Congreso: En los ojos de ayer Pancho Sazo y Tilo González se refieren al medio siglo de "Terra Incógnita" Domingo, 28 de Septiembre de 2025 Publicado originalmente en revista Rockaxis #265, julio de 2025. La legendaria banda nacional celebrará los 50 años de uno de sus discos más insignes y significativos: “Terra Incognita”. Lanzado en 1975, este segundo LP logró evadir la censura y evidenciar, a través de poéticas letras, la situación país tras el inicio de la sangrienta dictadura de Pinochet. Hoy, esas canciones que se convirtieron en trinchera en tiempos oscuros, serán revisitadas en una serie de conciertos y con la reedición en vinilo del disco, uno «que nosotros consideramos emblemático», nos cuentan los históricos Pancho Sazo y Tilo González. Jean Parraguez En una fría tarde de junio, el lugar donde ensaya Congreso –y donde se grabó el álbum “LUZDEFLASH” (2022)– es el reconfortante espacio para conversar con Tilo González y Pancho Sazo. Resulta conmovedora la capacidad de este grupo de estar celebrando el medio siglo para uno de sus títulos indispensables. “Terra Incognita” (1975) será festejado con una serie de presentaciones por el país, además del doblete en el Teatro Nescafé de las Artes. Dicha mirada al pasado vive en el mismo espacio con un presente rebosante de vigencia. Han pasado algunas semanas desde la participación de la agrupación en la Expo Osaka de Japón. Ahí, Chile tuvo una jornada especial que, en lo musical, contó además con las presentaciones de la Banda Conmoción, la pianista Mahavi Teaeve, el artista callejero Karcocha y el Bafona. Visiblemente entusiasmados, cantante y percusionista hablan de una presentación que significó su debut en la tierra del sol naciente. ¿Qué tal la experiencia de participar en la Expo Osaka? Muchos años atrás estuvieron en la Expo Sevilla (1992). Pancho Sazo: Hermoso, hermoso. Porque fíjate que, en ese tipo de cosas, como decía Tilo el otro día, lo que se da es justamente la música. O sea, hay un auditor que no conoce ni la lengua. Tilo González: Fue en el marco del Día de Chile, que se viene haciendo desde hace ya muchos años. Y la gente fue muy respetuosa, te escuchan. He leído que en el público japonés siempre encontrarás un fan. Son muy receptivos… PS: Sí, es... Incluso como por ahí pueden buscar, hay orquestas de salsa. TG: Tango también. Por contexto de nacimiento, “Terra Incognita” tiene su aparición en un período negro de la historia de Chile. Es un hijo de su época, es cierto, pero al mismo tiempo es una de las primeras ramas del tronco fuerte y lleno de vida que es Congreso hoy en día, apuntando su crecimiento a la búsqueda constante, la apertura necesaria hacia otras formas de componer, encontrar diversas expresiones, uso de instrumentos, abordar y abrazar estilos provenientes de otras latitudes. Significó, también, el espaldarazo a Tilo González como nuevo faro creativo. «De ahí sale después toda una forma de componer de Tilo, que va a caracterizar mejor nuestra música», rememora Sazo. ¿Fue como una especie de despertar? ¿O se encuentra algo que hace clic de repente? TG: Es que yo para esos discos era un niño (ríe). Fernando siempre era el que llevaba canciones. Más adelante empecé a estudiar música. Y eso también hizo atreverme más a empezar a componer. Como dice Pancho, ese disco y el anterior fueron el embrión para mezclar algunos instrumentos folclóricos, ritmos más pop, más rock. En ese tiempo más beat. Los orígenes de “Terra Incognita” se pueden rastrear hasta 1973, con las primeras composiciones. El Golpe de Estado y la posterior instauración de la sangrienta y nefasta dictadura cívico-militar dio un carpetazo a todos los planes. Si bien no estaban en la lista de los más buscados por los aparatos represivos, la situación era de extremo de cuidado, algo que Sazo tiene bastante claro al rememorar aquellos días. La metáfora, pues, se hizo un recurso preciado que se fue perfeccionando. «Está hecho con una gran autocensura también. Hay cosas que se podían decir, hay cosas que no se podían decir, y es un disco que si uno lo escucha habla de un momento muy especial. El cantar ‘¿Dónde estarás?’, que es una canción un poquito anterior, tiene otra connotación que cantarla hoy día. En ‘Los maldadosos’, ‘Romance’, hay muchos guiños». Desde el título hasta los nombres de algunas canciones denotan lo que se vivía en el país por esos años. En ese aspecto, “Terra Incognita” guarda varias de esas características. PS: Es un disco de color azul, que es un color mapuche, un color sagrado. Lo hace Pato González, que diseña la carátula con fotos de Michael Jones. Está hecho como emulando los antiguos portulanos, la cartografía de la época del siglo XV-XVI. Entonces, eso le da la idea de una tierra desconocida. Terra incognita –sin tilde– es una frase en latín, que es como nombraban en los mapas a esas tierras que todavía no se conocían, una terra ignota. Y eso era lo que pasaba acá, era como un país que no conocíamos. TG: Éste, no sé si es el primero o uno de los primeros discos que sale en dictadura con esta “impronta” de denuncia, aunque sea poética. PS: Además, la gente se daba cuenta de inmediato. Tú empezabas a cantar «de todos los oficios que tienen las cosas / Hay unos que son malditos por meter gente a la fosa»; o sea, no había necesidad de explicitarlo. TG: Bueno, en el momento de la censura y todo, el sello no quería que saliera por su etiqueta, EMI. Entonces, hicieron ahí una cosa rara y sale por London, que es un sello inglés, London Recordings (London Globe). Hacer música constituía un acto valiente, porque podían ser perseguidos por cualquier motivo. ¿Recibieron algún tipo de amenaza por los títulos de algunas canciones? PS: En el caso nuestro no, fíjate. Pero creo que se empezaron a dar cuenta. TG: Igual ya se estaba con ciertos temores, por eso el cambio de etiqueta. PS: Lo segundo era, yo diría, el llamarse Congreso. Hay una época, no solamente nosotros: los actores, la gente que hacía danza, los poetas. La época yo diría como de recogimiento, de irse un poco hacia adentro, tratando de entregarle a lo que se llamaba el pueblo de Chile, otras alternativas, otros cantos. TG: Éramos “adolescentes” que pasamos a ser adultos automáticamente el 11 de septiembre. PS: El Golpe de Estado es una cuestión muy terrible, no solamente por lo que ocurrió con las torturas, los muertos. Te hablaba antes de la autocensura… empiezas previamente a pensar, por ejemplo, en una letra, «qué digo acá, qué no digo». Y en el lenguaje musical también: no estaban referentes como los Inti Illimani, los Quilapayún no estaban, por suerte, si no se lo habrían piteado. Había muerto Víctor Jara. O sea, era un momento, yo te diría que desde el Golpe del 73 hasta principios de los ochenta, con años muy, muy, muy duros… con una DINA espantosa. Pero se les colaba, como se les cuela a todos los regímenes totalitarios, ciertas canciones, cierta poesía. El disco aparece casi dos años después que se hizo. TG: Habíamos comenzado a componer y a grabar algunas pequeñas cosas. Pero, claro, nos pilló el Golpe y ahí hubo un retraso. Terminamos de grabar otras cosas después, el ‘Vuelta y vuelta’, ‘Los maldadosos’. Es un disco muy atesorado para nosotros como historia porque hay canciones emblemáticas, algunas las hizo mi hermano Fernando, como ‘Tus ojitos’ y ‘¿Dónde estarás?’. Es un disco con harto cariño y, sobre todo, lo que siempre comentamos con Pancho cuando volvemos a revisitar estos discos antiguos, se nos vienen también los personajes que grabaron en ese tiempo. Entonces, ahí hay una nostalgia, un cariño, hay algo muy especial. PS: Un disco siempre es como una foto, como un fósil. Entonces, uno necesita una arqueología especial para volver a leerlo. Ha pasado harta agua debajo del puente. Como decía Tilo, es bien especial. A esta edad uno toma la nostalgia y la ternura. Estaba Pato, hermano de Tilo, que falleció hace poco. El Negro también estaba, Fernando (González), Fernando Hurtado, Renato Vivaldi, que era flautista. ¿Cómo abordan esas canciones con la formación de ahora? Que es actual, no es nueva, ya tiene alrededor de 30 años, pero no es la misma que hizo el disco. Y hay otros instrumentos también. PS: Es una recreación, sin perder de vista que son temas de esa época. Pero es una recreación de un disco que nosotros consideramos emblemático, y bizarro también. Entre la gente sencilla “Terra Incognita” se publicó originalmente bajo etiqueta London Globe, pero a todos los efectos pertenecía a EMI. Su registro definitivo se hizo en los estudios de calle San Antonio, cerca de la Taberna Capri, un recinto ineludible al hablar de la bohemia capitalina, donde la Orquesta Huambaly amenizaba las noches de baile en los años cincuenta. «Era bien especial. Además, se grababa a la antigua: cuando se hicimos los primeros discos, casi todo se grababa de inmediato. Se podían hacer algunos doblajes, alguna que otra cosa posterior», rememora Sazo. Hablando de lo musical, “Terra Incognita” representa también un antes y un después para ustedes. Por aquella época, ¿qué propuesta era la que capturaba más su atención? PS: Creo que Violeta Parra y Los Beatles. TG: Eso era anterior al Golpe, porque después ya no había mucha comunicación ni nada. Las “bodas de oro” de “Terra Incognita” no están totalmente ceñidas a los festejos en vivo. Ya en 2024 se publicó un libro dedicado al álbum por la editorial La Piedra Redonda para su colección Disco Rayado, que ya tiene obras sobre trabajos insignes de Los Tres (“La Espada & La Pared”), Los Prisioneros (“Pateando Piedras”), Los Bunkers, La Ley (“Invisible”), Lucybell (“Viajar”), Sadism (“Tribulated Bells”) y Manuel García (“Acuario”). Bajo la autoría de Pablo Marín contiene datos, información detallada y técnica, además de testimonios de protagonistas y cercanos. Junto con el libro, este año se confirmó la reedición del álbum en formato vinilo, en una cuidada versión que respeta la portada original y que también vuelve la obra más accesible a sus seguidores: durante años se hizo imposible adquirir una copia del trabajo en el clásico formato, por el alto precio que tiene en el circuito de coleccionistas. Es, además, el capítulo más reciente de una saga de reediciones que ha comprendido los discos “El Congreso” (1971), su alabada colaboración con Nicanor Parra en “Pichanga: Profecías a Falta de Ecuaciones” (1992), “Congreso: Gira al Sur” (1987), “La Loca sin Zapatos” (2001) o “Antología 1971-1982” (2006). Una vez que terminan los festejos por el medio siglo de “Terra Incognita”, ¿qué viene para después? ¿Han hablado sobre la posibilidad de hacer nuevas canciones? PS: Estamos conversando, siempre se conversa. Con Tilo partimos de repente de una idea, como se hacían las fotonovelas, vamos cuadro a cuadro pensando los temas, la obra; de qué va a tratar. Como grupo le debemos generalmente a Tilo, nuestro compositor, la gran mayoría de los temas, de justamente conjurar a todos y decir: «mira, aquí están las partes, estudiemos esto». Hay unas ideas que resultan y otras que no. Tags #Congreso #Terra Incognita #Grupo Congreso Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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