Tronic: ''Nuestra mayor rebeldía fue seguir siendo nosotros mismos'' Chavín habla de los 25 años de Tronic y del legado de la banda Martes, 05 de Mayo de 2026 A 25 años de su formación, Tronic sigue demostrando que la constancia también puede ser una forma de rebeldía. Lo que comenzó como una banda nacida desde la autogestión y la necesidad de hacer música sin pedir permiso, hoy se transforma en una celebración de trayectoria, identidad y conexión con distintas generaciones de fanáticos. Con una carrera marcada por himnos como 'Mateo', 'Combo Final', 'Malos Amigos' y 'Fénix', además de una discografía que ha sabido evolucionar sin perder esencia, la banda chilena recorre el país con su Tour 25 Aniversario, una gira especial que contempla algunos de los shows más extensos de su historia, con 33 canciones por noche y un repertorio construido, en gran parte, por votación de su propio público. El recorrido finalizará el próximo 20 de junio en Teatro La Cúpula, en Santiago, en un concierto que promete transformarse en uno de los hitos más importantes de su carrera y en una verdadera celebración familiar, donde distintas generaciones podrán compartir el mismo escenario emocional que Tronic ha construido durante más de dos décadas. En medio de este especial momento, conversamos con Chavín, voz y líder de la banda, sobre los aprendizajes de estos 25 años, los momentos más difíciles del camino, el legado que sienten estar dejando y la forma en que Tronic sigue encontrando nuevas razones para mirar hacia adelante. - Cumplir 25 años suele empujar a muchas bandas a mirar hacia atrás, pero tú sigues sacando discos, girando y tomando decisiones nuevas. ¿En qué momento sentiste que Tronic dejó de ser una banda que resistía y pasó a convertirse en tu proyecto de vida? - Qué difícil pregunta. Nosotros partimos y tuvimos la suerte de que nuestra música sonó de forma bien potente en las radios, y eso fue un trampolín importante. El primer disco funcionó muy bien, después el segundo también, con canciones como ‘Compréndelo’, ‘Misis Guiñi’ y ‘Mateo’ sonando fuerte. Pero yo creo que el verdadero quiebre fue cuando sacamos el tercer disco, hace ya unos 20 años, con “Ligas Mayores”, donde venían canciones como ‘Fénix’, ‘Brasil’ y ‘Manta Raya’. Ahí pasó algo fuerte, porque veníamos muy bien, tocando harto y creciendo, pero cuando salió ese disco a la gente no le gustó nada. Hubo muchas críticas, al punto de que la banda casi se separa. Empezó a ir menos gente a los conciertos y ahí todo cambió. Después vino 2008, cuando sacamos "La Hora", con canciones como ‘20%’ y ‘La Granja’. Ahí también estaba cambiando toda la industria musical. El rock empezó a bajar mucho en radios y apareció con fuerza el reggaetón y toda la música urbana, que empezó a crecer y a opacar todo lo demás. Entonces ahí siento que Tronic pasó a ser una banda más subterránea. Seguimos tocando, seguimos haciendo discos, después vino el quinto álbum en 2010, pero justo ocurrió el terremoto y se cayó una gira importante que teníamos en Chile. Ahí nos fuimos a México a probar suerte, y eso también fue un cambio brutal. Dejamos de estar presentes acá y, curiosamente, eso hizo que la gente en Chile nos empezara a extrañar más. Estuvimos casi un año sin tocar acá, y cuando volvimos fue como volver arriba de golpe.Yo creo que recién por esa época empezamos a sentirnos realmente sólidos como banda, quizás desde el quinto o sexto disco. Ahí empezamos a ver esto como un trabajo más serio: hacer giras, pensar tours completos, recorrer varias ciudades, construir algo más conceptual. Antes tocábamos donde nos llamaban; después empezamos a planificar todo de otra manera. Ese trabajo constante, estar siempre haciendo material nuevo, videos, shows, creo que es lo que hace que la gente te mantenga presente en su corazón. - Cuando llevas tanto tiempo sosteniendo una banda, también cambia la forma de medir el éxito. Hoy, personalmente, ¿Qué consideras un triunfo que quizás a los 20 años ni siquiera mirabas? - Totalmente. De hecho, los mejores conciertos de Tronic, los más masivos, los más grandes, con mejor sonido y mejor infraestructura, han sido en los últimos años. Yo te mentiría si te dijera que en 2003 o 2004, cuando estábamos partiendo, éramos una banda consolidada. No teníamos nada de eso. Éramos los típicos amigos que querían tocar y no entendían mucho de cómo funcionaba todo. Tocábamos en condiciones precarias, con poca gente, a veces había conciertos que se suspendían. Con el tiempo, recién ahora, te puedo decir que nos sentimos una banda más consolidada, más madura, con más experiencia. Sabemos lo que pasa arriba de un escenario, entendemos para qué sirven las luces, el sonido, los micrófonos, toda esa parte técnica que antes no manejábamos. Hoy somos personas adultas, todos con nuestras vidas hechas, pero seguimos aprendiendo y tratando de mejorar nuestra forma de tocar y de mostrarnos. Nos preocupamos incluso de cosas como la ropa del show, de que exista una imagen, un concepto visual, de que se note que somos una banda y que hay un trabajo detrás. Queremos que la gente que paga una entrada vea un espectáculo que realmente valga la pena, no una tocata cualquiera donde se suben unos tipos desordenados a saltar y listo. Queremos hacer algo distinto, algo que se sienta trabajado, donde se note que hay cariño y esfuerzo detrás. Eso hoy para mí es éxito: poder hacer las cosas bien, con convicción, con seriedad y con respeto por la gente que va a verte. - Están anunciando los shows más largos de su carrera, con 33 canciones por noche. Cuando empezaste a revisar todo ese catálogo, ¿hubo alguna canción que te hizo pensar "cómo dejamos esto guardado tanto tiempo"? - Claro, si fuera por nosotros tocaríamos muchas canciones que a uno le gustan personalmente, que quizás no son tan conocidas, pero que uno les tiene mucho cariño. El problema es que armar un repertorio que le guste a todo el mundo siempre es complejo. Aunque toques 33 canciones, siempre va a haber alguien que te diga "faltó tal tema". Eso pasa siempre. Pero últimamente me he dado el trabajo, después de cada show, de preguntarle a la gente que se acerca a saludarnos, a sacarse fotos o a llevarnos regalos: "Oye, ¿faltó alguna canción?". Y todos me han dicho que no, que el repertorio está espectacular. Eso nos tiene muy contentos, porque significa que la gente realmente está disfrutando lo que estamos haciendo. Además, como dijimos antes, muchas de esas canciones las eligieron ellos mismos a través de votaciones, entonces en el fondo les estamos dando el gusto a ellos, más que a nosotros. Obviamente uno tiene sus gustos personales, sus canciones favoritas que quizás tocaría siempre, pero preferimos que la gente se vaya feliz a la casa. Sería triste ir a ver una banda que amas y que no toque esa canción que esperabas. Es como ir a ver a Metallica y que no toquen ‘Enter Sandman’. Te vas decepcionado. Nosotros jamás vamos a hacer eso. La gente manda, y lo que ellos quieren escuchar es lo que nosotros tocamos. - El setlist de esta gira lo terminaron armando los fans a través de votaciones. ¿Te pasó que el público te recordó canciones que tú mismo habías subestimado o no imaginabas que seguían siendo tan importantes? - Sí, totalmente. Nos pasó, por ejemplo, con ‘Kerida’, que es una canción que no fue single, no tiene video ni nada. Cuando la tocamos en REC fue impresionante. Había niñas llorando, gritando porque la habíamos tocado. Antes del show también mucha gente nos preguntaba si iba a estar en el setlist. Y yo de verdad no sabía que esa canción significaba tanto para ellos, porque no era una canción tan conocida, por decirlo de alguna manera. Ahora, tocarla tantos años después, más de 23 años después, y ver que la gente se la sabe completa, que la disfruta, que la vive así, es algo muy bonito. Ahí te das cuenta de que hay canciones que quizás uno no dimensiona, pero que para alguien fueron súper importantes en algún momento de su vida. Eso es muy fuerte. - Tronic nació desde la autogestión, casi como una necesidad de hacer música sin pedir permiso. ¿Sientes que esa rebeldía sigue siendo una postura artística tuya o ya simplemente es tu forma natural de trabajar? - Las dos cosas.Es algo que nos caracteriza. A veces los periodistas nos tildan de banda punk o nos meten dentro de ciertas corrientes, pero nosotros nunca nos hemos puesto una chapa. Yo nunca he dicho "somos punk", "somos alternativos", "somos ska" o lo que sea. Esas etiquetas las pone la gente. Yo creo que lo peor que uno puede hacer como artista es limitarse a una sola cosa. Si hubiéramos decidido que solo hacíamos un estilo musical, por ejemplo, nunca habríamos podido hacer ‘Kerida’. Nosotros vamos hacia donde queremos ir. Y al ser una banda independiente, sin un sello detrás que nos diga "no pueden hablar de esto", "no pueden tocar este tema", somos completamente libres. Podemos hablar de política, de temas sociales, de marihuana si queremos, de lo que sea, porque somos honestos y esa es nuestra forma de conectar con la gente. No somos la típica banda que hace canciones de amor todo el tiempo. No estamos en contra de eso, para nada, pero para nosotros sería muy cliché hacer doce canciones dedicadas a la misma persona. Preferimos hablar de cosas que vemos, de cosas que nos pasan, de situaciones sociales, de experiencias propias o de amigos. Y si queremos ser más libres todavía, inventamos personajes como ‘Capitán Caribe’ o ‘Misis Guiñi’. Siempre hemos ido más por la idea de no repetirnos, de hacer algo nuevo, de sorprender. No queremos hacer el mismo disco una y otra vez. Muchas veces la gente te pide eso, pero nosotros decimos: esa receta ya la hicimos. Ya está. Está en ese disco, la tocamos en vivo, la disfrutan siempre. No tiene sentido repetirla. Nos gusta movernos, probar, cambiar y no encerrarnos en un solo concepto. - En una industria donde todo parece diseñado para durar una semana, tú sigues apostando por discos completos y shows de más de 30 canciones. ¿Hoy hacer música con paciencia se volvió una forma de resistencia? - Sí, también. Nunca hemos dejado de ser Tronic, independiente de que ya somos adultos y hayan pasado 25 años. Siempre hemos tenido ese objetivo, y yo creo que lo principal es entregar un mensaje positivo a nuestros seguidores, algo que los haga reflexionar, pensar y poner sobre la mesa cosas que vemos. No se trata de decirles "tienen que irse por este camino porque nosotros vamos por ahí". No. Nosotros mostramos algo y cada uno decide si quiere tomar ese camino o no. Nunca nos hemos creído dueños de la verdad. Hay una canción nuestra que se llama Aceptar que dice: "No creas que cantamos la verdad, cantamos lo que pensamos". Y ese mensaje es súper honesto. Seguimos siendo auténticos y seguimos tomándole el peso a lo que escribimos, porque cuando eres una banda conocida y dices algo, mucha gente se toma eso muy en serio. Entonces sentimos una responsabilidad. Yo no voy a hacer una canción diciéndole a los niños: "Vayan todos a tomar y destrúyanse todos los fines de semana porque eso es increíble". No lo voy a hacer, porque siento que sería dar un mal ejemplo. Prefiero decirles otra cosa. Nuestro objetivo es aportar, entretener también, por supuesto, hacer música divertida que levante el ánimo, que acompañe a alguien que está pasando un mal momento y le dé una esperanza para levantarse y renacer. Siempre vamos a tener problemas, siempre habrá momentos donde uno quiere rendirse, como dice ‘Fénix’, pero nuestro mensaje siempre ha sido otro: ponte de pie y dale, porque se puede. Aquí nadie es más especial que el otro. Lo importante son las ganas y llevar tus ideas a algo tangible, porque todos pueden tener miles de ideas, pero concretarlas es lo más difícil. Cuando finalmente lo logras, ahí dices: bien, lo conseguí. - Cuando revisas tus primeras letras, ¿reconoces al mismo Chavín que escribe hoy o sientes que hay una distancia enorme entre ese Tronic inicial y el actual? - No, hay una distancia enorme. Totalmente enorme. Volviendo a lo que te decía, cuando sacamos "Ke Patine la Risa" y yo escribí esas letras, eran súper lúdicas, más inocentes. Jamás pensé que ese disco iba a ser un éxito, que iba a vender más de diez mil copias en Chile o que iba a sonar en la radio. Nunca me imaginé algo así. Pero cuando eso pasa, cuando se transforma en un fenómeno, cuando llega a la radio y la gente empieza a pedir esas canciones, me di cuenta de que tenía que tomarle mucho más peso a las letras. Por eso cuando salió "Evoluciona", el segundo disco de Tronic, me puse como meta hacer canciones que aportaran. Ahí hay un cambio radical en lo lírico. El primer disco era más lúdico, más juguetón, y el segundo ya era mucho más social, hablaba de política, de jubilación, de igualdad, de no seguir alimentando a los ladrones porque el mundo se pone peor. Me di cuenta de que si la gente se toma en serio tu mensaje, entonces trata de aportar con algo que sirva, que ayude a este mundo, a esta sociedad. Obviamente uno cambia, madura, pero tampoco es que hoy diga "soy Don Chavín, el hombre más maduro del planeta", porque no me creo ese cuento. Sé la edad que tengo. Tengo 50 años, medio siglo en esta tierra, imagínate. Y sigo haciendo música, sigo peleando por este sueño, pero lo hago con responsabilidad y con esa intención de dejar algo. Porque nosotros en algún momento nos vamos a ir, vamos a morir, pero la música queda. Entonces quiero que ese legado tenga un aporte para las personas que nos escuchan. - Si hoy una banda nueva chilena te preguntara cuál fue el error más caro que cometiste en estos 25 años, ¿qué le responderías sin romantizar nada? - Yo creo que el peor error que cometimos, aunque no lo veo exactamente como un error porque también nos enseñó mucho, fue cuando decidimos cambiar algo esencial de la banda. Hicimos el primer disco y nos fue bien, el segundo también, pero mucha gente decía siempre lo mismo: "Son buenos, pero no tienen baterista". Esa era la crítica constante, cuando empezamos, por razones económicas y tecnológicas, no podíamos hacer lo que hacemos hoy con Ciro, que está presente, toca con nosotros e incluso interactúa con la gente. Entonces dijimos: ya, probemos con un baterista real. Conocimos a Dani, que además era fan de la banda, y pensamos: demos el gusto a toda esa gente que nos criticaba y veamos qué pasa. Ahí hicimos "Ligas Mayores". Y pasó algo muy fuerte. Dani es un tremendo baterista, muy talentoso, con un pulso increíble, y le dio algo distinto a la música. El problema fue que, personalmente, yo sentía que ya no sonábamos como Tronic. Sonábamos más como muchas otras bandas con formación tradicional. Fue raro, porque ese disco hoy mucha gente lo considera el mejor de Tronic, pero cuando salió no fue entendido para nada. Nuestra popularidad bajó muchísimo. Fue triste, porque es un disco muy lindo, muy melancólico, con muchas metáforas, pero en ese momento no conectó. Esa experiencia me enseñó algo muy importante: nunca trates de agradarle a todo el mundo. Eso es lo peor que puedes hacer como artista y como persona. Uno tiene virtudes y defectos, y tiene que aprender a quererse así. Después Dani se fue porque quería hacer otros proyectos, llegó Francisco Sala, otro gran amigo nuestro, e hicimos otro disco con esa lógica. Y eso terminó de confirmar mi teoría. En algún momento dijimos: quizás deberíamos volver a como éramos al principio. Ahí sacamos el quinto disco, volvió Ciro con Gloria y Majestad, y por primera vez logramos que estuviera con nosotros de la forma en que siempre lo habíamos imaginado. Y nos dimos cuenta de que nunca deberíamos haber cambiado eso. Pero también lo hicimos porque escuchamos a la gente. No somos soberbios. Queríamos probar, entender, crecer. Hoy seguimos con Ciro y todavía hay gente que dice "toquen con un baterista humano", pero ya lo hicimos. Nos gustó, aprendimos, pero nos gusta más así. Hace poco vi una entrevista de Trent Reznor, de Nine Inch Nails, a quien admiro mucho, y hablaba justamente de eso. Decía que muchos puristas lo criticaban por usar máquinas, y él respondía que gracias a esas máquinas él era quien era. A nosotros nos pasa lo mismo. Gracias a Ciro, nosotros somos lo que somos. - ¿Cuál fue el momento más silencioso de la historia de Tronic? Ese instante donde pensaste seriamente: "hasta acá llegamos". - Yo creo que fue entre 2008 y 2011, más o menos, Ahí empezó a sonar muy fuerte el reggaetón, toda la música urbana empezó a crecer muchísimo, y nosotros empezamos a tocar muy poco. Súper poco, ya no estábamos posicionados en medios, no aparecíamos en ninguna parte. Seguíamos haciendo discos, seguíamos tocando, pero de una forma mucho más subterránea. Fue una etapa de puro aguante, yo creo que esa fue la etapa más difícil para sobrevivir como banda, porque no había visibilidad, no había ese impulso externo. Era solamente seguir porque creíamos en esto. Pero después vino México, y esa ida —que en el fondo ocurrió porque el terremoto nos obligó a replantearlo todo— terminó siendo otro gran impulso. Nos fuimos, se abrió una nueva etapa, y desde ahí empezamos a subir otra vez, poco a poco.Otro momento importante fue cuando cumplimos 20 años con el primer disco, en 2023. Después pasó con "Evoluciona" en 2025, ahora pasará con "Ligas Mayores". Cuando tu música cumple 20 años, ya es otra cosa. Ya no estás peleando por existir, ya estás viendo cómo ese trabajo se convierte en parte de la vida de otras personas. Y ahí uno piensa: ¿qué más podemos pedir? Hay bandas que no llegan ni al tercer disco. Nosotros llegamos a nueve. Eso ya es muchísimo. - Ahora pasando ya al presente, "Traspaso Generacional" no suena solo a familia o generaciones de público, también suena a herencia. ¿Qué sientes que está dejando Tronic más allá de las canciones? - Estamos tratando de dejar honestidad, creo yo, y también alegría por el momento que estamos viviendo. La misma gente se encargó de que ese fuera el nombre del disco. No fue algo que inventamos porque sí, sino porque llevamos por lo menos diez años viendo algo muy bonito: empezamos a ver a fans yendo a los shows con sus papás, y ahora eso ya se repite como algo normal. Hoy andamos haciendo una gira donde van grandes y chicos. Por eso le pusimos así al disco, porque nuestra música logró traspasar generaciones. En el fondo, es una forma de darle las gracias a esa gente que sigue ahí, porque perfectamente podríamos decir “ya no hagamos más discos”, ya tenemos canciones suficientes para tocar, y eso sería verdad. Pero seguimos haciéndolo porque ellos lo piden, ellos quieren más. Nos dicen: "¿Cuándo sale otro disco?", "¿Cuándo viene otro video?", "No dejen esto ahí". Entonces, en el fondo, lo hacemos para agradecerles a ellos. Ese es el objetivo. También está esta necesidad de reinventarnos siempre. Nos gusta ir cambiando, tanto sonora como eléctricamente. En este disco, por ejemplo, aunque hoy reina todo lo digital y mucha gente ya dejó de usar amplificadores porque ahora todos usan pedaleras digitales —algo que nosotros mismos empezamos a hacer en 2010 cuando nos fuimos a México—, ahora decidimos hacer lo contrario. En ese tiempo andábamos con la computadora y la interfaz, llegábamos a los conciertos y nos miraban como diciendo: "¿Qué están haciendo estos tipos?". En ese momento era raro, hoy es súper común. Entonces ahora, como eso ya es tan normal, dijimos: grabemos el disco de nuevo en análogo. Volvimos a enchufar amplificadores, a poner micrófonos, a dejar que el audio no sonara tan perfecto, sino más natural, más raro, por decirlo de alguna manera. Fue una forma de volver a nuestras raíces, pero también de hacer algo diferente. Siempre buscamos eso: darle un sabor distinto a cada disco, no repetirnos, porque la gente también se aburre si haces siempre lo mismo. Tratamos de sorprenderlos de una u otra forma. - Para finalizar, si después de este tour alguien tuviera que entender quién fue y quién es Tronic viendo un solo show, ¿qué tendría que pasar esa noche para que tú te bajaras del escenario diciendo: "esto somos exactamente nosotros"? - Qué difícil. Yo creo que cualquier persona que vaya a ver a Tronic en este tour que estamos haciendo —que de hecho empezó en México el 22 de febrero— se encuentra con algo bastante honesto. Se encuentra con unos amigos que están cumpliendo un sueño, tocando y haciendo música propia. Se encuentra con mucha honestidad y con un mensaje que, más que lo digamos nosotros entre tema y tema arriba del escenario, está en las letras de las canciones. Ahí está el verdadero mensaje que queremos dar. Estamos pasando por un momento súper emocionante, porque también pasa que cuando trabajas tanto en algo y finalmente eso funciona, eso te alimenta el alma. Termina el concierto, lo dimos todo, después bajamos a saludar a los fans, nos sacamos fotos con ellos, y te vas a la casa con una sonrisa enorme porque ves gente que hasta llora en el concierto, que grita, que salta, que va vestida de Ciro, que hace la máscara con la mamá, que pinta su polera en la casa y llega con todo eso al show. Al final se forma una familia que está ahí presente. Estamos nosotros arriba del escenario, pero se genera una sinergia entre ellos y nosotros tan perfecta que incluso ellos cantan más fuerte que nosotros, con toda la potencia que tiene el teatro. Entonces no sé… es como un sueño que vivimos en vida. La gente que quizás nunca había visto a Tronic se encuentra con una banda de amigos que está dándolo todo y que está profundamente agradecida de la vida. Matias Arteaga S. Tags #Tronic Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Nuevos Sonidos Chilenos: Josestilez, El Fruto del Ruido, Producto Chileno y más Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Dub Is the Way: Alex Serra y Totidub vienen a Chile Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Tenemos Explosivos y Estoy Bien agendan fecha en La Cúpula Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Pedropiedra llevará ''La Tómbola'' al sur de Chile Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias ''Common People'': Lanzarán libro sobre Pulp Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Clásicos Def Leppard Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias John 5 viene a Chile en plan solista Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias The Mars Volta anuncia ''Lucro Sucio; Unfinished Business'', su primer álbum en vivo en más de veinte años Jueves, 02 de Julio de 2026