Black Country, New Road Forever Howlong Martes, 06 de Mayo de 2025 2025. Ninja Tune La reinvención, como parte estructural de la potencialidad de existencia, supone un ejercicio complejo de reconocimiento identitario, una apertura a la posibilidad de discordia, pero por sobretodo, la posibilidad de renacer tras un punto de inflexión. Lejos de profundizar en los detalles que marcan la trayectoria de la agrupación británica, las decisiones tomadas en cada uno de los puntos de quiebre, responden a la problematización de acontecimientos propios de las sociedades en crisis. La voz inconfundible de Isaac Wood, se esfuma en un acto de valentía y profundo coraje. Tomar distancia para cuidarnos ante el fantasma de la ansiedad, tiende a ser un acto de reivindicación de las almas silenciadas ante la hiperproductividad. “Ants From up There” (2022) se alza como una ópera prima, donde las partituras se alzan como si de una carta de despedida se tratase. "Concorde and I Die free this time" comienza a tener más sentido, cuando la despedida de Woods se revela como la incertidumbre de una de las bandas más influyentes de la escena independiente de Inglaterra. Tras una avezada presentación en Coachella 2024, miles de dudas se sembraron sobre los ideólogos de "For the Fist Time" (2021). Sin embargo, los papeles cambiaron, y como un acto de profunda naturalidad, May Kershaw, Georgia Ellery y Tyler Hyde, tomaron la posta de la mejor manera. Sin rimbombancias, sino con técnica, profesionalismo y disciplina. Entre rumores y registros fugaces, las primeras luces de lo que sería "Forever Howlong" encendieron alertas en el universo musical. Por un lado, pesaban las críticas que gravitan una ausencia que deja preguntas abiertas sobre la construcción de una voz enunciativa capaz de hacer música compleja para pechos rotos, sin caer en el espejismo del elitismo sonoro. Por otro, emergen nuevas fuerzas, la banda se reinventa abrazando una era en la que las voces femeninas ya no acompañan, sino que lideran. En esa transformación, Black Country, New Road se enlaza con una sensibilidad distinta, menos herida pero igual de honda, y deja que el protagonismo se desplace sin miedo hacia otras formas de contar, de sentir, de arder. Lo nuevo de la agrupación parte distante a lo trabajado anteriormente, la ausencia del track instrumental y la apuesta por abrir con el single que abrió fuegos a esta nueva etapa, revela que lo nuevo de Black Country, New Road tiene una bandera de cambio en la estructura ordinal de sus tracks. Con Georgia al frente, la simpleza parece abrazar la amistad como un puente entre lo que fueron, y en lo que se transformarán. Le sigue 'The Big Spin', donde el folk se hace presente, la dulzura se inmiscuye en un teclado que encuentra en el protagonismo una sólida complicidad con los vientos y las cuerdas. Si algo queda claro, es que lo nuevo de la banda está escrito en escenas, tal como si "Forever Howlong" se tratara de una verdadera obra teatral, pero una que rescata la complejidad de encontrar en elementos cotidianos, la profundidad del cuestionamiento humano. 'Socks' pasa a ser la composición que busca llevar al espectador a transitar por tempos que tiran y aflojan, como si entre suspiros apareciera Bowie o Mccartney. Pero, no es con 'Salem’s Sisters', donde la batería se encuentra con la posibilidad de construir una construcción rítmica como nunca había sonado en sus discos anteriores. 'Two Horses' emerge como la protagonista indiscutida de la primera mitad del álbum. En su sigilo se esconde una tensión latente, una coreografía precisa donde platillos y cuerdas se entrelazan con delicadeza casi perfecta, elevando la voz de Hyde hasta su punto más alto. 'Mary' avanza a tres voces, entre arpegios y guitarra, este track se corona como una invitación abierta a la reflexión, al recuerdo, a esas memorias que aparecen en tiempos de dolor, de "llantos en la ducha, perdiendo todo poder". 'Happy Birthday' toma la posta, un track ya conocido por su lanzamiento en la segunda mitad de febrero de este corto 2025. Un track que declara en sus partituras, que este disco está escrito en código dramatúrgico. 'For the Cold Country' el tema que abraza la potencia de la agrupación que entre sus fonemas marca su raíz británica. May Kershaw se corona como la compositora más aventajada del equipo. Una construcción de cinco estaciones rítmicas diferentes en un mismo track, evocan cierta similitud en la construcción literaria de Juan Rulfo, quien cambia de narrador en una misma obra. 'Nancy Tries to Take the Night' encuentra su lugar exacto en este álbum que crece en complejidad emocional a cada paso, como si cada pista desvistiera una nueva capa del alma. Las guitarras arden en la introducción, presagiando la intensidad que alguna vez susurraron 'Concorde', 'Bread Song' o 'Basketball Shoes'. Sin embargo, la relevancia de este tema trasciende lo sonoro; aquí, los vientos y las cuerdas no solo acompañan, sino que lloran. Lloran una historia de dolor y desconcierto, del anhelo del sueño eterno, de maternidades no deseadas que se arrastran como sombras. Es en esta grieta de lo íntimo donde "Forever Howlong" se ancla como un contrapunto narrativo, dando voz a la experiencia de ser mujer en tiempos de tiniebla, bajo el peso sordo de una heteronomía patriarcal que insiste en silenciar. 'Forever Howlong' y 'Goodbye (Don't Tell Me)' conforman el dueto que cierra un álbum tan intrincado como delicado, donde las partituras toman el protagonismo con una presencia casi ritual. Como si la técnica se erigiera en escudo frente al vértigo de habitar una nueva era, una que arde calladamente en los intersticios del silencio. Hay un intento profundo, casi obstinado, de hallar sentido en la perfección técnica, aunque a veces parezca que el alma, esa llama primera, se ha recogido hacia dentro. Y sin embargo, es en esa contención donde resplandece otra forma de entrega: la búsqueda de consolidación, de profesionalismo pulcro, que se revela en cada estallido sutil de júbilo compartido, donde toda la banda se funde en una sola respiración. Black Country, New Road deja atrás la noción fija de ser simplemente una banda: en "Forever Howlong" se transfiguran en un colectivo artístico, guiado por la técnica minuciosa que palpita en cada partitura. En esta nueva era, las emociones ya no se gritan, se susurran a través de lo sonoro y lo instrumental, como un lenguaje secreto entre cuerdas y silencios. El desafío es evidente, BC,NR debe soltar el miedo al error, ese temor que se infiltró en cada decisión como una sombra persistente. Han buscado la prolificidad, pero a veces a costa de la espontaneidad incandescente que da forma a la emoción desnuda. Karin Ramírez Raunigg Tags #Black Country New Road #Black Country, New Road Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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