Kiss: el gallardo final del camino Su último concierto en Chile Jueves, 21 de Abril de 2022 Miércoles 20 de abril, 2022 Movistar Arena Revisa AQUÍ la galería de imágenes. Todo comienzo tiene un final y luego de cinco décadas, Kiss están empecinados en convencernos de que ahora si que sí, este es el final. Pero con los cuatro enmascarados de Nueva York nunca se sabe y en el Rock la frase de manual “nunca hay que decir nunca” es uno de los diez mandamientos. Había mucho por ver, mucho por analizar y mucho por disfrutar también, y esta última fue la razón principal por la que un Movistar Arena se llenó hasta las banderas en esta segunda y caliente noche de Kiss en Chile. Pero antes, Catoni, el power trío nacional liderado por el guitarrista, vocalista y productor Carlos Catoni, que práctica un sólido combo de Rock clásico con mucha influencia del blues, se tomaron el escenario por 30 minutos para demostrar que la escena nacional está sólida, saludable y hambrienta de exponer su música a un público masivo. Acompañado por Joaquín en bajo y Marcelo en batería, el grupo funciona de manera sólida en lo colectivo y con grandes destellos de virtuosismo en lo individual. Con un sonido espeso con graves profundos pero bien definido, la banda interpretó temas notables como la poderosa balada ‘Apareces’; ‘1980’ “un tema dedicado a todos los rockeros de corazón” como la presentó Carlos, el estreno de un nuevo y potente tema titulado ‘Yeah’ del nuevo disco que están preparando, para cerrar con ‘La Vida es Rock’ donde fueron acompañados por un músico invitado que se explayó a destajo con su armónica, redondeando un set sin fisuras y de gran factura. El dicho dice que lo bueno siempre se hace esperar y quince minutos pasadas las nueve de la noche, las luces se apagaron para dar inicio a un espectáculo multisensorial que desde el minuto uno contó con un sonido perfecto en potencia, balance y definición y si esta iba a ser la última noche de Kiss en su historia con Chile, nada podía fallar y así no más fue. En una entrevista reciente, Gene Simmons decía que para él lo más hermoso de esta gira de despedida era ver a padres e hijos, abuelos y nietos e incluso familias completas disfrutando la experiencia Kiss y el hecho que la banda pudiera entregarles una de las mejores noches de sus vidas, no tenía precio. Me quedé reflexionando sobre eso y cuanta razón tiene Gene, porque recuerdo que en los 70’s, los 80’s y entrados los 90’s, Kiss era considerado por los padres como un peligro y una mala influencia para sus hijos, si hasta de satánicos los tildaron aquí mismo en Chile y en otros lados. Todo eso se esfumó de un paraguazo cuando los parlantes vomitaron ‘Detroit Rock City’ y todo se volvió una fiesta multicolor. El show multimedia está tan perfectamente sincronizado que es absurdo pensar que el grupo pudiera salirse del libreto y hacer cambios sorpresa en el setlist que vienen tocando, de todas formas y a pesar de que no hay ‘deep cuts’ en el repertorio, lo que la banda toca representa de muy buena forma todas sus eras y sus cinco décadas de carrera. ‘Shout It Out Loud’ y ‘Deuce’ fueron las siguientes, pero por una cuestión generacional, el tramo a partir de la enorme ‘War Machine’ fue lo que más disfruté del concierto porque el Kiss de los 80’s sencillamente es enorme desde lo musical. ‘Heaven’s On Fire’ y ‘I Love It Loud’ con Simmons escupiendo fuego, demostraron que por mucho que se haya visto ese truco, siempre impacta. En el hilado fino, el estado de la voz de Paul Stanley siempre ha sido un punto de controversia en los últimos años, pero esta noche cumplió de mucho mejor forma que en visitas anteriores y dictó catedra del gran frontman que siempre ha sido. Por su parte Tommy Thayer que también ha sufrido algo de rechazo por parte del fan duro, tuvo una noche consagratoria, la mejor de las que le he visto en Chile, más empoderado, más dinámico y tocando bastante bien, disponiendo de largos solos en ‘Cold Gin’ y ‘Lick It Up’ (donde la banda hace un guiño a The Who), y casi clavando a la perfección el gran solo de ‘Tears Are Falling’. El pequeño Eric Singer podría tocar con los ojos vendados y no fallaría un golpe, hace tiempo que simplificó todos los beats y se concentró en el groove para no complicar la labor de sus compañeros, pero cuando llega el momento de su solo de batería, ahí se suelta el cinturón y aparece ese titán descollante del “Revenge” y “Alive III”. Jugando con las cámaras y mostrando su dominio con el doble bombo, Singer también tiene un papel esencial en los coros y segundas voces, donde, y no me pregunten como lo hace, ¡canta mascando chicle! Por su parte Simmons siempre efectivo y sólido como bajista, labor que queda algo relegada por sus números circenses como escupir sangre y subir hasta la parrilla de luces del escenario. Aquí me detengo un segundo porque todo el juego luminotécnico, las columnas de humo y fuego, las bombas de ruido, las plataformas hidráulicas que sube y bajan, los leones de la columna central de la batería, el papel picado y las serpentinas, todo, pero todo está pensado y desarrollado para que l show sea una completa fiesta y que involucre desde el primero hasta el último asistente, y en ese sentido Kiss monta uno de los mejores espectáculos del orbe. Retomando la música, todos los temas interpretados son grandes himnos de Kiss a excepción de ‘Say Yeah’ (que en vivo sonó mucho mejor que la versión del álbum) y ‘Psycho Circus’, quizás esas canciones podrían dar paso a ‘Domino’ y ‘Creatures Of The Night’ por ejemplo, pero en el suma y resta, no hay casi nada que objetar, quizás lo único que realmente eché de menos fueron las explosiones sincronizadas en el canon central de ‘I Was Made For Lovin’ You’ que ya eran una marca registrada de la banda. Antes de eso, Stanley voló por los aires en ‘Love Gun’ para situarse en una plataforma en la mitad de la cancha, para luego de transformar el Movistar en una masiva discoteque en ‘I Was Made’, cerrar el set regular con ‘Black Diamond’ con el ‘gato’ Singer en la voz principal. Tras cartón un piano de cola decorado con brillantina el cual Simmons graciosamente le sacaba lustre con un paño, fue el protagonista de la sensible ‘Beth’ también interpretada por Singer de gran forma, para llegar al gran cierre con ‘Do You Love Me’ con grandes pelotas blancas y negras cayendo desde los cielos y como no podía ser de otras forma, ‘Rock And Roll All Nite’ y su impresionante carnaval de confetti. Puede que Kiss efectivamente abandone las giras, pero múltiples proyectos de la banda seguirán viendo la luz, quizás presentaciones esporádicas, quizás los Kiss Kruise, quizás seamos testigos de un reality show donde se elijan a los nuevos miembros de la Kiss Next Generation con la propia banda de jurado y los fans votando por internet. Muchas cosas pueden suceder y con Kiss absolutamente TODO es posible. Pero si esta fue realmente la última noche de Kiss en Chile, entonces fue una despedida pletórica, gloriosa y con la categoría que solo los grandes saben tener. Queríamos lo mejor y obtuvimos lo mejor durante cinco décadas. Gracias eternas por eso. Cristián Pavez Fotos: Alejandro Parra Tags #Kiss #The End of the Road #Movistar Arena #Paul Stanley #Gene Simmons #Tommy Thayer #Eric Singer Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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