Yajaira: Viaje astral, lento y real Celebrando una trayectoria de tres décadas Jueves, 23 de Octubre de 2025 Publicado originalmente en revista Rockaxis #267, septiembre de 2025. Yajaira es un verdadero estandarte de nuestro underground. Esta es más que una mera frase introductoria: es un hecho. Por eso, sobran motivos para celebrar estos 30 años de vida con uno de los conciertos más ambiciosos de su carrera. Con un setlist de 30 canciones y una lista de invitados históricos, el trío insigne del rock pesado hecho en Chile celebra tres décadas de historia. Pablo Cerda Colaboración: Vicente Valenzuela Entrar a los aposentos de Yajaira es como estar, literalmente, en un templo del rock pesado. Y es que, para llevar a cabo esta entrevista, fuimos a visitarlos a los cuarteles de Algo Records. ¿Qué mejor lugar para hablar con los protagonistas que su entorno natural? Sentados alrededor de una mesa en el patio del mencionado sello, Sam Maquieira, Miguel Ángel Comegato Montenegro y el recién incorporado en el sillín Rodrigo Rocky Millán (quien también milita en los correligionarios Icarus Gasoline y Dead Christine), ven a través del tiempo con esa naturalidad que los caracteriza y nos dan una panorámica de lo qué significa cumplir 30 años recorriendo este largo camino de piedra, alterando los sentidos de todo aquel que decida entrar en el ritual astral de Yajaira. Identidad pesada A través de las redes sociales han ido mostrando varias fotos y videos de archivo que conmemoran esta celebración. ¿Se han topado con algún recuerdo que les llame la atención? Sam Maquieira: Nos hemos encontrado con varias cosas. Por ejemplo, Andrés Padilla de la revista Grinder tenía harto material. Él siempre se preocupó de filmar todo cuando nadie más lo hacía. Tiene registros muy antiguos, como un video de 1995 en nuestra primera sala de ensayo. Comegato Montenegro: Esos primeros ensayos de nuestra historia fueron en el subterráneo de la Estación Mapocho. Ha aparecido mucho material de la primera época que ni siquiera nosotros habíamos visto, tocatas muy underground, otras en locales más constituidos. Padilla andaba con la cámara para todos lados. En los noventa, grababa todas las tocatas, tenía hasta un micrófono que le ponía a su cámara para que el audio quedara mejor. ¡Era una época en la que no había celulares con cámara! (ríe). Rememorando esa primera época, el acceso a música como la que hacen ustedes era súper limitado, ¿no? ¿Cómo llegaron a elaborar esta forma de hacer rock pesado? SM: No era música que sonara en la radio, no era tan popular. Lo que después se conoció como “stoner” tampoco se conocía tanto. Fue después, a principios de los 2000, cuando comenzó a ser más popular y se supo más de Kyuss, por ejemplo. CM: Además, internet no estaba masificado, copiábamos casetes o CDs. Teníamos la suerte de contar con información algo más privilegiada gracias a los hermanos Mujica. Ellos estaban partiendo con Extravaganza y manejaban un montón de música que no sonaba en la radio ni menos aparecía en la tele. Absorbimos todo ese underground noventero. SM: Comegato vivió con ellos y yo copiaba casetes en el colegio. Ahí descubrí muchos discos de Monster Magnet, Kyuss y Sleep, que no eran de fácil acceso. Mientras todos escuchaban Nirvana, nosotros estábamos escuchando esas bandas. Cuando comenzaron a ver que más bandas apelaban al mismo sonido que ustedes, ¿cómo vivieron ese proceso? SM: Fue increíble. Hielo Negro fue la primera banda que apareció, comenzaron un par de años después que nosotros. CM: Recuerdo que eso fue entre el 2000 y el 2002, más o menos. Nosotros compartíamos sala de ensayo con ellos y, como no había tantas bandas similares en esa época, tocábamos con grupos de estilos súper distintos. Lo que nos unía era formar parte de una generación que estaba tratando de hacer rock independiente en Chile. Nos unificaba una actitud, hacer todo nosotros mismos. Compartimos con bandas de rap, psicodelia, metal, punk, hard rock, pop, hasta rap experimental. En esa época, había muchas agrupaciones del boom del rock alternativo noventero que no las veías tocando en bares o circuitos pequeños, iban a los festivales grandes, eventos masivos, pero los que estábamos en el underground, teníamos bandas de diversos estilos porque era una escena musical incipiente. Eran tiempos de mayor apertura, ¿no? CM: Durante los noventa estaba comenzando todo un movimiento cultural en Chile. Había mucha más información, por lo que hubo un cambio cultural super grande. Vino una avalancha de música y de gente que quería tocar después de tantos años de oscurantismo en los que era súper difícil tener cualquier proyecto de este tipo. Y claro, aparecieron las posibilidades de tener instrumentos o medios de comunicación alternativos. Con la supuesta llegada de la democracia, comenzó a venir gente de otros países con ideas y música nueva. ¿Sienten que hubo una época mejor que la que estamos viviendo en ese sentido o ahora hay una situación más estable? SM: Antes había una escena mucho más grande y las bandas estaban más conectadas. Ahora es más chica. Hay muchas bandas, pero cada una toca por su lado. Rocky: El rock independiente hoy es menos popular. CM: Del 2000 al 2010 fue un boom tremendo. Se hicieron festivales gigantes en los que participaban muchas bandas. Ahora, están viniendo más bandas internacionales que nunca y la gente paga hasta $400 mil por ir a verlas. RM: Hay una avalancha de música, sobre todo acá en Santiago. Es impresionante la cantidad de eventos que hay de lunes a domingo. Entonces, el entorno se hace un poco más difícil para las bandas locales. Eso igual te abre la posibilidad de buscar lo que pasa en las regiones. Hay una camada de bandas jóvenes haciendo cosas interesantes, pero van por otro lado. ¿Sienten que el rock pesado no ha sido capaz de renovar su público? RM: Eso es verdad. Aunque siento que el shoegaze se comió todo, igual hay una especie de fanbase veinteañera. De hecho, en Icarus Gasoline estoy tocando con Pato Cena, guitarrista de La Grima, y él me dice que hay gente que nos escucha. En todo caso, este tipo de música nunca fue algo tan masivo. SM: Nunca fue la idea ser masivos. Es una música rara y especial, sabemos que no es para todo el mundo, es para un tipo de gente y eso está bien. ¡Nunca hubo una aspiración a conquistar los charts! (ríe). Uno de los aspectos que más sorprende de Yajaira es su identidad. Pasan los años y sus discos siguen siendo todos buenos. ¡No tienen disco malo! RM: A pesar de todos esos cambios de formación que han tenido, se mantiene una línea. CM: Tenemos una “identidad pesada”, esa base está súper clara. De hecho, con “Epopeya” (2024), terminamos haciendo temas más “progresivos”. Jamás fue algo que buscáramos, se dio así nomás. Cada proceso ha reflejado el entorno, las mentes, la edad y el sonido de su tiempo. El primer disco fue el sonido de los noventa, después “Lento y Real” (2000) fue el sonido del cambio de siglo. Luego volvimos, después tuvimos una pausa de cinco años entre el 2005 y el 2010 en la que tocamos súper poco en vivo, y ahora ya estamos consolidados. Tu banda tiene huevos A través de la búsqueda de archivos se habían encontrado con tocatas del inicio, pero también con grandes eventos, por ejemplo, cuando estuvieron con Black Sabbath. Al llegar a su sala de ensayo, también ves los afiches de conciertos, como el de Corrosion of Conformity o The Obsessed. Han tocado con las bandas más importantes del rock pesado. A pesar de lo que ustedes decían, que vienen muchas bandas de afuera y eso hace que la competencia se dificulte, todavía hay un espacio para que Yajaira comparta con los grandes nombres. SM: Hemos tenido suerte. También tocamos con Edelmiro Molinari de Color Humano, Los Jaivas, Inti Illimani, Kyuss, Jon Spencer, artistas y bandas que son otros referentes. Tocamos en el Pulsar hace 10 años más o menos. Faltó Soundgarden, pero ya es imposible. Hasta Metallica. SM: Hasta Metallica, imagínate. Estuvimos con ellos 10 o 15 minutos, más o menos, antes de que tocaran. Estaban calentando en una carpa aparte que tenían, nos invitaron y nos pidieron la foto. Nosotros estábamos sorprendidos, ¡eran nuestros superhéroes! CM: Saludamos a Metallica y Sam le dice a Robert Trujillo: «¡Suicidal for life!», en referencia a Suicidal Tendencies. Estábamos nerviosos conversando y de repente apareció Lars Ulrich. Nos dijo: «Yajaira es una súper banda, ¡30 años tocando!». SM: Lars es muy buena onda. CM: Después apareció Kirk Hammett. Parecía una chiquilla de solarium (ríe). A Sam le dijo: «¡Killing Joke! ¡Buena polera!». SM: Es una banda que conocimos gracias a ellos. CM: Luego, Trujillo dijo en español: «¡tu banda tiene huevos!», y nos hizo una especie de reverencia (ríe). Después siento una presencia a mi lado, miro y había un tipo alto con ojos celestes que parecía vikingo. ¡Era James Hetfield! Su personalidad era la de un amigo pelusón, un gringo rockero bueno para el hueveo. Era el más cool. Parecía como si fuera nuestro amigo de toda la vida. Me imaginaba una actitud mucho más formal, pero fue todo lo contrario. Hacía caras chistosas frente a la cámara y bromeaba todo el tiempo. Eso hizo que el respeto se perdiera y nos abrazó con confianza. Me imaginaba que Metallica no iba a interactuar con la banda telonera local, pero se nota que son personas que saben de dónde vienen. Y cuando tocaron con Black Sabbath, ¿tuvieron alguna mínima posibilidad de verlos? CM: Cuando tocamos con Black Sabbath conocimos a Rival Sons y nos felicitaron al final del concierto. Obviamente, Black Sabbath estaba al otro lado del estadio en un recinto cerrado, con guardias de seguridad, casi con ametralladoras (ríe). Es otra generación. La generación de Sabbath es la de los músicos intocables. SM: Nos cruzamos con ellos cuando fuimos a tocar, gritamos «¡Ozzy!» y se dio vuelta, pero tenía tres guardaespaldas (ríe). CM: Después vimos el concierto de Black Sabbath adelante y fue increíble. Y claro, la generación de los músicos de los setenta es la de los dioses, pero Metallica es de la generación de los ochenta, es gente que fue igual a uno. R: Con Dead Christine teloneamos a King Gizzard & The Lizard Wizard y en ningún lado nos topamos con ellos. ¡Yo no pude ni saludarlos! Entonces, me llama la atención que Metallica se haya mostrado tan cercano con los chicos. ¿Y con bandas como Corrosion of Conformity o The Obsessed? SM: Con The Obsessed hubo muy buena onda. Wino es un tipazo. CM: Sí, estuvimos conversando con Wino y su banda un buen rato en el camarín. SM: Yo le presté mi cabezal porque el de él se había echado a perder. De hecho, hubo muy buena onda con el otro guitarrista, James Taylor. CM: Los C.O.C. estaban con la caña (ríe). Hablamos un rato con Pepper Keenan y nos comentó que andaba con un desgarro en el hombro. Creo que no entendió mucho mi inglés. Woody Weatherman fue a nuestro camarín también. Le conté que soy fanático de la banda desde 1985, que los escuchaba en el colegio y que era increíble verlo en vivo. Woody fue solo al camarín a conversar con nosotros. Los otros estaban reventados. Más pesados que nunca Yajaira es una banda que viaja bastante a regiones. ¿Cómo ha sido compartir con otras escenas, además de lo que pasa en la capital? CM: La primera vez que fuimos a Concepción tocamos en la Sociedad Benefactora de Animales, una tocata a beneficio para los perritos abandonados. La primera vez que fuimos como banda contratada para un concierto fue en el pub Cariño Malo de Concepción. SM: Hemos ido de Arica a Punta Arenas. Nos falta Iquique, es que el norte es más complicado. ¿Complicado en qué sentido? SM: Las distancias y la poca gestión. RM: Vamos más hacia el centro y el sur. En Rancagua están pasando cosas interesantes. Dentro del stoner local, se sabe que hay un buen circuito en Rancagua. CM: Sí, hay una pequeña escena. Los chicos de Red Valley tenían un colectivo llamado Lluvia de Piedras, hacían tocatas stoner/metal bastante entretenidas. Incluso, para el lado de Machalí, hacían tocatas en la temporada primavera-verano. Es bueno que haya actividad en ciudades cercanas. RM: Los Ángeles es muy importante también. Puedes conseguir buenos tratos con alojamiento, pasajes pagados y te pasan la puerta. Desde ahí, es más fácil tener un punto para pasar a los otros lados, como a Concepción. Eso sí, Conce está complicado. SM: Concepción es bastante irregular. De repente, hay harto para tocar y otras veces no pasa nada en mucho tiempo. CM: En Temuco fuimos al festival de Padre de las Casas, un evento municipal. ¡Había hasta animador! Fue muy bueno. SM: «Con ustedes, el vigoroso cuerpo de… ¡Yajaira!» (risas). CM: Punta Arenas también es un buen lugar para ir a tocar. SM: ¡Punta Arenas es rocanrol total! RM: Fuimos en enero al Festival de la Cerveza, lo pasamos genial. CM: Mientras más al sur, más “cabezas de palo” (ríe). RM: Llega gente de Argentina a ver bandas a Punta Arenas. Yajaira es reconocida como una de las bandas más importantes del rock pesado y stoner no solo de Chile, sino también de Latinoamérica. ¿Se imaginaron ustedes que iban a ser un referente de la escena en la región y que bandas más jóvenes consumirían su música en otras partes del continente? CM: En este momento, somos la banda activa más antigua. Siempre nos comparan con Los Natas de Argentina, pero ellos tuvieron un periodo de actividad corto. Nosotros somos de los primeros. Hemos tenido continuidad y hemos seguido adelante, lo que hace que, tarde o temprano, haya un reconocimiento. Hemos tocado por todos lados, todo Chile, por Argentina también, y es probable que pronto vayamos a Perú. Nos encantaría poder expandirnos aún más. Todo este reconocimiento de ser una de las bandas precursoras del stoner latinoamericano también nos ayuda para poder ir a otros países del continente. ¿Hay posibilidades de ir a países más allá de Argentina y Perú? CM: En México van a editar “Epopeya” (2024), a través de Smolder Brains Records, sello que ha editado también a The Polvos! y Dixie Goat, entonces hay probabilidades también de poder ir para allá. SM: También estamos viendo si podemos ir a Europa. The Polvos! anduvo por allá hace poco y nos contaron cómo fue. Roberto Mora, el baterista, decía que eran de Chile y todos reaccionaron diciendo «¡Yajaira!». ¿Se imaginaron alguna vez estar celebrando 30 años de historia con Yajaira? SM: No, jamás (ríe). CM: Cuando empezamos, soñábamos con grabar un disco. Siempre lo quisimos. No pensabas más allá de grabar el primer disco, pero después grabamos el segundo y el resto es historia. Hemos ido adaptándonos con amigos de otras bandas ocupando el puesto de baterista cuando ha sido necesario, como PinPon (ex Hielo Negro) o Kurt Heyer (Bitterdusk). Hay gente que se ha sumado al equipo de la banda, sobre todo ahora para los 30 años, en la organización y en la difusión en redes. Estamos enfocados en la fecha del Teatro Roma, recinto de los años cincuenta, en el casco histórico del centro de Santiago ubicado en calle San Diego. Pasó de ser un restaurante a un lugar recuperado para el arte. La celebración de “30 años, 30 canciones” tendrá invitados y será un recorrido por toda nuestra historia. SM: Siempre hemos tocado, siempre hemos hecho música y eso nunca se perdió. Se da de manera bastante natural, la verdad. No lo piensas mucho, y de repente te das cuenta que comenzaste a tocar hace 30 años. Yajaira es como la base de todo. Es raro concebir mi vida sin Yajaira a estas alturas. Tags #Yajaira #2025 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Aisles entrega un nuevo adelanto de su próximo disco Jueves, 30 de Abril de 2026 Rock Noticias El Cruce prepara tres conciertos para el mes de mayo Jueves, 30 de Abril de 2026 Rock Articulos Por qué no se puede usar DDR4 en una ranura DDR5 Jueves, 30 de Abril de 2026 Rock Noticias Concurso cerrado: The Lumineers retorna a Chile Jueves, 30 de Abril de 2026 Rock Noticias Alex Anwandter celebrará sus 20 años de carrera en vivo Jueves, 30 de Abril de 2026 Rock Discos Cómo Asesinar a Felipes Jueves, 30 de Abril de 2026 Rock Entrevistas Desierto Drive: ''Perseguimos canciones que valgan la pena'' Jueves, 30 de Abril de 2026 Rock Articulos REC: La música es nuestra Miércoles, 29 de Abril de 2026