Muse Origin of Symmetry Martes, 17 de Octubre de 2023 2001. Mushroom Records “Origin of Symmetry” de la banda británica Muse es sin duda, un clásico de los 2000. La guitarra distorsionada, el sonido pesado, los riffs alucinantes y las claras influencias de Jimi Hendrix y Tom Morello, hacen que este disco se corone como un clásico. Pero las referencias no se quedan ahí, el álbum cuenta con la utilización de instrumentos no tradicionales, como lo es el órgano de una iglesia y el mellotron. Chaikovski y Rajmáninov son las influencias que tuvo el vocalista de la banda Matt Bellamy al momento de tocar estos instrumentos, es difícil creer que una banda la cual tuvo que remasterizar varios temas del LP por haber grabado en efectos de hongos alucinógenos llegaron a tener estas influencias. Este segundo álbum, se coronó como el trabajo que llevó a Muse al éxito, ya que el anterior disco “showbiz” no tuvo el impacto que obtuvo este, sin embargo, consolidó una extensa gira entre 1999 y 2001 donde se gestó este segundo álbum. Las afiladas guitarras de Matt Bellamy y su potencial voz, el poderoso bajo distorsionado de Chris Wolstenholme y las increíbles y necesarias baterías de Dom Howard, le jugarían una mala pasada a la banda. Es que el sello discográfico con el que estaban trabajando les pediría que le bajaran un poco las revoluciones a ciertas canciones, sobre todo a los falsetes de Matt, ya que podría ser mal visto en Estados Unidos, petición que la banda declinó y terminaron firmando con un nuevo sello, Warner Bros, el cual distribuyó el álbum por EE.UU el año 2005. Muse parte el disco con ‘New born’, canción que empieza con un tranquilo piano, pero que alrededor del minuto rompe esa tranquilidad con un bajo que gana un protagonismo por todo lo que queda de canción, donde no pararás de sentir sus líneas. Desde aquí, no hay punto de retorno, seguimos con ‘Bliss’ increíbles loops mezclados con los descabellados “falsetes” de Bellamy, uno de los puntos más altos del disco. En seguida suena ‘Space dementia’, es aquí cuando dices “aquí está la influencia clásica de la que hablan”, simplemente una mezcla de lo antiguo con lo nuevo me atrevería a decir que Muse es la banda que mejor ha hecho el puente entre estos dos mundos, háganse el favor de escuchar los 6 minutos de esta canción, el final es directamente una obra que se defiende sola. A continuación, viene ‘Hyper music’, en donde de lo clásico se pegan un salto los 90, un grunge que le dice adiós a todos los elementos tradicionales que estaban incorporando en las canciones anteriores, pero tranquilos, se van por un rato solamente. Llegó el momento de escuchar el caballito de batalla de la banda ‘Plug in Baby’ sin duda uno de los clímax del disco, los que reclaman que el bajo no se escucha en las canciones, esta es su canción, un bajo presente junto con los descabellados falsetes de Bellamy. Por su parte, en “Citizen erased” todavía no vuelven los instrumentos clásicos, pero aún no se extrañan. Una voz por momentos distorsionada marca esta extensa canción de casi siete minutos y medio, con subidas y bajadas y una guitarra que no da tregua, un final bastante concluyente que conecta directamente con la siguiente canción ‘Micro cuts’, donde los falsetes agudos no tienen fin, la capacidad vocal de Matt no para de sorprender. Llegando casi al final del disco, viene un pequeño descanso ‘Screenager’, quizás la canción que pasa más desapercibida del disco, una pequeña balada dentro de un disco lleno de ruido, marcada por la percusión de Dom Howard. Le sigue ‘Darkshines’, que pareciera continuar con el protagonismo de Howard, ya que parte con un juego de cajas, pero un poco después, nos damos cuenta que se acabó el descanso y seguimos con las guitarras y bajo, metiendo el característico ruido del disco. Cuando crees que el disco no puede tener más elementos, pum! Un cover, ‘Feeling good’ canción que ya ha sido versionada por varios artistas, pero, ¿A quién se le habría ocurrido cantar con un megáfono? A nadie más que Matt Bellamy. Esto nos da paso al round final ‘megalomania’. Aquí empieza lo interesante, extraño siendo el final, pero es que un órgano de iglesia no se escucha todos los días en una banda de rock, quizás no es el punto más alto de la placa, pero si es una canción que sirve para deleitarse. Finalizar este álbum con ‘Futurism’ quizás no fue tan buena decisión dejarla para el final. No se aprecia como una canción concluyente (sin desmerecerla), pero si incluye todo lo que el disco nos ha ofrecido, falsetes increíblemente agudos, líneas de bajo que guían la canción y una batería increíblemente presente. No cabe duda que Muse es una de las bandas de rock moderno más importantes del último tiempo, con 25 años de trayectoria siguen sacando discos periódicamente, quizás más alejados de lo que alguna vez llegaron a ser, pero siempre presentes, sobre todo en nuestro país, donde un joven Matt Bellamy en una entrevista luego de uno de sus primeros conciertos en Chile, declarara que su mejor público se encuentra aquí. Emilio Cortés Frei Tags #Muse #Origin of Symmetry #Matt Bellamy #Matthew Bellamy #Dom Howard #Chris Wolstenholme Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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