Stevie Ray Vaughan: La inundación de Texas Un año más sin el icónico guitarrista Miércoles, 27 de Agosto de 2025 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis123, mayo de 2013) Como uno de los más grandes guitarristas de blues de todos los tiempos a Stevie Ray Vaughan se le acredita la ignición del renacimiento del género en los años ochenta y el ser catalizador de una generación que vivió en carne propia los fracasos discográficos de la década anterior. Aunque se reconoció a Vaughan como el principal exponente del sonido de Texas, estilo de la era post-rock de 1970, la verdad es que aquí se instaló una proposición musical de un amplio abanico de fuentes tradicionales como las de Chicago vía el blues de Otis Rush, las de Memphis, de Albert y BB King hasta la de los casos más extremos personificados en Lonnie Mack y Jimi Hendrix. En fin, una paleta de sonidos que marcaron su debut de 1983, “Texas Flood”. Lo que más se le reconoció a Vaughan fue precisamente que nunca se despojó de sus raíces. A pesar que fue muy criticado por los más puristas en los comienzos de su carrera, Stevie se mantuvo firme en su postura de modernización del género y se atrevió a lo que nadie intentó por ese entonces: elevar a su máxima expresión a los artistas con los cuales creció y se formó como músico. “Texas Flood” no ocultó sus influencias sino que las celebraba: Howlin Wolf, Son House, Kenny Burrell. A partir de ello evidenció una búsqueda personal y emocional mediante la distinta fusión de elementos de sus ídolos; a veces el préstamo era indiscutible –la "casi desaforada" forma de estirar las cuerdas de Albert King- y otras veces su sutileza. Pero siempre la misma consigna que hoy mantiene vivo este registro: demostrar que existe un antes y un después de “Texas Flood”. El pistolero de las seis cuerdas y un doble problema No importa de qué manera hubiera terminado sucediendo, Stevie Ray estaba predestinado a hacerse un nombre por sí mismo, fuera como solista o como uno de los "asesinos a sueldo" (six strings slingers) contratados por el gran David Bowie para uno de los discos más mainstream de su historia, “Let's Dance”, y de paso fue anunciado como parte de la gira de 1983 que luego resultó no era tan verdad. Dependiendo de qué historia hayas oído, Stevie Ray y su manager no fueron considerados a última hora o simplemente renunciaron a la oportunidad. Cualquiera fuera el caso, Vaughan se encontró en la mejor posición para promocionar el que sería su primer álbum. Y es que “Texas Flood”, la opera prima que le introdujo al gran mundo del entretenimiento, y como pasa en el caso de ciertos debuts muy puntuales, no puede ser una mejor carta de presentación. El álbum revela, más allá de lo obvio de su título, cómo Vaughan asume el sonido blues de Texas, resonando arrollador con el famoso ritmo grueso de su guitarra eléctrica que pareciera que ocupaba alambres de gran calibre en lugar de cuerdas. Una dosis pura de SRV y su banda Double Trouble (Tommy Shannon, ex Johnny Winter, al bajo y Chris Layton en la batería) tocando en el estudio de la misma manera, con el mismo despojo y abandono que tocaban sobre el escenario. Como lo señaló el historiador musicólogo Ashley Kahn, el primer lanzamiento de Stevie Ray Vaughan con Double Trouble era un pararrayos que atraía electricidad, uno que fue capaz de concitar la atención de los que estaban más allá de los purismos y no necesariamente amantes del género "blues". El álbum de estudio consistió en concisas y económicas tomas de canciones tan bien practicadas y gancheras como ‘Pride and Joy’, que, a pesar de su inclusión desde siempre en los sets del trío, evidenció un tremendo vigor arraigado en el entendible entusiasmo de los músicos por el simple hecho de grabar su primer álbum bajo el padrinazgo de la luminaria aquella que fuera John Hammond, que también había firmado y actuado como productor ejecutivo para Billie Holiday, Bob Dylan y Bruce Springsteen. Stevie Ray sentía que el Rey Midas lo había elegido, pero el toque "lo tenía él". Entre Texas y California Solo diez canciones bastaron para hacer historia. Si bien el título del disco pertenecía a Larry Davis, sus derechos fueron vendidos en 200 dólares al tejano, sin saber lo que éste tenía entre manos. Finalmente, y gracias a la maestría de las perillas de Richard Mullen en los estudios de Jackson Browne, se cuajaba la carrera de un joven y ávido guitarrista en busca de reconocimiento como bluesman; pero su primera muestra fue tan transversal, que de inmediato se abriría un camino dentro de los mejores instrumentistas de rock de la década, siendo portada de numerosas revistas especializadas, que realizaron la misma odiosa comparación con que los medios norteamericanos catalogaron a Gary Clark Jr: el nuevo Jimi Hendrix. Como si el tiempo se hubiese detenido, son tres décadas que pasaron de su grabación en California y aún suena fresco; sigue siendo una fiel representación del blues moderno, urbano y ruidoso que fraguaba la Fender Stratocaster del 58 con un mástil del 62 llamada “Number One”, su maltratada guitarra que inmortalizó sus iniciales en el golpeador, todo un emblema grabado a fuego por sus millones de fans alrededor del mundo. Paso a paso en cuatro actos: De “Texas Flood” a “In Step” Al momento de morir -Steve Ray Vaughan murió a la edad de 35 años en un accidente de helicóptero en 1990- el tipo había recorrido muy a la manera de Hendrix, el clásico arco de la estrella de rock. Todo en el curso de sus cuatro álbumes de estudio: se tomó el mundo por asalto, la gran bienvenida, montones de elogios, problemas de abuso de sustancias, la redención y posterior florecimiento creativo. La muerte no figuraba en esta fórmula o ecuación, no tenía razón. Su último disco de 1989, “In Step”, lo encontró en forma y con sus adicciones ya superadas, al punto que se acercaba a encontrar el éxito crossover con la mucha atención que estaba recibiendo de parte de la radio y MTV. Tal como Hendrix, no cabe duda de que Vaughan murió demasiado pronto, antes de que ni siquiera revelara a donde podía ir. “In Step” lo mostró empezando a diversificarse y ampliando su horizonte compositivo más allá del blues. Mientras tanto, esta placa final seguirá siendo el otro lado de la mecha que “Texas Flood” fue capaz de encender. Alfredo Lewin Claudio Ibarra Tags #Stevie Ray Vaughan Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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