, pensando "¿Podemos poner eso ahí?". Lo pusimos y funcionó. También amaba a los Pixies. Nigel (Pulsford), el guitarrista, era genial haciendo demos y metía esas líneas de guitarra tipo Pixies. Me parecía increíble. Pensé: "No es muy comercial, pero ¿a quién le importa? Me siento puro, como un artista de verdad", porque no tenía expectativas, estaba acostumbrado a fallar. Había escrito 10 canciones el año anterior, y el anterior a ese, otras 10. Era mi tercera banda, dos bandas fallaron. Así que lo normal para mí era que esta tercera también fallara. Cuando todo explotó, la gente decía "Estos tipos son comerciales". La ironía es que firmamos con un sello pequeño en el Valle de San Fernando, dirigido por un maníaco. Y tuvimos la suerte de que él estaba en su mejor momento. Los dos tipos que lo manejaban estaban realmente en llamas y lograron que el disco volara. En cuanto el álbum salió, sabíamos que no podíamos estar en Touch and Go Records o Matador Records. Y esas eran mis disqueras favoritas, donde estaban mis bandas favoritas, The Jesus Lizard y muchas más. - Y volviendo al presente, ¿hay alguna banda o artista nuevo que hayas estado escuchando últimamente? - Sí, me gusta Poppy, es increíble. También su material anterior es muy bueno. Y Bad Omens es realmente interesante. Son brillantes. Falling in Reverse también. Hay bandas que mezclan emo y metal de una forma salvaje, están haciendo que el rock sea interesante otra vez, lo cual es genial. La gente dice que el rock está muerto, pero la responsabilidad está en las bandas. Tenemos que hacer discos que la gente quiera escuchar. Escucho muchos discos nuevos: Ayer escuché el nuevo de Shavo de System of a Down, ¡me voló la cabeza! Es un disco increíble. Guitarras pesadas, letras llenas de dolor. Es intenso, como la vida. Fernanda Hein Bush se presentará en Chile este viernes 28 de marzo en el Teatro Caupolicán. Entradas disponibles vía Puntoticket. Tags #Bush #Gavin Rossdale Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Shows Sparta: Canciones que siguen haciendo ruido Miércoles, 19 de Agosto de 2026 Rock Galerias Sparta - Gira por América Latina 2026 Miércoles, 19 de Agosto de 2026 Rock Noticias Piano y voz: Cameron Winter lanzará álbum en vivo Miércoles, 19 de Agosto de 2026 Rock Noticias Experiencia musical: Stone Nation debuta en vivo Miércoles, 19 de Agosto de 2026 Rock Entrevistas Kuervos del Sur: ''La esencia del disco está intacta'' Miércoles, 19 de Agosto de 2026 Rock Noticias Fother Muckers lanza su primer single en más de 15 años Miércoles, 19 de Agosto de 2026 Rock Noticias Nuevos Sonidos Chilenos: Flores, Anyelo Casanova, Pol del Sur y más Miércoles, 19 de Agosto de 2026 Rock Entrevistas Ángel Parra Trío: En modo clásico Martes, 18 de Agosto de 2026