Nine Inch Nails Tron: Ares Lunes, 29 de Septiembre de 2025 2025. Interscope Records Nine Inch Nails nunca fue una banda cualquiera. Desde finales de los ochenta, Trent Reznor construyó un proyecto que desbordó lo musical para convertirse en un universo sonoro, estético y emocional propio, siempre oscuro, siempre incómodo, siempre inquietante. Con la llegada de Atticus Ross en 2005 y su oficialización como miembro estable en 2016, NIN ganó un socio creativo y también un cómplice para expandirse al cine. Juntos han firmado bandas sonoras premiadas con el Oscar como “The Social Network” y “Soul”, explorando desde atmósferas delicadas hasta tormentas electrónicas abrasivas. Lo que diferencia a “Tron: Ares” de todos esos trabajos previos es que, por primera vez, el dúo eligió publicarlo bajo el nombre Nine Inch Nails. No es un detalle menor: Disney quiso que este capítulo no fuera simplemente una partitura más en la carrera de Reznor y Ross, sino un nuevo eslabón en la cadena oficial de NIN. Y el resultado es un álbum de 24 piezas que se siente tanto banda sonora como disco conceptual, uno que dialoga con el legado de Wendy Carlos en 1982, con la grandilocuencia electrónica de Daft Punk en “Tron: Legacy” y con la propia historia de NIN, desde “The Downward Spiral” hasta “Bad Witch”. El inicio con ‘Init’ deja en claro que no estamos frente a una banda sonora común. Es apenas un par de minutos, pero suficientes para que Nine Inch Nails establezca un pulso eléctrico, casi maquinal, que de inmediato transporta a ese universo digital que Tron propone desde los ochenta. ‘Forked Reality’ continúa con un aire más sombrío, etéreo y envolvente, un respiro que se siente como si estuviéramos mirando la pantalla desde dentro, sabiendo que algo se mueve en las sombras. La primera descarga emocional llega con ‘As Alive as You Need Me to Be’, el sencillo que adelantó el disco y que en vivo ya había demostrado su potencial. Aquí Reznor canta con una urgencia que no es solo himno, sino también un recordatorio de que Nine Inch Nails aún puede sonar tan inmediato como en sus mejores años. No hay que sobrepensar demasiado la letra: es un clamor, un llamado, un golpe directo. Luego ‘Echoes’ baja la intensidad con un piano minimalista, recordándonos que la dupla Reznor/Ross es experta en esos silencios cargados, capaces de emocionar tanto como un estallido de ruido. ‘This Changes Everything’ es un torbellino electrónico, hipnótico, que juega a tensionar sin liberar del todo. Es un truco viejo de NIN, el de arrastrarte hacia el borde del clímax y negártelo, y aquí funciona perfecto en clave techno. ‘In the Image Of’ suena a un homenaje oscuro a Vangelis, con esa sensación de ciencia ficción clásica, ominosa y llena de presagio. El clima se rompe con ‘I Know You Can Feel It’, donde la voz de Reznor aparece más íntima, casi susurrando sobre una base que remite tanto al trip-hop de Massive Attack como al NIN de “Hesitation Marks”. No es un tema que busque brillar, sino dejarte atrapado en un estado de trance. ‘Permanence’ es un interludio breve, fantasmagórico, que abre paso a la energía abrasiva de ‘Infiltrator’, quizás el momento más cercano al baile oscuro, con un bajo que atraviesa capas de sintetizadores como un cuchillo. ‘100% Expendable’ vuelve a ese tono de distopía retrofuturista, con sintetizadores que se derriten como máquinas viejas forzadas a seguir vivas. Después llega ‘Still Remains’, piano y melancolía pura, una composición que recuerda por momentos a lo que hicieron para “Empire of Light”, pero con un dejo más vulnerable. La cima emocional del álbum es ‘Who Wants to Live Forever?’, no, no es un cover de Queen, aunque el título juegue con la expectativa. Aquí aparece Judeline acompañando a Reznor en un dueto frágil, donde su voz se quiebra sobre un piano dolido y sintetizadores que florecen como cerezos digitales. Es uno de los momentos más conmovedores de todo el catálogo de NIN, y también el más inesperado. De ahí, ‘Building Better Worlds’ recoge esa misma melodía y la retuerce, la oscurece, como si nos dijeran que nada luminoso dura demasiado en este mundo virtual. ‘Target Identified’ retoma el pulso rítmico, un eco más áspero de lo que escuchamos antes en ‘As Alive as You Need Me to Be’. ‘Daemonize’ crece lentamente, acumulando tensión con acordes que parecen colapsar sobre sí mismos, hasta convertirse en una avalancha electrónica. ‘Empathetic Response’ es otra de esas piezas atmosféricas que podrían encajar en “The Fragile”, puro ambiente cargado de ansiedad. ‘What Have You Done?’ juega con contrastes entre melodías casi despreocupadas y golpes oscuros que imponen un dramatismo innegable. En ‘A Question of Trust’ se siente la faceta más punk-electrónica de la dupla, un latigazo breve y agresivo que corta la narrativa para recordarnos que NIN siempre tuvo ese costado sucio e imprevisible. ‘Ghost in the Machine’ vuelve al misterio, una pieza breve que suena a presagio antes del giro emocional de ‘No Going Back’, donde una voz etérea aparece entre acordes luminosos, como si la música buscara escapar del encierro digital. ‘Nemesis’ mantiene esa tensión, pero ‘New Directive’ nos devuelve a la pista de baile futurista, un track vibrante que podría acompañar la gran escena heroica de la película. ‘Out in the World’ es apenas un minuto de calma, un piano delicado que funciona como respiro antes del cierre definitivo. Y ese cierre llega con ‘Shadow Over Me’, con la voz de Reznor volviendo a sonar urgente, sobre una base que recuerda a los mejores tiempos de “The Downward Spiral”, pero filtrados por décadas de madurez y experimentación. Es un final perfecto: oscuro, intenso, pero también extraño y luminoso, como toda la estética de Tron. Con “Tron: Ares”, Nine Inch Nails logra algo curioso: firmar una banda sonora que se sostiene sola como álbum, que dialoga con su propia historia y al mismo tiempo se inserta en la tradición de Wendy Carlos y Daft Punk. No todo brilla con la misma fuerza, pero cuando lo hace, como en ‘As Alive as You Need Me to Be’ o ‘Who Wants to Live Forever?’, estamos frente a momentos que trascienden la etiqueta de simple soundtrack. Es una obra que confirma que Reznor y Ross, al ponerse de nuevo el nombre NIN, no solo entregaron música para una película, sino también un capítulo más dentro de un catálogo ya legendario. Matias Arteaga S. Tags #Nine Inch Nails #2025 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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