Oasis: Estrellas del Rock n' Roll Lunes, 13 de Marzo de 2006 Domingo 12 de marzo, 2006 Velódromo del Estadio Nacional ¡Qué noche! Uno puede salir lleno de quejas de un recital, pero si aún así te deja la sensación de haber vivido un gran momento, bueno, entonces está todo dicho. Eso pasó anoche domingo en el Velódromo. Que el sonido, que la voz de Liam, que faltaron canciones... Sí, todo es verdad... pero aún así la rompieron! Fue sin dudas una noche memorable. Un poco corta tal vez, pero suficiente para renovar el fanatismo de las cerca de 12 mil personas que asistieron al concierto. Una noche que comenzó cerca de las 8 de la tarde con un teloneo de lujo, los Bunkers. Hoy por hoy, deben ser la única banda chilena a la altura de un recital de esta magnitud. Cumplieron, se lucieron, tocaron 10 temas, sus grandes éxitos (‘Miño’, ‘No me hables de sufrir’, ‘Canción para mañana’ y ‘Llueve sobre la ciudad’ entre otros), y se echaron al público en el bolsillo. Su estilo es similar al de Oasis, y ayudados por un gran sonido por momento pareció que la gente había ido a verlos a ellos. Hace mucho que los Bunkers están tocando un kilo, no dejemos pasar ese “detalle”. Pero la noche tenía que ser de los hermanos Gallagher. A las 9 en punto aparecieron en escena, con ‘Fuckin in the bushes’ sonando de fondo a todo dar. El saludo protocolar, y se lanzaron con ‘Turn up the Sun’. Lamentablemente el sonido no los acompañó del todo durante los primeros minutos de la jornada, y este temazo fue uno de los más damnificados. No sonó tan demoledor como en estudio. Pero dejó la adrenalina arriba como para que con el primer acorde de ‘Lyla’ se armara la fiesta. La guitarra de Noel no sonó todo lo fuerte que debía, pero la gente ni siquiera lo notó, y coreó cada verso del primer single del fantástico “Don’t believe the Truth”. Liam (que se comportó como un caballero, sorprendentemente) dedicó ‘Bring it on Down’ a los fanáticos más incondicionales de Oasis. Puro Sex Pistols, puro power. Tremendo trabajo de Zak Starkey en batería. Termina ‘Bring it on down’ y se apagan las luces. De la oscuridad, Noel toca las primeras notas de ‘Morning Glory’ y se armó la fiesta. La deterioradísima voz de Liam se sintió aliviada en el coro, cuando más de 10 mil gargantas hicieron suyo el tema. Uno de los mejores momentos del show. “Hay algún inglés en la concurrencia?” Algunas manos arriba provocaron la dedicatoria a ellos de parte del bueno de Liam, para uno de los mayores clásicos de su discografía: ‘Cigarettes and Alcohol’. Qué se puede decir. Un a joya, tan inmensamente rockera que la voz más ronca del menor de los Gallagher calza tanto o más que su interpretación de los primeros años. El foco de toda la atención se retira un momento y nos deja enfrente de sus 4 compañeros. Noel se veía poco comprometido con el show, lo que hizo que la versión de la gran ‘The importance of being Idle’ no sonara tan bien como la del disco. Fue el único momento en que la fórmula Noel-Gem Archer-Andy Bell-Zak Starkey no suena del todo armónica. Pero casi como si hubiese estado conciente de aquello, sacó su acústica y se lució con ‘The Masterplan’, que según sus propias palabras es la mejor canción de Oasis. Bueno, al menos a mi parecer fue también el mejor momento de la noche. No me la esperaba, creo que muy pocos lo hacían. Brillante, hermosa, emocionante. Y la voz de Noel sigue siendo impecable como los primeros días, por lo que los temas que él canta suenan mejor que nunca. Vuelve Liam al escenario, y canta ‘Songbird’, la única canción del “Heathen Chemistry” que se hizo presente. Otro tremendo tema, muy hermoso, que deja la mesa servida para algo más rockero. ‘A bell will ring’ llenó ese espacio, y fue aquí donde la banda mostró que suena como nunca. Obviando la voz de Liam, el resto del grupo sonó demoledor. Gran canción de Gem Archer, lejos el más expresivo en escena. Andy sólo tuvo momentos en que se vio realmente metido en el show, Zak no se emociona con nada, Noel se vio particularmente indiferente, y Liam... él es un rockstar, el no se emociona, somos nosotros los que nos tenemos que emocionar. Puro carisma, no hace nada, no se mueve por el escenario, no salta, no motiva a la gente, pero así y todo es el foco de atención. Definimos a Oasis como una banda de rock & roll. El mejor ejemplo de ellos es ‘Aquiesce’, un tremendo temón, que ratifica cómo la voz de Noel se mantiene intacta, pues termina robándole el protagonismo a su hermano. A esa altura todos los problemas de audio se habían solucionado, pues en plena canción Liam pidió más fuerza para su micrófono. La idea era rockear Santiago, ahora sí que lo estaban haciendo. Nada mejor que contrastar con ‘Live Forever’, la canción más grande del grupo según muchos. Realmente maravillosa, me hizo recordar inevitablemente cuando en el DVD “There and Then” salía una foto de Lennon en el fondo del escenario al final de esta auténtica joya. Se vieron por ahí algunas lágrimas. Un gran momento. Eso sí, fue tal vez junto con ‘Wonderwall’ donde más notó cómo ha ido perdiendo Liam su voz. Pero bueno, no volveremos a repetir aquello, no podemos ser tan injustos. Sin pena ni gloria pasó ‘Mucky fingers’, todo lo contrario de la eléctrica ‘Wonderwall’. Acústica suena mejor en mi opinión, pero sigue siendo irresistible. El cierre de la primera parte fue con la épica ‘Champagne Supernova’ (espectacular, mucho mejor en vivo que en estudio) y ‘Rock n’ Roll Star’, donde nos pudimos dar cuenta de un lamentable detalle: Noel no tenía ganas de participar, y no hizo ni siquiera los coros (así pasó en un par de canciones más). Tocó por largo rato de espaldas al público. Pero él sabe que su público le perdona eso y mucho más. Bueno, así se cerró la primera parte del show. Tras 5 minutos, volvieron al escenario, para mostrar 2 temas más del “Don’t believe the Truth”, ‘Guess God thinks I’m Abel’ (en una versión sicodélica realmente brillante) y ‘Meaning of Soul’ (en vivo mucho más punk que en el disco). ‘Dont’ look back in Anger’ llenó de romanticismo el Velódromo, con la gente coreando el tema de comienzo a fin. Es otra de las tantas piezas inmortales de los muchachos de Manchester, y en vivo se demuestra porqué. En estudio puede parecerte muy mamona, pero ahí viéndolos en acción, hay que vivirla... El punto final lo puso ‘My generation’, donde Andy se lució al bajo, donde Starkey demostró porqué es el actual baterista de The Who y donde el resto de la banda ratificó su calidad de “rock n’ roll stars”. Estaba clarísimo que no volverían, pero todos quedaron esperando ‘Some might say’, ‘Little by little’ o ‘Supersonic’. Quedará para otra ocasión nomás. ¿Mal sonido? ¿Mala voz de Liam? ¿Noel muy apagado? ¿Faltaron canciones? Bueno, cada uno podrá tener sus apreciaciones. Para mí y creo que para la mayoría de todas formas fue una gran noche. Gran teloneo para empezar, una avalancha de clásicos de la banda más grande de Inglaterra en 20 años para terminar. Lo de Oasis sigue siendo genial, porque el rock n’ roll se lleva en la sangre. Y ellos no lo han perdido. Juan Ignacio Cornejo K. Tags #Oasis # Oasis # Liam Gallagher # Noel Gallagher # Zak Starkey # Andy Bell # Gem Archer # Los Bunkers Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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