Metallica: el recuerdo queda Una jornada tan ansiada como electrizante Jueves, 28 de Abril de 2022 Miércoles 27 de abril, 2022 Club Hípico de Santiago Revisa AQUÍ la galería de imágenes. Hace años que un megaconcierto de metal no causaba tanta polémica a nivel país. Y es que, después de tantos cambios de fecha por temas obvios, la sexta llegada a Chile de Metallica se vio complicada debido a que los trabajos en el Estadio Nacional -en donde originalmente se realizaría-, no estaban terminados dentro del plazo de entrega, teniendo que, como recurso final, llevar el evento al Club Hípico de Santiago, cuya reputación para reuniones de este tipo no es de la más limpia, en más de un sentido. Incluso no faltaron múltiples quejas por una prueba de sonido (y el recital mismo) que sonaron fácil y claramente hasta en comunas como Quinta Normal. A esto se suma una sobreventa de entradas que generó un importante caos a la hora de ingresar al lugar, jugando en contra a una jornada que todos esperamos que fuera memorable. Después de todo, ya habíamos estado demasiado tiempo sin una visita tan ilustre dentro del género, y estuvimos cerca de no tenerla en absoluto. El stoner rock de Yajaira dio el vamos, contando los locales con un sonido acorde a su tan característica distorsión y con una positiva recepción por un creciente marco de asistentes, quienes observaron con atención y respeto los alrededor de 45 lisérgicos minutos del trío sobre el escenario. Junto con ser uno de los nombres más reputados de la impronta desértica en nuestro país -y por casi tres décadas de trayectoria-, los locales ya han sido parte de eventos de esta envergadura, como fue la despedida de Black Sabbath allá por 2016, así que créditos no les faltaron para ser parte de una fecha de esta envergadura, retirándose con aplausos bien ganados de parte de un público que disfrutó canciones como '¿A dónde vas tan rápido?', 'Corre, respira, descansa', y 'Bajo Presión', matizando la intensidad de los dueños de casa con riffs sucios, lentos y desérticos. Tercera presentación en Chile de Greta Van Fleet. Además -al igual que el acto principal-, su primera vez fuera de Estados Unidos desde el inicio de la pandemia, como indicó en su momento el carismático vocalista Josh, así que no se trataba de cualquier cosa para la banda compuesta en su mayoría por los hermanos Kiszka. Al igual que en "The Battle at Garden's Gate" (2021), su último trabajo a la fecha, la calma de 'Heat Above' inició el turno de la joven banda sobre el escenario, derrochando aquella actitud digna de los 70 tanto musicalmente como en imagen, pero con un toque cada vez más propio a ya cinco años de su irrupción como uno de los nombres más destacados del rock actual, dejando en claro que la calidad no se queda solamente en el estudio con sólidas versiones de 'Black Smoke Rising', 'Safari Song', seguida de un potente solo de batería por parte de Daniel Wagner, y 'Lover, Leaver (Taker, Believer)', por nombrar algunas. La comparación con Led Zeppelin es tan odiosa como inevitable, pero con su nuevo material los chicos han demostrado esas ganas de tener algo mucho más propio, y la frescura que le han dado a algo que ya tantas veces hemos escuchado es innegable. En tan poco tiempo, ya comparten escenario en las grandes ligas, y su sólida presentación probó que lo merecen con creces, dándose el lujo de ofrecernos un set que incluso superó la hora de duración, alzándose como más que un simple teloneo. Los presentes reaccionaron positivamente a esta antesala, sacando fuertes aplausos con esos extensos solos de guitarra de Jacob, los estridentes agudos de Josh o el carisma de Samuel en el bajo y teclado. El fin no podía ser otro que 'Highway Tune', aquel corte que los puso en el mapa a nivel mundial, generando la respuesta más efusiva de un show lleno de energía y carisma, que además contó con un sonido bastante claro, dejando un aire lleno de buena onda en la previa de algo cuya impronta primigenia apunta a algo muy contrario a la paz que nos transmitieron los jóvenes de Greta, reflejada incluso por las flores que el frontman regaló a algunos afortunados de las primeras filas. Los problemas con los accesos que todavía se vivían en el exterior derivaron en un atraso de una hora exacta respecto a la hora estipulada de inicio para Metallica, apareciendo al fin la clásica escena de "El Bueno, El Malo y El Feo" en las múltiples pantallas gigantes del escenario a las 22 horas, con las ya más de 60 mil almas coreando a todo pulmón la permanente obertura de "The Ecstasy of Gold", original del recordado Ennio Morricone. La intensidad de 'Whiplash' terminaría la tan larga espera del postergado show, y la euforia no se hizo esperar, con mosh en múltiples puntos de la pista, masivos saltos y headbanging al ritmo de la canción, e incluso bengalas en un sector cercano al escenario. Mismo caso con 'Ride the Lightning', especialmente en sus secciones más veloces, prosiguiendo con un sonido no del todo claro en un principio, con algo de saturación en la sección rítmica que afectó la percepción de los riffs y, en menor medida, los solos, pero que nunca le faltó potencia, además de arreglarse en poco tiempo para quedar a la altura de este estandarte de los sonidos pesados. Tras semejante inicio con dos clásicos de su primera época, nos adelantamos a "Reload" (1997) con 'The Memory Remains', con su sección final ampliamente coreada, dándole en el gusto a tantas incitaciones a aquello por parte de un siempre incombustible James Hetfield. A diferencia de muchos otros nombres del género, Metallica realiza más de un cambio importante dentro de su setlist conforme avanza su gira, intercambiando algunas rarezas en cada país, pero manteniendo una estructura central marcada por clásicos como 'Seek and Destroy', comúnmente tocado hacia el final del show, pero que ahora estuvo dentro de sus primeros momentos, o 'One', en donde tuvimos una primera muestra de pirotecnia. En el caso de Chile, varios se vieron sorprendidos con la no tan frecuente 'Through the Never' y 'No Leaf Clover', esta última, nunca antes tocada en sus cinco visitas anteriores, siendo introducida a través del sistema de audio por parte de la pista de aquel sinfónico registro llamado "S&M". El resto estuvo totalmente enfocado a lo clásico, como son 'Sad But True', la balada 'The Unforgiven', y 'For Whom the Bell Tolls', precedida por varios segundos de una gráfica introductoria y en donde Robert Trujillo más lució su técnica con su reconocible intro de bajo. No por nada ya es el miembro más longevo en su puesto, dados sus dotes musicales y su puesta en escena. Mención aparte merece el escenario, con un total de cinco pantallas gigantes y la M y A del logo instaladas en cada extremo, como fue la característica del Worldwired Tour. Y es que Metallica no iba a quedarse atrás en cuanto a producción con tanto bagaje a sus espaldas, menos a estas alturas del partido. Junto con lo que se vivía ahí, también fueron unas notables gráficas referentes a cada momento las que se proyectaron a lo largo y ancho del lugar, incluyendo también altas llamas desde adelante y también desde las torres de sonido para hacer literal 'Moth Into Flame', con la que se mostró parte del pasado reciente de los de San Francisco entre tantos clásicos, contando con alta aprobación de los presentes. Sin embargo, tal como se mencionó previamente, el sonido manifestó ciertos problemas en determinados puntos, con las guitarras algo menos percibidas durante 'Creeping Death' o unos micrófonos de James con más claridad que otros. Por algo la acústica fue uno de los factores más criticados a la hora de hablar del cambio de recinto, aunque cuando logró estabilizarse, estuvo más que a la altura. La calidad sonora fue una cosa, pero la entrega y precisión de cada músico fue otra, y el cuarteto se lució una vez más en términos interpretativos. Lars Ulrich puede no estar en la mejor forma de su carrera, pero sigue derrochando altos niveles de energía a cada minuto, animando al público desde su puesto y respondiendo con solidez en aquellos momentos más acelerados. Mismo caso con Kirk Hammett, cuyos solos y riffs mantienen su velocidad o emotividad según sea el caso, además de recorrer constantemente el escenario e interactuando con sus compañeros, especialmente el ya mencionado Robert Trujillo. ¿Y Hetfield? Sus tonos vocales mantienen su efectividad ya sea en secciones más pausadas o intensas, junto con seguir plasmando aquellas líneas rítmicas tan características. No olvidemos que el hombre pasó una vez más por rehabilitación en 2019, y más de un cambio positivo pudo significar aquello. Una inolvidable 'Master of Puppets' resumió todo esto en un solo corte, marcando otro punto alto de la presentación y cerrando el set principal una vez que el show entró a tierra derecha. Con nuestra bandera en pantalla, la brutal 'Spit Out the Bone' inició intensamente el encore, recibida como si de un clásico se tratara, seguida de la emotividad de 'Nothing Else Matters', indicando que ya todo se acercaba a su fin, pero no por eso menos coreada. 'Enter Sandman' puso la última nota de la jornada con uno de los momentos más disfrutados por cada uno de los asistentes que gritaron a más no poder el eterno "Exit Light… Enter Night", cerrando así dos horas exactas de presentación con altas cantidades de pirotecnia. Considerar que algo faltó no es descabellado con tanta buena música en 40 años de carrera y recordando presentaciones que superaron las dos horas de esta ocasión, pero la satisfacción era unánime, retirándose los Four Horsemen entre gritos y aplausos mientras se despedían lanzando uñetas y baquetas, además de que cada miembro dedicó palabras de agradecimiento. El despliegue técnico y musical de la jornada fue indiscutible, y seguro quedará en la memoria no solo por ser el regreso a los megaconciertos, sino que también por mostrarnos a un emblema del metal en excelente forma junto a otras dos bandas de muy alto nivel. Lo que jugó muy en contra fue la mala gestión de los accesos al Club Hípico y una sobreventa de entradas incluso cuando se anunció un sold out total, derivando en filas interminables incluso cuando Greta Van Fleet o los mismos Metallica ya estaban sobre el escenario, además de aglomeraciones en varios sectores del lugar. Ya tenemos un historial más que nutrido con eventos de esta índole como para que situaciones así vuelvan a darse, por más que el recinto no sea el idóneo como sí habría sido el Estadio Nacional. Un punto negro para una velada inolvidable, cuya larga espera se vio recompensada como pocas veces, y que vuelve a sacar a flote el tema de la sobreventa y el uso adecuado de los espacios para eventos de esta magnitud. "We'll never stop, we'll never quit 'cause we're Metallica", dice la canción con que iniciaron su show, y es de esperar que les queden varios años más, porque energía, actitud y desempeño hubo por montones, al punto de no ser eclipsados por las mencionadas negligencias. Luciano González Fotos: Juan Maralla Tags #Metallica #James Hetfield #Kirk Hammett #Robert Trujillo #Lars Ulrich #WorldWired Tour #Club Hípico de Santiago Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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