Ethel Cain Willoughby Tucker, I'll Always Love You Viernes, 22 de Agosto de 2025 2025. Daughters of Cain Records Hace unos meses, Hayden Anhedönia –la cantautora detrás de Ethel Cain– publicaba ‘Nettles’, primer sencillo de su más reciente disco “Willoughby Tucker, I'll Always Love You”. Con su estilo cinematográfico característico, la artista estadounidense expandía el universo gótico sureño de Ethel Cain, su alter ego, para narrar el primer amor adolescente y una serie de experiencias traumáticas en el seno de una comunidad rural, religiosa y conservadora del sur de Estados Unidos. Entre las muchas líneas memorables de esta canción de ocho minutos, sobresale una especialmente desgarradora: “It wasn’t pretty like the movies / It was ugly, like what they all did to me / And they did to me what I wouldn’t do to anyone / You know that’s for sure” (“No fue bonito como en las películas / Fue feo, como lo que todos me hicieron / Y me hicieron cosas que yo no le haría a nadie / eso lo sabes bien”). ‘Nettles’ es la piedra angular de un álbum que funciona como precuela de la narrativa iniciada en 2022 con “Preacher’s Daughter”, la culminación de una serie de demos, singles y EPs donde Anhedönia fue dejando rastros de sus recuerdos de infancia entrelazados con un mundo ficcional protagonizado por una tal Ethel Cain. Un mundo que remite a atmósferas cinematográficas como las de “Twin Peaks”, “True Detective” o “Sharp Objects”. Criada en un entorno similar al de su personaje –una familia estricta y profundamente involucrada en una iglesia bautista–, en “Willoughby Tucker…” la artista reconstruye los orígenes de la tragedia que llevará a la protagonista hacia la violencia y la desolación, pero lo hace con más tacto y sutileza, logrando un vínculo emocional sólido con los personajes de este pueblo ficticio de Alabama. Es difícil separar lo narrativo de lo estrictamente musical. El disco incluye diez pistas, tres de ellas interludios instrumentales que equilibran el costado más pop heredado de su álbum debut con la densidad oscura y ruidosa de ‘Perverts’ (publicado de forma independiente a comienzos de 2025). Aunque Anhedönia afirmó que ‘Perverts’ estaba fuera del “universo cinematográfico de Ethel Cain”, es inevitable reconocer temas en común: la culpa cristiana, la violencia, la sexualidad teñida de tragedia y abuso, pero también atravesada por deseo y placer. Musicalmente, “Willoughby Tucker…” sintetiza las variadas influencias que moldean la identidad “tímidamente avasallante” de Ethel Cain. La apertura con ‘Janie’ es una balada emotiva sobre acordes sencillos que evocan una Fender Telecaster, y cuya progresión remite a ‘Head in the Ceiling’ de Title Fight, banda a la que ya había homenajeado en su EP “Golden Age” (2019) con ‘Head in the Wall’. El instrumental ‘Willoughby Theme’ funciona como en una película: anticipa el encuentro trágico entre la protagonista y su amado. Sin embargo, la secuencia se corta con ‘Fuck Me Eyes’, segundo sencillo del disco. No es que esta canción sea mala ni que se oponga radicalmente a la belleza de ‘Nettles’ –que viene a continuación–, pero su estructura y su carácter pop ochentero la acercan a un terreno más accesible, incluso comercial. Narrativamente encaja: retrata a la “hija del predicador” observada por un pueblo que la juzga a ella y a sus intentos por llamar la atención de los chicos con una desinhibida sensualidad. Sin embargo, musicalmente rompe la atmósfera construida hasta allí, lo que se acentúa al compararla con la intensidad de la pista siguiente. ‘Nettles’ es, sin dudas, el corazón del álbum. En ella convergen la relación con Willoughby Tucker, los traumas, el amor truncado y la visión del mundo de la protagonista, que también parece reflejar a la propia autora. El tema equilibra la faceta pop y la experimental: melodías nostálgicas, arreglos de cuerdas y una instrumentación folk que dialoga con influencias como Lana del Rey o Sufjan Stevens, pero también con propuestas más ruidosas y etéreas como Natural Snow Buildings o How To Disappear Completely. A partir de ‘Willoughby Interlude’, el álbum se abre más al slowcore. En ‘Dust Bowl’ —uno de sus puntos más altos— Cain interpola ‘Stars Will Fall’ de Duster. Enraizada en los acordes de dicha legendaria banda de rock espacial noventero, Cain describe a su amado en una pieza que, más que balada romántica, es una elegía melancólica que combina el slowcore, el lo-fi y el post-rock, creciendo hacia un clímax distorsionado que desemboca en ‘A Knock at the Door’, segunda pieza acústica del disco. Tal como en el tercer acto de una película, el último tramo del LP contiene tres de sus canciones más densas. ‘Radio Towers’, un instrumental que pudo haber sido extraído de “Perverts”, introduce a ‘Tempest’, una pieza de diez minutos marcada por voces espectrales y teclados reverberantes que anticipan el desenlace sombrío de la historia. El cierre llega con ‘Waco, Texas’, un coloso de quince minutos que comienza dulce y melancólico, para transformarse en un estallido épico de emociones reprimidas. Musicalmente recuerda a ‘A House in Nebraska’, uno de los temas más emblemáticos de “Preacher’s Daughter”, pero aquí sirve como resumen del disco entero: intimidad, crecimiento y catarsis. Lírica y emocionalmente es una reflexión retrospectiva, una admisión de errores y limitaciones. La línea “love is not enough in this world” (“el amor no es suficiente en este mundo”) resuena tanto como reproche a la sociedad que impidió ese amor como aceptación madura de que el enamoramiento adolescente fue un paso inevitable en la caída de ambos. “Willoughby Tucker, I’ll Always Love You” muestra a una Ethel Cain más madura, tanto como un personaje ficticio que profundiza su tragedia, y como autora, que expande su lenguaje narrativo y sonoro. El disco se atreve a dialogar con todas sus influencias, desde el pop hasta el slowcore y el post-rock, en un ejercicio prolífico e intenso que confirma a Hayden Anhedönia como una de las voces más inquietas de su generación. Aunque se reserva algunos riesgos más radicales —especialmente en comparación con “Perverts”—, el resultado es profundamente satisfactorio, un álbum que respira memoria, trauma y belleza en partes iguales. Fabián Escudero. Tags #Ethel Cain #Willoughby Tucker, I'll Always Love You #Hayden Anhedönia Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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