Car Seat Headset: La universidad como experiencia y punto creación Ethan Ives nos adentra en su universo musical Jueves, 25 de Septiembre de 2025 Publicado originalmente en revista Rockaxis #264, junio de 2025. Tras cinco años de silencio, donde una pandemia tomó protagonismo en el curso de nuestras vidas, Car Seat Headrest propuso en 2020 con “Making a Door Less Open”, la antesala de lo que sería la creación de universos sonoros. Hoy, con el lanzamiento de “The Scholars”, la posibilidad de construir narrativas se consolida. De esto y más fue lo que conversamos con Ethan Ives. Karin Ramírez y Bastián Fernández Fotos: Carlos Cruz La universidad puede ser vivida de múltiples formas; como espacio de aprendizaje formal, pero también como un cruce de experiencias personales que configuran nuevas miradas sobre el mundo. La sorpresa de este álbum no solo recae en el giro trascendental de su propuesta creativa, sino en la forma en que logra entrelazar dos dimensiones complejas: por un lado, la universidad como intersticio de lo personal; y por otro, una performatividad del rock teñida con el aura de la ópera. El guitarrista Ethan Ives lo recuerda de la siguiente manera: «la estructura de la obra fue algo que Will (Toledo) trajo al grupo alrededor de la primavera de 2023, cuando recién comenzamos a reunirnos para escribir el álbum. Todos habíamos decidido adoptar un enfoque más colaborativo, basado en sesiones de improvisación, pero eso en particular –un álbum centrado en un personaje, con una narrativa definida– era algo que Will realmente quería hacer. Gran parte de ese impulso vino de la inspiración que le generaron algunas presentaciones de ópera y teatro musical que había visto recientemente, como El Cascanueces o La Flauta Mágica. Quedó muy impactado por esa forma estructural». Sin preámbulos, Ethan nos sumerge en la complejidad compositiva de este nuevo mundo. Para él, cada canción es una pieza en un engranaje mayor, como si abrazar lo íntimo y lo mítico no fueran caminos excluyentes, sino simultáneos: «quería que las canciones pudieran sostenerse por sí solas, como pequeñas viñetas independientes, pero también que estuvieran unidas por esta especie de estructura operática. Todos somos fanáticos de Pink Floyd y cosas por el estilo, así que no fue difícil convencernos de intentar hacer algo así». Pero como toda narrativa tiene sus valles, el complejo universo del recientemente estrenado disco “The Scholars” comenzó a gestarse hace casi dos años. Una historia trazada entre ideas densas, instrumentos dispersos y la construcción paciente de un lenguaje colectivo. «El proceso se extendió durante un largo período de tiempo y tuvo muchas etapas distintas. Will y yo comenzamos a juntarnos nuevamente alrededor de 2023. Nos sentábamos en el pasto con guitarras acústicas, en la casa de un amigo suyo, y simplemente intercambiábamos ideas. Le mostraba algunos demos y él me compartía otros. A medida que las canciones empezaron a tomar forma, comenzamos a reunirnos con más frecuencia en la sala de ensayo para simplemente dejarnos llevar y tocar, de una forma mucho más libre de lo que habíamos hecho antes». ¿Pero de dónde nace la idea de construir un universo desde la educación superior? Esa es la pregunta que subyace a esta conversación. Cada historia nos cruza y nos deja marcas, como bien lo ejemplificó MGMT cuando interpretó ‘Kids’ en su alma mater, 20 años después de egresar. Volver a ese punto, como lo hace “The Scholars”, es también volver a desafiar los propios límites. «Esa fue otra idea que Will nos propuso. Aunque todos estábamos de acuerdo en que queríamos construir una narrativa más amplia, también queríamos que las canciones pudieran sostenerse por sí solas. También queríamos que hubiera algún tipo de hilo conductor entre las canciones, y a Will le entusiasmaba mucho la idea de que todo ocurriera en una universidad, porque eso creaba un escenario común en el que todos los personajes podían coexistir. Así, aunque cada personaje tuviera su propia emoción o arco individual, ese entorno compartido permitía que todo se conectara, generando una línea narrativa que atravesara el álbum de principio a fin». En esa misma línea, el álbum también se planta frente a los nuevos modos de socialización musical, en los que las redes imponen un tiempo acelerado y fugaz. Hacer canciones largas puede parecer un gesto anacrónico, pero para esta banda se vuelve una forma de resistencia: «no es que nos sentemos a decidir hacerlo de una forma u otra. No es como que nos miremos y digamos: “quiero hacer una canción de 19 minutos”. Más bien, partimos con una idea y, en el proceso de desarrollarla, de hacer que alcance todos los puntos altos que queremos tocar, simplemente se va dando así». Making a door less open: Historias que no se pudieron contar Volver a pensar en la crisis socio-sanitaria de 2020 parece un ejercicio tan complejo como recordar un suceso de otra vida. Como si se tratara de recordar momentos que se cerraron abruptamente, sin tiempo para procesarlos, sin siquiera la posibilidad de transformarlos en nuevas oportunidades: «teníamos todo un show armado, estábamos prácticamente listos para salir de gira, y justo cuando salió el álbum ocurrió la pandemia y todo se volvió muy extraño». “Making a Door Less Open” fue, entonces, un ejercicio de redefinición. Un intento por reformular lo que significaba componer un disco tras el impacto de “Twin Fantasy” (2018), el álbum que catapultó a la banda y capturó la atención de los seguidores más fieles del circuito musical. «De forma consciente, Will quiso hacer un disco que fuera más como una colección de sencillos, lo que era bastante distinto a cómo había estructurado sus álbumes anteriormente. Siempre ha sido alguien muy centrado en el formato álbum, donde todo encaja como un conjunto cohesivo y gira en torno a una visión global, con líneas narrativas que atraviesan todo el trabajo». Esa novedad estética, esa propuesta que rompe con la tradición, se inscribe en una voluntad y valentía, una apuesta por lo inesperado: «después de haber estado tanto tiempo en ese mundo, creo que realmente quiso probar algo distinto, casi como un álbum al estilo de los años sesenta, donde simplemente es una colección de sencillos, más o menos ordenados, una especie de gran collage o banquete musical, algo que nunca había probado antes». De nuevos gobiernos y tiempos violentos Para nadie ha pasado desapercibida la arremetida de la ultraderecha en el escenario político internacional, más aún si en contextos de potencia mundial, alguien como Trump vuelve al poder desatando un estado de incertidumbre para todos los grupos contrahegemónicos. Su propia existencia se vuelve algo más complejo. En palabras de Etan, «es un momento realmente difícil para ser artista». La incertidumbre se vuelve un punto de inflexión, algo así como si todo lo que conocemos pudiese destruirse en segundos. Aún en medio de ese escenario, Ives reconoce el privilegio que implica formar parte de una banda con trayectoria: «siento que ha sido así desde hace mucho tiempo, y solo sigue poniéndose peor. Tengo el privilegio y la suerte de haber entrado en una banda que cuenta con cierta estabilidad, con un nivel de éxito que nos permite estar varios años fuera y luego volver, y que la gente todavía recuerde quiénes somos. Eso, para mí, sigue siendo un privilegio enorme». Vivir del arte en Estados Unidos se ha transformado en un verdadero laberinto. Las preguntas sobre cómo sostener una carrera musical en contextos violentos y precarizados emergen con fuerza. «No tengo una respuesta fácil para esto, pero definitivamente es algo en lo que pienso todos los días. Siento que las vías tradicionales y las instituciones que antes facilitaban el acceso al arte, que lo hacían posible para el público, han sido sistemáticamente desmanteladas, desfinanciadas y fragmentadas, al punto de que hoy en día quedan muy pocas alternativas reales», sentencia Ethan. En estos tiempos donde crear arte es, más que nunca, un acto de resistencia, “The Scholars” aparece como refugio que desafía los límites del formato musical. Entre la fragilidad de los sistemas que deberían sostener la cultura y la convicción de construir universos propios desde lo cotidiano. Como lo deja entrever Ethan Ives, no hay respuestas fáciles, pero sí un compromiso profundo con la emoción, la narrativa y la posibilidad de seguir creando. Incluso, cuando todo parece desmoronarse. Tags #Car Seat Headrest #2025 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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