Peter Hammill Tears In Time Jueves, 01 de Octubre de 2026 2026. Esoteric Recordings Hay una razón especialmente significativa para que “Tears In Time” reúna canciones grabadas entre 1991 y 2026. No es simplemente que Peter Hammill haya recuperado composiciones de distintas épocas para darles una nueva vida. Es que, escuchadas juntas, esas canciones parecen cuestionar precisamente la idea de que existan distintas épocas. El tiempo, después de todo, es una construcción de nuestra biología. Somos nosotros quienes experimentamos un antes y un después, quienes convertimos el movimiento de nuestra conciencia en una sucesión de acontecimientos. Desde una perspectiva más radical, todo ocurre en un mismo punto: no hay pasado ni futuro; es nuestra mente la que se desplaza, la que ordena, recuerda, anticipa y convierte la experiencia en relato. Y eso hace que “Tears In Time” resulte particularmente fascinante. Las canciones fueron escritas y registradas a lo largo de décadas, pero al encontrarse aquí parecen menos documentos de momentos diferentes que fotografías tomadas con distintas exposiciones de una misma realidad. Lo que cambia es la posición desde la que Hammill observa. Lo que permanece es aquello que siempre ha perseguido: la posibilidad de atravesar la experiencia humana para intentar alcanzar alguna verdad que exista más allá de ella. No es una búsqueda nueva en su obra. En “Still Life” (1976) de Van der Graaf Generator, al final de ‘Childlike Faith In Childhood’s End’, ya cantaba: “In the death of mere humans life shall start”. La muerte de lo meramente humano como posibilidad de otro comienzo. Décadas después, “Tears In Time” parece escuchar aquella intuición desde el otro extremo de una vida: no como una respuesta alcanzada, sino como una distancia cada vez mayor respecto de las certezas que alguna vez parecieron definitivas. Incluso las canciones que parecen más concretas participan de esa búsqueda. ‘For A Rainy Day’ observa la forma en que anticipamos aquello que todavía no ha ocurrido; ‘The Wheels’ muestra cómo una experiencia pasada continúa determinando el presente; ‘Angle Of The Curve’ intenta descubrir un patrón en la trayectoria de una vida sometida simultáneamente a voluntad y accidente; ‘So Much Water’ contempla aquello que creemos haber dejado atrás. En cada caso, lo que está en cuestión es nuestra manera de ordenar la experiencia. Y después está ‘The Half Of It’: nunca sabemos realmente la mitad de lo que está ocurriendo. Sólo creemos saberlo porque necesitamos construir una narración que nos permita avanzar. ‘You’ll Never Know’ lleva esa imposibilidad todavía más lejos: hay partes de las historias, incluso de nuestras propias historias, que permanecerán para siempre fuera de nuestro alcance. “Tears In Time” puede resultar engañoso de entender únicamente como una referencia melancólica al paso de los años. Los años no pasan ni pesan. Las lágrimas no son marcas, sino postales efímeras. Bien pueden ser lágrimas de tristeza o alegría: son emoción en suspenso. Si alguna vez en VdGG, Hammill cantó que las alegrías, la pasión, las posesiones, la amargura, el dolor y el final de todo lo conocido estaban previamente ordenados (eso dijo, textualmente, en ‘A Place to Survive’), hoy puede contemplar ese ordenamiento con una perspectiva que sólo concede una vida extraordinariamente larga. Sin orgullo y sin pudor, desde el lujo de la distancia hasta consigo mismo, como un fantasma en un espejo. En ese trayecto, en su búsqueda, en su desesperación y fragilidad, en ese tránsito, fuera de los slogans, de los rockismos, la prensa, la fama estúpida y sus distracciones, el trazado que marca la obra de Hammill, aún cuando avanza arrasando con todo a su paso o cuando tropieza a tientas en senderos inhóspitos, nunca ha dejado de ser menos que sublime y conmovedora como la humanidad misma que convoca. “If I only had time”, aullaba hace 51 años Peter en ‘Sleepwalkers’, cerrando el colosal “Godbluff” (1975) de VdGG. Y quizás ahora la frase pueda leerse de otra manera. No como el deseo de disponer de más tiempo, sino como la intuición de que mientras sigamos atrapados en nuestra experiencia temporal nunca tendremos acceso completo a aquello que buscamos. Despertar del sueño es salir del tiempo. Por ello “Tears In Time” adquiere una dimensión más extraordinaria aún. A la luz de los espejos pasados, después de más de cinco décadas de canciones, Hammill se sabe cada vez más cerca del despertar. “…And soon my time is ending”, podremos seguir cantando. Porque la energía no se extingue, solo cambia de estado. Nuno Veloso Tags #Peter Hammill #Tears In Time Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos R Noticias P.O.D. lanza nuevo single Jueves, 01 de Octubre de 2026 R Noticias Revelan los 10 primeros títulos de In-Edit Chile 2026 Jueves, 01 de Octubre de 2026 R Noticias The Lemon Twigs agenda concierto en Chile Jueves, 01 de Octubre de 2026 R Noticias We Are the Grand vuelve a las guitarras con 'Cristales' Jueves, 01 de Octubre de 2026 R Discos Stone Nation Jueves, 01 de Octubre de 2026 R Galerias Ciclo Emerge - Anttonias Jueves, 01 de Octubre de 2026 R Noticias Del viral al Arena: John Denton abrirá shows de Los Tres Jueves, 01 de Octubre de 2026 R Discos Peter Hammill Jueves, 01 de Octubre de 2026