Boris Smile Miércoles, 21 de Mayo de 2008 2008. Diwphalanx Records En "Smile” el trío experimental japonés se percibe con un discurso musical mucho más definido y reconocible. Si sus primeros discos estaban formados por extensos e impenetrables drones, ya en “Pink” de 2005, habían evolucionado definitivamente a un tipo de sludge metal colindante con el stoner más psicodélico: Sleep, Kyuss, Melvins. Todo esto, sumado a una relectura propia de la tradición folklórica de Japón, también presente en otras bandas coterráneas como Acid Mothers Temple –el disco “La Novia” de 2000, es su mejor ejemplo- o Ghost. El mérito del nuevo trabajo es que logra encausar de una manera equilibrada los diversos mundos por los que transita Boris: El amor por el metal más sucio y lisérgico; la curiosidad imparable por la electrónica y el noise; el constante espíritu de experimentación con estructuras y sonidos; el gusto por el ambient llevado a su límite más oscuro; la influencia del doom en todas sus ramificaciones; la sensibilidad melódica de mucho groove y cadencia –este es uno de sus pocos discos con todos los temas cantados-, la admiración irrestricta por el rock clásico más diverso, por lo general, de origen anglo, ejemplo del afán revisionista de la escena nipona. Sin ir más lejos, es ingenuo pensar que el nombre “Smile”, no tenga relación con el paradigmático disco de Brian Wilson del mismo nombre. De hecho, Boris se ha relacionado directamente con artistas clásicos, como cuando en 2003 la portada de su disco “Akuma No Uta” fue una copia casi idéntica a la de “Bryter Layter”, el segundo de los tres discos que alcanzó a editar Nick Drake. Es importante aclarar que las referencias no son en ningún caso por una obvia herencia de estilo, sino que más bien se sienten como una declaración de cercanía espiritual o un testimonio de admiración. Por otro lado, las relaciones del trío con actores importantes de la vanguardia, sin duda han ayudado a enriquecer su lenguaje y forjar un estilo propio. Además de los numerosos discos en colaboración con el “noise maker” Merzbow, han trabajado con otros como Keiji Haino, Sun 0))) y el guitarrista de Ghost, Michio Kurihara, quien también participa en este álbum, aportando con su sonido penetrante e intenso en tres de los ocho tracks que contiene el disco. Además, con Boredoms en la cabeza del proceso, Boris se ha insertado en el circuito indie estadounidense como pocas bandas de su país. Con esto, el grupo ha logrado desde su diversidad, crear un discurso más compacto y unitario, que no se dispersa ni escapa demasiado hacia los extremos. Los temas mejor logrados y que demuestran de buena forma esta unificación, son 'Messeeji', un viaje profundo al lado más lisérgico y exploratorio de la banda; 'Tonari No Sataan', una clara muestra de la preocupación primordial por hacer, antes que nada, buenas canciones; y 'Kimi Wa kasa Os Sashiteita', una pieza de nueve minutos que fusiona pasajes oníricos con momentos de buena cepa rockera. En tanto, 'Buzz-In' y 'Hanatel', no se diferencian mucho del metal más directo que la banda venía haciendo en “Pink”. No por esto, sus riffs dejan de ser filosos o el noise baja su intensidad. Incluso, el final de la segunda sorprende con una calma sección solo para voz y guitarra acústica. En 'Hane, Taiyou, Ame' –en inglés 'Flower, Sun, Rain'-, Boris se la juega por el cover de una súper banda japonesa de los 70 llamada PYG con buenos resultados, sobre todo por la melodía vocal y los punteos inconfundibles de Kurihara. Si 'Kare Hateta Saki' sigue como ninguno en la línea del metal barroso y descomedido, el tema final 'Untitled', nos recuerda la faceta más expansiva y de poco apego a lo convencional en la banda, con una experimental composición de 19 minutos, donde el protagonista es el célebre invitado Stephen O’Malley de los estadounidenses Sun 0))), que hace rechinar la guitarra sin piedad. Este debe ser uno de los discos mejor logrados de la banda japonesa, ya que como ninguno del pasado, ha integrado, sintetizado y madurado distintas facetas de su música en una línea más enfocada, coherente y lo más importante, auténtica. Sin perder su esencia, sino que al contrario, consolidándola, Boris está de vuelta con un disco que sigue dejando en alto al rock japonés. *La edición del sello estadounidense Southern Lord es completamente diferente en su arte y en el título, orden, mezcla y edición de sus canciones. Héctor Aravena A. Tags #Boris #Smile Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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