Fin del Mundo: El sonido de Patagonia Argentina Conversamos con la agrupación durante su reciente paso por Chile Miércoles, 09 de Julio de 2025 En Buenos Aires, el Bar Niceto funciona como un umbral simbólico, porque quien pisa su escenario, se aproxima al "sueño del pibe". Y así fue con Fin del Mundo, banda oriunda del sur argentino que, con más de una veintena de presentaciones, comenzó a dibujar su recorrido en algún rincón del 2023, teloneando a Barbi Recanati y haciendo del viaje una forma de escritura sonora. La historia del cuarteto se despliega como un libro en capítulos musicales. Cada disco es un fragmento de un relato mayor. Su primer volumen se titula "Todo fue Hacia el Mar" (2023), y su gestación responde más a un proceso de acumulación intuitiva que a una planificación industrial. "Fue todo durante el año 2019. Empezó a formar la banda en enero cuando nos juntamos con Tita, la baterista, que veníamos de tocar en una banda anterior. Ahí surgió solamente la primera canción, bueno, una idea que fue pasando por distintas bajistas porque se completó la formación recién a mitad de ese año. Primero entró Shan, que era también amiga de Tita". Desde entonces, el camino ha sido autogestivo, lleno de aprendizajes y de una profunda conciencia sobre la necesidad de construir desde la independencia, con las manos y los afectos como herramientas. "Veníamos con muchos años de tocar en bandas autogestivas, una escala completamente distinta. Fue la primera vez que nos resultó tan, tan fácil... también es eso, muchos años de experiencia de sumar conocimientos". En ese trayecto, las decisiones musicales fueron siempre también vitales. No solo se trataba de componer canciones, sino de inventar un lenguaje, uno que pudiera decir algo sobre quiénes son, de dónde vienen y cómo resisten. "Durante todo el primer disco fue esa etapa de aprendizaje de muchas cosas que tuvimos que empezar a hacer como banda autogestiva independiente, aprendiendo mucho de otros colegas, de otras bandas. Ya en el segundo disco, que lo empezamos a grabar en 2024, fue distinto también. Primero veníamos de hacer 12 EPs separados por cuestiones de recursos. Hubiéramos hecho un disco antes, pero no lo podíamos hacer así de esa forma autofinanciada". "Todo va Hacia el Mar" (2023) condensa esa urgencia, esa necesidad de crear aunque las condiciones sean escasas. Un trabajo de capas, de mareas emocionales, que encuentra coherencia incluso en su proceso gráfico. "Sí, se dio un poco por casualidad eso porque en realidad son los 12 EPs que juntamos. Pero igual siempre intentamos dar un concepto general, que todo se homologue de alguna manera. También lo hicimos con la tapa, por ejemplo: la tapa del disco es como el primer EP, pero con los colores del segundo EP". Con "Hicimos Crecer un Bosque" (2025), su segundo disco, Fin del Mundo se adentra en nuevas texturas, sin abandonar la raíz artesanal y experimental que las caracteriza. Aquí, los delays y reverbs parecen extenderse más allá del sonido, encontrando eco en las imágenes, en una estética analógica que dialoga con sus efectos de guitarra como si todo respondiera a un mismo sistema de símbolos. "Quisimos pasar un poco a otra estética. Quisimos usar un poco los efectos analógicos que hace esta chica, nos pareció que estaban buenísimos. Nos sacó fotos en un recital y nos dimos cuenta de que usa unos efectos analógicos que pone enfrente del lente que nos gustaron mucho. De alguna forma se pueden parecer al correlato en imagen de los efectos que por ahí usamos en la guitarra. Hay como una flor repetida, que quizás puede ser como un poco un delay también de guitarra. Así que nos gustó como esa textura". La búsqueda del nombre para el disco fue, también, un proceso colectivo, orgánico, como si las canciones mismas fueran quienes lo revelaran: "En un primer momento el disco se iba a llamar como una de las canciones, como un pedacito de la letra de una de las canciones, 'El jardín que hicimos crecer'". Ese jardín del que hablan no germina en cualquier suelo. La identidad territorial está profundamente trenzada en la sonoridad y en el imaginario de la banda. No es casual que dos de sus integrantes provengan de la Patagonia árida. Allí, donde cada brote es un acto de resistencia, cada melodía es, también, un modo de refugio. "Alguien, hace poco, de Buenos Aires me dijo algo que no había pensado porque nosotras dos somos de la Patagonia. Esta persona nos fue a ver a un show y decía 'Claro, es muy patagónico lo de hacer crecer un bosque porque acá en Buenos Aires es la pampa húmeda: tirás una semilla y sale un bosque, no tenés que hacer nada. Pero en cambio en la Patagonia es algo muy difícil de hacer, necesitás esfuerzo, trabajo, comunidad, refugio de la naturaleza para que crezca una planta'. Entonces también es algo muy nuestro, más del sur. Sobre todo de la Patagonia árida de la que venimos nosotras, más tirando a la meseta patagónica y no tanto a la cordillera que quizás puede ser un poco más frondosa... Nos gusta mucho lo que es el contacto con la naturaleza y dar esta idea de lo natural, lo colectivo, el refugio de algo que construimos entre todos para sentirnos un poco mejor". Entre esas capas de sentido, entre las reverberaciones que atraviesan sus canciones, también está la memoria afectiva. La infancia que escucha a sus ídolos, las niñas que un día soñaron con escribir como sus referentes, y que hoy colaboran con ellos. "Eterna Inocencia es una banda que parte de Fin del Mundo escucha hace muchos años. Yo escucho desde que tengo 14 años. Ya existía 'Punky Patín' y otros discos de Eterna, y principalmente me gusta mucho cómo escribe Guille, fue como una de las personas que me inspiró mucho a escribir. También me gusta mucho cómo usa metáforas con la naturaleza y las emociones". "Estábamos pensando que estaría bueno meter un featuring en el disco, y siempre que tocábamos esta canción es como que se nos aparecía la voz de él en el imaginario. Decíamos 'Esta parte es re para Guille'. Ya habíamos tenido la oportunidad de tocar con ellos, de abrirles un teatro acá, entonces ahí fue que los conocimos y nos hicimos bastante amigas de Guille. Venía a nuestros ensayos, nos contaba que le gustaba la banda". Así es como Fin del Mundo va tejiendo su propia mitología. Una donde la Patagonia no solo se nombra, sino que se canta. Donde las guitarras no son distorsión sino extensión del cuerpo, y donde lo colectivo -como la música- florece lento, pero firme, aunque haya viento. Karin Ramírez Raunigg Tags #Fin del Mundo #Eterna Inocencia Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Articulos REC: La música es nuestra Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Articulos FTMining ha lanzado un servicio gratuito de minería en la nube para BTC, DOGE y LTC, con ingresos diarios de hasta 9.900 dólares Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias A Perfect Circle visitará Chile Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Star Wars Sinfónico llega a Valparaíso y Concepción Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Con Pedropiedra, Javiera Electra y más: Ciclo Armónica se tomará el GAM Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Festival de Música al Margen 2026: Convocatoria abierta Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Concurso: The Lumineers retorna a Chile Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias 'Call It In': Escucha el regreso de Editors Miércoles, 29 de Abril de 2026