AFI: La oscuridad como brújula creativa Entrevista con el guitarrista Jane Puget Miércoles, 21 de Enero de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis #270, diciembre de 2025. Jade Puget repasa la historia y el presente de una banda que convirtió la oscuridad en arte. Matías Arteaga Fotos: Lexie Alley Hablar de AFI es hablar de una banda que ha sabido transformarse sin perder su identidad. Desde sus inicios en el punk californiano hasta el sonido oscuro y emocional que los define hoy, el grupo ha construido una trayectoria singular dentro del rock alternativo. Tres décadas después, siguen moviéndose con una inquietud creativa que los mantiene vigentes y siempre dispuestos a explorar nuevos territorios sonoros. En esa evolución, el rol de Jade Puget ha sido fundamental. Su llegada a finales de los noventas no solo redefinió el ADN musical de AFI, sino que también consolidó una sociedad creativa con Davey Havok que se mantiene tan fluida como el primer día. Guitarrista, productor y figura clave en el proceso compositivo, Puget ha empujado a la banda hacia una mezcla única de dramatismo, melodía y atmósferas oscuras que hoy forman parte esencial de su identidad. En conversación con Rockaxis, Jade repasa el sonido del nuevo álbum “Silver Bleeds the Black Sun” –marcado por influencias postpunk y death rock–, reflexiona sobre su relación con Havok, y destaca la conexión emocional que la banda mantiene con su público latinoamericano, especialmente el chileno, que aún espera su regreso. Han pasado más de tres décadas desde que AFI comenzó. Desde tu perspectiva como compositor y productor, ¿qué te mantiene motivado para crear nueva música y cómo logran mantener esa conexión creativa dentro de la banda? Somos amigos, y eso es fundamental. Muchas bandas se separan porque no logran mantener esa conexión, ni siquiera la amistad, durante tanto tiempo. Pero nosotros nos respetamos mucho. No es fácil seguir siendo amigos de tus compañeros de banda por más de 30 años y, sin embargo, lo hemos logrado. Davey y yo escribimos juntos desde los noventa y nunca discutimos ni chocamos creativamente. Es increíble lo armonioso que resulta nuestro proceso. Esa es una gran parte de por qué seguimos haciéndolo. Como compositor y productor, simplemente amo la música. Amo hacer música. Lo hago todos los días. De hecho, hoy mismo estuve componiendo. No sé por qué, pero nunca me aburre. Creo que nací con ese amor por crear, y agradezco mucho que no se sienta como un trabajo. Nunca pienso: «tengo que escribir nuevas canciones porque necesitamos otro álbum y no tengo ganas”. No, jamás. No funciona así para mí. En “Silver Bleeds the Black Sun…” profundizan en una atmósfera oscura con claros elementos postpunk y death rock, recordando a bandas como Bauhaus, The Sisters of Mercy y The Cure, que sé que es una de tus favoritas. Desde tu lado del proceso creativo, ¿cómo evolucionó esa estética en la composición y producción hasta alcanzar un sonido tan cinematográfico y lleno de textura? Simplemente nos sentamos a escribir, y la primera canción que surgió fue ‘Behind the clock’. No necesariamente suena súper postpunk, pero tenía un poco de ese aire de The Sisters of Mercy, de Andrew Eldritch. Luego vino otra canción, también ‘Behind the clock’ (ríe), que tenía una vibra entre Peter Murphy y Death in June. Sin planearlo, ese sonido empezó a tomar forma. Nos encanta esa música; crecimos escuchando a Siouxsie and the Banshees, The Cure, Sisters of Mercy, Bauhaus, PIL, y muchas más. Todo fue fluyendo naturalmente, y cuando nos dimos cuenta, ese espíritu estaba en todo el material. Lo abrazamos y seguimos ese camino. A lo largo de los años, has crecido no solo como guitarrista, sino también como productor y compositor. ¿Cómo ha evolucionado tu proceso creativo y qué has aprendido sobre hacer música hoy, comparado con tus primeros días con AFI? En los primeros años todo era más crudo. Comenzaba siempre con la guitarra, armando una progresión de acordes que se convertía en la base de la canción. Con el tiempo, me volví más compositor, en un sentido amplio. A veces empiezo con el bajo, o con un ritmo de batería. Otras veces compongo en teclados, o incluso monto un loop para generar una atmósfera. Mi forma de escribir ahora es mucho más expansiva, y la guitarra es solo una herramienta más dentro del proceso. He aprendido muchísimo –tantas cosas que podría hablar horas sobre lo que hay que hacer y lo que no–, pero una de las lecciones más importantes es evitar la sobrecarga. Es fácil caer en agregar más capas y más instrumentos hasta que todo se vuelve un caos. Aprendí que, a veces, menos es más. La simplicidad puede ser mucho más poderosa. AFI solo ha visitado Chile una vez, en Lollapalooza 2014, con un show breve pero inolvidable. Con estos nuevos discos, ¿hay posibilidades de que finalmente podamos verlos en un concierto completo en Sudamérica y, ojalá, en Chile? Nos encantaría. Siempre hemos querido volver a Sudamérica, y es una locura que solo hayamos estado una vez. A lo largo de los años tuvimos planes de regresar, pero por distintos motivos nunca se concretó. No es fácil organizar una gira tan lejos. Estuvimos en Brasil este año con System of a Down, pero hacer una gira propia por Sudamérica sería un sueño hecho realidad. Chile nos trató increíble aquella vez, así que sin duda queremos volver. La base de fans latinoamericana siempre ha sido increíblemente leal y apasionada. ¿Cómo describirías la energía de este público comparada con otras partes del mundo? Es cierto. Tenemos grandes fans en todos lados, pero el público latinoamericano –y especialmente el mexicano– tiene una pasión especial por la música, y más aún por la música oscura. Siempre han valorado lo sombrío, lo emocional, y eso lo aprecio muchísimo porque forma parte del ADN de AFI. Siempre supimos que en Latinoamérica habría una audiencia que entendería y apreciaría lo que hacemos. A lo largo de los años has sido parte clave en la evolución de AFI, desde “Sing the Sorrow” hasta hoy. ¿Qué momento consideras más determinante para definir la identidad actual de la banda? Definitivamente el momento en que me senté por primera vez con Davey a escribir para AFI, en 1998. Era el disco “Black Sails in the Sunset”, y la primera canción que escribí fue ‘Malleus Maleficarum’. No sabíamos si iba a funcionar o si tendríamos química creativa, ya que yo era el nuevo guitarrista. Pero esa primera sesión fue mágica, todo fluyó. Ese momento marcó el comienzo del viaje que seguimos recorriendo hasta hoy. Más allá de AFI, exploras texturas electrónicas a través de Blaqk Audio. ¿Cuánto influye ese costado experimental en lo que haces ahora con las guitarras o la producción de AFI? Creo que AFI y Blaqk Audio se influyen mutuamente. Blaqk Audio es casi completamente electrónico, pero cualquiera que conozca a AFI sabe que he estado incorporando elementos electrónicos desde “Sing the Sorrow” (2003). Siempre me fascinó el trabajo de bandas como Depeche Mode, Nitzer Ebb, Ministry y Skinny Puppy. Me hicieron entender que se pueden integrar esos sonidos oscuros y electrónicos dentro del rock o el punk, y que puede funcionar de forma coherente. Mencionaste que con Davey han trabajado juntos durante muchos años, no solo en AFI, sino también en Blaqk Audio. ¿Cómo describirías esa química creativa y qué hace que esa colaboración siga funcionando después de tanto tiempo? Hay algo muy especial entre nosotros, una sinergia que no se da todos los días. Desde la primera vez que escribimos juntos, podría no haber funcionado, pero lo hizo. Desde 1998 no hemos tenido ni una sola pelea. Hemos pasado incontables horas, días, semanas, años componiendo juntos, y seguimos en la misma sintonía. Nos entendemos muy bien. Cuando colaboras con alguien, tienes que estar abierto al cambio. No puedes ser terco. He trabajado con otros músicos que solo quieren que prevalezca su idea, y eso destruye cualquier proceso creativo. Con Davey no pasa eso: si algo no me convence, él lo cambia; y si algo no le gusta a él, lo cambio yo. Esa flexibilidad es clave en nuestra relación. Sabemos que la música de AFI suele tener una fuerte carga emocional. ¿Ves el trabajo de la banda como una forma de catarsis, ya sea para ustedes o para los oyentes? Por supuesto. Espero que lo sea para los oyentes, porque ese es uno de los aspectos más poderosos de la música. Cuando escucho algo que me conmueve, me recuerda por qué hago esto. Para nosotros, la música es el medio a través del cual expresamos esa parte emocional y artística de nosotros mismos. Es nuestra manera de sacar todo lo que llevamos dentro. Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría enviarle a los fans chilenos y latinoamericanos que han esperado tanto para volver a verlos en vivo? Primero que nada, quiero disculparme y pedirles que tengan un poco más de paciencia. Siempre estamos tratando de volver, lo tenemos muy presente, especialmente después de la gran experiencia que tuvimos en 2014. Volveremos, sin duda. Tags #AFI #2025 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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