Deep Purple =1 Viernes, 19 de Julio de 2024 2024. earMUSIC Con un disco debut editado en 1968 y luego de 56 años de carrera, el púrpura profundo, uno de los pilares esenciales en el nacimiento del Rock pesado, nos presenta con total orgullo su disco de estudio número 23, el primero del Mark IX, y el primero también junto a su nuevo guitarrista Simon McBride. Se suele decir que cuando un integrante nuevo llega a una banda legendaria, trae consigo una inyección de sangre fresca, pero en este caso, es casi un nuevo comienzo, por algo la banda bautizó este disco como “= 1”, es decir el primer disco de esta nueva etapa, o el primer disco de su última era, como ustedes prefieran. Y lo de McBride no deja de ser rutilante, como ya lo vimos en vivo en el último paso de Purple por Chile del año pasado (y en el próximo, que será en septiembre junto a Journey). Y es que este muchacho de 45 años, que dio sus primeros pasos en la banda Sweet Savage (el grupo donde tocaba Vivian Campbell antes de ser internacionalmente conocido con Dio), y luego en Snakechamber -que reúne a ex integrantes de Whitesnake, además de haber participado de los proyectos solistas del vocalista Ian Gillan y del tecladista Don Airey-, ha traído de vuelta en gloria y majestad el espíritu y la vibración del sonido clásico de Purple, algo que en cierta forma se había extraviado en su camino con Steve Morse, sobre todo en los discos de estudio que grabaron con él, ya que siendo un guitarrista extraordinario, su sonido estaba mucho más ligado al progresivo y la fusión como se puede apreciar en su trabajo con Dixie Dregs, Kansas y Flying Colors. De hecho, en una entrevista reciente el propio Morse reconoció que “no se por qué me eligieron a mi”, ya que él mismo no se consideraba el más idóneo para encajar con el sonido de Purple. Y es por esa misma razón que “= 1” es el mejor disco de la banda desde “The Battle Rages On…” de 1993, asi de simple y así de claro. Otro factor importantísimo de la placa es la producción del gran maestro Bob Ezrin (Kiss, Alice Cooper, Pink Floyd), en su quinto trabajo con la banda, nadie mejor que él sabe como capturar ese sonido orgánico y en vivo en el estudio, por lo que el sonido del disco es el mismo sonido que podemos escuchar de la banda tocando en un estadio. Aquí no hay capas de compresión, ni un bloque de sonido sin rango dinámico; aquí la música respira, vibra, emociona y seduce a través de la elegancia de sus melodías y a través del feeling y buen gusto de la interpretación, donde, con el gran aporte de McBride, las canciones suenan realmente inspiradas. Con tres singles de adelanto que ya nos develaban que se venía un gran disco, como lo fueron ‘Portable Door’, ‘Pictures of You’ y ‘Lazy Sod’, el resto del material está a la misma altura, y el álbum completo se traduce en una experiencia auditiva altamente gratificante, con un Ian Gillan (78) con limitaciones vocales lógicas de su edad, pero siempre con carisma y presencia; con un Roger Glover (78), siempre con el pulso preciso y bombeando onda y groove con su bajo; con un Don Airey (76), siempre aportando magia con sus teclas, arreglos fantásticos e intervenciones solistas que son un homenaje latente del legado del maestro Jon Lord; y con un Ian Paice (76), con una precisión estelar en la batería, siempre sorprendiendo con algo inesperado como el doble bombo de ‘A Bit On The Side’; y con ellos el gran trabajo de McBride con sus riffs y solos de categoría, con un sonido de guitarra totalmente heredado de Blackmore y respetando fielmente los solos en vivo sin alteraciones (algo que con Morse indudablemente no ocurría), todo eso hace de este “= 1” un disco realmente fantástico. Pero no podemos olvidar el inicio con ‘Show Me’ y su energía positiva, la pesadez brillante de ‘Sharp Shooter’, el dinamismo de ‘Old-Fangled Thing’, la balada realmente preciosa ‘If I Were You’, el combo al mentón que resulta ‘I’m Saying Nothing’, la acelerada y muy clásica vibración de ‘Now You’re Talkin’, la enorme y groovera ‘No Money To Burn’, el blues sentimental e infinito de ‘I’ll Catch You’ y un final muscular y de categoría en la progresiva y compleja ‘Bleeding Obvious’, redondeando un auténtico discazo. Si en el ocaso de su carrera, un dinosaurio enorme que va en su camino hacia el sol crepuscular como Deep Purple, es capaz de entregarnos un disco tan inspirado como este, con tanta magia y con tanta categoría, es porque quien tuvo retuvo, y les puedo asegurar aquí y ahora, que este NO será el ultimo disco con material original de la banda. Cuando el corazón bombea sangre a las venas y el Rock es el fuego de tu vida, siempre es posible esperar por un nuevo Big Bang y un último baile, uno más, de los verdaderos viejos rockeros. Cristián Pavez Tags #Deep Purple #Ian Gillan #Simon McBride #Bob Ezrin #Roger Glover #Don Airey #Ian Paice Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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