Inti-Illimani: ''Del altar del pasado tomamos el fuego y no las cenizas'' Jorge Coulón reflexiona sobre el presente de la agrupación Martes, 28 de Julio de 2026 Con casi seis décadas de trayectoria, Inti-Illimani continúa demostrando que su historia sigue escribiéndose en presente. La agrupación chilena acaba de presentar "Caminos", un trabajo que no solo marca el regreso a las canciones inéditas, sino que también funciona como una reflexión sobre el recorrido artístico y humano de una de las formaciones más influyentes de la música latinoamericana. El álbum llega en la antesala de un hito importante: la celebración de los 60 años de vida de la banda. Lejos de instalarse únicamente en la nostalgia, Inti-Illimani apuesta por nuevas búsquedas creativas, incorporando colaboraciones tan llamativas como la de Pablo Chill-E en la canción 'Abya Yala', un encuentro que une distintas generaciones y lenguajes musicales bajo una misma mirada sobre la identidad latinoamericana. Como parte de este nuevo capítulo, el grupo presentará "Caminos" en vivo el próximo 7 de agosto en el Teatro Caupolicán, en un concierto que promete reunir tanto las nuevas composiciones como el vasto repertorio que ha acompañado a varias generaciones de auditores. En la previa de esta esperada presentación, conversamos con Jorge Coulón sobre el origen de "Caminos", el proceso creativo detrás del disco, la colaboración con Pablo Chill-E, la vigencia de Inti-Illimani en tiempos de transformación tecnológica y los desafíos que la banda proyecta de cara a sus próximos 60 años de historia. - Después de varios años sin un álbum de canciones inéditas, ¿qué fue lo que hizo que este fuera el momento indicado para dar vida a "Caminos"? - De alguna manera, esto también es el resultado de una planificación. Cuando cumplimos los 50 años, coincidió con el aniversario del nacimiento y la muerte de Violeta Parra, así que decidimos transformar nuestra celebración en un homenaje a ella. Hicimos la gira "La Exiliada del Sur", recorriendo todas las localidades que Violeta menciona en esa canción y ofreciendo conciertos en cada una de ellas. Fue un proyecto muy bonito. Pero el año pasado sentimos que ya se acercaban los 60 años de Inti-Illimani y decidimos comenzar a preparar esa celebración con tiempo. Entre otras cosas, queríamos hacerlo con un trabajo nuevo que reflejara lo que es Inti-Illimani hoy, que al mismo tiempo es la acumulación de todo lo que hemos sido durante nuestra historia. - El disco se llama "Caminos", una palabra que sugiere movimiento y decisiones. ¿Qué idea querían transmitir con ese título y por qué sintieron que representaba este momento de la banda? - En el último trabajo que hicimos junto a Giulio Wilson había una canción que se llamaba 'Chile es un Camino'. A partir de esa canción y de la reflexión sobre lo que significa la vida de un grupo durante tanto tiempo, surgió este concepto. Uno comienza una banda por una pasión común, pero después de recorrer la historia durante casi seis décadas terminas convirtiéndote, de alguna manera, en una institución. Entonces pensamos que llegar a los 60 años era una buena oportunidad para replantearnos por qué tocamos y por qué seguimos existiendo como grupo. "Caminos" habla justamente de ese recorrido y de la búsqueda permanente que nos ha traído hasta aquí. - En 'Abya Yala' la colaboración con Pablo Chill-E puede sorprender a primera vista, pero la canción habla justamente de identidad latinoamericana. ¿En qué momento dejaron de verla como una colaboración improbable y empezaron a sentir que era la voz correcta para esa historia? - Nosotros siempre hemos seguido con mucha curiosidad a los músicos chilenos. Lo hacemos con respeto y tratando de entender a las nuevas generaciones, porque muchas veces ellas se mueven desde la ruptura con lo anterior. Ha habido mucha discusión y también muchos prejuicios respecto de la música urbana. Nosotros mismos escuchamos ese tipo de críticas cuando éramos jóvenes. En lo personal, Mauricio Redolés me hizo descubrir mucho de ese mundo y también Daniel Cantillana aportó esa mirada dentro del grupo. Seguimos con mucho interés las letras y las temáticas del trap y de la música urbana, y dentro de ese escenario Pablo Chill-E siempre nos llamó la atención. César Jara, quien dirigió el disco, sintió que 'Abya Yala' era el lugar perfecto para encontrarnos con él y con su lenguaje musical.Lo invitamos y aceptó con mucho entusiasmo. No quiero sonar peyorativo con nadie, pero invitamos al mejor y el mejor nos dijo que sí. Estamos muy contentos con el resultado. - Cuando comenzaron a trabajar en las primeras canciones, ¿hubo algún momento en que sintieron que el disco ya les estaba mostrando cuál iba a ser su identidad o "Caminos" fue encontrando su rumbo sobre la marcha? - Nuestra forma de trabajar siempre ha sido así. Con dos o tres canciones uno ya empieza a sentir hacia dónde quiere ir el disco. Es como si el propio álbum fuera indicando el camino. También aparecen situaciones inesperadas. Un disco es un poco como construir una sinfonía: un ritmo pide otro, una atmósfera sonora o poética necesita una continuidad o un contraste. De alguna manera, los discos terminan teniendo vida propia. Un buen ejemplo es 'La Tramontana', una canción inédita de Patricio Manns. Él había alcanzado a comenzar una melodía, pero nunca llegó a grabarla. David recordaba parte de esa idea porque fue guitarrista de Patricio durante muchos años. En medio del proceso, Giulio Wilson nos escribió desde Italia para contarnos que había encontrado ese texto y que le había puesto música. Al final, ambas ideas eran sorprendentemente compatibles, así que terminamos fusionándolas. Creo que terminó siendo una de las canciones más interesantes del disco, aunque aparece como bonus track. - El 7 de agosto presentarán "Caminos" en el Teatro Caupolicán. Más allá de interpretar las nuevas canciones, ¿qué experiencia quieren que se lleve el público de esa noche? - Nuestra experiencia nos dice que el mundo de la música ha cambiado profundamente. La industria discográfica perdió el protagonismo que tenía antes y hoy el centro de la actividad musical son los conciertos. En una sociedad donde gran parte de la comunicación ocurre a través de pantallas, los conciertos han recuperado un valor enorme porque representan el encuentro físico entre las personas. Esa sensación de compartir un mismo espacio se ha vuelto cada vez más escasa. Por eso, para nosotros lo más importante de esa noche será el encuentro. Queremos reivindicar la idea de que la fuerza de los seres humanos está en reunirse, porque eso puede salvarnos tanto colectivamente como individualmente. Vivimos en una sociedad cada vez más individualista, donde muchas herramientas tecnológicas nos hacen creer que estamos conectados, cuando en realidad muchas veces estamos más aislados que nunca. - Hoy, la forma de descubrir y escuchar música ha cambiado muchísimo. ¿Cómo vive Inti-Illimani esa relación con un público donde conviven quienes los han acompañado durante décadas y quienes están llegando a través de este nuevo disco? - Yo sigo muy de cerca esos cambios, también gracias a mis compañeros, que aunque ya no son tan jóvenes, tienen una mirada mucho más cercana a la realidad actual. Creo que toda esta especie de borrachera tecnológica que estamos viviendo va a pasar. Pasamos horas frente a una pantalla o un celular, pero poco a poco vamos a entender que también podemos terminar siendo esclavos de esa tecnología. Con el tiempo volverá a imponerse la necesidad del encuentro humano. Descubriremos nuevamente que la satisfacción de acumular seguidores o reacciones en una plataforma nunca será comparable con la emoción del contacto real, ya sea afectivo, sentimental o simplemente humano. La tecnología es maravillosa, la inteligencia artificial también lo es, pero debemos aprender a utilizarla a nuestro favor y no convertirnos en sus esclavos. Lo que permanecerá será la poesía que habita en las personas, esa que ha sobrevivido a todas las generaciones y a todos los cambios tecnológicos de la historia. - El próximo año Inti-Illimani celebrará 60 años de historia. Más que mirar hacia atrás, ¿qué desafíos o sueños sienten que todavía quedan por cumplir como banda? - En el disco incluimos una frase muy significativa de un político francés de comienzos del siglo XX que dice: "Del altar del pasado tomamos el fuego y no las cenizas". Esa idea representa muy bien nuestra manera de entender la historia. Del pasado, de la tradición y de todo aquello que nos sostiene, debemos conservar el fuego, porque las cenizas se las lleva el viento, mientras el fuego permanece. Esa también es la idea con la que queremos celebrar estos 60 años. Marcelo, mi hermano, y yo, por decisión propia o por decisión divina, en algún momento dejaremos de estar, pero entre todos hemos construido algo que sigue siendo creativo, productivo y capaz de dar frutos como este disco. Queremos celebrar que Inti-Illimani es una realidad sólida, pero también una realidad joven, que seguirá existiendo mientras tenga sentido para esta gran tribu que se ha formado en torno a la banda. - Después de tantos años compartiendo escenarios y estudios, ¿qué cosas siguen sorprendiéndolo de sus compañeros cuando trabajan juntos? - El otro día estábamos ensayando algunas canciones que siempre me emocionan cuando las tocamos juntos. Hay algo que ocurre cuando hacemos música en conjunto que no sucede cuando uno conversa o canta solo. Se genera un estado emocional muy especial. Entre ensayo y ensayo siempre hay bromas, y ese día les dije en tono de broma: "¿Cómo este grupo de picantes es capaz de hacer cosas tan bellas?". Naturalmente era una talla, porque mis compañeros son personas de una creatividad y una sensibilidad enormes. Me sigue sorprendiendo que ocho o nueve personas, tocando juntas, sean capaces de construir un nivel de belleza que ninguno podría alcanzar por separado. - Si alguien de veinte años escucha por primera vez a Inti-Illimani gracias a "Caminos" o a una canción como 'Abya Yala', ¿qué le gustaría que descubriera en la banda más allá de su historia? - Creo que uno descubre la música mucho más allá de la razón o de la historia. La música y la poesía tienen esa capacidad de hablarle a algo muy profundo dentro de nosotros, aunque muchas veces no sepamos exactamente qué es. Es un poco como la electricidad. Nadie puede explicar completamente qué es, pero aprendimos a convivir con ella y sabemos todo lo que puede hacer. Con la música ocurre algo parecido: no siempre entendemos por qué nos conmueve, pero igualmente logra transformarnos. - Para finalizar, después de casi 60 años de historia, ¿qué cree que sigue siendo irremplazable de la música hecha con tiempo, con oficio y con personas compartiendo un escenario? - La pasión. Creo que eso es absolutamente irremplazable. El día en que esto tenga una receta exacta, en que uno sepa cuántas dosis hay que poner de cada ingrediente para que una canción funcione, ese día todo perderá sentido. Con los años uno inevitablemente pierde la inocencia de la infancia, esa capacidad de sorprenderse por cualquier cosa. Pero lo que nunca debe perder es la curiosidad. Hay que seguir buscando aquello que todavía es capaz de sorprendernos. Matias Arteaga S. Tags #Inti Illimani #Jorge Coulón Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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