Dave Rowntree: ''Nadie nos sacaba fotos en esos días'' Giras eternas con Blur, shows diminutos y la cámara como único testigo Miércoles, 20 de Agosto de 2025 Desde sus primeros acordes en los 90, Blur se convirtió en una de las bandas fundamentales del britpop, marcando una época con discos icónicos como "Parklife", "The Great Escape" y el homónimo, donde convivían el ingenio inglés, la energía juvenil y una sensibilidad pop inconfundible. Más allá de los hits y los estadios llenos, hubo una etapa inicial mucho más cruda e íntima: giras en furgoneta, shows para un puñado de personas y camaradería entre compañeros que aún no sabían cuán lejos llegarían. Ese capítulo menos contado es el que Dave Rowntree, baterista del cuarteto, decidió revivir a través del lente de su cámara. En su nuevo libro, titulado "No One You Know", recopila fotografías inéditas de los primeros años de Blur, capturando momentos entre bambalinas, viajes, risas y la vida real de una banda antes del estrellato. Con motivo de este lanzamiento, nos reunimos de forma virtual con el músico para conversar sobre el proceso detrás del libro, las memorias que revivió al revisar esas imágenes y cómo la fotografía —en su forma más analógica y artesanal— se convirtió en una herramienta fundamental para narrar esa historia de comienzos humildes, energía desbordante y amistad genuina. — Dave, después de tantos años de giras, grabaciones y distintas etapas con Blur… ¿cómo fue reencontrarte con estas fotos viejas? ¿Te sorprendió lo que recordabas… o lo que habías olvidado por completo? — No me sorprendió cuánto había olvidado… pero sí, olvidé muchísimo. Algunas de las personas que aparecen ni siquiera las reconocía. Me pasaba que decía: "creo que sé quién es", pero no estaba del todo seguro. ¡Y claramente nos llevábamos bien en esas fotos! Bastante loco todo. Pero también recordé muy bien algunos momentos importantes de las giras por Estados Unidos, y Japón lo tengo grabado en la memoria. Lo realmente sorprendente no fue cuánto recordaba o no, sino la energía que hay en esas fotos: la emoción, lo mucho que parecíamos disfrutar. En mi memoria, esos tiempos eran agotadores: giras larguísimas, estar lejos de casa, cierta soledad y nostalgia. Pero en las imágenes se nos ve pasándola genial. No podríamos haberla pasado mejor aunque lo intentáramos. Así que claramente, no estábamos tan solos ni tan tristes. Eso es lo que quise mostrar con el libro: que la energía de esas fotos realmente se sintiera. No quería que pareciera un libro de arte serio o intelectual, sino algo caótico, joven, lleno de movimiento… como realmente era. — El libro se llama "No One You Know". ¿Por qué elegiste ese nombre? ¿Tiene que ver con cómo veías a tus compañeros en ese momento, o quizás con cómo te veías tú? — En realidad, por dos razones. Durante nuestra primera gira por Estados Unidos, el conductor del bus de la banda tenía esa frase en el frente del vehículo. Tenía una especie de rodillo con opciones para rotular, cosas como "rock stars" o "world tour", pero en su forma única de burlarse de nosotros, eligió poner "No One You Know". Éramos una banda chiquita, tocando en lugares diminutos para un puñado de personas. Se reía de nuestra música, de la gira, de los shows, de nuestra ropa… y cuando alguien le preguntaba quiénes iban en el bus, respondía "nadie que conozcas". Pero también sentí que ese título describía muy bien lo que éramos en ese momento. Aunque salíamos en los titulares de la prensa musical del Reino Unido, tocábamos para 200 personas. Éramos una banda que hacía una música que no era moda. En ese entonces, lo que mandaba era el rock americano —Nirvana sobre todo— y había cosas como la escena de Manchester, el baggy, el dance… y nosotros haciendo este pop inglés que parecía no tener lugar. Hasta teníamos nuestro propio chart, el indie chart, porque parecía imposible llegar al mainstream. Entonces girábamos por el mundo siendo una banda diminuta, desconocida fuera de ese pequeño grupo que leía la prensa inglesa. Por eso sacaba fotos. Parecía que eso era lo máximo a lo que íbamos a llegar. Pensé "mejor documento esto, puede que este sea el punto más alto de nuestra carrera". Claro que años después todo cambió, la música popular en el Reino Unido se dio vuelta, y de pronto lo que hacíamos se volvió tendencia. Pero en ese momento, cuando saqué esas fotos, no parecía probable. — ¿Qué fue lo que realmente te motivó a publicar estas fotos ahora? ¿Fue algo que venías pensando o surgió desde un lugar más nostálgico, como decir: "es hora de compartir esto antes de que quede guardado para siempre"? — Lo hice porque, no sé si lo sabías, pero durante la pandemia Tim Burgess de The Charlatans organizaba algo llamado Tim’s Twitter Listening Parties, donde la gente escuchaba un disco al mismo tiempo en Twitter y alguien de la banda iba comentando cosas: cómo fue grabarlo, qué significaban las canciones, ese tipo de cosas. Tim me pidió participar con varios discos de Blur. Así que empecé a buscar en mis cajas viejas de recuerdos, para encontrar cosas interesantes que tuitear. Y fue la primera vez que miré esas fotos desde que las había tomado. Nunca antes las había repasado. En mi memoria eran como un collage mal hecho, pero al verlas, descubrí fotos realmente buenas. Juntas, capturaban algo que nadie más había retratado. Nadie nos sacaba fotos en esos días, éramos una banda muy chica. Tal vez había alguna imagen en los shows, o una sesión ocasional para la prensa, pero fuera de eso… nada. Y me di cuenta de que yo era el único que tenía registros de esos primeros años de la banda. Había tanta energía, entusiasmo, diversión, alegría… me sorprendieron mucho. Y ahí nació la idea del libro. Eso fue hace varios años ya, durante el encierro. Pero una cosa es tener la idea, y otra muy distinta es hacerlo realidad. Me tomó tiempo armarlo físicamente. — Usaste una cámara Olympus OM-10 bastante modesta. ¿Esa limitación técnica influyó en cómo capturaste las cosas? ¿Sientes que eso hizo que las fotos fueran más reales o íntimas? — Sí, definitivamente. Primero, usar una cámara de rollo ya es interesante, porque cada vez que aprietas el botón… cuesta plata. No es como una digital donde puedes sacar mil fotos sin pensar. Con una de rollo, tienes que revelar, imprimir… eso te hace ver el mundo de otra manera. Antes de apretar el disparador, te preguntas "¿vale la pena gastar un cuadro de este rollo en esta imagen?". No lo piensas conscientemente todo el tiempo, pero está ahí. Tienes 36 fotos, y cada una cuenta. Eso te obliga a juzgar lo que vas a retratar como un artista lo haría, no como alguien que arma un álbum de recortes sin mucho criterio. Además, esa cámara no era gran cosa: barata, manual, con sus imperfecciones. Pero tenía fotómetro, lo cual ayudaba. Y esas imperfecciones le daban carácter a las fotos. El film de los 90 era distinto, tenía colores con ciertos matices. Si usabas uno más verdoso, te daban ganas de sacar fotos al aire libre, por ejemplo. Todo eso influía. Me interesaba cómo ese proceso cambiaba tu forma de ver el mundo. Con la fotografía digital, todo eso se perdió, las fotos dejaron de tener peso. Todo el mundo hablaba de cámaras, lentes… y no de las imágenes. Ahí perdí interés por un buen tiempo. — Dices que estas fotos muestran lo que pasaba cuando se apagaban las luces y los micrófonos. ¿Cuál fue el momento más personal o inesperado que lograste capturar? ¿Uno que realmente te haya tocado al verlo de nuevo? — Es difícil elegir uno. En realidad, el proceso fue capturar momentos personales todo el tiempo. Eran mis amigos, y no quería sacar fotos que después les molestaran. Nunca interrumpí a nadie en momentos incómodos o privados, no es mi estilo, fotografiaba nuestra vida cotidiana. Y algunas de esas imágenes, al verlas hoy, me sorprenden por lo profundas que son. Una de mis favoritas es una de Damon y Graham en el metro, muy al principio de la banda, tal vez incluso antes de que nos firmaran. Las ropas, los peinados, ese corte tazón… todo eso me transporta a esos años. Pero también hay una inocencia en cómo me miran. Todavía no estaban hartos de la cámara, posaban sin problema, entregándose. Esa sinceridad hace que esa foto tenga un impacto fuerte en mí. Otra, también con Damon y Graham —no sé por qué siempre ellos dos— es en una montaña rusa en Estados Unidos. Los agarré justo en la subida, antes de que venga la parte vertiginosa. Los dos se dan vuelta y sonríen, emocionados por lo que viene. Y eso, en cierto modo, es como nuestra carrera en ese momento: estábamos subiendo la primera gran pendiente, y todo era emocionante. Sí, fue mucho trabajo. Hay fotos donde parecemos borrachos, pero en realidad estábamos agotados. Dormíamos pocas horas durante años. Pero ese momento en la montaña rusa… eso lo resume todo. — Hoy en día, todo el mundo saca miles de fotos con el celular, pero la mayoría no perdura. ¿Qué crees que mantiene a la fotografía análoga, hecha a mano, como algo tan poderoso al momento de contar la historia de una banda? — Sí, creo que tienes razón. Lo que buscamos con las fotografías ha cambiado. Primero por las cámaras digitales, y luego porque esas cámaras se incorporaron a otros dispositivos, como los teléfonos. Aunque no solo a los teléfonos: ahora hay cámaras en timbres, en cualquier cosa. Entonces, la naturaleza y el significado de tener una foto ha cambiado. Hoy la gente crece sacándose fotos a sí misma o entre ellos, ya no existe esa incomodidad de estar frente a una cámara como cuando yo era más joven. Incluso en los 80 y 90, sacarse fotos era raro. Tenías que acostumbrarte a estar en una sesión de fotos. Había algo embarazoso en eso. Ahora la mayoría de las fotos las toma uno mismo, con el objetivo de mostrarse, la típica selfie, ¿no? "Estoy de vacaciones, mira qué lindo lugar, mira mi ropa”, ese tipo de cosas. Y no tiene nada de malo, pero no es el tipo de fotografía que a mí me interesa, no siento que ese tipo de foto diga mucho sobre la persona. No quiero parecer anticuado o aburrido con esto, pero para mí, cuando sacaba fotos de la banda, lo que me fascinaba era cómo el proceso fotográfico te obliga a ver el mundo de forma diferente. Te hace pensar en lo que estás viendo, desde dónde estás parado, qué tipo de luz hay, qué está pasando en ese momento. Eso es una forma artística de estar en el mundo. Y eso es lo que me permitía mantenerme interesado en la fotografía, y también lo que permite capturar algo real sobre el sujeto. Estás buscando un momento interesante, uno que valga la pena capturar. Ese es el arte del registro documental: estar presente cuando pasa algo lo suficientemente especial como para que a otros les interese verlo. Eso es muy distinto a simplemente posar frente a una montaña tratando de parecer más atractivo. Creo —y tal vez me equivoque— que se puede capturar más de la esencia de una persona haciendo las cosas como yo las hice, con los equipos que usé. Y me parece que la gente está redescubriendo eso. La fotografía con rollo está volviendo a ser popular. Están viendo que es algo mucho más interesante que solo tener una cámara, que es lo que, para mí, representa la fotografía digital. Incluso hay desarrollos nuevos en fotografía análoga. Las fórmulas químicas están cambiando, y la gente está explorando nuevas maneras de revelar e imprimir. Todo el arte de la fotografía está avanzando nuevamente, después de una o dos décadas de estancamiento. — Dave, para cerrar, después de un proyecto tan personal como este… ¿te dan ganas de seguir trabajando con tus fotos? ¿Te imaginas una segunda parte, o incluso una exposición? ¿Tal vez una gira por América Latina? — Sí, todo eso. Tengo muchas más fotos que no están en este libro. Así que, si haré algo con ellas, no lo sé, pero sí quiero hacer exposiciones, definitivamente. Y también me encantaría visitar Sudamérica y dar algunas charlas. La idea sería ir a teatros, proyectar las fotos en una pantalla grande y contarle a la gente sobre ellas. Explicar por qué me gustan tanto, por qué estoy tan entusiasmado con este libro y con traerlo al mundo. Ese es el sueño, realmente. Si podré lograrlo o no, no lo sé. Pero sí, me encantaría volver a Sudamérica y compartir las fotos con la gente allá. Sería increíble. Matias Arteaga S. Tags #Dave Rowntree #Blur #David Rowntree Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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