Iron Maiden: Más épico, más profundo Exclusiva con Dave Murray Miércoles, 30 de Agosto de 2006 Nada de héroes uniformados ni espadas limpias de sangre... Ahora son las metralletas, los tanques, el gas mostaza y las bombas atómicas los elementos que retratan lo más crudo, mórbido y horrendo de la guerra en el nuevo trabajo de Iron Maiden, “A Matter of Life and Death”, una sombría colección de oscuridad, grandilocuencia y complejidad. No hay nada que temer, pero pocas veces han sonado tan espeluznantes como hoy. ¿Qué debe tener de especial un trabajo de Iron Maiden para resaltar por su contenido épico y bélico? Cuando se habla de lo primero, se invocan ‘Phantom Of The Opera’, ‘Rime Of The Ancient Mariner’ o ‘Fear of The Dark’; y cuando se trata de guerra, se vienen ‘The Trooper’ o ‘Aces High’, todas piezas clásicas. Con “A Matter of Life and Death”, el decimocuarto álbum de los británicos, Iron Maiden se enfrenta al desafío de redefinir lo grandilocuente de la bestia sin perder su espíritu, y a darle un prisma profundo, dramático pero realista, oscuro y espeluznante a los versos de batalla y de muerte. Lo simple e inmediato queda a un lado para dar paso a canciones complejas de hondo contenido, reuniendo lo que en otras placas se encontraba a pedazos. “¡Somos fans de Chile!”, nos dice el sempiterno guitarrista Dave Murray, razón por la que accedió a hablar con Rockaxis en la única entrevista a un medio nacional. Se demoraron sólo dos meses en grabar el álbum y Kevin Shirley, el productor, decía que desde “Frogstomp” de Silverchair que no se sentía tan emocionado. ¿Qué fue lo que salió tan bien? Pasamos cuatro semanas trabajando en el material antes de entrar al estudio, así que teníamos todo listo para empezar cuando llegamos. Arrendamos el estudio por cuatro meses para grabar el disco, pero como corríamos con ventaja, si se puede decir, ya lo teníamos listo en sólo dos. Esto hizo que saliera todo espontáneo, en un instante prácticamente. Ibamos tocando cada pista una y otra vez y cuando creíamos haber capturado el feeling de una canción en particular, pasábamos a la siguiente. Realmente tenemos que agradecerle a Nicko (McBrain), porque creo que su aporte en la batería fue espectacular. Había un montón de cambios de ritmo y las canciones eran muy complejas, pero él sujetó absolutamente todo, así que fue fácil para nosotros el retroceder después y añadir algunas cosas. Mantener la espontaneidad y la emoción creo que fue lo que tratamos de lograr, no otra cosa, o sea, el aspecto técnico y la interpretación están ahí, pero también ese poco de adrenalina mágica, ¿cierto? Kevin Shirley se esmeró en capturar la esencia de Iron Maiden y pienso que tuvo éxito. Hacíamos las canciones en vivo, tocábamos nuestros instrumentos, y él trataba de recrearlas en el ambiente de estudio. ¡Kevin Shirley hace que todo cobre vida (risas)! “Seventh Son of A Seventh Son” era el único disco de los ochenta en que Adrian Smith, Bruce Dickinson y Steve Harris habían escrito juntos. Pero en el nuevo hay cuatro temas por ellos tres. ¿Cómo ves tú el ambiente que se crea cuando se reúnen? Cuando Steve tiene un tema o una idea, o Janick, Adrian, Bruce, eso básicamente se convierte en el núcleo o en parte importante de una canción. Si Steve trae lo central, todos irán hacia él con diferentes ideas y de allí empezarán a desarrollar. Es un ambiente natural de trabajo realmente muy bueno. Es como una creatividad colectiva, pero más bien se trata de sentarse solo en una pieza, crear ideas y después ponerlas pedazo por pedazo con las de los demás. Puede que exista toda una sección ya escrita, por lo que nosotros sólo trabajaremos en ciertas partes. Estamos construyendo algo que no se erigía antes, estamos haciendo algo desde la nada, algo que no existía pero que ahora sí, y pienso que eso es lo hermoso del proceso compositivo, o parte de su belleza. Nos llevamos muy bien entre nosotros, nos encanta trabajar y salir de gira juntos, y creo que eso se deja ver también en las canciones, especialmente en este álbum. Debe ser el disco más complejo, musical, profundo y provocador mentalmente que hayamos hecho (risas). Hay mucho en este álbum, tiene mucha profundidad. A los fans que sólo les gusta Iron Maiden, una vez que se encuentren con el cedé, ¡no tendrán vuelta atrás (risas)! Cuando se habla de temas épicos, se nos vienen a la cabeza ‘Phantom of The Opera’, ‘Rime of The Ancient Mariner’, ‘Fear of The Dark’, o incluso ‘Sign of The Cross’. ¿Qué es lo que los fans pueden esperar de las canciones épicas esta vez? ¡Ustedes muchachos me podrían comentar lo que piensan! (risas). Por mi parte, ‘Brighter Than A Thousand Suns’ es Iron Maiden, pero quizás un poco distinto de lo que se pueda anticipar de nosotros, y es posible que canciones como ‘The Legacy’ estén un poco distantes de lo que es Iron Maiden. La primera vez que escuché este álbum dije: ‘¡guau!, esto realmente no suena como Maiden (carcajadas), es algo nuevo, ¡fresco!’, pero cuantas más veces le pones play al cedé dices: ‘¡Ok!, puedo ver que sí es un nuevo disco de Iron Maiden en un nivel más profundo’. Así que este trabajo, realmente, no suena a nada que hayamos hecho y es refrescante para nosotros también, pero hay un par de tracks que pienso que los fans inmediatamente aceptarán. Probablemente ‘Brighter Than A Thousand Suns’, porque es completamente épico, y quizás ‘For The Greater Good Of God’, porque los fanáticos dirán: ‘esto es puro Steve Harris’, por historia. Los dos están en el mismo disco, pero son un mundo totalmente diferente uno de otro. ¿Qué relación tiene el título con las canciones? ¿Cuál es el asunto de vida o muerte? Todos los tópicos, el contexto y muchas de las letras tratan sobre eventos actuales y sucesos históricos. En la escena del artwork sale Eddie en un tanque que está en una zona de batalla, en la guerra. Hay otras cosas que aparecen en el álbum acerca de esto y la religión, hay un montón de reflejos sobre lo que está pasando hoy día en el mundo. Muestra hechos fríos, pero creo que el álbum es más sicológico, profundo y provocador en las letras. Es sobre cómo se sentiría un soldado de guerra sicológicamente, qué es lo que le aterra estando ahí afuera, bajo disparos y todo lo que tenga que ver con eso. Consideramos que es un tema muy potente, y lo que acontece en el globo es un approach para crear un disco. No queremos apuntar a nadie, este no es un álbum político, no discutimos ‘está bien o está mal’, tratamos de mantenernos neutrales en el asunto. Nosotros sólo buscamos una historia y ponerle un poco de música (risas). Básicamente este es un disco que, si escuchas la música y lees las letras, debería transportarte en un viaje. Mientras que “Dance of Death” hablaba de la muerte en una forma teatral, el nuevo la trata con más realismo y crudeza, por las letras de guerra... Tienen razón. La respuesta a eso es que mientras el otro tenía un tono casi teatral u operático, en éste la muerte es un asunto mucho más serio. En este sentido, es un disco completamente distinto. Bruce Dickinson escribió la letra de ‘Brighter Than A Thousand Suns’ y se inspiró en la primera explosión atómica. Los científicos dijeron ahí: ‘¡miren esta explosión!, ¡es más brillante que mil soles!’, es como una cita directa. Harto del disco está basado en la guerra y en la religión. Algunas te van a llevar a lugares bien profundos. Otra como ‘For The Greater Good Of God’ es más bien religiosa y alza la pregunta quién es Él, quién está arriba, hacia dónde vamos, quiénes somos, y ese es el tipo de líricas que hace Steve Harris. Y es bueno, porque creo que estamos volviendo posiblemente a “Seventh Son of A Seventh Son”, un álbum conceptual en el que Steve y Bruce escribieron letras bajo una especie de misma línea temática. Eso es lo que hace a un disco ser conceptual y pienso que lo mismo pasa ahora. Los dos hablan sobre lo que acontece hoy día en el mundo y armaron una placa completa a partir de eso. ‘The Longest Day’ es sobre el desembarco de Normandía... ¿Cuán importante es la Segunda Guerra Mundial para las generaciones europeas actuales? Obviamente juega gran parte en la vida de todos, ¡y alrededor del planeta! No pretendemos que las personas se decidan por uno u otro lado, la estamos mirando desde fuera, una interpretación de ella, hablamos de lo que pasa pero no queremos dar ningún juicio. Como cuando alguien escribe un libro de historia, o vas al cine y ves una película basada en una guerra, o quizás otra de ciencia ficción... son cosas que te van a hacer pensar acerca de algo y eso es bueno. Probablemente eso describa lo que trató Bruce cuando hizo las letras. Te hacen pensar más profundamente sobre lo que se vive. Lógicamente las canciones hablan de eso, pero es la música que está detrás que hace que se ajusten mucho más. Tratamos de poner la música de Maiden con todas las melodías, hay algunas bien dulces y otras sumamente pesadas. Esto hace que el álbum sea antémico. Si es que un fan de Iron Maiden coloca este disco, sólo escucha la música y después no lee las letras, de todos modos le va a provocar un fuerte impacto. Depende en realidad de los individuos. Pueden adentrase bien profundamente cuando deseen, pero también funciona si sólo quieren escucharlo en el auto y cantar a todo pulmón (risas). Este álbum trabaja en diferentes niveles. El título del segundo tema, ‘These Colours Don’t Run’, me recuerda a una frase que Bruce dijo cuando Sharon Osbourne les estaba tirando huevos durante ‘The Trooper’, en San Bernardino, en el Ozzfest: ‘¡Esta es la puta bandera británica y estos putos colores no se corren!’ ¿Qué relación hay? ¡Así fue! ¡Claro que sí! Recuerdo cuando Bruce salió con eso, y sí, en la canción canta ese verso, pero no es una escena directa de lo que pasó, para nada, es sólo una letra muy pegajosa y no creo que tenga relación directa alguna con lo del Ozzfest. Es un gran título para un tema, funciona muy bien dentro del coro y Bruce lo captura. Quizás él siempre haya tenido esa frase en su cabeza, sólo que nunca la había ocupado antes. Pero claro, sí la sacó en esa oportunidad y después decidió dejarla en un tema. Janick Gers ha dicho que las tres guitarras de Iron Maiden constituyen un solo instrumento... Sí. En algunas partes del disco suenan como una gran, gigante y enorme guitarra, y al mismo tiempo puedes oír la separación. Tenemos unos pasajes rítmicos bien pesados que se sienten como una sola gran guitarra, la que de repente se divide y puedes percibir los tres instrumentos de forma individual. Así es como sonamos en verdad como banda, está la ‘gran guitarra’ y ‘las tres grandes guitarras’ (risas) y básicamente trasladamos el peso de cada una de ellas hacia las canciones, también con las melodías, los quiebres, las armonías. Tratamos de que todo encaje. Es como un puzzle, tienes todas las piezas dispersas y simplemente empiezas a armarlas. Así es como nos gusta trabajar con las seis cuerdas. Cuando Bruce partió de la banda, Doogie White, que luego se fue a Rainbow e Yngwie Malmsteen, audicionó con ustedes. ¿Por qué no quedó? Audicionamos como a 20 ó 30 personas y fue una decisión muy difícil la que tuvimos que tomar, de todas maneras. Conocíamos a Doogie por un bien tiempo y todavía somos buenos amigos, pero creo que Blaze terminó siendo nuestro hombre en esa época por alguna u otra razón. Fue realmente difícil en su momento, fue complicada la situación de estar eligiendo a alguien, pero a Doogie todavía le está yendo bien, aún está cantando y ¡buena suerte para él! Bruce Dickinson dijo una vez: "Volví a Maiden con la determinación de que nunca más caminaría por un escenario haciendo algo que no quisiera”. ¿Cuáles eran las cosas que no quería hacer antes que se fuera? Bueno, regresando en el tiempo años atrás, básicamente hacíamos giras sin parar y yo creo que él simplemente se desgastó con todo esto y quería tratar de hacer alguna otra cosa. Realmente nos preguntamos en ese momento ‘¿qué hacemos ahora?, ¿desarmamos la banda o seguimos?’, y decidimos continuar, encontrar a otro cantante. Creo que fue una buena movida por parte de nosotros y también lo fue la de Bruce al partir... porque de esa manera fue capaz de recargar sus baterías y ocuparse de todas las otras cosas que quería hacer con su vida, porque Iron Maiden lo absorbía, quería librarse de aquello. En su época todos quedamos shockeados y descolocados, pero logramos sobrellevarlo. Y ahora que está de vuelta en la banda probablemente lo está haciendo mejor que nunca, como si nunca hubiese partido. Si Bruce no se hubiera ido en el ’93, posiblemente no estaríamos en la posición en la que estamos ahora. Aunque no te puedas explicar en su momento qué diablos está pasando, algunas veces termina siendo mejor para el futuro. Se fue, volvió y esto hizo más poderosa a la banda. Su lealtad ahora a Iron Maiden es más grande que nunca, con su performance muestra su total compromiso, cómo canta, cómo interpreta. Si estás en una banda tienes que dar un mil por ciento, porque de lo contrario no va a funcionar. No se puede hacer nada a media máquina, es blanco o es negro. El mundo metalero sudamericano se paraliza cuando Iron Maiden llega, aquí prácticamente se cultiva un fervor religioso a la banda. ¿Cómo responden a esa devoción? Es tremendo. Hemos tocado en Chile antes y los fans han sido intensamente increíbles… cómo cantan todas las letras y las melodías. La atmósfera es relampagueante, deja atónito. Me siento muy cómodo en su estadio porque la interacción con los fanáticos de Iron Maiden se transforma en una sola y gran unidad. Termina siendo conmovedor algunas veces cuando te llega todo este sentimiento cálido desde el público. Abrazamos esta recepción y decimos: ‘los fans de Iron Maiden son los mejores del planeta’. Varios se quedaron esperando a que Iron Maiden vinieran para la gira del “Early Days”, en la que tocaron sólo canciones de los cuatro primeros discos. ¿Qué les puedes decir a ellos? Lo sé, bueno (risas), nos gustaría estar en todas partes. Debió haber existido alguna razón por la que no hayamos podido hacerla en Sudamérica o en Chile, pero nunca digas nunca, porque definitivamente estaremos de vuelta en el futuro, sólo es cuestión de cuándo y cómo. Ya hemos estado allá antes y regresaremos nuevamente. Soy una pequeña parte de toda esta cosa gigantesca, o sea, la banda, sólo un punto dentro de un cuadro más grande, así que tendrán que preguntarle a nuestro manager acerca de esto (risas). ¡Yo sólo estoy en la planta de los guitarristas! Jorge Ciudad - Antonio Ceballos Tags #Iron Maiden # Dave Murray # Heavy Metal # 2006 # Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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