Dungen 4 Miércoles, 08 de Octubre de 2008 2008. Kemado/ Subliminal Sounds La máquina del tiempo nuevamente nos trae, directamente desde 1968, a estos suecos afines a los sonidos valvulares, pretéritos y prístinos en su pastosidad y gruesa textura, sonidos guiados por viajes de ácido lisérgico y viejos vinilos de Jimi Hendrix, Pink Floyd, Frank Zappa, Asoka, Samla Mammas Manna o Trod Gras Och Stenar, de vuelta tras haber editado con gran éxito de crítica “Tio Bitar” en 2007. Si en 2003 “Ta Det Lungt” –aún el mejor disco de Dungen a mi parecer- tomó a buena parte de los melómanos por sorpresa al integrar con tanta naturalidad, fuerza y frescura al presente los viejos y siempre cálidos sonidos de la sicodelia más clásica, hoy en “4” parecemos estar frente a un poco más de lo mismo, pero sin llegar aún al límite del agotamiento de recurso: Gustav Ejstes (voz, teclados, flauta traversa y composición) y compañía han sabido derramar la suficiente creatividad para que este trabajo merezca al menos un par de escuchadas, y quién sabe, se tome el cuerpo y el alma del oyente con sucesivas sesiones. Al menos hay un cálido colchón sonoro dispuesto a acogerte si te dispones a experimentar una caída libre hacia lo más profundo de tus sentidos. Esta vez lo que nos ofrece Dungen es un agradable disco de 10 temas en 38 minutos, 5 temas instrumentales y 5 cantados en ese sueco que sin duda es uno de los factores más distintivos en el sonido de la banda. Haciendo una suerte de comparación con sus otros trabajos, si hay algo que caracteriza a “4” es una tendencia hacia el lado más melancólico y otoñal del espectro musical de Dungen. Hay virtuosos paisajes instrumentales, acordes que transmiten inmediata evocación y nostalgia, secciones de bucólico sabor pastoral y resoluciones de manual de composición que muy bien podrían emparentar a este trabajo con los entrañables discos que, desde la psicodelia, dieron comienzo al rock progresivo y sinfónico de fines de los ’60. Esto se advierte de sobremanera en los tres primeros cortes del disco, tres temas donde el frío de Escandinavia entra con delicadeza por los poros y serpentea por diversas sensaciones, desde el viaje estelar de la apertura ‘Satt Att Se”, pasando por el suave interludio instrumental de tufillo folk jazzero ‘Maleras Finest’ hasta llegar a ese inclasificable y exquisito ‘Det Tar Tid’, un corte muy similar a ‘Familj’ de “Tio Bitar”, pero con un coro enganchador y un órgano que le dan una personalidad completamente propia. Pese a lo que hemos oído hasta este punto, la energía del Dungen modelo “Ta Det Lungt” no estaba tan extraviada: ‘Samtidigt 1’, con su peso de improvisación instrumental hard rock, es un vehículo ideal para que el excelente Reine Fiske muestre su habilidad con las cuerdas y el pedal de fuzz, así como el bajista Mattias Gustavsson aprovecha de hacer pegados riffs con sus 4 cuerdas y el batero Johan Holmegard –que reemplaza definitivamente y con propiedad al impresionante Fredrik Björling- sin perder la cuenta va sucediendo quiebres, pasadas y cambios con pura reminiscencia y sonoridad Keith Moon. Un highlight de arcano y puro rock que da paso a otro momento de primor y nostalgia como es ‘Ingenting Ar Sig Likt’, uno de esos temas donde cada instrumento acaricia con su delicadeza y el susurro de la voz guía por sensaciones de sinestesia salidas de ácidos sueños. El viaje psicodélico de exquisita calidez otoñal continúa con ese melancólico y gélido motivo de guitarra que da forma al instrumental ‘Fredag’. Qué ganas de sentir el olor a parafina de una estufa encendiéndose en una tarde moribunda de invierno cuando se escucha esta pieza. A su vez, ‘Finns Det Nagon Möjlighet’, tras ese comienzo de rabioso fuzz, recupera esas maravillosas marchas sesenteras que tanto caracterizaron a Beatles, Zombies, Kinks y Beach Boys, para resolver con una caída libre musical de gran lirismo en cuerdas y flauta. ‘Mina Damer Och Fasamer’ es un tema que parece sacado de “Tio Bitar”, el anterior disco de esta banda, en parte porque sus sensaciones generales parecen más emparentadas con ese trabajo. Y entramos a tierra derecha con la segunda parte de la jam instrumental, ‘Samtidigt 2’ esta vez manteniendo el motivo pero entrando en una fase más reflexiva y menos enérgica que la primera parte, con un Reine Fiske que, aún en el protagonismo absoluto, se concentra más en la melodía que en la electricidad y saca más de un punteo inspirado. Fiske es un tremendo guitarrista, lo vengo diciendo hace rato, es de esperar que más oídos se detengan en su performance. Y el cierre con ‘Bandhagen’ cruza una melancolía terminal de frialdad escandinava con secciones melódicas que me trajeron recuerdos del Frank Zappa de discos imperdibles como “Hot Rats”, “Chunga’s Revenge”, “Waka Jawaka” o “The Grand Wazoo”. Es un final muy logrado que deja con ganas de más al auditor y por lo tanto no es nada de raro volver a apretar play una vez que el disco se acaba, puesto que es bastante plácido y en ningún momento cansa o aburre. Dungen volvió a la carga con un trabajo más que recomendable, que sin duda merece anotarse como un destacado en los lanzamientos 2008. Pedro Ogrodnik C. Tags #Dungen #4 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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