Tame Impala: Atentos a las señales Sábado, 29 de Agosto de 2015 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis148, agosto de 2015) Aclamado entre el mejor rock en lo que va del siglo, la siguiente jugada exigía consolidarse en el cetro de las guitarras ácidas. Pero Kevin Parker -corazón, cerebro y voz de Tame Impala-, cambió la geometría del movimiento. El vértice son los sintetizadores, el viaje alteró su trayecto, la pista de baile apunta como destino. Hongos, los Bee Gees, reflexión y romance. Los giros de “Currents”, el tercer álbum, son vértigo puro. TAN LEJOS TAN CERCA. Algo de geografía sobre Perth, la ciudad de la que viene Kevin Parker (29). Dos y medio millones de kilómetros cuadrados de desierto al otro lado de donde se emplazan las más grandes urbes de Australia. “Está suficientemente lejos de todo como para que todo el mundo nos importe una mierda, pero está suficientemente cerca como para que sepamos qué pasa ahí fuera”. Parker utiliza esa noción del espacio y la distancia a conveniencia. En la portada de “Lonerism” (2012) había una foto tomada en París, su base de largo tiempo por razones amorosas. Se acabó el romance, volvió a Perth y en su casa, solo, manufacturó “Currents”. El truco es este: estamos en una revista de rock pero vamos a hablar de las razones de un álbum bailable con largos trayectos de música disco, a la vez romántico, confesional y calentón. El primer single, ‘Cause I’m a Man’, podría calzar en un compilado de canciones dedicado a indagar la masculinidad, al lado, por ejemplo, de ‘Corazones rojos’ de Los Prisioneros. Con falsete, Parker canta “cada cagada que hago, que la hace llorar (...) todo lo que puedes hacer es preguntarme por qué, porque soy un hombre, mujer, no siempre pienso antes de hacerlo”. ¿Cómo cruzó de la sicodelia y el dream pop hasta los géneros bailables? Cosa de tiempo, porque Parker asegura que siempre le interesó. “Recuerdo que entré a una tienda de CD’s cuando tenía 12 años y allí estaba este loco, intenso trance de los noventa, y me paralizó por completo. Fue como ‘whoa, ¿qué mierda es esto?’ (...) Siempre he estado intrigado y fascinado, pero asumí que no tenía la capacidad, o que no era realmente del mundo del que venía. Pero ahora acepto que mientras haces lo que crees y lo que crees es cool y justo, entonces será real”. A medio año de cumplir 30, alabado y exitoso, Parker trata de mantenerse alerta y apuntar a los procesos de cambio, otro de los asuntos que mueven las letras de “Currents”. “Hay un tema de gran trasfondo, la transición del ser como persona. Se trata de ceder a las fuerzas que no se pueden controlar”. Al final, el compositor y multi instrumentista optó por seguir sus deseos sin prejuicios, y fue esa la llave que, por ejemplo, le permitió pivotar el álbum desde los teclados, y relegar un tanto las espesas guitarras que le identificaban hasta ahora. “Creo que solo quería hacer las canciones que siempre había querido hacer, a las que me negaba porque pensé que esas influencias eran tabú o no calzaban en el reino del rock sicodélico. Pero mientras más exploro, más me doy cuenta que esos límites deben ser rotos (...) cada disco que hago siento que me acerco más, a hacer el tipo de música que quiero escuchar”. PARKER HA DICHO QUE LE GUSTA, EVENTUALMENTE, MÁS EL ALCOHOL que las drogas mientras graba, pero hay un antecedente sicotrópico en la gestación de “Currents”. La acción transcurre en Los Angeles hace unos años, al final de una gira de Tame Impala con Parker arriba de una van con amigos tripeados con hongos, mientras sonaban los Bee Gees. “Tenía el efecto emocional más profundo (...) estaba escuchando ‘Staying Alive’, una canción que he escuchado toda mi vida. En ese momento tenía una sensación emotiva y melancólica. El ritmo se sentía abrumadoramente fuerte y, en ese momento, sonaba bastante sicodélico. Me conmovió, y eso es lo que quiero siempre de la música sicodélica. Quiero que me transporte”. Aunque el líder de Tame Impala asegura sentirse halagado por la gente que se estimula con drogas por el impulso de su música, descarta que la faceta narcótica tengan algún rol preponderante mientras trabaja en un álbum. “Me sentiría desilusionado si estuviera sentado sin ideas y pensara ‘hey, si quizás me coloco se me ocurrirá algo’. Me sentiría absolutamente derrotado. Al mismo tiempo, a veces si me fumo uno a mitad de una grabación, y hace que las cosas suenen más potentes”. Finalmente Parker asigna un valor más incidental a los elementos sicotrópicos, no sin antes citar a un maestro del arte como ejemplo. “Incluso Salvador Dalí, que fue un tipo bastante sobrio, él solo estaba muy focalizado en su intento por hacer algo que transportara y loco, para ser experimentado por el resto (...) Tienes que estar lúcido para hacer música que es surrealista”. EL HECHO DE QUE TAME IMPALA SEA SINÓNIMO de Kevin Parker, aún cuando en directo se trate de una banda, no representa problema alguno para el músico. Pone como ejemplo el hecho que uno de sus artistas favoritos, The Flaming Lips, tiene a Wayne Coyne en un rol parecido. Para el australiano se trata más de una costumbre. Graba música así, completamente solo, desde los 12 años. Rechaza ser controlador, pero tampoco le interesa perder el tiempo si las cosas las puede seguir montando por cuenta propia. “Demora mucho encontrar gente para trabajar que esté metida en lo que estás haciendo, que quiera ayudar a tu música y tu visión”. Le interesa aún menos compartir el proceso creativo y de grabación con otros, cuando considera que ha invertido lo suficiente en conquistar autonomía. “Estoy tratando de cambiar el maldito sistema y me ha tomado muchos años y es cansador para gente como yo, ser interrumpido en su trabajo. Tomó tiempo ganar el respeto de la gente para que me escuchen”. Ese sentido de la singularidad es vital en la personalidad del músico. Ha forjado un sonido vintage a la vez fresco, una plástica reinterpretación de clásicos (The Beatles, Yes, Supertramp, entre varios), y ahora decanta con naturalidad en un espectro bailable que además se estira hasta el hip-hop, ‘New Person, Same Old Mistakes’, y el estilo de los conjuntos vocales soul de los setenta, ‘Cause I’m a Man’. Según Parker, antes de irse del estudio se hace una pregunta como un control de calidad interno: “¿Lo que estás haciendo aquí lo podrías conseguir en otro lado? Y si la respuesta es sí, entonces no tiene sentido”. Marcelo Contreras Tags #Tame Impala # Kevin Parker Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Vanguardia Noticias Ángel Parra Trío celebrará los 30 años de ''Piscola Standards'' Jueves, 02 de Julio de 2026 Vanguardia Noticias The Mars Volta anuncia ''Lucro Sucio; Unfinished Business'', su primer álbum en vivo en más de veinte años Jueves, 02 de Julio de 2026 Vanguardia Noticias 'I Belong to the Sky': Conoce lo nuevo de Peter Gabriel Martes, 30 de Junio de 2026 Vanguardia Noticias Tricky publica un nuevo adelanto de su próximo álbum Martes, 30 de Junio de 2026 Vanguardia Discos Sunn O))) Martes, 30 de Junio de 2026 Vanguardia Noticias Peter Hammill regresa con ''Tears In Time'', su primer disco solista de canciones originales en nueve años Lunes, 29 de Junio de 2026 Vanguardia Noticias Steve Hackett y Steve Rothery comparten el primer avance de su colaboración ''The Roaring Sea'' Sábado, 27 de Junio de 2026 Vanguardia Noticias ''Perro'': Shogún lanzará su nuevo álbum en vinilo Viernes, 26 de Junio de 2026