Los lamentos nocturnos de Tim Bowness Entrevista con el músico británico, tras la edición de su nuevo disco solista Jueves, 03 de Septiembre de 2020 Desde su irrupción en la escena art-rock con su proyecto No-Man junto a Steven Wilson a fines de los 80, el cantante y compositor inglés Tim Bowness ha mantenido una importante constancia en su carrera, no solamente por sus varios álbumes solistas, sino que también por colaboraciones con artistas de la talla de Steve Hackett, Colin Edwin, Peter Hammill, Peter Chilvers y Richard Barbieri, entre varios otros. Recientemente, plasmó su imparable labor creativa en “Late Night Laments”, su nuevo trabajo en solitario. Para hablar de este disco, pero también de diversas aristas de su trayectoria, nos comunicamos en exclusiva con el artista, adentrándonos en su universo musical y en los pormenores de varios de sus celebrados títulos. -Hay muchos temas de actualidad para hablar, pues este año has mantenido una intensa actividad musical. Partamos con tu nuevo y sexto disco solista “Late Night Laments”, publicado el 28 de agosto recién pasado por InsideOut Music. ¿Qué nos puedes comentar de este álbum, en relación a su proceso creativo tanto musical como lírico, pero también de grabación y producción? -Este álbum es distinto a los últimos que he estado haciendo, ya que mis discos suelen ser reacciones a lo que he hecho previamente. Mi LP anterior “Flowers at the Scene” (2019) fue uno muy ecléctico y dinámico, y “Love You To Bits” de No-Man junto a Steven Wilson lanzado el año pasado, fue aún más dinámico y extrovertido. Entonces, este álbum resultó ser más introspectivo y fue una reacción necesaria a esos otros trabajos. Empecé a trabajar en él durante 2019 con el tema ‘One Last Call’, una de las últimas canciones del álbum. Aquello me sugirió inmediatamente que el sonido sería más enfocado hacia lo emotivo, más orientado en cuanto al uso de los instrumentos. De verdad, quería hacer un álbum así más que uno retrospectivo y aquello me mantuvo muy emocionado. Creo que el arte de portada, que es muy detallado, te da una muy buena idea de qué esperar, porque veo este álbum como si estuvieras en tu sillón favorito, escuchando tu álbum predilecto, leyendo tu libro preferido y, en alguna parte del fondo, escuchas canal de noticias hablando 24 horas sobre un reciente desastre. Todo se trata de perderte en el mundo del arte mientras la realidad es una cachetada. The Other Side by Tim Bowness -Justamente quería comentarte sobre el arte de las portadas, aspecto que llama la atención de tu trabajo, con diseños siempre peculiares y reconocibles, que le han dado una continuidad visual a tus discos. ¿Qué nos puedes comentar del trabajo de Evan Carson y Jarrod Gosling al respecto? -Esta vez la carátula de “Late Night Laments” la hizo Jarrod Gosling. Jarrod es un artista fantástico, es pintor, diseñador y también músico. Quería que hiciera mis portadas porque eran muy distintas respecto a las de Carl Glover en No-Man y Porcupine Tree. Con Jerrod quería crear una experiencia inmersiva, para que pudieras mirar la portada, leer las letras, escuchar la música, y absorber completamente toda esa experiencia. Para mí, todo, desde la producción hasta el arte de portada, es igual de importante. Generalmente, le doy a Jerrod una idea muy fuerte de lo que quiero. Por ejemplo, en este caso de ahora, ya tenía la idea de la posición de la silla, el hombre, los álbumes, el tocadiscos, y todo eso. Jerrod luego llevaría esa idea más allá y le agregaría sus propias ideas también. Fue un proceso genial, increíblemente detallado y disfrutamos haciéndolo, porque ambos fuimos agregando cosas cada día. Con este álbum, más que la mayoría, casi todo parecía funcionar inmediatamente. Tuve el título, “Late Night Laments”, apenas terminé la primera canción; tuve la idea del álbum apenas terminé la primera canción. Y también estaba todo el asunto del arte, que supe exactamente qué quería, porque era una experiencia en particular, un ánimo en particular, que quería transmitir. -Siguiendo en este disco, ¿cómo se dio la conexión y cuáles dirías que fueron los aportes más importantes de músicos invitados del peso de Richard Barbieri, Colin Edwin y Kavus Torabi, entre otros? -Conozco a Richard y Colin hace varios años. Richard fue parte de una gira con No Man y Colin estaba en las primeras grabaciones de No-Man, así que son personas que conozco, con las que he trabajado por mucho tiempo y con quienes tengo un gran respeto por ser grandes músicos. Creo que Richard Barbieri es uno de los tecladistas más originales que ha habido, es muy reconocible por su sonido tan auténtico, pero creo que no es tan conocido por su acercamiento tan original a los solos. De verdad, pienso que es uno de los solistas más creativos. En este álbum participa en algunos temas porque quería que explorara ese lado de su música. Por otro lado, Colin grabó exclusivamente el contrabajo. Muy poca gente sabe que Colin partió como músico de jazz, y está entrenado como instrumentista de esa corriente, así que el contrabajo es su instrumento tanto como el bajo eléctrico. Es un bajista creativo y sensible, ha estado en mis álbumes solistas porque, al igual que yo, quiere estar haciendo algo diferente, que es otra clave de este nuevo trabajo. Tengo que sentirme emocionado por lo que hago y no que estoy repitiendo un álbum que hice anteriormente, cosa que definitivamente no pasó ahora. -Hablemos un poco ahora de tu trabajo colaboración con Peter Chilvers, que este año se concretó con la edición del segundo álbum en conjunto, “Modern Ruins”. ¿Qué nos puedes contar de este disco y del anterior “California, Norfolk”? ¿Cómo fue que se dio que la mezcla del álbum estuviese a cargo, nada más ni nada menos, que de Peter Hammill? -A Peter Hammill lo conozco de hace algunos años, ha trabajado en algunos de mis álbumes, de hecho en el anterior “Flowers at the Scene” y en parte de “Late Night Laments”. Ha aparecido en varias canciones mías y hemos hecho varios experimentos juntos y además nos hicimos amigos, vivimos cerca uno del otro. Esto ha sido bueno para mí, porque, mientras crecía, Peter Hammill era uno de mis ídolos, adoraba su música, sus álbumes solistas y con Van Der Graaf Generator eran mis favoritos cuando estaba en la escuela. Ha sido maravilloso conocer a la persona que trabajó en ellos, y además es una persona maravillosa y creativa. En cuanto al álbum con Peter Chilvers, de hecho se completó hace unos tres años y medio, así que aunque haya salido en 2020, lo terminamos el 2017. Ese álbum lo terminamos en un periodo total de 18 años, lo estábamos escribiendo desde “California, Norfolk”, el cual nació de manera muy rápida en su momento, éramos solo los dos en el estudio escribiendo y grabando casi en tiempo real. Con “Modern Ruins” recopilamos canciones de todo un período de… en realidad, diría 15 años. Y al final del proceso, Peter Hammill lo mezcló, siempre es un placer contar con él, porque siempre aporta mucho como artista. Modern Ruins by Tim Bowness / Peter Chilvers -Con respecto a tu proyecto No-Man junto a Steven Wilson, a fines del año pasado lanzaron su disco más reciente “Love You To Bits”, que fue el primer LP en 11 años. Cuéntanos cómo se dio este nuevo encuentro con Wilson y, en general, qué nos puedes decir de tu trabajo junto a él por ya más de 30 años. -Siento que a veces los álbumes suceden en un ciclo, y este ciclo se dio cuando tuve un propósito de año nuevo en 2017. Quería completar canciones que había escrito en los 80 para mi banda anterior a No-Man, llamada Plenty, junto a Brian Hulse y David Jones. No había trabajado con ellos en 30 años, y decidimos que grabaríamos el material y seríamos fieles a él, lo mantendríamos con esa onda de 1987. Lo que podría haber sido nostálgico y una mala experiencia por lo mismo, terminó siendo una experiencia muy emocionante y energética. Terminamos cambiando unas secuencias y letras, pero nos mantuvimos fieles a la era de la canción. Seguí escribiendo con Brian Hulse, quién incidentalmente audicionó para guitarrista de No-Man en los primeros días de la banda. Luego, hice “Flowers at the Scene” y Steven Wilson estuvo involucrado, lo coprodujo junto con Brian y yo, y eso como que nos presentó una nueva manera de hacer las cosas, que habíamos olvidado hace décadas. Al final de la producción de “Flowers at the Scene”, Steven y yo escuchamos “Love You to Bits”, que nunca había sido terminado. Teníamos unos 15 minutos de ‘Love You to Bits’ y otros cinco de ‘Love You to Pieces’ –los dos extensos temas que componen el álbum-, y era algo que siempre quisimos completar, y como habíamos disfrutado tanto haciendo “Flowers at the Scene”, dijimos: “bueno, lo haremos finalmente, tenemos todo el espacio para completarlo”. Y lo hicimos, pasamos gran parte de fines de 2018 y de 2019 regrabando ‘Love You to Bits’, escribiendo secciones de ‘Love You to Pieces’, y sumando músicos. Incluimos a instrumentistas como Ash Soan, un maravilloso baterista británico y tuvimos hasta un cuarteto de metales. Fue algo muy actualizado, porque pusimos gran parte de nuestras almas ahí. Nunca he dejado de estar en contacto con Steven. Básicamente, él siempre mezcla mis álbumes porque es maravilloso a la hora de sentir el sonido, siempre confío en él. Seguimos haciendo cosas, incluyendo un podcast llamado The Album Years, que ha sido una especie de proyecto durante la pandemia. He tenido una amistad y relación creativa con Steven desde hace ya 33 años, y afortunadamente, todavía disfrutamos la compañía del otro y el trabajar juntos. -Durante tu carrera, no solo te has relacionado creativamente con Wilson, sino que también con otros músicos de distintos estilos. Entre ellos, la banda progresiva estadounidense OSI, su guitarrista Jim Matheos, también conocido por su trabajo en la banda de prog-metal Fates Warning, o el guitarrista del jazz experimental David Torn. ¿Cómo se han dado estas colaboraciones y qué nos puedes contar de las experiencias con estos artistas tan distintos? -Siempre he tenido un gusto bien ecléctico, que engloba rock, jazz, ambient, música clásica, soul y mucho más en realidad. Afortunadamente, en mi trabajo me han pedido grabar con distintas personas, como pasó con OSI. Me pidieron que cantara con ellos y lo disfruté mucho, porque fue algo muy diferente a mi música. Fue llevar mi identidad hacía de la suya, y lograron atraerme a un área que nunca había explorado antes. Fue algo muy emocionante y seguí en contacto con Jim tras eso. Es un guitarrista muy versátil, muy talentoso. Cuando estaba haciendo “Flowers at the Scene”, pensé que sería bueno involucrarlo, porque era muy diferente a lo que él conocía de mí. Ha sido igual con las distintas colaboraciones con músicos, afortunadamente en mi carrera he tenido contacto con mucha gente y, de repente, llega el momento ideal para trabajar. Con personas como Steven Wilson, Richard Barbieri, Colin Edwin e, incluso Peter Hammill, he colaborada varias veces desde hace varios años, pero otros como Jim Matheos o Kavus Torabi, que apareció en este álbum y que toca en Knifeworld y Gong. Nos conocíamos hace unos diez años, me entrevistó para un programa de radio, y siempre encajamos muy bien. En una canción del álbum puedes escuchar claramente lo que hace, pues tiene un enfoque hacia la armonía muy inusual. "La música ha sido más importante en tiempos de pandemia" -Hablemos un poco de tu experiencia en la súper banda progresiva Henry Fool, en la que trabajaste con numerosos músicos destacados como Phil Manzanera y Steve Hackett, solo por nombrar dos. ¿Qué recuerdos tienes de ese proyecto y de la música que crearon juntos? -Gran parte del material de Henry Fool se creó en vivo en el estudio. Se hizo de una manera en que no mucha música se hace en estos días: escribimos en el estudio, partiendo de sesiones de improvisación. Fue de la misma forma en que Phil Manzanera, Miles Davis o King Crimson hacían sus álbumes en los 70. Phil estaba muy dispuesto a participar en esto, es una persona amable y abierta, que contribuye mucho, tiene una presencia muy positiva. Con Steve Hackett trabajé solo de forma remota, él mandaba sus archivos. Tuve la oportunidad de participar en unas canciones de su autoría y había estado con él un par de veces. Robert Fripp es alguien que había estado en varias canciones de No-Man y en otras de mi carrera solista, y cuando colaboró con No-Man, llegaba al estudio y grababa conmigo y Steven Wilson. Eso quedó para siempre como una de las mejores secciones que he grabado con él, porque la música simplemente iba saliendo de él, tiene una presencia muy creativa. También es muy divertido, la gente suele pensar que es alguien muy serio, pero la sesión estuvo llena de humor. Desde entonces, Robert ha colaborado con guitarras en algunos de mis álbumes, casi todo lo hemos grabado en el estudio y yo hago lo mismo con otras personas. He sido invitado por bandas como Big Big Train, por ejemplo, y en ese caso, querían que fuera al estudio con ellos, para que me fueran diciendo qué querían. Mismo caso con Nick Magnus, que solía ser el guitarrista de Steve Hackett. Él me llevó al estudio para cantar una canción suya, y fue genial, porque también fue algo distinto a la música que normalmente hago. Rock progresivo muy sinfónico, junto a Rob Townsend, Steve Hackett, John Hackett. Presentarme nuevas formas de hacer música fue algo muy bueno. -En tu disco debut como solista “My Hotel Year” de 2004, participaron el fallecido bajista de Soft Machine, Hugh Hopper y Roger Eno, entre otros. ¿Qué recuerdas de ese álbum en específico y del aporte de Hopper y Eno? -De alguna forma no lo veo como un álbum solista. Los más recientes, “Abandoned Dancehall Dreams”, “Stupid Things That Mean the World”, “Lost in the Ghost Light”, “Flowers at the Scene” y “Late Night Laments”, son trabajos que concebí como álbumes en cada detalle, desde el arte, la duración de cada uno, la selección de canciones y los músicos. Son álbumes muy distintos, mientras que con “My Hotel Year”, lo que pasó fue que estaba escribiendo con muchas personas, como Markus Reuter, Andrew Keeling y David Picking. Y ninguno de mis proyectos parecía ir a alguna parte, así que tenía varias canciones, incluyendo algunas con Roger Eno, y decidí combinar lo mejor de ellas en un solo álbum, así que usé la guía de un tipo de Canadá, llamado David Picking, para mezclarlo. Creo que tenía un sonido curioso a la hora de la mezcla, pero nunca lo sentí como un álbum solista, sino que más bien como una colección de colaboraciones que he hecho con otras personas. Los otros álbumes que he editado, en cambio, han salido de fuertes ideas que he tenido, musical y visualmente. -Como bien dices, has sacado ya cinco álbumes solistas en estos años recientes. ¿Cómo haces para mantener ese ritmo de trabajo y cuáles crees que son los puntos en común estéticos y líricos más importantes que unen a estos cinco discos? -Es difícil. Me siento inspirado para hacerlos, no tiene sentido hacer un álbum porque sí, tienes que sentirte motivado. Afortunadamente, todos fluyeron de mí, y felizmente todos fueron muy diferentes. “Love You To Bits” es muy distinto a “Late Night Laments”, y “Late Night Laments” es muy distinto a “Lost in the Ghost Light”. Todos han sido creados porque tenía la necesidad o porque sentí la emoción de crearlos. Algo que fue importante es que tuve un hijo hace nueve años, y siempre he estado consciente de mi mortalidad, del poco tiempo que tengo en esta tierra. De alguna forma, desde que tengo a mi hijo he sido más productivo, me he dedicado más a trabajar, y he escrito más. Es raro, porque cuando hago álbumes no siento como si estuviera produciendo mucho, porque como te digo, tienes que sentirte involucrado y emocionalmente conectado con tu trabajo. -¿Crees que estos tiempos tan complejos pueden ser también una fuente de inspiración para muchos músicos? -Creo que podría ser, pero no sé qué tan bueno o malo pueda ser aquello. Este nuevo álbum lo empecé a fines de 2019 y principios de 2020 y lo terminé el día que comenzó la cuarentena en Inglaterra. Una de las canciones del disco, ‘We Caught the Light’, la escribí en la noche de año nuevo, y tuve una sensación extraña de que no sería un buen año. Estuve muy atento a las noticias que llegaban desde Wuhan y toda la crisis en China. Aunque muchas letras del álbum se relacionan con crímenes de odio y guerra generacional y todo eso, estoy seguro de que la naturaleza del virus y lo que le hace a la sociedad estaba entre mis pensamientos mientras escribía parte de las canciones y durante la mezcla y masterización. Creo que puede ayudar a inspirar. En un principio, estuve preocupado de que el tema central sería irrelevante ante todo esto, pero extrañamente, parece más importante ahora ante varias cosas que han pasado, especialmente con los crímenes de odio, guerra generacional, y gente sintiéndose perdida en la sociedad. Lo otro que me preocupa es que la música sea ignorada en tiempos de crisis. Mucha gente va a tener que luchar, si no los afecta el virus directamente, lo hará indirectamente, por razones económicas, pérdida de trabajo y cosas así. Al final, llegué a la conclusión de que, de hecho, la música es más importante en tiempos así. En mi caso, he tenido mucho placer a través de música, libros y películas. Desde el inicio de la pandemia, me di cuenta de la importancia de la expresión artística. Como dije antes, en el arte del álbum puedes ver una persona perdida en el mundo de un disco o un libro, y así. Luciano González Héctor Aravena A. Tags #Tim Bowness # Late Night Laments # No-Man # TimBowness Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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