Andy Bell: Un poco de respeto Exclusiva con la voz de Erasure Domingo, 21 de Septiembre de 2025 Publicado originalmente en revista Rockaxis #263, mayo de 2025. A sus más de 60 años, Andrew Ivan Bell no necesita presentación. Como la inconfundible voz de Erasure, ha sido parte fundamental del pop electrónico que marcó generaciones. Pero más allá del dúo que conforma con Vince Clarke, su carrera solista ha explorado territorios personales, íntimos y creativamente audaces. Este 2025 celebra cuatro décadas de trayectoria con “Ten Crowns”, un álbum radiante que entrelaza espiritualidad, pasión, crítica social y celebración, todo con su característica sensibilidad. «Sigo cantando con esperanza, incluso cuando el mundo duele», confiesa en exclusiva con Rockaxis. Matías Arteaga El nuevo trabajo de Andy Bell, “Ten Crowns”, representa un hito en su carrera: su tercer disco como solista, producido junto a Dave Audé, con quien ya ha cosechado éxitos previos en las listas de la música dance. Gestado en Nashville, e impregnado de sonidos gospel y energía emocional, el británico toma inspiración tanto de la electrónica como de elementos espirituales, personales y sociales. En sus propias palabras, el álbum es una celebración del renacimiento, una afirmación de vida y un homenaje a quienes lo han acompañado en su viaje. Esta nueva obra está compuesta por 10 canciones que recorren la euforia del amor, el dolor de la pérdida, la crítica al mundo moderno y la gratitud profunda. Colaboraciones como las de Debbie Harry en ‘Heart's a liar’ y de Sarah Potenza en ‘Lies So deep’ le dan al disco un carácter especial. Desde la apertura con ‘Breaking thru the interstellar’ hasta el cierre emotivo con ‘Thank you’, este nuevo LP transita un camino que mezcla lo celestial con lo cotidiano, lo festivo con lo introspectivo. En medio de la promoción de este nuevo trabajo, que lo ha llevado a reconectar con sus raíces, su historia y también con ese público fervoroso que lo sigue desde rincones tan lejanos como Chile, Bell reflexiona sobre su legado, sus influencias, su amor por la música y la posibilidad concreta de volver a reencontrarse con sus fans sudamericanos muy pronto. El título “Ten Crowns” está lleno de simbolismo. ¿Qué representa esta "coronación" en esta etapa de tu vida? ¿Qué estás celebrando con este álbum? Es curioso, porque después de terminar el disco, me di cuenta que mi primer álbum solista (“Electric Blue”, 2005) lo publiqué cuando tenía 40 años, y “Ten Crowns” surgió justo al cumplir 60. Ahora estoy por cumplir 61, pero siento que hay algo cíclico en esto. Alguien me dijo que estoy en mi "fase imperial". Aunque no soy fan del concepto del imperialismo, entiendo la idea: es una etapa donde uno se afirma, donde ya no está buscando aprobación sino que se reconoce a sí mismo. En la música, te ganas tu lugar con los años, con idas y venidas, y eso es lo que estoy celebrando: la experiencia, el recorrido, el valor de seguir aquí, creando. También es una forma de cerrar un ciclo personal, y comenzar otro con más libertad y gratitud. El disco tiene una energía eufórica, pero también carga sombras, luchas internas y sociales. ¿Qué te lleva a mantener ese equilibrio entre celebración y reflexión en tu música? Eso es parte de como soy. No me considero maníaco-depresivo, pero definitivamente tengo una mente que nunca para, quizás algo de TDAH. Mi cerebro está siempre activo, saltando de una idea a otra, y escribir canciones me ayuda a enfocarme. Es como tener un diablito en un hombro y un angelito en el otro, y ambos están dialogando en las canciones. Me gusta que la música tenga una luz, que inspire, porque sé que la gente trabaja mucho, que la vida no siempre es fácil. Si puedo hacer que alguien se sienta mejor, aunque sea por tres minutos, siento que estoy cumpliendo mi propósito. Esa mezcla entre lo alegre y lo profundo es lo que hace que una canción resuene de verdad. El sonido del disco es alegre, pero profundamente humano. ¿Cuánto influyó Nashville y la estética gospel en tu forma de componer para este álbum? Mucho. Dave Audé, mi colaborador, estaba muy consciente de eso. Para él, uno de sus discos favoritos es “Wild!” (1989) y quería recuperar algo de esa esencia espiritual que también estaba en “The Innocents” (1988). Y estar en Nashville, una ciudad tan impregnada de historia musical, inevitablemente te afecta. Allí está la memoria de artistas como Elvis Presley, Buddy Holly, Johnny Cash... Fui a su museo y sentí una conexión directa con la música que escuchaban mis padres. Hay algo muy poderoso en pararse en los mismos escenarios donde estuvieron ellos. Además, tuvimos coristas que cantan en iglesias cada semana. Que hayan cantado en nuestro disco fue una bendición. Hay una vibra muy auténtica que solo lugares como Nashville te pueden dar. Hablemos de tu colaboración con Debbie Harry en ‘Heart’s a liar’. ¿Cómo fue compartir una canción tan emocional con alguien que has admirado por tanto tiempo? Fue algo casi milagroso. Me enamoré de ella siendo adolescente. Recuerdo escuchar ‘Denis’ (“Plastic Letters”, 1978) mientras trabajaba con mi abuelo en su ruta de limpieza de ventanas, y sentir mariposas en el estómago. Me volví fan de Blondie y quise saber todo sobre Debbie Harry. Hemos coincidido algunas veces, y aunque no es una mentora formal, para mí siempre ha sido una especie de guía. Tiene una forma muy honesta de estar en la industria. Cuando me mandó su voz para la canción, justo el Día del Orgullo LGBTI en Nueva York (28 de junio), sentí que todo tenía sentido. Fue como un regalo. A veces la vida te da estos pequeños milagros que parecen sacados de una película. Canciones como ‘Put your empathy on ice’ o ‘Godspell’ tienen un trasfondo social fuerte. ¿Sientes una responsabilidad personal de hablar a través de tu música? Sí, pero con sutileza. Me gusta que las canciones parezcan pop, pero que tengan una segunda lectura, como los cuentos de hadas de los hermanos Grimm: entretenidos por fuera, pero con lecciones escondidas. Cada oyente interpreta distinto y eso es parte de la magia. Hay canciones de Erasure donde aún hoy descubro nuevas capas en los arreglos de Vince. La buena música siempre revela algo nuevo. En tiempos tan polarizados como los actuales, una canción puede invitar a pensar sin necesidad de gritar. Y eso es poderoso. Estás celebrando 40 años en la música entre Erasure y tu carrera solista. ¿Cuándo sentiste que encontraste tu voz como artista individual? No podría decir un momento exacto. Mucha gente pensaba que éramos solo una banda de sencillos pop, pero nuestros discos tienen canciones muy profundas, incluso los lados B. Tal vez con “Nightbird” (2005) empecé a sentir que encontraba mi voz. Eso igual se nota en vivo, cuando la gente ve que no somos solo un proyecto de estudio. Cantar en solitario también me ha permitido explorar nuevas formas de expresar, nuevas emociones, sin filtros. Ese espacio más íntimo me ha hecho crecer mucho. Hay una conexión emocional muy fuerte con tu público en Latinoamérica, especialmente en Chile. ¿Qué recuerdos tienes de tus visitas? ¿Sientes ese cariño a la distancia? Siempre lo he sentido. La pasión del público chileno y latinoamericano es algo muy especial. Cuando canto, lo hago desde el corazón. Siempre he dicho que tengo una cabeza del norte, pero un corazón del sur. No necesito cantar en español para que la gente entienda lo que estoy transmitiendo. Estuve en Santiago, en Atacama... y la gente es maravillosa. Sé que no es fácil allá. Vengo de una familia trabajadora y siento una responsabilidad de devolver ese amor, de estar presente. Cada vez que he estado en Chile he sentido algo único: una conexión emocional que no se da en todos lados. Por eso tengo muchas ganas de volver. ¿Hay planes de traer “Ten Crowns” de gira a esta parte del mundo? ¿Podemos soñar con verte en vivo en Sudamérica? Sí, totalmente. Vamos a hacer Reino Unido en mayo, Europa en agosto, y Norteamérica entre octubre y noviembre. Ya hay fechas tentativas para Sudamérica, solo falta confirmarlas. Espero que podamos concretarlo, porque amo esa región y me encantaría volver a estar con ustedes. Me llena de ilusión pensar en cantar estas nuevas canciones con ese público tan cálido y apasionado. ‘Thank you’ suena como una despedida luminosa, casi espiritual. ¿La escribiste como una carta a tus seres queridos, al público o como una reconciliación personal? Es un agradecimiento sincero. Es mi “momento diva”, saliendo al escenario con un solo foco y diciendo, «aquí estoy, muchas gracias, espero no morir mañana». Es teatral, pero honesto. Me gusta esa mezcla. También es una forma de honrar a todos los que me han acompañado: desde los fans hasta mi familia, pasando por quienes me inspiraron en el camino. Es una canción que cierra el álbum con gratitud y amor. Si tuvieras que elegir una sola canción de este nuevo álbum que represente emocionalmente donde estás hoy, ¿cuál sería y por qué? Diría ‘Dawn of heaven’s gate’. Creo en los castillos de cristal, en que el cielo es un lugar que uno lleva dentro. Si todos imagináramos ese cielo interior, seguramente no dañaríamos a nadie. Esa idea de esperanza y trascendencia es donde estoy ahora. Es una canción que habla de transformación, de la posibilidad de cambiar las cosas si creemos en algo mejor. Y ese mensaje, para mí, es muy poderoso en este momento de mi vida. Después de tantos años sobre los escenarios y con un nuevo álbum que mira hacia el futuro sin olvidar el pasado, ¿cómo ves tu relación con la música hoy? La música sigue siendo mi manera de entender el mundo. Es mi espacio seguro, mi plataforma para soñar, para sanar, para compartir. He pasado por muchas etapas, pero nunca he perdido el amor por la creación. Ahora la disfruto desde un lugar distinto: con menos ansiedad, con más claridad y, sobre todo, con agradecimiento. Cada canción, cada escenario, cada encuentro con el público tiene un peso emocional mayor. Y eso me emociona. Me inspira a seguir. ¿Qué te gustaría que la gente se lleve de “Ten Crowns” después de escucharlo? Que sintieran esperanza. Que entendieran que, incluso en los momentos más oscuros, hay una chispa de luz. Que pueden bailar, llorar, reír o simplemente dejarse llevar. “Ten Crowns” no es solo mío, es también para quien necesite sentirse acompañado, visto, amado. Y si logra eso, entonces todo este viaje habrá valido la pena. Con “Ten Crowns”, Andy Bell no solo celebra un nuevo capítulo en su carrera: nos invita a todos a mirar hacia dentro, abrazar nuestras contradicciones y, sobre todo, seguir bailando, incluso cuando el mundo parezca un lugar incierto. En un momento donde la empatía escasea y la velocidad del día a día consume, su música llega como un recordatorio luminoso de que la belleza aún puede encontrarse en lo simple, en lo humano, y en lo profundamente verdadero. Tags #Andy Bell #2025 #Erasure Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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