Chris Brokaw: "La gente piensa que tocar lento es fácil, pero en realidad es muy difícil" Conversamos con el baterista de Codeine, anticipando el debut de los pioneros del slowcore en Chile Miércoles, 27 de Agosto de 2025 El baterista de la legendaria banda de slowcore que visitará nuestro país por primera vez el próximo 8 de octubre conversó en exclusiva con Rockaxis y analizó su carrera, tanto junto al grupo responsable de “Frigid Stars” como en otros proyectos fundamentales de la música underground. Puede que el término “slowcore” sea ajeno para quienes no frecuentan los sonidos más alejados de las luces mediáticas. No es una vanguardia en sentido estricto, pero incluso los propios músicos asociados suelen rechazar la etiqueta: ¿quién quiere que lo definan con una palabra donde el adjetivo dominante es “lento”? Hoy, sin embargo, el rótulo carga con prestigio. Red House Painters, Low, Idaho o incluso Duster aparecen ligados a él, como una derivación del rock alternativo y slacker (otro término impreciso que hace eco en la melomanía) que privilegia los tiempos desacelerados, los bajos hipnóticos, las guitarras arpegiadas y las voces contenidas, envueltas en una neblina emocional densa y absorbente. Esa descripción no es solo la de un género: también resume a la perfección “Frigid Stars”, debut de Codeine en 1991. La banda neoyorquina, fundada en 1989, revolucionó la escena underground con un sonido que definió la etiqueta, aunque siempre le quedó estrecha. Y quién mejor para hablar de ello que uno de sus protagonistas. En conversación con Rockaxis, Chris Brokaw —baterista del grupo y figura clave de la escena indie estadounidense— anticipa lo que será el esperado debut de Codeine en Chile, este 8 de octubre en el Centro Cultural San Ginés. “Ninguno de nosotros ha estado jamás en Chile o Sudamérica, así que estamos muy emocionados por conocer a los fans en Santiago”, adelanta. -Su primer álbum "Frigid Stars", es considerado por muchos como un disco pionero en el slowcore. Muchas bandas rechazan ser encasilladas en un género. ¿Cómo se relacionan ustedes con esa etiqueta y con el movimiento? -Lo hemos hablado mucho entre los tres, y creo que llegamos a la conclusión de que sí, definitivamente esto que llaman “slowcore” puede ser considerado un género musical, pero en realidad no creemos que Codeine suene muy parecido a eso. Ahora, dicho esto, creemos también que ese mismo estilo no habría existido de la misma manera si nosotros no hubiésemos hecho lo que hicimos. Así que siento que ayudamos a inspirar algo que luego se transformó en otra cosa. -En relación a eso, “Frigid Stars” suele mencionarse como un disco representativo de dicho movimiento, junto a bandas como Idaho, Red House Painters, Low o incluso Duster. ¿Cómo desarrollaron ese sonido tan desolador y atmosférico? -Tocamos y probamos distintas cosas, hasta que decidimos enfocarnos en algo muy específico y pequeño. De hecho, si escuchas bien, el primer lado del disco –de “Frigid Stars”– se grabó bastante antes que la segunda mitad. Era casi como una demo. Y luego el sello nos dijo que, si grabábamos cuatro canciones más, ya tendríamos un álbum completo. Entonces, unos meses después, grabamos el segundo lado. Y ahí realmente cristalizamos lo que buscábamos. Y eso es algo que se puede percibir si se escucha con atención. El primer lado suena más inocente y menos enfocado, mientras que en el segundo llegamos exactamente a lo que queríamos, que es ese sonido más denso al que todos tienden a referirse cuando hablan de nuestra música. -Bueno, algo muy notorio en la composición de las canciones es el trabajo de la batería. Es cercana, casi pegada a los riffs de guitarra y a la melodía vocal. ¿Fue intencional? -Sí, sí, absolutamente. Originalmente yo iba a ser el segundo guitarrista y un amigo nuestro tocaría batería. Al final decidimos que sería más simple ser un trío, así que asumí como baterista, aunque también toqué guitarra en las grabaciones. Y la verdad es que dedicamos mucho tiempo a pensar nuestro sonido. Pasábamos horas discutiendo el rol de cada instrumento: qué debía hacer el bajo, cómo debía sonar el ride, cuál era la función de la guitarra en tal o cual parte de tal canción. Nunca dimos nada por sentado. Experimentábamos con la idea de que la guitarra podía ser un instrumento rítmico y la batería, en cambio, podía guiar la melodía. Todo fue muy deliberado. -Ese disco suena frío, incluso áspero, pero al mismo tiempo muy emocional. ¿Por qué crees que esa aparente contradicción resonó tan fuerte en la gente? -Es difícil ser objetivo. Steve (Immerwahr), nuestro vocalista, escribió todas esas canciones, y John (Engle) y yo las desarrollamos luego junto a él. Pero creo que la fuerza está en la visión de Steve: es un cantante y compositor único, con una mirada muy particular. Y las canciones son simplemente muy buenas. Tienen emoción. Contrario a lo que puede dar la impresión, no son nihilistas ni resignadas; creo que buscan avanzar, llegar a algo, dar vuelta la página, de alguna manera. Y eso se siente. -¿Y qué pasó con “Dessau”, el álbum que grabaron después de “Frigid Stars” y que no se lanzó en su momento? Fue también lo último que grabaste junto a la banda antes de dejarla. ¿Qué significó para ti que se publicara finalmente en 2022? -Para mí fue muy importante. Grabamos “Dessau” pensando que sería el siguiente álbum, pero Steve no quedó conforme: escuchaba ruidos extraños en los audífonos, algo que nadie más lograba percibir, entonces no sentía que cumpliera sus expectativas. Abandonamos esas grabaciones y, con lo que teníamos, más un par de sesiones rápidas y baratas, armamos el EP “Barely Real”. Pero yo siempre pensé que “Dessau” era lo mejor que habíamos hecho. Estaba devastado cuando finalmente la propuesta de disco quedó guardada y archivada. De hecho, dejé la banda poco después. Así que cuando el sello Numero Group nos propuso lanzarlo, me puse muy feliz. Creo que son las mejores grabaciones de Codeine. -Claro, y luego vino “The White Birch”, que también es un álbum clave y algunos lo consideran incluso mejor que “Frigid Stars”. Considerando que, obviamente, tú no participaste de este álbum, ¿cómo lo ves desde esa distancia? -No toqué en ese disco, pero me parece muy bueno. Las canciones de Steve son excelentes, y la guitarra de John es increíble: pasó de no haber usado nunca un fuzz en su guitarra, a sonar absolutamente brutal. Tocamos algunas de esas canciones en vivo ahora, por supuesto. 'Washed Up', particularmente, es una canción muy difícil de tocar, requiere un tipo de concentración excepcional, que no tiene que ver necesariamente con que la canción sea vistosa, sino que, con el tempo, la precisión. O 'Median', que es una canción que grabaron únicamente para una Peel Sesion y que fue publicada en el box set que editó Numero Group en 2012. Yo diría que esas canciones son de mis favoritas. -Aparte de tu trabajo en Codeine, por supuesto, fuiste parte de Come y has trabajado también en una prolífica obra solista. ¿Qué diferencias ves entre esos proyectos? -Come era una colaboración muy equitativa entre Talia Zedek, Sean O’Brien, Arthur Johnson y yo. Escribíamos mucho juntos y apuntábamos más hacia un rock and roll tradicional, inspirado en The Only Ones, Jacobites, Television o The Rolling Stones. Mi trabajo solista, en cambio, es más variado: tengo discos de canciones de rock, instrumentales, bandas sonoras... A veces es difícil de clasificar, pero me interesa explorar cosas distintas. -¿Qué disco recomendarías para alguien que quiera acercarse a tu obra solista? -Diría “Puritan” (2019). Si te gusta el sentido más rockero tradicional de Come, probablemente ése te gustará. Y si eres fan de Codeine, recomendaría mi último álbum, “Ghost Ship”, que salió hace unos meses. Tiene mucho de lo que aprendí tocando con Codeine estos años. -Y en ese sentido, ¿dónde te sientes más cómodo? ¿Con la guitarra o la batería? -Diría que normalmente la guitarra, porque es en lo que me siento más sólido. Pero la batería me apasiona mucho y le he dedicado mucho tiempo en los últimos años. ¿Sabes?, estoy haciendo clases, así que toco más que nunca. Al principio fue difícil adaptarse al tempo lento y esparcido de Codeine, tuve que trabajar mucho para lograr precisión, pero hoy es lo más natural del mundo. -¿Grababan con metrónomo? -No. Lo intentamos, de hecho. Cuando estábamos preparándonos para grabar “Dessau”, probamos usar un click, pero sentimos que la música necesitaba respirar. Entonces, ese “tira y afloja” era fundamental para ese sentido más “atmosférico” y natural del te hablaba previamente. La gente piensa que tocar lento es fácil, pero en realidad es muy difícil. Fabián Escudero Tags #Codeine #Chris Brokaw Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Vanguardia Entrevistas Vapors of Morphine: honrando a quienes ya no están Jueves, 30 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias ''Wave Weave - Sono Obi'': Alva Noto editará EP con la música que creó para una exposición textil japonesa Miércoles, 29 de Abril de 2026 Vanguardia Discos Kevin Drumm Miércoles, 29 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias David Byrne lanza colaboración con Natalia Lafourcade Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias Roger Eno prepara EP ''Without Wind / Without Air: Rarities'' Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Discos Nine Inch Noize Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias Tricky revela detalles de su primer disco en seis años Lunes, 27 de Abril de 2026 Vanguardia Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026