Yellowcard: Pop punk para sanar Entrevista con Sean Mackin sobre el reciente ''Better Days'' Lunes, 15 de Diciembre de 2025 Desde su estudio en casa (aún en construcción) y con discos de platino y oro de "Ocean Avenue" adornando la pared, Sean Mackin habla entre sorbos de café sobre el inesperado renacer de Yellowcard. En una charla vía Zoom, repasa el recorrido emocional hacia "Better Days", el rol clave que tuvo en su creación, la vida como padre y músico, y cómo el pop punk, pese al tiempo y las plataformas, sigue siendo un refugio para quienes necesitan sentir que no están solos. Apenas comenzaba la mañana cuando Sean Mackin apareció en la pantalla de Zoom, con una sonrisa serena y una taza de café entre las manos. Se le veía tranquilo, cálido, disfrutando de esos breves momentos de calma antes de sumergirse en un día lleno de ensayos y grabaciones. Ya había sacado a pasear a sus perros y su hijo pequeño comenzaba a revolotear por la casa, marcando el ritmo familiar del hogar. "No me dejan dormir", dice entre risas, "pero todo está bien. Todos están sanos, y eso es lo que importa". Y esa es, quizás, la mejor manera de empezar a hablar sobre el renacer emocional y artístico de una banda como Yellowcard. Porque si bien su regreso podría explicarse con grandes titulares o cifras de reproducciones, la verdadera historia está en lo íntimo: En las pequeñas decisiones, en los vínculos personales, y, sobre todo, en esa extraña mezcla de nostalgia, gratitud y necesidad que se instala con el paso del tiempo. El regreso de Yellowcard parecía, por mucho tiempo, una posibilidad remota. Especialmente porque, en su despedida, la banda fue clara: No había planes de volver. Sean Mackin lo admite sin rodeos. Hubo un punto en el que simplemente seguir no era viable. Hace unos años atrás sintieron que habían llegado al final del camino, tanto emocional como logísticamente. "No encontrábamos la forma de sostener esa vida. Sentíamos que la historia había llegado a su fin", confiesa. Aunque aún contaban con el apoyo de sus fans, el desgaste era profundo. Continuar se había vuelto insostenible. Pero entonces llegó una invitación inesperada: Formar parte de Riot Fest y conmemorar los 20 años de "Ocean Avenue", ese disco que no solo marcó una generación, sino que cambió sus propias vidas. La propuesta encendió una chispa, aunque Mackin reconoce que el escepticismo fue inmediato. "¿La gente todavía va a shows?", recuerda haberse preguntado, ya desconectado del pulso de la escena. Era difícil imaginar qué lugar ocupaban aún, si es que ocupaban alguno. Lo que ocurrió después fue, como lo describe Mackin, un regalo inesperado. La gente no solo respondió: Llenaron los recintos, cantaron cada palabra, y le recordaron a la banda por qué habían comenzado todo esto en primer lugar. "Fue como un llamado", dice. "Sentimos que nuestros fans seguían ahí, esperándonos, tendiéndonos la mano". A partir de ese reencuentro, comenzó a gestarse una pregunta inevitable: ¿Era esto solo una gira conmemorativa o había algo más por decir? La respuesta no podía ser improvisada. No querían hacer un regreso cualquiera, ni sacar canciones nuevas por compromiso. Tenía que ser especial. Verdadero. Intencionado. Querían honrar el momento, a su historia y, sobre todo, a sus fans. Esta vez, lo harían desde otro lugar: Con más madurez, con más conciencia, con una conexión renovada entre lo que fueron y lo que son ahora. Así fue como, de manera orgánica y cargada de propósito, "Better Days" comenzó a tomar forma. No como un simple regreso, sino como una declaración de gratitud. Un disco nacido desde la emoción y la necesidad de cerrar —o tal vez reabrir— un capítulo de forma honesta. Así, con la idea de que este regreso no haya sido impulsado por presión, sino por una especie de responsabilidad consciente, Sean lo explica con claridad: Entienden que sus fans han crecido, que ahora muchos son padres, cuidadores, profesionales. Yellowcard ha acompañado a toda una generación, y su música, aún hoy, sigue funcionando como ese salvavidas emocional al que se aferran en tiempos difíciles. No sienten presión, pero sí una especie de llamado, el de seguir ofreciendo algo positivo, incluso cuando la vida abruma. Y uno de los factores clave para canalizar todo eso en "Better Days" fue la participación de Travis Barker como productor. Mackin no escatima en elogios. Asegura que, lejos de ser una figura distante, Barker se convirtió en un verdadero aliado creativo, un compañero dispuesto a empujar sus límites. La experiencia de trabajar con él fue transformadora. No se sintieron presionados, sino apoyados. Barker no solo buscaba buenos temas; buscaba lo mejor que Yellowcard podía dar. Mackin describe la experiencia como una transformación. "Nos desafió, pero desde un lugar muy humano. Nos ayudó a pulir las canciones, a buscar versiones mejores de nuestras ideas, a ser honestos con lo que queríamos decir". Para muchos, el nombre de Travis evoca su rol como baterista de Blink 182 y como productor superestrella. Pero para Yellowcard, fue mucho más que eso. "Nos sentamos en una habitación con él y fue como, ‘¿qué vamos a hacer hoy, chicos?’. Él no buscaba canciones buenas. Quería las mejores canciones de Yellowcard que podíamos hacer". Y esa diferencia fue clave. "Él no parecía un productor de Los Angeles ni un ejecutivo de la música. Era nuestro amigo, nuestro compañero, y alguien que realmente quería que estas canciones fueran increíbles", cuenta Mackin. Esa presencia amable pero firme ayudó a que la banda produjera canciones más enfocadas, menos confusas, sin perder autenticidad. Para Sean, "Better Days" no solo es un disco nuevo, es una evolución que honra el pasado sin quedarse estancada en él. Y en ese entorno fue tan seguro y creativo que surgieron colaboraciones impensadas. Una de ellas fue con Avril Lavigne. Mackin lo recuerda con asombro: "Estábamos trabajando en una balada, 'You Broke Me Too', y yo escribía los arreglos de cuerdas. Me dio una vibra a Avril, como de esa época dorada suya. Se lo dije a Travis, y él dijo, 'Avril es mi amiga. Le voy a enviar esto'. Y de pronto teníamos una toma de su voz sobre la canción". Sean se ríe al recordar el momento en que le mostró el tema a su esposa. "Me pegó en el pecho como si no pudiera creerlo. '¿Avril Lavigne está cantando en tu canción?', me dijo". Aquel momento espontáneo se convirtió en uno de los más significativos del disco. Algo similar ocurrió con Matt Skiba, de Alkaline Trio. En el cumpleaños de Ryan Key, Travis Barker le hizo una videollamada sorpresa. Al otro lado de la pantalla, sin previo aviso, apareció Skiba diciendo: "Hey, me encanta ese coro. Ojalá lo tuviera en uno de mis discos". Una escena tan surreal como emocionante. Sean Mackin, entre risas, recuerda el momento con incredulidad: "¿¡No podían llamarme a mí también!?" bromea. Y así, sin mucha planificación, nació otra colaboración que terminaría por cerrar el círculo de lo que "Better Days" representa: Una colección de momentos sinceros, personales y, sobre todo, musicales. Nostalgia, resistencia y pop punk Hoy, Yellowcard se encuentra en una etapa curiosa: Viven el auge de la nostalgia por el pop punk y el regreso de festivales que marcaron su juventud, como el Warped Tour. Sin embargo, el contexto es radicalmente distinto. Ahora, la música se descubre a través de algoritmos y videos de 30 segundos. Mackin lo ve con perspectiva. Recuerda su vieja carpeta de CDs de los días de gira y se maravilla del cambio. No quiere sonar como un viejo que se queja de "los tiempos modernos", pero sí siente que la atención se ha fragmentado. Aún así, está agradecido por las plataformas que permiten que nuevas generaciones descubran su música. Lo único que pide es que, una vez que encuentren a Yellowcard, no se queden ahí, que esa conexión no se quede en la superficie. "Está bien que encuentren nuestra música en TikTok o Napster", dice, "pero una vez que lo hagan, vengan a vernos en vivo. Denos un high five, compren una camiseta, mándennos un mensaje en Instagram. Háganlo real. Porque el sistema es frágil". Y él lo sabe bien. La precariedad de la industria musical fue una de las razones por las que Yellowcard decidió detenerse. Mackin no lo oculta: Hablar de la economía detrás del arte es tan necesario como incómodo. "Vivir de esto, sostener una familia… es difícil", afirma con honestidad. "Ahora tengo el privilegio de volver a tocar", agrega. "Pero no es algo garantizado. Es un regalo. Uno que valoramos cada día". Y aunque no espera volverse multimillonario haciendo música, sí cree que el tiempo y el esfuerzo merecen una retribución justa. En lo personal, confiesa que durante ocho años trabajó en un ambiente corporativo exigente, haciendo sacrificios por su familia. Ahora, que está tocando música otra vez, declara que cuando toma el violín puede perderse por completo: A veces ensayando seriamente, otras simplemente disfrutando de tocar. Ese escape, ese pequeño refugio, es lo que él quiere que Yellowcard le entregue a sus oyentes. "Quiero que el pop punk sean un lugar seguro para nuestros fans". Y quizás por eso, su definición de lo que significa pop punk hoy ha cambiado. Ya no es solo velocidad y melodía. Para él, es un refugio. Un espacio donde se honra la adolescencia, pero también se abraza la adultez. "Es el lugar al que quiero que la gente vuelva cuando el mundo se vuelve demasiado. Cuando necesitan sentirse vistos, o simplemente desconectarse por un rato". Ahora que el género vive una especie de revival, con festivales llenos de nostalgia, y Warped Tour renaciendo con fuerza, Yellowcard se siente en casa. "Warped Tour fue nuestra escuela, nuestro hogar. Y volver ahora, después de tantos años, es un cierre perfecto para muchas historias que quedaron abiertas". Una de esas historias inconclusas es el regreso a Sudamérica. Al hablar de la región y especialmente de Chile, la emoción se hace visible. Explica que han intentado regresar, pero las dificultades logísticas, económicas y burocráticas lo han impedido. Aún así, no pierde la esperanza. "Tenemos recuerdos increíbles de Santiago y otras ciudades. Intentamos volver varias veces, pero hay muchos desafíos. Aún así, sabemos que tenemos que hacerlo bien. Cuando volvamos, tiene que ser el mejor show de Yellowcard que podamos dar, porque nuestros fans lo merecen". Sean sabe que no es fácil llegar hasta el "fin del mundo", como lo describe cuando habla de Chile. Y mostrando empatía, agradece profundamente el cariño, la conexión emocional que su música ha generado, y promete que están trabajando para que esa distancia no se traduzca en olvido. "Better Days es un nuevo capítulo. Y en este capítulo, queremos visitar todos los lugares que nos marcaron. Así que sí: Lo tenemos en el radar. Y gracias por seguir creyendo en nuestra música. Esto es para ustedes". Fernanda Hein Tags #Yellowcard #Sean Mackin #Travis Barker Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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