Angel Parra: El crecimiento de un artista íntegro Miércoles, 22 de Enero de 2014 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis130, enero de 2014) La talla artística de Ángel Parra es incomparable: al solo hecho de crecer en una familia con una historia tan rica como la de los Parra, se suma su permanente deseo por aprender no únicamente de su propio instrumento, sino también de la adversidad y de todos los músicos con que se ha rodeado. En un momento de libre albedrío, el mejor guitarrista de Chile está abierto a experimentar la vida con lo que traiga y a entregar toda la música que lleva guardada, anticipando, quizás, el momento más fructífero de su carrera en solitario. Decir que Ángel Parra es un afortunado sería una injusticia en su contra. El guitarrista ha sabido tanto de dulce como de agraz, y por sobre todo, ha elaborado una carrera en base a la perseverancia y al estudio concienzudo de la música. El 2014 lo encuentra feliz y ansioso por lo que trae el futuro: a corto plazo, el lanzamiento de su trabajo en conjunto con Manuel García –que vimos en forma anticipada en el espectáculo “Guitarras diamante” en julio del año pasado- junto con una consecuente gira, y presentaciones en vivo con Ángel Parra Trío. Conversamos con el músico respecto a sus influencias primarias –luego de haber sido elegido por los músicos nacionales como el mejor guitarrista chileno- su salida de Los Tres y su relación con Manuel García. Entrevista: Alfredo Lewin Texto: María de los Ángeles Cerda Fotos: Ignacio Gálvez ¿Cómo explicas que un tándem tan variado de instrumentistas, del rock, del metal, del pop, y sin pecar de falsa molestia, te consideren un referente? ¿Cómo explicas esa empatía? “Mis motores de vida siempre han sido alimentados siempre por el cariño y el amor. La solidaridad, la entrega. Entonces, la entrega que le he dado al instrumento ha sido larga y durísima, y tiene sus resultados cuando tienes cincuenta años. Pero yo siento que cuando viene de afuera, y lo agradezco demasiado, es porque yo entregado mucho a los jóvenes. Desde que tengo veinte años y volví de Francia como un lolito, empecé a hacer clases. Después me agarraron pal hueveo un poco porque, tu sabí cómo es volver a Chile, después de un rato no eres la novedad que eras en un principio y se hace más difícil… pero esa insistencia que he tenido con el instrumento y con mi rigurosidad también tiene que ver con que estuve con Los Tres veintitrés años –y hay que ser bien riguroso para entender las leyes del asunto- y avanzar durante todo ese tiempo, trabajar mucho… Está el trabajo de Ángel Parra Trío, con doce discos, que son sólidos en cuanto a un trabajo que ya tiene veinte años. De hecho primero grabé con el trío que con Los Tres. Pero siento que la gente ve en mí una evolución como persona, de alguien que quiere avanzar en la vida y mejorar como persona y que también está dispuesto a escuchar mucha música, tratar de interpretarla –la que se pueda, porque el tiempo es poco en la vida- y eso le he transmitido a mis músicos, que toquen de todo. Todo está centrado en algo que va mucho más allá de abrir un almanaque y ver los discos que grabé y ver si son buenos o malos. Es perseverancia, y eso lo entendí hace poco. Creo que tiene que ver un poco con mi decisión de alejarme de Los Tres: yo tengo algo mío solidísimo. Siempre fui compositor, desde los dieciséis años, siempre fui guitarrista, me costó mucho, porque nunca fui virtuoso y tampoco me considero hoy en día. Pero ha sido un camino largo, y creo que la gente aprecia mis decisiones. Son hartos años de entrega, y de entregar amor. Eso se hace todos los días, conversando con un viejito que está sordo, como podría ser Pachito Cabrera, viajando con él al sur, o teniendo paciencia con un fan al que le enseñai una canción, esa cuestión se ha traspasado”. ¿Cómo se unen los mundos de McLaughlin y Gato Alquinta en ti, como una persona que escucha y estudia? ¿Son músicos de cabecera para ti? “Sí, definitivamente. Aunque lo primero que produjo emoción en mí fue el disco de Emerson, Lake and Palmer, el “Trilogy”. Ese lo escuché en México, en el exilio. Yo no tocaba nada, pero cuando lo escuché, me conmovió. Pero el Gato Alquinta es un sonido Gibson Les Paul, sólido, que lo escucho a través de los años y no envejece. No solo eso, sino que también toca la guitarra acústica y es cantante. El Gato hizo un sonido con una mezcla de lo andino que fue algo nuevo, un invento. Cuando Los Jaivas vinieron a Chile, en 1983, yo tenía dieciséis, y fui al estudio y estaban grabando algunas cosas, el estar con ellos fue algo impresionante. También estuve con ellos cuando grabaron la música de la Violeta, la estaban ensayando en París. Yo era un enano, debo haber tenido diez años. Estaba en el suelo, sentado, escuchando en esta sala gigantesca, y era maravilloso. Entonces el Gato para mí fue heavy metal como influencia. Ése fue mi primer acercamiento a la guitarra. Pero fue un poco difícil al principio, me compré una de estas guitarras chilenas, como las que usaban Los Angeles Negros, que hoy en día la ando buscando. Son como guitarras hechizas, que el Jack White moriría por una de esas. También tenía en la oreja algo del Oscar Arriagada, algo de rock and roll”. ¿Cuánto crees que pesa el parentesco familiar, el que seas un Parra, para que hayas sido elegido como el mejor guitarrista de Chile? El ser parte de ese núcleo te dio ventajas que muy pocos tienen. “Tienes mucha razón, porque la polifuncionalidad que tienen cada uno de los miembros de la familia, desde gasfiteros a escritores, cuequeros, hay presos por matar gente… esta familia tiene mucha, mucha gente y hay personalidades como la del tío Lalo que era medio retraído pero cariñoso, el tío Roberto como un ídolo…. Pero toda esta gente al comienzo me daba susto, hasta mi papá, porque no tenía ni un argumento para pararme al lado. Mi papá tocaba unos ritmos folclóricos y yo tocando jazz daba la hora. En ese momento hacíamos gira por toda Europa, pero ahí él me tiraba a los leones, porque me decía, ‘ya, te gusta el jazz, pero aprende a tocar cueca’. Me trataba con cariño, pero la Violeta era mucho peor con él. Es una escuela, y es un lugar común lo que voy a decir, pero en ciertos sectores no es bien recibido el apellido Parra. Hay gente de derecha que me respeta y otra que nada y eso es aterrador. No está solucionado para nada ese tema”. ¿Tú crees que se va a solucionar en algún momento? Porque obviamente el legado de Violeta Parra… “…Está asociado al comunismo, a la lucha social”. Probablemente pase por un examen de pureza y sea solo la música la que va a importar. “Lo que pasa es que la música está cargada de tantas palabras que son actualmente himnos. No van a morir nunca y van creciendo cada día. Yo voy a grabar un disco este año de canciones de la Violeta, cantado y con un poco de improvisación, pero poco. Es algo diferente a todo lo que he hecho en mi vida. ¿Me ha servido el apellido? Puede ser que sí, pero cuando tienes cuarenta y siete años, parece que ha pasado harto rato en que me han visto tocando en un bar, después dejando la cagá como un rockstar. Yo partí tocando con Cecilia Echenique, toqué con De Kiruza, y he pasado por cosas desagradables también. Conozco los dos lados de la moneda, después toqué en Los Tres, trabajé en una empresa como la UNIACC, con un jefe, haciendo trabajo de escritorio”. SEGUIR ADELANTE ¿Qué sensación tienes hoy día tras haberte separado de Los Tres, de dejar de ser parte de este trío, a lo que te pasó a fines de los noventa cuando la banda se separó? ¿Qué diferencia hay en términos del vacío? “Es muy diferente. Porque era muy infantil yo diría, cuando tenía treinta y tres. Siempre me vi un poco dependiente de Los Tres, sintiéndome el hombre más afortunado de la tierra, o sea, yo pertenecía a una banda en que las veinticuatro horas del día tenía que estar dedicado a esa banda, donde los roles estaban bien claros y en que habían altibajos. Una época en que todo andaba mal, la percibimos, pero seguimos pa delante, después nos separamos… ese momento fue para mí devastador a un nivel horrible. Sufrí más que la cresta, me transformé en un tomador, estaba muy mal. Después de un par de años, o menos, como un año, porque nunca he sido un derrotista, empecé a hacer clases, pero fue como pasar del Hyatt a un subterráneo, ganando 120 lucas por estar días enteros… entonces eso hay que aprenderlo. A mis alumnos les digo que aprendan a saborear el fracaso porque el que no lo hace, cagó. Eso pa mí fue un fracaso terrible. No me lo esperaba, pero había un desgaste. Y mi independencia como compositor, músico, como hombre de familia, era… nada. Ahora soy otra persona porque todo el sufrimiento me ha llevado a entender cosas. Dejé de tomar por eso también. Me fui fortaleciendo más los dos últimos años y ahora estoy impecable. Ahora mi decisión se basa únicamente en un tema de crecimiento artístico. Yo tengo mucha música que entregar, a la gente, al público. Eso es lo que hablo con Manuel [García], uno no tiene que estar dándole vuelta, dándole vuelta, es el público el que te está pidiendo lo que tú vai a hacer. Yo me identifico con eso. Siempre he sido compositor, como te digo, de los dieciséis años. Yo canto un poco, no canto bien, pero compongo música para películas, sé escribir música para cuarteto… muchas cosas que ahora las voy a poder hacer. No me calzaban con los horarios… porque entiendes que una banda como Los Tres tiene una demanda alta”. EL CULTO A LA GUITARRA JUNTO A MANUEL GARCÍA Se nos comunicó a todos que Guitarras diamante era el momento fluido de Manuel García con Ángel Parra, de tipos que aman la guitarra. E instalaron ese concepto, como poniéndole nombre a las guitarras. ¿Qué fue para ti guitarras diamante? “Yo no sabía que este espectáculo se iba a llamar así, para nada. Partimos trabajando en marzo y esto se hizo en julio, y Manuel me habló de unos Caupolicanes y a los dos meses empezó a pensar en el concepto y ahí me dijo que se le había ocurrido el nombre, todo con detalle, el orden de las canciones, por qué homenajear la guitarra. Lo encontraba todo demasiado lindo. Tiene todo que ver conmigo y la Violeta, que era su instrumento. A mí me gusta mucho como planifica las cosas el Manuel, porque tiene un objetivo, se plantea seis meses y se preocupa hasta de los calcetines que usai”. ¿Qué fue lo que se propusieron cuando hicieron el guitarras diamante? ¿Qué era lo que querían transmitir y cómo te sentiste tú siendo parte de eso? Transmitiendo el amor a la guitarra, el respeto al instrumento. “En gran parte de ese espectáculo yo no toco, porque son partes de “Acuario” que estaban listas. Aparte habían algunos temas que me gustaron, como ‘Alfil’, ‘Vida mía’, ‘La gran capital’ y un adelanto de cuatro o cinco canciones del disco. Mi intención jamás fue llegar a reemplazar a alguien, no soy ese tipo de persona”. Para mí ver a Diego [Álvarez] en Mecánica Popular en el tiempo de “Fatamorgana” era como ver a Ángel Parra, pero al mismo tiempo, ellos eran como Los Tres, con otras personalidades. En Mecánica Popular, independiente que el baterista cambiara –que es algo común con Los Tres- había una vibra de grupo súper rica. Entonces cuando dices que no vienes a reemplazar a nadie, pienso que Diego es una especie de Ángel para Manuel. “El Diego me siguió desde el Club de Jazz, entonces me ha dicho que le he enseñado todo. Me da plancha decirlo, pero ese es el tipo de comentarios que escucho desde que estoy trabajando con el Manuel. Me dan las gracias, porque así son ellos. Cuando celebramos los veinte años de Ángel Parra Trío apareció el Manuel, y alguien me dijo, ‘oye, este hueón te andaba sapeando’”. Tenemos tanto en común, que podemos ser hermanos. Manuel tiene un amor por el folclor, siendo de Arica conoce muy bien las montañas, sabe mucho lo que hay que hacer y lo que no, está consciente de todo. Pero no fue una tortura para mí trabajar con él, porque puede ser una tortura ser productor”. ¿No resulta curioso para ti que este momento de Guitarras diamante haya llegado justo cuando Manuel estaba girando hacia el electro-rock-pop? Lo que habla que la guitarra es importante pero más bien simbólica, la guitarra tiene que estar al servicio de las composiciones. “Lo que aporto en algunos temas es la atmósfera, que parecen teclados. Creo que Manuel quiere deshacerse un poco de lo que hizo para atrás, aunque hay cosas que va a tener que seguir tocando, como Los Tres con ‘Amor violento’, pero él está en un momento de una necesidad demasiado imperiosa de avanzar, y eso es muy bonito. Siempre quiere estar avanzando. Por algo que juntó conmigo, que tengo influencias desde Ravel hasta el tío Roberto. Es un desafío, porque quiere tocar mejor la guitarra y quiere tocar lo que hago yo y yo se las enseño. Entonces es como una relación de cabros chicos, que es demasiado entretenida. No podemos pasarlo mejor, con un ambiente sano de trabajo. Él tiene su familia con hijos lindos, yo también tengo familia con hijos lindos, compartimos esas cosas. Dejamos atrás mucho, y lo queremos dejar atrás. Creo que con este disco es primera vez que él sabe en su carrera perfectamente hacia dónde va, es un despegue importante para Manuel. Aparte es un estudioso de la historia, y su simpatía… su público, como que muestra una frescura ingenua, con unos chistes súper amorosos entre medio”. Ahora, ese proyecto ¿tiene fecha de salida? “Sí, vamos a grabar desde mediados de marzo a mediados de abril. Estamos viendo si lo masterizamos afuera. Si hay algo que admiro es que hay una planificación de dos a tres años que la encuentro impresionante. Grabamos el disco en marzo y en mayo hacemos una gira en dúo, solamente dos guitarras y dos voces, yo hago la segunda voz, y ahí es con su repertorio, más Violeta, más quizás qué cosa salga”. No me cabe duda la amistad entre ustedes dos. ¿Esa es la razón de fondo por la que tienes que dejar Los Tres? O sea, que no puedes complementar los dos mundos, porque Los Tres se van de gira en el verano y no puedes cumplir con los otros compromisos. “Yo era súper precavido de avisar tres meses antes, de ordenar todo, y era un permanente estrés, y con Ángel Parra Trío también. Ahora voy a ir a Haití con el trío porque si hubiera estado con Los Tres no hubiese podido. Me habían invitado a muchos festivales, puedo ir a Sao Paulo a tocar… se te abre un mundo con una persona nueva, que te respeta mucho, el mismo respeto que me deben tener Álvaro y Titae, pero con otra mirada”. Tags #Ángel Parra Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Articulos REC: La música es nuestra Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Articulos FTMining ha lanzado un servicio gratuito de minería en la nube para BTC, DOGE y LTC, con ingresos diarios de hasta 9.900 dólares Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias A Perfect Circle visitará Chile Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Star Wars Sinfónico llega a Valparaíso y Concepción Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Con Pedropiedra, Javiera Electra y más: Ciclo Armónica se tomará el GAM Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Festival de Música al Margen 2026: Convocatoria abierta Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Concurso: The Lumineers retorna a Chile Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias 'Call It In': Escucha el regreso de Editors Miércoles, 29 de Abril de 2026