Magma: un arte sin tiempo "Ëmëhntëhtt-Ré", "Kãrtëhl" y más en una jornada sublime Sábado, 29 de Abril de 2023 Ciclo Stgo Fusión Viernes 28 de abril de 2023, Teatro Nescafé de las Artes Magma es una banda como ninguna que haya existido en el planeta. Las atmósferas espirituales que genera y que provocan cambios en la percepción del tiempo y el espacio en la audiencia, llevándola a una especie de trance, en un fenómeno sonoro, que trasciende lo musical, para convertirse en una experiencia extática. La intensidad espiritual que irradia Christian Vander tras su batería es abrumadora y se expande, compenetrando al público de una consciencia distinta a la de la vida cotidiana. Y lo de ayer, en la tercera venida de la banda francesa a Chile, fue otra exhibición del poderío estético de una agrupación integrada por once músicos. Nada menos que seis coristas, dos tecladistas -uno de ellos también cantaba-, un bajista, un guitarrista y, por supuesto, Vander en la batería. La jornada empezó a las 20:30 con la apertura de la experimentada banda nacional liderada por los hermanos Ismael (guitarra) y Francisco Cortez (bajo) Tryo, que presentó un show de un poco más de media hora, con varias novedades. En primer lugar, fue el debut en la capital del nuevo baterista Felipe Baldrich, pues el histórico Félix Carbone está viviendo en Francia. Sin duda, un cambio fuerte para una alineación que históricamente estaba conformada por esa base sólida, que, de hecho, le da su nombre. Baldrich encaja perfecto en la mecánica de la agrupación, pues fue, además, alumno y un heredero de Carbone en la percusión. Junto al tecladista Pablo Martínez, quien ya hace varios años es parte de la formación, el grupo comenzó con dos de sus clásicos más reconocibles: ‘Fuenteovejuna’ y ‘Niebla’. Sin embargo, Tryo tiene nueva música para mostrar e interpretaron tres canciones que serán parte de su próximo disco “Surámerica”. Demostrando su amplitud estética y musical, que combina jazz, rock duro, progresivo, música clásica y ritmos latinos, la banda se despachó penetrantes versiones de ‘Canoeros Celestes’, la desconocida ‘La Huida’ y la ritualística ‘Danza Rebelde’, incluso con Francisco Cortes tocando la trutruca y haciendo gritos tradicionales mapuches. A la media hora de finalizado el show de los nacionales, los once miembros de Magma subieron al escenario en medio de la ovación del público fanático que repletó el recinto. Sin mediar palabras, el show comenzó con los temas del disco 2022, “Kãrtëhl”. Una pieza de una energía casi sobre natural como ‘Walömëhnd Ëm Warreï’ sirvió para presentar a la banda y esa sonoridad celestial que la caracteriza. Dispuestos al medio adelante, los dos cantantes solistas, la histórica Stella Vander y Herve Aknin y atrás, en las esquinas, los otros cuatro cantantes dispuestas en el extremo izquierdo y derecho: Isabelle Feuillebois, Sylvie Fisichella, Laura Guarrato y Caroline Indjein, sumados al tecladista Thierry Eliez, quien también jugaba un rol significativo en lo vocal, entregaban esa esencia multicoral tan propia de los franceses. A Eliez, en la izquierda del escenario, se le agregaba en teclados Simon Goubert en la derecha. Atrás al medio, el monje Vander era escudado de cerca por el bajista Jimmy Top -nada menos que el hijo de Jannick Top, parte de la banda en sus glorias setenteras- y el guitarrista Rudy Blas. Los temas de “Kãrtëhl” se sucedían con soltura, combinando ese sonido al mismo tiempo crudo y refinado de la banda. ‘Hakëhn Deïs’ y sus dinámicas vocales entre el spiritual y el bel canto, dieron paso a ‘Do Rïn Ïlï Üss’ y a la más etérea y lírica ‘Irena Balladina’, para rematar los temas del nuevo disco con una interpretación sin par de la muy densa ‘Wïï Mëlëhn Tü’, que comienza con unos cánticos como de otras formas de vida no humanas, a cargo de Eliez, para que luego Aknin, con ese idioma creado por Vander, plasme esa melodía solemne, característica de la pieza. Ver tocar la batería a Vander es un espectáculo en sí mismo. Cómo maneja los acentos, los síncopes, las intensidades, los polirritmos, en un concepto percusional que, además de cumplir su función rítmica, es parte de la melodía de las canciones. Sin duda, una experiencia imponente ver a un maestro de tal envergadura tras su batería. Pese a lo poderoso de lo que ya se había vivido, aún quedaba mucha música por delante, pues la banda desplegó una interpretación sin par de su álbum de 2009 “Ëmëhntëhtt-Ré”, el último de la trilogía de discos “Köhntarkösz Trilogy”, que también la integran “K.A (Köhntarkösz Anteria)” y el clásico de 1975, “Köhntarkösz”. En este punto, la densidad magmiana casi religiosa llegó a su punto cúlmine. El trance y la captura espiritual que logra la banda sobrepasa lo que puede expresar el lenguaje hablado. Las múltiples secciones de la suite, por ejemplo, en la sección lírica ‘Rind-ë’, contrastaban con las partes más salvajes, con Vander tomando el micrófono y haciendo sus impresionantes partes vocales. En un momento, el guitarrista Rudy Blas salió del escenario de manera abrupta y el show de detuvo por unos momentos. Stella Vander explicó que se había sentido mal y que no sabía cuándo volvería. El impasse no fue impedimento para que la banda, reducida temporalmente a diez integrantes, continuara con la ejecución de “Ëmëhntëhtt-Ré” de manera impecable. La música narra la historia del personaje principal, al que el faraón Ëmëhntëhtt le entrega sus conocimientos a través de una visión. Esa historia, por supuesto, mucho más compleja, es nada menos, lo que musicaliza Magma en este disco. Y está a la altura. Imaginería, música, idioma, sonido y más al servicio de un arte inmenso. En ‘Ëmëhntëhtt-Ré II” la sección vocal hecha por Vander fue una de las partes más altas de todo el concierto. Finalizada la obra de ribetes sublimes, vinieron los bis, primero con una pulcra interpretación de ‘The Night We Died’ del disco “Merci” de 1984, para finalizar con ‘Dëhndë’, una pieza de 1978, pero incluida en “Kãrtëhl”. Con el regreso de Blas al escenario y con Vander como cantante principal por primera vez saliendo de la batería que la asumió Goubert, la banda ejecutó la que fue la pieza más lúdica y festiva del concierto. Vander sonreía y bailaba, haciendo pensar que éramos testigos de una especie de tragedia griega, de un arte que no tiene tiempo, que es aquí, ahora, que lo fue en el pasado ancestral y que lo seguirá siendo en el futuro, mientras seamos una humanidad, eternamente. Héctor Aravena A. Fotos: Joselyn Heyden Mira nuestra galería de foto en el siguiente vínculo. Tags #Magma #Christian Vander #Tryo #Stgo Fusión Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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