El fin de una era: fallece el gigante del jazz Sonny Rollins El coloso del saxo tenía 95 años Lunes, 25 de Mayo de 2026 Fuentes oficiales confirmaron hoy que Sonny Rollins, una de los saxofonistas más grandes de todos los tiempos y figura fundamental del jazz, ha muerto a los 95 años. Denominado “el Coloso del saxo”, Rollins era una de las últimas estrellas de la generación bebop aún con vida. Fue un genio de la invención melódica y la improvisación, y trabajó con músicos de la envergadura de Miles Davis, Thelonious Monk y John Coltrane, entre otros. Su deceso fue anunciado en su sitio web este lunes, con el siguiente texto: “Con profunda tristeza y un amor inmenso, anunciamos el fallecimiento de Sonny Rollins. El coloso del saxofón murió el 25 de mayo de 2026 en su casa de Woodstock, Nueva York, a la edad de 95 años”. En la misma web publicaron una frase dicha por Rollins en 2009: “Creo que cuando una persona creativa termina su vida, continúa en la otra existencia. Soy una persona que cree que esta vida no lo es todo. Una persona espiritual no piensa así.” Con más de 60 álbumes publicados desde finales de la década de 1940 en adelante, Rollins llevó al jazz a un territorio nuevo y sorprendentemente expresivo. Junto con Coleman Hawkins, Lester Young, Ben Webster, Dexter Gordon y John Coltrane, es considerado uno de los más importantes saxofonistas tenores de la historia del jazz. Nacido como Walter Theodore Rollins en Nueva York en 1930, se crió en el barrio de Harlem, donde su abuela le puso el apodo de Sonny. Inspirado por su hermana, que tocaba el piano, y su hermano, que tocaba el violín, así como por figuras del jazz como Louis Jordan y Fats Waller, comenzó a con el saxofón a los siete años. Tal era la vitalidad de la escena jazzística de su zona que una de sus primeras bandas, en el instituto, contaba con futuras estrellas como Jackie McLean, Kenny Drew y Art Taylor; justo después de terminar el instituto, empezó a tocar con talentos locales como Bud Powell, además de comenzar a componer sus propias piezas. Rollins se describió a sí mismo como “primitivo… Me guío más por mis sentimientos que por mi razón”, y fue esta disposición a romper con las convenciones y abrazar la improvisación lo que ayudó a trazar un nuevo rumbo para el jazz junto a Davis, Charlie Parker y otros en la escena bebop, que pronto evolucionó hacia el hard bop y el post-bop. El propio Davis escribió sobre cómo Rollins se convirtió rápidamente en “una leyenda, casi un dios para muchos de los músicos más jóvenes… era un intérprete agresivo e innovador que siempre tenía ideas musicales frescas”. Por su parte, Rollins dijo al recordar su juventud: “El jazz es bueno. No es solo música devocional, no es música para mover el trasero. Lo es todo. No te hace sentir ganas de pelear. Te hace sentir que hay un Dios”. Como muchos músicos del jazz, cayó en la adicción a la heroína y, en 1950, cometió un robo a mano armada para financiar su adicción. Más tarde, se describió a sí mismo como “un personaje realmente despreciable… Me enemisté con todos, excepto con mi madre”. Fue encarcelado durante 10 meses en la prisión de Rikers Island en Nueva York, pero logró superar su adicción gracias a un programa de rehabilitación en 1955. Su recuperación impulsó una asombrosa explosión de creatividad: Rollins lanzó su álbum debut como líder de banda en 1953 y grabó 17 más para finales de la década, incluyendo obras emblemáticas como “Saxophone Colossus” (1956), “Way Out West” (1957) y “Freedom Suite” (1958), disco que se convirtió en una elegante proteta a favor de la libertad en medio del creciente movimiento por los derechos civiles. Entre los colaboradores de este período se encontraban Dizzy Gillespie, Max Roach, Art Blakey y otros. En 1959, Rollins se tomó un descanso de tres años, período que usó para perfeccionar su técnica practicando hasta 15 horas diarias en la pasarela peatonal del puente de Williamsburg. Esto inspiró su álbum de regreso de 1962, “The Bridge”. Excepto por otro año sabático entre 1969 y 1971, cuando viajó a un ashram indio para estudiar yoga, filosofía y meditación, en estas dos décadas se unió a las corrientes vanguardistas y de fusión en la escena del jazz, interpretando música latinoamericana en “What's New” (1962); improvisaciones más libres (pero aún muy melódicas) en “Sonny Meets Hawk!” (1963) y “East Broadway Run Down” (1966). En los 70 siguió siendo un músico muy activo y prolífico, editando álbumes como “Next Album” (1972), “Horn Culture” (1973); “Nucleus” (1975), “The Way I Feel” (1976), “Easy Living” (1977) y “Don't Ask” (1979), haciendo equipo con músicos del jazz-rock, como el guitarrista Larry Coryell. En la década 80, continuó fusionando su estilo con el funk y el calipso, y añadió solos sin acreditar al álbum “Tattoo You” de los Rolling Stones de 1981. Centró sus actuaciones en directo en escenarios más grandes, alejándolas de los locales nocturnos, y se volcó en la lucha contra la creciente crisis climática con conciertos benéficos y su álbum “Global Warming” de 1998. Rollins se casó dos veces, la primera (y breve) con Dawn Finney en 1957. Conoció a su segunda esposa, Lucille Pearson, ese mismo año, y se casaron en 1965, permaneciendo juntos hasta la muerte de ella en 2004. La pareja se encontraba en su casa, a solo seis cuadras del World Trade Center, el 11 de septiembre; evacuaron al norte del estado de Nueva York, con Rollins llevando consigo únicamente su saxofón. Tres días después, condujo hasta Boston para ofrecer un aclamado concierto en vivo que se publicaría como “Without a Song: The 9/11 Concert”, el que le valió un premio Grammy a la mejor interpretación instrumental de jazz en solitario. En 2004, recibió un premio Grammy a la trayectoria artística y, tras una vida dedicada a las giras y los conciertos, se retiró en 2014 al ser diagnosticado con fibrosis pulmonar. “Pasé por una etapa extremadamente mala; estaba muy deprimido”, declaró en 2017. “Me había propuesto alcanzar mi máximo potencial musical, y el hecho de no poder tocar más significaba que no iba a tener la oportunidad de hacerlo. Pero finalmente superé la depresión al darme cuenta de que, en lugar de estar deprimido, debía estar agradecido. Tuve la oportunidad de vivir como músico, algo que siempre había deseado”. En una ocasión dijo que su objetivo era "alcanzar un nivel en el que nunca dejaría de progresar", e incluso en 2013, justo antes de su retiro, sostenía que aún tenía mucho por hacer: "La gente dice: 'Sonny, tómalo con calma, relájate. Tu lugar está asegurado. Eres el gran Sonny Rollins; lo tienes todo resuelto'. Oigo eso y pienso: 'Pues al diablo con Sonny Rollins. Adonde quiero llegar va más allá de Sonny Rollins. Mucho más allá'". Tags #Sonny Rollins Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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