Egberto Gismonti: la música infinita Entrevista con el maestro brasilero Miércoles, 04 de Junio de 2014 Uno de los monumentos de la música brasilera de todos los tiempos es, sin duda, el compositor, guitarrista, pianista y cantante, Egberto Gismonti. Con una inmensa obra musical en sus espaldas, el artista brasilero ha sabido conjugar en su obra diversas variantes: música tradicional de su país, jazz, improvisación, música clásica. Desde fines de la década 60 hasta nuestros días, ha forjado una obra en extremo variada, rica en sonoridades, profunda en develar sus raíces y, al mismo tiempo, abierta a las músicas del orbe. Gismonti regresa a Chile este domingo 08 de junio, para dar un concierto junto al gran percusionista Naná Vasconcelos, con quien interpretará su paradigmático álbum de 1976, “Dança Das Cabeças”. Tuvimos el honor de conversar en extenso con el multifacético músico. Aquí sus palabras. -Hablemos primero del importante álbum “Dança Das Cabeças” que presentará en nuestro país junto a Naná Vasconcelos. ¿Qué nos puede comentar de la gestación y grabación del disco y qué nos puede adelantar de la versión que efectuará en Chile? -Me encontré con Naná en París de forma inesperada. Había recibido una invitación de Manfred Eicher para grabar un disco. Decidí quedarme en París, porque conocía la ciudad y podría ganar fuerzas y energía, antes de dirigirme a Oslo a grabar. Esta experiencia fue muy especial para mí, porque era la primera vez que iba a registrar un disco en solitario a otro lugar: uno para ECM Records. Así que estaba muy emocionado y, al mismo tiempo, muy asustado. Paré en París para respirar y ganar coraje. Fui al restaurante La Coupole a comer un sándwich y a tomar una copa de vino y me encontré con un amigo, el actor brasilero Zózimo Bulbo. Después de conversar y tomarnos una copa de vino, me invitó a cenar a su casa, donde Naná iba a cocinar un plato brasileño, que llamamos “galinha a cabidela”. Estaba muy feliz de encontrar a Naná y no pude resistir: ‘Naná, ¿quieres hacer un disco conmigo?”. Él respondió "sí". Dos o tres días después volamos a Oslo y comenzó la historia del disco ‘Dança das Cabeças’: dos curumins en el bosque: es decir, dos niños que descubren la selva tropical, seca, caliente, fría, con insectos, animales, sienten miedo, placer, con 45 grados durante el día y cinco por la noche. Así que grabamos el disco. Hicimos “Dança das Cabeças” décadas después de la grabación original, añadiendo nuestras experiencias personales, musicales y de amistad. En Chile, tocaremos la esencia de la música del álbum, pero le agregaremos cosas que como dueto nos gusta hacer y representar. -¿Qué recuerdos tiene de su visita anterior a Chile? ¿Conoce o le interesa algo de la cultura musical de nuestro país? Desafortunadamente hace muchos años que no toco en Santiago, pero me acuerdo muy bien del Mercado Central, con tantas cosas deliciosas. En el teatro, el público fue afectuoso y alegre. La ciudad es hermosa y pensé que era una excepción en América del Sur, por su encanto, su educación y tráfico organizado. Me interesan los vinos que son conocidos en todo el mundo y por supuesto, la poesía de Pablo Neruda, Nicanor Parra y Pablo de Rokha. Lamentablemente, la música la conozco poco, porque a Brasil no llegaba casi nada. -Usted se ha movido entre la música popular, el jazz y la música académica. ¿Haría alguna diferencia entre estos mundos? ¿O a estas alturas son maneras de entender la música absolutamente incorporadas entre sí? -Curiosamente, tus dos sugerencias son admisibles como respuesta. Existen muchas diferencias entre los mundos populares y académicos. De la misma forma que acontece con la población, en la mayoría de los países del mundo. A pesar de las diferencias impuestas por los problemas económicos y socio-políticos, es fácil percibir que las personas son iguales en su origen, en su nacimiento, y deberían tener las mismas oportunidades a medida que crecen y se desarrollan. Por otra parte, los lenguajes son muy similares en esencia -popular y académico- si tenemos en cuenta que, en general, la función del arte (incluida la música) es estimular, animar y dar esperanza a la gente. Lo que quiero decir es que pese a las diferencias entre uno y otro mundo, lo que espera la gente de la expresión musical son cosas similares: felicidad y estímulo de vida”. -Su obra musical es inmensa, pero me quiero detener en su último trabajo con ECM: “Saudações” de 2009. ¿Qué nos puede contar de las dos partes del álbum, con Camerata Romeu y con su hijo Alexandre a dúo en guitarra? -El disco contiene dos tipos de música, aparentemente diferentes: Con orquesta de cuerdas –instrumento muy europeo- y con dos guitarras–instrumentos muy populares en casi todos los países. La música para orquesta de cuerdas “Sertões Veredas”, es un homenaje al escritor brasilero Guimarães Rosa, quien nos enseñó el valor absoluto de la raíz de la lengua brasileña y las modificaciones que los brasileros aplicaron a la lengua portuguesa original. Esta obra, de siete movimientos, representa valores de la cultura de mi país, a través del mestizaje que sigue produciendo razas mixturadas. Brasil en un país muy rico en mezcla de razas, en el sentido literal de dos personas que procrean. En mi caso, soy hijo de padre árabe (Beirut) y madre italiana (Catania). La música para dos guitarras está dedicado a los ritmos que sobreviven en Brasil y que, de alguna manera, se mezclaron con otras expresiones y cadencias. Agradezco que me preguntes por “Saudações”, porque tiene una importancia especial en mi vida profesional. -¿Para usted la música debe surgir necesariamente de la tradición del país que pertenece cada artista? ¿Qué reflexión puede hacer acerca de esta relación entre música e identidad? -Lo que creo es que la música debe ser filtrada por la tradición y la cultura del país que pertenece el compositor, solista o artista. A estas alturas, con la apertura y el acceso a las culturas de casi todos los países vía Internet, la mezcla es ciertamente, más aceptable y necesaria, considerando que muchos artistas de diferentes países, reflexionan sobre los mismos temas, pero llegan a conclusiones diferentes por venir de culturas diversas. En este caso, mi pregunta es: ¿por qué no utilizamos la posibilidad de acercamiento y conocimiento más rápido de las diferentes conclusiones, para cuestionar nuestras propias conclusiones? Lo que me fascina más del siglo XXI es no tener certeza de lo que va a pasar mañana o pasado, o incluso, por la tarde o por la noche. Es fascinante vivir en una época en que tenemos más dudas que certezas. Es emocionante admitir que no sabemos para donde va el mundo. No sabemos qué hacer con la educación de nuestros hijos. Las escuelas usan procedimientos educacionales que no tienen en cuenta la intensidad y vivacidad de las generaciones de finales del siglo XX y principios del XXI. Es más importante saber cómo resolver ecuaciones matemáticas para la vida cotidiana, con números reales para nuestra supervivencia y comprensión. Las máquinas están a nuestra disposición, para hacer lo único que saben hacer: repetir las cosas infinitamente. La relación entre música e identidad va mucho más allá de la tecnología y pasa por filtros más importantes, como la sociedad y su vida cotidiana en las ciudades de todo el mundo. -¿Cuál es su relación o qué opina de la obra de otros grandes de la música brasilera, como Hermeto Pascoal, Caetano Veloso, Chico Buarque u Os Mutantes? ¿Se siente parte de esa tradición de músicos o lo suyo va por otro lado? -Hermeto Pascoal es una especie de estaca que sustenta un edificio para nuestra generación. Él es el mejor retrato de un autodidacta. En siglos pasados, cuando no se habían establecido parámetros a través de métodos de composición, orquestación, etc., los músicos eran autodidactas. Ellos crearon las reglas que se utilizan para las orquestaciones y las formas musicales tradicionales. Hermeto es un típico brasileño del nordeste, que tiene influencias de todos los lados, pero que usa sus filtros culturales para realizar su música, sus sueños. Un ejemplo actual, son los improvisadores de versos cantados: crean palabras que no existen en el idioma brasileño/portugués, para no perder las rimas poéticas. Algunas de estas palabras son analizadas por la Academia Brasileña de Letras y son incluidas en nuestro diccionario. Esta es una razón, por la que utilizamos 9 o 10 mil palabras más, que la que había en el habla original por los portugueses. Caetano Veloso y Gilbero Gil son raras personas que nos enseñaron a entender mejor a Mario de Andrade y los tropicalistas. Aprendemos mejor sobre Brasil a través de ellos; Os Mutantes son la semilla de las bandas de rock en Brasil, incorporando guitarras eléctricas y otros instrumentos que anteriormente no estaban presentes en nuestra música. Chico Buarque es un nombre decisivo en el equilibrio entre la música tradicional y contemporánea. Chico es magia, poesía y música de la mejor calidad. -¿Qué nos puede comentar de su experiencia de haber tocado junto a músicos de la talla de John McLaughlin, Jan Garbarek y Ralph Towner? Con John tuvimos una aproximación natural, porque el destino quiso que hiciéramos discos estéticamente muy parecidos en los años 1975 y 1976. A pesar de estar en diferentes países, su disco "Apocalipsis" y el mío “Academia de Danças”, tienen muchas similitudes. No es que la música sea parecida, pero sí su idea de fusionar instrumentos tradicionales, con elementos electrónicos y orquestas clásicas. Todo mezclado. Además, las canciones en esa época, que duraban tres minutos promedio, en nuestro caso, pasaron a ocupar todo un lado de un vinilo. Es decir, entre 20 o 22 minutos sin intervalos. Así que con John tuvimos una conexión muy potente. Jan es uno de los músicos más competentes que he conocido. Tiene una facilidad para improvisar y adaptarse a cualquier tipo de música, sin perder su fraseología siempre rica en melodías. Es curioso que él sea de Noruega, un país que no tiene tantos músicos e improvisadores. Con Ralph nos hicimos muy amigos en la gira que nos unió en Europa. Él con Oregon y yo con Naná como dúo. Es un gran músico que usa armonías y melodías de forma libre, sin vicios ni clichés. Nos encontramos hace dos meses en Londres, durante un concierto que fuimos a hacer en la sala Barbican. -Alguna vez, conversando con Pedro Aznar, él lo comparaba con Astor Piazzola, en el sentido de que usted había llevado todo la tradición de la música popular de su país a la gran partitura, a la música culta. ¿Qué opina de esa apreciación? -Ciertamente, Pedro Aznar, como uno de mis buenos amigos argentinos, es demasiado exagerado al hablar de mí. La comparación se agradece, pero se deben guardar las proporciones. Además, el significado de la obra de Piazzola, es un reflejo de la vida de los argentinos en Buenos Aires. Es, de hecho, la música de Buenos Aires. Me siento orgulloso de la amistad que recibí de él. Incluso, al final de su vida, muy mal asesorado por el cineasta Fernando Solanas, me llamó para que terminase una canción que había comenzado a escribir para la película “El Viaje”. -Usted se internó en el Amazonas, para relacionarse con la música de los indígenas ¿Qué lección sacó de esa experiencia y cómo ha influido en su música? -En realidad fui a las Xingu tres veces. La primera vez me iba a quedar una semana y estuve 43 días. La segunda y tercera vez, mis estadías duraron un poco más de una semana. Fui al Xingu a conocer a la tribu Yuaualapeti, de quienes había aprendido a través de los libros de Vilas Boas. Por suerte, los indígenas recibieron su espacio geográfico dentro de Brasil: Xingu tiene cerca de 30 mil kilómetros cuadrados”. -¿Qué nos puede comentar de la música tranpersonal? Usted participó en un libro sobre el tema. -Simplemente participé en el libro, debido a mi amistad con el musicólogo, Carlos D. Fregtman. Las historias que yo había vivido recientemente en Xingu, parecían significativas para su trabajo, así que me invitó a escribir un pequeño capítulo de mi experiencia personal. -¿En cuál instrumento se siente más cómodo: en la guitarra o en el piano? ¿Cómo elige qué instrumento tocar a la hora de componer? -Me siento cómodo con la guitarra cuando estoy tocando guitarra y con el piano cuando estoy tocando el piano. Estos instrumentos son bastante confortables para mi música. Lo que define al instrumento es la música que se toca. Normalmente, yo pienso y escribo la música, antes de ejecutar el instrumento. Así no limito las composiciones a lo que sé tocar, lo que me ha llevado a situaciones de enormes problemas técnicos, que casi me hacen desistir. Sin embargo, siempre encuentro una manera estimulante y agradable de solucionarlo. -Finalmente, ¿qué le gustaría decirle a sus fans chilenos antes del concierto del próximo domingo? -Que no se asusten con esta entrevista. Durante el concierto con Naná, íremos a tocar mucho más que a hablar. Héctor Aravena A. Agradecimientos a Ilse Farías. Tags #Egberto Gismonti Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Vanguardia Discos Cómo Asesinar a Felipes Jueves, 30 de Abril de 2026 Vanguardia Entrevistas Vapors of Morphine: honrando a quienes ya no están Jueves, 30 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias ''Wave Weave - Sono Obi'': Alva Noto editará EP con la música que creó para una exposición textil japonesa Miércoles, 29 de Abril de 2026 Vanguardia Discos Kevin Drumm Miércoles, 29 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias David Byrne lanza colaboración con Natalia Lafourcade Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias Roger Eno prepara EP ''Without Wind / Without Air: Rarities'' Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Discos Nine Inch Noize Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias Tricky revela detalles de su primer disco en seis años Lunes, 27 de Abril de 2026