Floating Points Mere Mortals Martes, 06 de Octubre de 2026 2026. Deutsche Grammophon Músico y compositor fundamental de la electrónica contemporánea, Sam Shepherd, conocido como Floating Points, ha ido construyendo durante los últimos años una obra donde la precisión de la electrónica convive con una sensibilidad cada vez más cercana a la música de cámara y a la composición orquestal. Desde "Elaenia" (2015) hasta "Promises" (2021), colaboración con Pharoah Sanders y la London Symphony Orchestra, Shepherd ha ido desplazando progresivamente los límites de su lenguaje. "Mere Mortals" aparece así como una consecuencia natural de ese recorrido: una ambiciosa partitura de ballet compuesta junto a la Orquesta del Ballet de San Francisco y basada en una reinterpretación del mito de Pandora. Lo interesante es que este trabajo no es simplemente Floating Points acompañado por una orquesta. Es una obra en la que elementos electrónicos y acústicos conviven como partes de una misma arquitectura sonora. La historia de Pandora, además, es llevada hacia terrenos contemporáneos, donde la curiosidad, la creación y el descubrimiento se relacionan con las posibilidades y los temores que despierta la tecnología, incluida la inteligencia artificial. Pandora deja de ser aquí una figura asociada exclusivamente al caos para convertirse en una representación del cambio, de esa necesidad de abrir aquello que permanece cerrado, aunque no sepamos muy bien qué encontraremos al otro lado. 'Movement 1 - Fire' abre lentamente, con extensos drones electrónicos bajo unas cuerdas de gran belleza. El sonido avanza con paciencia, casi como si algo estuviera a punto de ocurrir, hasta que 'Hope' introduce el delicado violín solista de Cordula Merks. Es un momento de particular calidez, casi humano en medio de una atmósfera todavía incierta. La tranquilidad dura poco. 'Rage of Gods' irrumpe con una percusión violenta, cuerdas disonantes y texturas electrónicas ásperas que adquieren una dimensión casi física. Algo similar ocurre en 'The Rite of Spring', donde Shepherd incorpora pulsos repetitivos y texturas electrónicas de carácter industrial. Consigue que esas referencias no parezcan citas gratuitas, sino parte de un mismo lenguaje. 'Zeus' Command' profundiza esa mezcla mediante metales ominosos y tensión electrónica, mientras 'Pandora's Creation' lleva la obra hacia uno de sus puntos más altos. Cuerdas, metales y sintetizadores crecen hasta formar una masa sonora expansiva, dramática y aventurera, con algo del espíritu cinematográfico de John Williams. Pero el compositor no se queda en la grandilocuencia. Su electrónica aparece de manera precisa, casi quirúrgica, aportando textura y movimiento sin intentar robarle protagonismo a la orquesta. 'Pandora's Theme' introduce luego una dimensión más lírica, con las cuerdas llevando una melodía que parece representar el descubrimiento del mundo. 'Gift from the Gods' agrega misterio y 'Falling to Earth' recupera una oscuridad cada vez más inquietante. Es una música que funciona por acumulación, por pequeños cambios de densidad y por la forma en que un sonido se transforma lentamente en otro. Sin embargo, el álbum tiene una dificultad evidente: fue concebido para un ballet y, al escucharlo separado de las imágenes y del movimiento escénico, algunos pasajes pierden parte de su fuerza. Especialmente hacia la segunda mitad, la música puede sentirse menos inmediata, como si determinadas piezas necesitaran de la coreografía para completar aquello que sugieren. No es necesariamente un defecto, pero sí una condición que conviene tener presente. Es precisamente ahí donde se encuentra uno de los mayores logros de Shepherd: cuando la música funciona, consigue hacer desaparecer la frontera entre la orquesta y la electrónica. Cuerdas, arpa, metales, percusión y sintetizadores intercambian funciones constantemente, hasta el punto de que por momentos resulta difícil saber dónde termina lo acústico y comienza lo digital. Creación, curiosidad, destrucción, tecnología y esperanza aparecen reunidas en una obra de notable riqueza tímbrica, donde Floating Points demuestra que su evolución hacia la música orquestal no es un capricho pasajero, sino la continuación de una búsqueda que comenzó hace años. Si eso significa que terminará pasando más tiempo frente a una orquesta que detrás de un computador, pues bien... después de escuchar "Mere Mortals", no parece una mala noticia. Giordano Antonelli Villavicencio Tags #Floating Point #Mere Mortals #Sam Shepherd Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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