Alectrofobia: Tremenda fortuna

Nacionales sorprendieron con un show alucinante

Sábado 3 de agosto, 2019
Teatro Cariola


Presentarse por cuenta propia en un teatro es un paso significativo para las bandas chilenas y no cabe duda de que el sábado 3 de agosto del 2019 será una efeméride que Gerardo Elgueta, Rudy San Martín y Alonso Cabello no olvidarán. Amparados en las tres décadas que cumple la Radio Futuro, Alectrofobia se dio el lujo de montar un espectáculo a lo grande en el Teatro Cariola, un enorme recorrido de tres horas con más de treinta canciones que hizo historia por la puesta en escena, la calidad de sus invitados y el estrecho lazo entre ellos y su público. Como decía la publicidad radial que promocionaba el concierto, el combo de Temuco está metiendo ruido hace rato y demostró una vez más que reune todas las condiciones para hacerse escuchar con fuerza.

En muchas ocasiones, los dueños de casa invitan a una banda que los inspiró para hacerlos parte del hito y ese fue el caso de Tierra Oscura. Según lo que más tarde contó Elgueta, era la primera vez que el grupo sureño pisaba suelo santiaguino, ya que ellos solo tocan en ocasiones ligadas a la reivindicación de la causa mapuche y accedieron a presentarse en la capital solo para esta valiosa oportunidad. El sexteto liderado por Guillermo Sepúlveda sorprendió gratamente con su mezcla de hard rock y elementos mapuches que se combinaban a la perfección en cada una de sus composiciones. Cortes como ‘Tierra oscura’, ‘Hijos de nadie’ y ‘Fuego a Celco’ nos sumergieron en los parajes del Wallmapu, con letras que hablaban del sufrimiento, los abusos y la resistencia de nuestro pueblo originario. ‘Mapuche es el poema’ puso los pelos de punta gracias a su relato agudo, doliente y apasionado, con una tremenda línea melódica y un solo exquisito que llegó al alma. ‘En el cielo de los cielos’ destacó por el protagonismo del violín y los elementos de la cueca, mientras que ‘Arriba los que luchan’ fue una ventolera de puro hardcore punk, lo que evidenció el gran espectro que son capaces de acuñar. Simplemente brillante lo de Tierra Oscura, un privilegio haberlos tenido en Santiago para mostrarnos cuánta falta nos hace abrazar de manera más cariñosa nuestra cultura ancestral.

Desde el momento en que el público entraba al teatro, la experiencia era inmersiva. Acomodadores con máscaras de conejo daban la bienvenida y sumergían a los recién llegados en el cuento visual que Alectrofobia tenía preparado. El arte del disco “Violenta Fortuna” (2018) estaba representado por las ramas verdes que cubrían el escenario, lo que ya auguraba que estaríamos frente a un espectáculo diseñado para encantar y sorprender. Tras el video de ‘Cómo no me va a doler’, protagonizado por Pablo Schwarz y dirigido por Guille Söhrens, las luces se apagaron y el himno nacional sonó en todo el Cariola. En la platea, actores con máscaras de Jaime Guzmán, Sebastián Piñera y Ricardo Ezzati saludaban desde las alturas hasta que el conejo símbolo de la banda apareció para darles una paliza al ritmo de ‘Ace of Spades’ de Motörhead, lo que culminó con el cuerpo de Piñera siendo arrojado hacia el público, no sin antes haber tratado de salvar su vida ofreciendo un jugoso soborno. En esta ocasión, la banda se la jugó con todo en el aspecto teatral, un elemento que siempre han tenido presentes, pero acá alcanzó proporciones épicas, como cuando agentes de seguridad llegaron a interrumpir en medio de la presentación y fuerzas especiales con caras de calavera pretendían disipar al público para sacarlo del local, situación que el conejo volvió a resolver a punta de golpes de bate.

Esta narrativa le dio gran continuidad al repertorio de Alectrofobia, el cual tuvo paradas en toda su discografía. Así, hicieron su aparición ‘Lo peor’, ‘Anestesia’, ‘Invierno’, ‘Imbécil’, ‘América y sus males’, ‘Cuico’ y ‘Rutinas’, con visuales que incluían una secuencia de memes con la caída de Piñera en Bajos de Mena e imágenes del colapso del metro capitalino intercaladas con secuencias de animes clásicos como Evangelion y Akira. Como parte de la reconciliación con su debut, también dedicaron una sección especial para recorrer “Desde el barro” (2012), revisitando canciones que, según ellos mismos, no tocaban hace tiempo. ‘A ciegas’, ‘Libre’, ‘Uno y uno’, ‘Mil pulsaciones’ y ‘Shekhinah’ fueron las escogidas para representar la primera etapa de la banda, una que los fanáticos más antiguos recuerdan con cariño.

Otra de las sorpresas del concierto fueron sus invitados. Hijos de algo interpretó la propia ‘Sin Miedo’ y luego lanzaron ‘Violencia estatal’,  con todo el dinamismo otorgado por un prendido Daniel Robles desde el bajo, un espectacular solo de guitarra ejecutado por la inconfundible Cler Canifrú y la contundente batería del impetuoso Mauricio Hidalgo, mientras Rudy y Gerardo aleonaban a un público en llamas para seguir la fiesta. Alex de la Fuente se unió en ‘Atacar y defender’, en la que el vocalista de 2x abogó por la resistencia del pueblo mapuche y desarrolló una potente actuación llena de adrenalina. No podían faltar a la cita Roberto “Flaco” Ugarte, histórico baterista que tomó el micrófono para cantar  'No querías quedar mal con Dios' y 'Ya no somos los mismos', y Jaime Sepúlveda, quien aportó sus cálidas cuerdas vocales en ‘Nada que perder’ para ofrecer un dueto despampanante con Elgueta. Completando la lista, estuvo un músico de Temuco que los secundó en la trompeta de la desgarradora ‘No te alejes de mí’, uno de los momentos más emocionantes de la jornada y un homenaje a su querida tierra natal.

“Hemos podido construir esta banda con varios factores. Lógicamente, nosotros mismos, nuestras familias y ustedes”, espetó un conmovido Gerardo, poniendo sobre la mesa el valor de los que han sido parte del camino de Alectrofobia y regaló vibrantes muestras de cariño a sus hijos en ‘Quédate chiquitita’, ‘La luz del cielo’ y ‘No hay nada más importante’, mientras Rudy hizo lo propio en ‘A sangre fría’, instancias en que los músicos bajaron la intensidad para construir momentos de gran intimidad. Y es que la música de Alectrofobia tiene tantas capas que puede darse el lujo de transitar hacia la profundidad reflexiva en ‘Aún no quiero morir’, explotar en rabia con ‘Mierda pa’ consumir’ o ‘Te grito que perdí la fe’, y gritar a la cara en ‘500 litros’, ‘Sigo en pie’ e ‘Hijos de la segregación’. Sus letras directas atraviesan las cabezas y causan impacto en una audiencia entregada al máximo, sobretodo porque capturan la realidad chilena y latinoamericana con una nitidez incuestionable que se hace carne en el final bombástico a cargo del cover de Los Saicos ‘Demolición’, con globos gigantes que cayeron al público, la dupleta compuesta por ‘Carroñeros’ y ‘América Latina’, ambas con un crucigrama en las pantallas que apuntaba sus dardos a figuras de la derecha chilena, y ‘Cómo no me va a doler’, una de las canciones que cambió para siempre la carrera de los muchachos.

Tras vivir un concierto maratónico que se transformó en todo un viaje sensorial, no queda más que emocionarse ante el gran paso que acaba de dar Alectrofobia, una señal de que cuando las cosas se quieren hacer bien, se puede pensar en grande. Tienen la garra, la inquietud, el mensaje, y lo más importante, la comunión de un público y una familia que puede acompañarlos en el camino que ellos elijan y a crecer tanto como quieran. Tremenda fortuna tener una banda con la visión clara y un sentido del espectáculo que deja la vara alta. ¿Cómo no nos va a alegrar?

Pablo Cerda
Foto: Cubo Cubillos



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