Refused: Arquitectos de una revolución sonora Un viaje por el ruido y desafío del conjunto sueco Lunes, 13 de Octubre de 2025 Entre la furia, la experimentación y la militancia, Refused levantó en 1998 un manifiesto que, hasta el día de hoy, se escucha como un llamado a la revuelta. Lejos de la popularidad masiva y de la creciente rentabilidad que vivía la música alternativa en los 90, los suecos Refused imaginaron el sonido del futuro, capaz de levantar una revolución social a punta de guitarras distorsionadas y gritos provocadores. El resultado, tan arrogante y visionario como su título, fue “The Shape of Punk to Come”, un manifiesto de doce canciones que desafió los límites del hardcore punk y abrió la puerta a un nuevo lenguaje musical. Formados en Umeå, Suecia en 1991 por Dennis Lyxzén (voz), Pär Hansson (guitarra), Jonas Lindgren (bajo) y David Sandström (batería), el grupo construyó desde el inicio un ideario ligado al veganismo, la ética DIY y la cultura straight edge, corriente que promueve un estilo de vida sin drogas ni alcohol. En 1994, con una formación ya modificada –Magnus Björklund en bajo y Henrik Jansson como segunda guitarra-, publicaron “This Just Might Be...the Truth”, un debut marcado por la velocidad y la agresividad. Canciones como ‘Pump the Brakes’ y ‘5th Freedom’ revelaban la influencia de referentes del hardcore estadounidense como Minor Threat, Gorilla Biscuits y Earth Crisis. Con un pie en la tradición straight edge y otro en la militancia política de izquierda, Refused dio un salto decisivo con “Songs to Fan the Flames of Discontent” (1996), editado por Victory Records. Ahí abrazaron un sonido más metálico y áspero, cercano a la crudeza de Slayer y Sarcófago, con la voz de Lyxzén llevada al límite de la rabia y el desgarro. El disco profundizó en un discurso político radical contra del fascismo, el capitalismo y las injusticias sociales. De este segundo trabajo se desprenden algunas de las canciones más recordadas de la banda, como lo son ‘Rather Be Dead’ y ‘Coup D’etat’. Fue también el momento en que se consolidó la formación clásica de la banda: Lyxzén en voz, Björklund en bajo, Sandström en batería y el ingreso de Kristofer Steen y Jon Brännström en guitarras. Un nuevo ruido Hacia 1997, la tensión interna en el grupo era cada vez más evidente. Las diferencias creativas entre los miembros y el cansancio de ser encasillados dentro del hardcore hicieron tambalear el proyecto. La sensación de que Refused había llegado a un punto de no retorno empujó a la banda a dar un último golpe: concebir un disco que rompiera con todo lo establecido. Así nació “The Shape of Punk to Resist: A Chimerical Bombination in 12 Bursts” (1998), un álbum terminal, incendiario y provocador. En él, Refused dinamitó las bases del hardcore punk para mezclarlas con free jazz, electrónica, drum ‘n’ bass, pasajes acústicos, spoken word y samples que interrumpían las canciones como si fueran mensajes transmitidos desde una radio clandestina, convirtiéndose en una declaración política y estética que desafiaba tanto al mercado como a su propia escena. Sobre su título, Dennis Lyxzén recordaría años después: “Estabamos tan hartos de la escena hardcore punk y tan hartos de las expectativas de lo que se suponía que debías ser, así que fue como un ‘váyanse a la mierda’. Había mucho desprecio en ese título y encajaba con lo que intentábamos hacer, que era liberarnos de las limitaciones de la escena”. La elección del título también dialoga con la historia de la música. “The Shape of Punk to Come” es una referencia directa a “The Shape of Jazz to Come” (1959) de Ornette Coleman, disco fundamental del free jazz, que la banda descubrió gracias al grupo experimental The Nation of Ulysses. Tal como Coleman en su tiempo, Refused buscaba expandir los márgenes de un género que se había vuelto rígido. El resultado fueron canciones más largas, con estructuras complejas y arreglos que desbordan del marco tradicional del punk, abriendo el camino hacia lo que después sería reconocido como post-hardcore. El ruido toma forma “The Shape of Punk to Come” abre con ‘Worms of the Senses/Faculties of the Skull’, un inicio explosivo donde guitarras violentas se entrelazan con cambios de ritmos abruptos y los alaridos de Lyxzén. Con casi ocho minutos de duración, funciona como una declaración de principios: no será un disco predecible, ni mucho menos domesticado. Le sigue ‘Liberation Frequency’, un himno sobre la comunicación libre, la radio como arma políticaresistencia cultural. Con riffs crudos y un estribillo pegajoso, se convirtió en una de las canciones más alabadas de la banda, una invitación a recuperar la voz propio frente al monopolio de los medios. En ‘The Deadly Rhythm’, la banda juega con grooves cercanos al jazz, bajos sincopados y percusiones poco habituales en el hardcore, antes de volver a la agresividad guitarrera. Esa oscilación entre caos y control simboliza la experimentación que atraviesa todo el álbum, representando un hardcore que se abre a lo inesperado. El eje central llega con ‘New Noise’, quizás la canción más emblemática de Refused, con matices que oscilan entre groove e ira, partida en dos por un sample de la película Apocalypse Now (1979) de Francis Ford Coppola. ‘Como podemos esperar que alguien nos escuche si usamos la misma voz de siempre, necesitamos un nuevo ruido’, grita Lyxzén con urgencia, transformando la canción en un manifiesto generacional. Esa misma idea quedó plasmada en un texto que acompañaba a la canción, donde la banda denunciaba la mediocridad cultural: ‘la falta de estímulos en el arte, la política y la vida reduce nuestros estándares.... reclamen el arte, recuperen la buena cultura para la gente, para los trabajadores. Quemen sus galerías de arte y destruyan sus elegantes construcciones y edificios’. ‘The Refused Party Program’ continúa esa línea, combinando spoken word, riffs pesados y un final electrónico, haciendo de la canción, un discurso agitador. A su lado, ‘Protest Song ‘68’, retoma la tradición de las canciones protesta, pero revestida con la energía del hardcore y un guiño al espíritu revolucionario de 1968, marcado por huelgas, revueltas estudiantiles y movimientos sociales alrededor del mundo. Entre los momentos más radicales está ‘Refused Are Fucking Dead’, un ataque directo y abrasivo que resulta totalmente opuesto a ‘Tannhäuser/Derivè’, la canción más larga del álbum. Con ocho minutos y pasajes de post rock, folk y noise atmosférico, toma en el concepto situacionista de la dérive, convirtiéndose en una pieza vanguardista y contemplativa dentro del caos general. El cierre llega con ‘The Apollo Programme Was a Hoax’, un final impredecible sostenido por un contrabajo, una guitarra y un acordeón, que contiene la frase: ‘La destrucción de todo es el comienzo de algo nuevo. Tu nuevo mundo está en llamas y pronto lo estarás también tú’. Es la banda sonora del fin del mundo moderno, una conclusión que reafirma la tarea de Refused: no solo dinamitar lo que el punk representaba hasta ese momento, sino también cuestionar la propia noción de música como producto complaciente. Si bien bandas como Crass, The Pop Group y Gang of Four ya había concebido al punk como fuerza de cambio frente a una sociedad desigual, Lyxzén y compañía llevaron esa idea al extremo, consolidando un sonido lleno contradicciones, giros inesperados y frescura. Esa hibridación, casi inédita en 1998, hizo de “The Shape of Punk to Come”, un álbum que rompió a Refused como banda, pero que, a la vez, redefinió las normas del hardcore. Refused están jodidamente muertos El tour promocional del disco en Estados Unidos fue un desastre: entre peleas internas y nulas ganas de presentarse en vivo, fue completado a medias con ocho conciertos en cafés y recintos casi vacíos -algunos con apenas 30 personas-. Finalmente, la banda se presentó por última vez en un sótano en los suburbios de Virginia. Apenas habían tocado cuatro canciones cuando la policía interrumpió el show, sellando de manera abrupta y casi simbólica el final de la banda. La ruptura era inevitable. Lyxzén insistía en priorizar la visión política y artística que había dado vida al grupo, mientras que Sandström quería explorar más a fondo las influencias del jazz, y Brännström se inclinaba cada vez más hacia la música electrónica. La tensión creativa se transformó en incompatibilidad y, pocas semanas después, Refused anunció su separación. Lo hicieron con una carta abierta publicada en la página web de Burning Heart Records, un texto demoledor titulado Refused Are Fucking Dead. Allí, rechazaban cualquier atisbo de nostalgia, pedían que se quemaran todas las fotografías de la banda y declaraban con contundencia: ‘nunca más volveremos a tocar otra vez y nunca intentaremos glorificar o celebrar lo que fue’. Una despedida sin romanticismos, que buscaba sepultar definitivamente el proyecto. Paradójicamente, catorce años después, en 2012, la sorpresa se rompería con su sorpresiva reunión. El punk que vino En 1998, “The Shape of Punk to Come” apenas logró vender 1.400 copias en Estados Unidos y pasó casi desapercibido. Sin embargo, tras la disolución de la banda, el interés comenzó a crecer de manera exponencial. Para el año 2000 ya acumulaba 28.000 copias vendidas y el videoclip de ‘New Noise’ empezó a rotar en MTV, revirtiendo su suerte inicial. Lo que en su momento fue un fracaso comercial, terminó convirtiéndose en un disco de culto. Con el tiempo, la influencia de Refused se volvió imposible de ignorar. Hayley Williams de Paramore incorporó fragmentos melódicos y la letra de ‘Liberation Frequency’ en la canción ‘Born for This’ de 2007; Mike Shinoda de Linkin Park citó a “The Shape…” como uno de sus álbumes favoritos; Tom Delonge de Blink 182 reconoció a la banda como una de sus mayores influencias; y figuras más recientes como Jordan Dreyer de La Dispute han señalado que el disco redefinió la manera de entender el punk. Agrupaciones como At the Drive In, The Mars Volta y Glassjaw también encontraron en él inspiración para llevar el hardcore hacia estructuras más complejas, progresivas y experimentales. En otras palabras, los suecos, junto con predecir el futuro del punk, también ayudaron a moldearlo. En Chile, el impacto tampoco pasó inadvertido. Diversos nombres nacionales han visto en “The Shape of Punk to Come” un manual de rebeldía sonora, un modelo de cómo el punk puede dialogar con otros géneros sin perder su filo contestatario, como es el caso de Niño Symbol Ohhh!, banda santiaguina de screamo formada el 2005.Sobre el álbum, señalan que ocupa un lugar importantísimo en la historia del hardcore, argumentando que inició la exploración de nuevos sonidos que iban más allá de lo conocido. “Es un disco atemporal que se puede oír fresco independiente de la época que se reproduzca”, agregan. “Guardando las proporciones, creemos que podemos conectar en esta búsqueda de salir un poco de los sonidos establecidos, mezclando ritmos, intensidades o ideas sin perder una esencia inicial. Creemos que es una búsqueda en la que nos mantendremos siempre”. Un último grito Tras su inesperada reunión en 2012, Refused inauguró una nueva etapa en su carrera. Volvieron a girar por el mundo, se presentaron en festivales masivos y entraron nuevamente al estudio. Esta nueva era tampoco estuvo exenta de conflictos: en 2013 despidieron a Jon Brännström, uno de sus guitarristas históricos, en medio de tensiones internas. Aun así, en 2015 publicaron “Freedom” bajo Epitaph Records, disco que marcó su regreso oficial después de casi dos décadas de silencio discográfico. Cuatro años más tarde, en octubre de 2019, lanzaron “War Music”, un álbum directo y combativo que coincidió con su participación en la banda sonora del videojuego Cyberpunk 2077. Aunque ninguno de estos trabajos alcanzó el impacto de “The Shape…”, dejaron en claro que la banda aún tenía energía para seguir experimentando y sosteniendo su mensaje político. En septiembre de 2024, los suecos sorprendieron a sus seguidores al anunciar su gira de despedida, Refused Are F**king Dead Tour, con fechas en Estados Unidos entre marzo y abril de este año. El recorrido marca el cierre definitivo de más de tres décadas de historia, con un repertorio centrado en los clásicos y en la celebración de “The Shape of Punk to Come”, recientemente reeditado en vinilo de lujo. Lucas Muñoz Robledo Refused se presentará el lunes 3 de noviembre en Teatro Coliseo. Entradas disponibles vía Puntoticket. Tags #Refused #The Shape of Punk to Come Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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