My Chemical Romance: El regreso que confirmó que nunca fue una fase La noche en que el pasado y el presente cantaron juntos Jueves, 29 de Enero de 2026 Miércoles 28 de enero, 2026 Estadio Bicentenario de La Florida, Santiago Galería de imágenes AQUÍ Desde sus inicios, My Chemical Romance se transformó en un grupo que tomó la angustia, la rabia, la tristeza y las volvió canciones que se convirtieron en refugio, identidad y bandera para millones de personas alrededor del mundo. Pilares fundamentales de la generación emo, su impacto trascendió modas, etiquetas y épocas, consolidándose como una de las bandas más influyentes del rock alternativo de los años 2000. Para Chile, su historia tenía una herida abierta: una única visita en 2008 y un largo silencio de dieciocho años que parecía interminable. Pero esa espera terminó. La noche del 28 de enero de 2026, en un Estadio Bicentenario de La Florida completamente agotado, My Chemical Romance regresó finalmente a nuestro país en una celebración absoluta de "The Black Parade". Desde tempranas horas, fanáticos acampando en las afueras del recinto, algunos desde días antes, dejaban claro que no se trataba simplemente de un concierto, sino de un acontecimiento generacional. La jornada comenzó con los nacionales de Hvnvbi, quienes tuvieron la responsabilidad de abrir los fuegos de esta noche histórica. Con un set breve pero intenso, desplegaron una propuesta oscura, sólida y directa, logrando captar la atención de un público que poco a poco comenzaba a llenar el estadio. Sin grandes artificios, cumplieron su rol con convicción, dejando una buena impresión y preparando el terreno para lo que vendría. El ambiente dio un giro total cuando apareció The Hives. Viejos conocidos del público chileno, expertos en encender audiencias y convertir cada show en una fiesta desbordada de energía. Desde los primeros acordes, quedó claro que su misión era subir las pulsaciones del recinto, y lo lograron con creces. Howlin' Pelle Almqvist, acompañado por Nicholaus Arson, Vigilante Carlstroem, Chris Dangerous y The Johan and Only, ofreció una verdadera clase magistral de rock and roll. Pelle, con un dominio escénico absoluto, se adueñó del escenario, hablando gran parte del tiempo en español, bromeando, provocando y estableciendo una conexión directa con el público. Canciones como 'Enough Is Enough', 'Main Offender' y 'Born a Rebel' marcaron el arranque con fuerza, mientras que 'Paint a Picture' y 'Bogus Operandi' mantuvieron el pulso alto. Uno de los primeros grandes estallidos llegó con 'Hate to Say I Told You So', coreada masivamente por un estadio que parecía no necesitar instrucciones para cantar. Más adelante, 'Tick Tick Boom' se transformó en un momento de comunión total cuando Pelle bajó del escenario, recorrió la barricada, estrechó manos y jugó con el público, reafirmando por qué The Hives es una banda hecha para escenarios grandes. El cierre con 'The Hives Forever Forever The Hives' dejó al recinto encendido, con una sensación clara: la vara había quedado muy alta. Minutos antes de las 21:00 horas comenzó a sonar por los parlantes 'Mr. Blue Sky' de Electric Light Orchestra. Un murmullo nervioso recorrió el estadio. Sabíamos que algo grande estaba por suceder. La canción avanzó como una cuenta regresiva emocional y, justo al finalizar, el reloj marcó las 21:00 en punto. Las luces se atenuaron y el escenario quedó envuelto en penumbras. Un anciano apareció barriendo lentamente el escenario, construyendo una atmósfera inquietante. Luego comenzaron a ingresar médicos, militares y figuras encapuchadas que tomaron posiciones alrededor. Finalmente, hicieron su entrada Gerard Way, Mikey Way, Ray Toro, Frank Iero y Jarrod Alexander, quienes fueron "medicados" en escena, reforzando la narrativa de control y sometimiento. Desde ese silencio tenso emergió el himno 'Over Fields (The National Anthem of Draag)', interpretado con la voz en vivo de Charlotte Kelso caracterizada como enfermera. La ovación fue inmediata y ensordecedora. Sin transición, comenzó el viaje completo por “The Black Parade”. La banda apareció caracterizada con vestuarios inspirados en la estética clásica del álbum, pero con una evidente evolución: trajes más elaborados, mejor trabajados y acordes a la madurez artística y personal que hoy representan. No era una réplica del pasado, sino una reinterpretación más oscura, más sobria y más poderosa, reflejando que esta historia también ha crecido junto a ellos. 'The End.' abrió la obra como un telón que se levanta lentamente, seguido por el golpe directo de 'Dead!', que encendió al público por primera vez. 'This Is How I Disappear' y 'The Sharpest Lives', con su introducción 'The Eye', consolidaron el tono oscuro, teatral y desesperado del relato. El estadio explotó con las primeras notas de 'Welcome to the Black Parade'. Miles de voces cantando al unísono convirtieron ese instante en uno de los momentos más emotivos de la noche. 'I Don't Love You' mantuvo la intensidad, con un público completamente entregado, mientras Gerard Way se movía entre la vulnerabilidad y la grandilocuencia. 'House of Wolves' devolvió el filo rockero, seguida por 'Cancer', que sumió al recinto en un silencio respetuoso. Luego llegó uno de los puntos más altos del show: 'Mama', con Charlotte Kelso encarnando a "Nurse Sylvia", fuego brotando desde distintos sectores del escenario y una interpretación cargada de dramatismo. 'Sleep', con el intro 'The Big Sky', construyó una atmósfera pesada y envolvente. 'Teenagers' devolvió el pulso más directo, y 'Disenchanted' fue cantada de principio a fin por un público que parecía conocer cada respiración de la canción. El clímax visual llegó con 'Famous Last Words'. Llamas rodeando el escenario, luces cegadoras y una banda tocando al límite sellaron uno de los momentos más impactantes del espectáculo. Una nueva versión de 'The End.' en formato piano y violín bajó momentáneamente las revoluciones antes de 'Blood', donde Gerard protagonizó una intervención final junto al "Clérigo", cerrando el acto conceptual de forma tan oscura como irónica. Tras un interludio atmosférico con cello y teclados, la banda regresó al escenario sin disfraces ni personajes. Era My Chemical Romance en su forma más directa. La segunda parte del show arrancó con 'Boy Division', dando el golpe inicial a esta nueva etapa del concierto, para luego sorprender con canciones que sonaron por primera vez en esta gira, como 'It's Not a Fashion Statement, It's a Fucking Deathwish' y 'Heaven Help Us', generando sorpresa y euforia entre los fanáticos más atentos. Luego llegó el estallido masivo con 'I'm Not Okay (I Promise)', presentada por Gerard como el mejor hit del verano, desatando pogos, saltos y un coro ensordecedor. 'SING' apareció por primera vez en la gira, seguida por 'Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)'. La intensidad no bajó con 'You Know What They Do to Guys Like Us in Prison' y 'Hang 'Em High', ampliando el recorrido por distintas etapas de la discografía de la banda. El momento más emotivo de esta recta final fue 'Helena'. No hubo rincón del estadio que no cantara. Un homenaje colectivo, una canción que sigue cruzando generaciones. Finalmente, 'The Kids From Yesterday' cerró la noche con un cierre extendido, funcionando como una despedida perfecta. Una canción sobre el paso del tiempo, sobre mirar atrás sin arrepentimientos, sobre entender quiénes fuimos y quiénes somos hoy. My Chemical Romance entregó un show sólido, emotivo y cuidadosamente construido. Gerard Way se mostró carismático, vulnerable y poderoso. Ray Toro y Frank Iero construyeron muros de guitarras precisos, Mikey Way sostuvo todo desde una base firme y Jarrod Alexander aportó contundencia en batería. Dieciocho años de espera se transformaron en una noche inolvidable. Esta fue solo la primera jornada de dos presentaciones en Chile, y si algo quedó claro, es que la vara quedó altísima. Ahora solo resta esperar que la segunda noche mantenga, o incluso supere, esta misma intensidad. Más allá de cifras, setlists o fuegos artificiales, lo que dejó My Chemical Romance en el Estadio Bicentenario fue una sacudida emocional profunda. Un reencuentro con una parte de nuestras vidas que nunca se fue, que siguió creciendo junto a nosotros. Una noche que permitió revivir una etapa que siempre estuvo ahí, latiendo en silencio, y que hoy quedó confirmada frente a miles de personas: esto jamás fue una fase. Matías Arteaga S. Fotos: Juan Maralla - Guille Salazar (Hvnvbi - The Hives) Tags #My Chemical Romance #MCR #The Hives #Hvnvbi Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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