A.N.I.M.A.L.: Explosión de fuerza y sentimiento Celebrando 30 años de "Fin de un Mundo Enfermo" Sábado, 07 de Diciembre de 2024 Este 6 de diciembre, el Teatro Coliseo vibró con una energía inquebrantable gracias al regreso de A.N.I.M.A.L. El trío argentino, uno de los nombres más representativos del metal latinoamericano, celebraba en este concierto los 30 años de "Fin de un Mundo Enfermo", el segundo álbum que definió su sonido y les permitió posicionarse como una de las bandas más influyentes de su generación. No fue solo una ocasión para recordar ese disco icónico, sino también un espacio para experimentar la potencia de su música en vivo, cargada de riffs potentes, letras combativas y una conexión visceral con el público. Antes de la apoteosis de A.N.I.M.A.L., los encargados de calentar el ambiente fueron Dracma, una banda chilena que ha acompañado a los argentinos desde sus primeras visitas en 1999. El reloj marcaba las 20:30 horas cuando subieron al escenario, y rápidamente dejaron claro por qué su hermandad con los trasandinos ha perdurado tanto tiempo. La audiencia, mayoritariamente familiarizada con la carrera de los chilenos, los recibió con entusiasmo, coreando todos sus clásicos. La banda ofreció una presentación cargada de energía, destacándose por su intensidad y la fuerza de su propuesta musical. No solo fue un telonero, sino una auténtica fiesta de metal que sirvió de preludio a lo que vendría después. A las 21:45, la banda argentina irrumpió en el escenario con la brutalidad que les caracteriza. La primera canción no dejó espacio a dudas: A.N.I.M.A.L. estaba listo para tomar por asalto el Teatro Coliseo. Comenzaron con una apertura demoledora, interpretando 'Sólo por ser Indios', canción que abre su segundo álbum de estudio. Desde el primer acorde quedó claro que este sería un espectáculo cargado de adrenalina y fuerza, una auténtica oda al metal más visceral. Los asistentes, como si se tratase de un ritual de reivindicación, comenzaron a corear cada palabra, en un acto de hermandad con la banda. La interpretación de 'Más Cabezas para tu Pared' fue igualmente feroz, y la potencia de Marcelo Castro en la batería fue imparable, ejecutando los cambios de ritmo con una precisión quirúrgica. En este punto, el público ya se encontraba entregado por completo, con la energía de cada acorde alimentando la marea de emociones que se desbordaba en el Coliseo. Con cada canción, el trío argentino fue llevando a la audiencia a un viaje sin freno a través de los clásicos de este disco. “Fin de un Mundo Enfermo” hizo que la multitud cantara a todo pulmón, como un himno generacional que resuena con la juventud que lo vivió en los 90s y con la nueva audiencia que se une al movimiento. Las letras de A.N.I.M.A.L., que incluyen críticas a la desigualdad y a la opresión, nunca han dejado de ser relevantes, y esta noche fueron recibidas como un grito colectivo. El verdadero momento de explosión llegó con '¡Hambre!', tema que provocó un mosh inclemente en la pista del teatro. Como si el público fuera una extensión de la banda, la energía de la canción se transformó en un caos controlado, donde cada riff y golpe de batería representaba la furia de una generación que aún lucha por sus derechos. El bajista Cristian “Titi” Lapolla brilló en este tema, mientras Andrés Giménez aprovechaba el momento para rememorar la primera presentación de A.N.I.M.A.L. en Chile, en 1995, creando una conexión nostálgica con los asistentes más veteranos. A medida que avanzaba el show, A.N.I.M.A.L. continuó desgranando más de los himnos de su carrera. 'Sobrevivencia' mantuvo la locura, con un público completamente entregado a la violencia musical de la banda, mientras que en 'Mi Barrio', Andrés Giménez no dudó en declarar que Chile es su barrio, un gesto que desató más aplausos y canticos de apoyo. El groove de este tema se sentía en cada rincón del Teatro Coliseo, reforzando la conexión entre la banda y su público. El show siguió adelante con “Vacíos de Fe”, tema que vio a Titi tomando las riendas vocales con la agresividad que caracteriza su estilo. Era evidente que la banda no solo tocaba, sino que sentía cada palabra, cada acorde. La euforia no se detuvo, y el Teatro Coliseo comenzó a convertirse en un hervidero de cuerpos saltando, cantando y celebrando. Incluso "El Balz", una canción con tintes nostálgicos no perdió la energía que caracteriza a A.N.I.M.A.L. La banda cerró el ciclo del disco con “Muriendo en su Interior”, un tema poco interpretado en vivo, pero que fue recibido con gran ovación. Con el final de “Fin de un Mundo Enfermo”, los presentes sabían que aún quedaban más clásicos por delante. Ya adentrándose en la segunda etapa del concierto, A.N.I.M.A.L. comenzó a mezclar temas de su discografía más amplia, con la furia de 'Familia' y 'Revolución', que no solo mantenían la adrenalina, sino que la aumentaban. El Teatro Coliseo parecía temblar al ritmo de los poderosos riffs de Andrés Giménez y el bajo de Titi, mientras la multitud coreaba al unísono. Con temas como 'Sol', la banda demostró que la locura en el mosh no solo es para el thrash, sino también para esos momentos de desborde emocional que hacen de A.N.I.M.A.L. una banda única. Cuando llegaron 'Combativo' y 'Loco Pro', Andrés dedicó estas canciones a los fanáticos del fútbol, un gesto que fue recibido con una ovación, ya que A.N.I.M.A.L. siempre ha sabido conectar con la cultura popular de sus países. El cierre fue épico, con el clásico 'Barrio Patrón' haciendo saltar los cimientos del Teatro, mientras los gritos de los asistentes llenaban el aire. Pero lo más especial fue la sorpresa con la que la banda obsequió a los asistentes: 'Latinoamérica', un regalo inesperado (para arreglar ciertas fallas en el sonido) que levantó aún más los ánimos de la audiencia. El encore comenzó con una atmósfera de nostalgia, en la que 'El Nuevo Camino del Hombre' evocó una oleada de recuerdos para los fans más antiguos. El tema de los 90s llevó a todos a cantar en conjunto, recordando aquellos momentos de la primera juventud en los que A.N.I.M.A.L. se convirtió en la voz de una generación. El clímax llegó con 'Lejos de Casa' y el feroz cover de 'Cop Killer', original de Body Count, en el que la banda cerró el ciclo con una explosión final de fuerza y energía. La presentación de A.N.I.M.A.L. en el Teatro Coliseo de Santiago fue mucho más que un concierto; fue una catarsis colectiva, un reencuentro entre una banda y su público, entre una generación y sus himnos. Con la celebración de los 30 años de “Fin de un Mundo Enfermo”, A.N.I.M.A.L. demostró que sigue siendo una de las bandas más influyentes y poderosas de América Latina. Cada canción, cada riff, cada grito de la multitud, fue un recordatorio de por qué el metal sigue siendo tan relevante: porque es un reflejo de nuestras luchas, nuestras pasiones y nuestra necesidad de gritar al mundo nuestra verdad. El legado de A.N.I.M.A.L. está intacto y, como siempre, sigue siendo un combustible incansable para los más apasionados del rock y el metal latinoamericano. Ricardo Clavería Ireland Fotos: Luciano Candia Tags #A.N.I.M.A.L. #Dracma #2024 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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